La experiencia acumulada en la tarea de la construcción y el crecimiento del Partido, en los años transcurridos desde entonces, han confirmado la justeza de estos conceptos.

A propósito de la virulencia de ciertos escarceos más bien subterráneos, escribía mi amigo Eder Peña: “Es la hora de la chiquita, sale lo peor de lo que nos han inoculado contra la mayor creatividad posible, pero lo peor lleva ventaja porque es lo más fácil“. Estoy completamente de acuerdo.

En esta segunda década del siglo XXI nos hemos encontrado con grandes retos, problemas conceptuales, de entendimiento, de autodefinición, y de capacidad de planteamiento, y, en muchos casos, de identidad. Nuestra praxis contestataria se ha rezagado frente a las exigencias planteadas por las múltiples coyunturas que nos toca enfrentar. Todos estos asuntos se han convertido en debilidades que nos mantienen constantemente a la defensiva y en riesgo de perder lo avanzado, donde hemos logrado caminar, y dando tumbos en otras partes.

En el corazón mismo del crimen aberrante de Ayotzinapa contra 43 estudiantes normalistas, perpetrado el 26 de septiembre de 2014, florece una rebeldía que aún adolorida y sin haber podido secar sus lágrimas viene educándonos a todos sobre la importancia de la perseverancia, la claridad y la dirección política de las luchas. Eso es una victoria que nadie va a eclipsarnos. No aceptemos sublimaciones metafísicas sacadas de algún cuento judicial con hadas esparcidas sobre la resignación de corto plazo. La lucha de y por los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, de y por sus padres y compañeros, es la escuela de la vida, lo que la vida enseña en su clave mayor que es la clave de la lucha en fase revolucionaria. Un gran triunfo que es concreto y objetivo en los brazos, los corazones y las cabezas de esos padres y esos compañeros que no han bajado la guardia ni un minuto… ni un instante.

El movimiento cooptado por la Seguridad Nacional de los Estados Unidos, al que rápidamente llamamos “indignados, y que ha formado parte de la estrategia contrarrevolucionaria del imperialismo transnacional, de amplia trascendencia en Guatemala, ha tomado un giro diferente en Honduras. Como es previsible, todo proceso dialéctico se desarrolla bajo las condiciones que existen en cada sociedad, por lo que los fenómenos no se pueden replicar exactamente.

Frases

“Tenemos que ayudar todos los días al nacimiento de la conciencia cuando no la haya, y al fortalecimiento de la conciencia cuando ya exista.”

Hugo Chávez Frias

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº83

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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