Muchas veces los cientistas sociales que coqueteamos con el ámbito periodístico solemos utilizar palabras rimbombantes para clasificar una situación que se avecina. Decisiva, trascendental, parteaguas: todo esa carga valorativa, alguna vez exagerada por el minuto a minuto de la repercusión, tendrá sentido concreto para la próxima elección presidencial en Brasil. Ahora sí no erraremos el diagnóstico: suceda lo que suceda, aquel país mutará aún más de lo que viene cambiando su propia piel, al menos desde el inicio de las movilizaciones callejeras que condujeron al impeachment sin crimen de responsabilidad que desembocó en la salida de Dilma Rousseff del Palacio Planalto, en un clarísimo –más evidente a medida que pasa el tiempo– golpe institucional. 

La entrevista concedida a Telesur por el presidente cubano Miguel Díaz-Canel es un modelo de buen periodismo, facilitado por un profundo conocimiento del entrevistado sobre el alma de su país y los problemas a los que se enfrenta.

El martes 14 de agosto, el presidente Evo Morales ha cumplido, legal y legítimamente, el record de permanencia sucesiva en la conducción del aparato estatal boliviano (12 años o 4.578 días como presidente), lo que lo convierte en el fenómeno político más sobresaliente de la historia de su país, mientras se suceden intentos desesperados de la derecha para desestabilizar el país.

Por primera vez el presidente Nicolás Maduro les habló con absoluta claridad a quienes, desde el exterior, y aquí en Venezuela, intenten derrocar al Gobierno. Lo hizo el martes en la clausura del III Congreso de la Juventud Socialista de Venezuela. (JPsuv): “Señores golpistas: no se equivoquen con Venezuela porque les pasaríamos por encima con el poder popular”. Recordó la acción de la ultraderecha chilena y de la estadounidense contra el gobierno de Salvador Allende, y quienes ahora piensan en repetir esa experiencia en nuestro país “…no tomaron un pequeño detalle en el 2002: la conciencia del pueblo venezolano y la moral de un grupo de militares, de profundo carácter popular y democrático que barrió el Pinochet venezolano”. Y les advirtió que si le llegara a pasar algo, el pueblo saldrá a la calle, “!a la carga!”, a radicalizar la revolución.

La injerencia de los mandos castrenses en la campaña presidencial brasileña, sumó otra complicación a los comicios más imprevisibles desde el 1989 cuando los brasileños votaron por primera vez desde el fin de la dictadura militar, en un proceso que corre el peligro de radicalizarse.

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº77

 

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 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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