La revolución venezolana, no podía ser de otra forma, creó su propia lengua. Las palabras que en los demás países son propias de organizaciones, carreras universitarias o memorias, acá se hicieron de masas.

Uno de los conceptos que generó la mayor controversia en el artículo precedente, “¿El final de la ideología en Cuba?”, fue el de que “siempre he aseverado que la más peligrosa oposición a la Revolución cubana proviene de la llamada izquierda, y no de la derecha abiertamente plattista o anexionista”. La mayoría de los lectores elogiaron el artículo, muchos otros participaron en serios debates, mientras tan sólo un par de personas lo objetaron fuertemente, señalando particularmente esta frase.

La primera reacción de la institucionalidad fue oponerse a la recuperación de tierras. Se acusó a los comuneros de falsos campesinos, se los amenazó con quitarles tierras ya ganadas, se los empujó, esposó, intimidó.

En Venezuela es innegable que se ha impuesto (o continuado, para ser algo más exacto) un marcado clientelismo político, el cual -sirviéndole de pivote a algunos gobernantes para la conformación de grupos y subgrupos con que arraigar su "liderazgo"- impide que se generen mejores condiciones para que haya una verdadera revolución popular, tanto en su aspecto organizativo como en lo teórico-ideológico. Al respecto, sería pertinente recurrir a las 20 tesis de Política elaboradas por el filósofo argentino Enrique Dussel para afirmar que el poder no es un ejercicio de dominación ni la política una administración burocrática, como se viene concibiendo en las diferentes naciones de nuestra Abya Yala desde sus albores republicanos, cosa que exige e impone la necesidad revolucionaria de modificar la manera y el entendimiento de hacer la política y, en consecuencia, de funcionar el poder, dado que una mayoría de quienes lo ejercen olvidan que éste les es delegado en nombre de la voluntad y los intereses de una colectividad de electores que confió en ellos, otorgándoles su voto.

Se fue de vacaciones varias veces, se fue con su mujer y su hijita a disfrutar de la buena vida, mientras el pueblo se sigue muriendo de hambre, mientras le vendió a Lewis el cerro Perito Moreno y el pueblo completo está acampando en el Bolsón, en donde miles y miles marcharon para decirle que no a Lewis, para impedir que realice un emprendimiento privado en ese lugar maravilloso como es el cerro Perito Moreno. No se puede vender un cerro y esa zona maravillosa a un tipo que ya sabemos lo que es y lo que hizo en el Lago Escondido.  Algunas de las miles de personas que marchaban lo hacían llorando, pensando qué va a pasar en ese lugar. ¿No ve, no escucha, no quiere sentir?

Frases

Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad
          Simón Bolívar  

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº93

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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