Se nos invita a formular propuestas para vencer la crisis. Ésta no existiría si se hubieran aplicado desde el principio las propuestas siguientes.

La primera es la irreductible defensa de la soberanía contra todo sometimiento de Venezuela a cortes, tribunales u órganos jurisdiccionales extranjeros.

Es imprescindible que la explotación de recursos naturales se realice en lo posible con recursos propios o con empresas donde Venezuela conserve mayoría decisiva; que los contratos sobre la materia sean objeto de publicidad exhaustiva en todas sus fases; que se realicen sólo con empresas que hayan demostrado sobrada capacidad técnica y financiera y presenten expedientes irreprochables de relaciones con el Estado; que en lo posible tales empresas no tengan su asiento principal en países que hayan mostrado inusual y extraordinaria actitud de amenaza contra Venezuela, y que en los acuerdos con empresas extranjeras no se concedan privilegios, beneficios, ventajas, exenciones de impuestos, regímenes de estabilidad tributaria o de sometimiento a tribunales extranjeros, ni créditos u otorgamientos de recursos que no rigen para las nacionales.

Se debe respetar rigurosamente el artículo 301 de la Constitución, según el cual “No se podrá otorgar a personas, empresas u organismos extranjeros regímenes más beneficiosos que los establecidos para los nacionales”; o sancionar en la Asamblea Nacional Constituyente una norma nacionalista más exigente todavía.

El repunte del crudo  a más de 67,15 $ por barril nos dota de piso económico para  recuperar la producción por encima de los dos millones y medio de barriles diarios, y asegurarnos un espléndido futuro.

Pero para  costear las políticas sociales urge una reestructuración del sistema financiero interno, con  aplicación integral del principio  de territorialidad de la renta, lo cual requiere denunciar los Tratados contra la Doble Tributación, en virtud de los cuales empresas y personas extranjeras que obtienen ganancias en nuestro país no pagan impuestos en él, sino en sus países de origen, dejando así de cancelar unos 17.800 millones de dólares anuales, mientras que los venezolanos sí debemos cancelar pesados tributos para facilitarles su gestión económica y costear la formación y salud del personal y el funcionamiento de los servicios públicos que la hacen posible.

Se debe sancionar una reforma tributaria que aplique el principio de progresividad a los grandes contribuyentes, y alivie el neoliberal Impuesto al Valor Agregado que exacciona a los menos pudientes.

Estos recursos  no pueden ser dilapidados en suministrar dólares preferenciales y transferir el ingreso nacional a la docena de empresas que maneja en forma monopólica el 80% de la importación y distribución de bienes básicos. El Estado debe asumir plenamente esta tarea.

 

        

Fuente: Últimas Noticias

Frases

“Tenemos que ayudar todos los días al nacimiento de la conciencia cuando no la haya, y al fortalecimiento de la conciencia cuando ya exista.”

Hugo Chávez Frias

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº83

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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