La solicitud de renuncia hecha por el presidente Nicolás Maduro a todo el gabinete ha creado una gran expectativa nacional frente a la posibilidad de que se sucedan cambios significativos a lo interno del gobierno, en un momento en que, sin lugar a dudas, se requiere una profunda renovación, no solo del gobierno sino de todos los niveles de la dirección política, para fortalecer el liderazgo chavista de cara al complejo escenario de batalla que tenemos por delante.

Desde La Corriente exhortamos y pedimos que estas expectativas no sean defraudas. Los cambios que se den no deben ser gatopardianos. Debe ser el inicio de un profundo proceso de revitalización y rectificación, resultado de un serio y objetivo balance del desempeño y resultados en cada ministerio. No decimos que todos(as) los(as) ministros(as) deben ser cambiados(as), pero creemos que debe conformarse un gabinete en donde la ética, la capacidad, el compromiso patriótico y la eficiencia sean el baremo que oriente las designaciones.

Saludamos y apoyarnos la iniciativa del presidente Maduro. Al igual que el pueblo chavista, estamos a la espera un gabinete verdaderamente nuevo, que eleve la esperanza y devuelva a la gente la aspiración de tener un gobierno escencialmente ético, profundamente patriótico y eminentemente capaz, para enfrentar la batalla contra las fuerzas apátridas internas y contra la agresión imperial, en todos los campos que se requiere.

Estamos en medio de una gran operación contra el país, una operación de Guerra de 4ta Generación de gran magnitud y profundidad, cuyo centro de dirección y conducción está en EEUU. El centro de ese ataque, aún cuando abarca todos los campos y ámbitos del país, es la economía y la unidad del bloque patriota. El enemigo está empeñado en el colapso de la economía mediante acciones que buscan que el Estado no tenga ninguna posibilidad de cumplir con sus funciones. Por eso, debe tener especial atención la conformación de un equipo económico capaz de desarrollar una política económica para tiempo de guerra, una política económica de emergencia que ponga orden y tome las medidas urgentes para poder hacer frente a las sanciones comerciales, financieras y petroleras con realismo revolucionario, pero sin claudicar ante las presiones, tanto del poderoso sistema financiero internacional como de los sectores nacionales que están dispuestos a entregar la soberanía para salvar sus intereses.

En esta etapa requerimos de un Plan de Ofensiva y Resistencia que contemple:

1) Una política económica de emergencia, estructurada e integral. Dentro de las medidas más importantes, entre muchas otras, se debe considerar la declaración urgente de la moratoria de la deuda como estrategia de contraataque al bloque financiero internacional. También es necesario ampliar la flexibilidad de la política cambiaria, creando mecanismos que permitan la activación de la importanción a pequeña escala, lo que ayudaría a sortear el bloqueo comercial. Urge, además, activar un plan de emergencia para recuperar el aparato productivo del país, con énfasis en la producción de alimentos: este plan debe estar dirigido primordialmente a la pequeña y mediana empresa y a los sectores de la economía social. Las empresas del Estado deben ser sometidas a una evaluación pública y transparente, que permita determinar responsabilidades sobre sus bajos niveles de productividad, y debe construirse una ruta clara para su recuperación, lo cual deber hacerser con participación directa de los y las trabajadores(as). El pueblo campesino, los pequeños y medianos productores y empresarios del agro, esperan por una política sostenida dirigida al financiamiento, el suministro de insumos, el apoyo técnico y mecánico.

2) Un plan para defender los activos de la república que han sido secuestrados por la élites neconservadoras de EEUU en complicidad con sus títeres de Voluntad Popular y Primero Justicia. Poco sabe el pueblo venezolano sobre las acciones que se adelantan para enfrentar este descarado despojo a la nación. Se debe poner toda la capacidad del Estado en la defensa de estos activos, tanto en el marco de la justicia internacional como con una potente campaña de denuncia ante la comunidad internacional.

3) Una estrategia política que dispute la bandera del humanismo y la solidaridad a la derecha. Jamás debemos permitir que seres tan viles engañen al pueblo bajo un ropaje altruista y bondadoso, mientras trabajan para llevar al país a la guerra, son títeres de oscuros interese transnacionales y trabajan como agentes de una fuerza extranjera que quiere subyugarnos y destruirnos como pueblo. Esta es una batalla donde las subjetividades, los símbolos, los códigos y la espiritualidad juegan un papel clave. En ese campo debemos iniciar una poderosa contraofensiva. Debemos recuperar la bandera del humanismo y la solidaridad para la causa de la patria. Para ello, desde el bloque patriota, debemos diseñar un plan de apoyo solidario cuyo pilar sea organizar el amor por el prójimo que caracteriza al pueblo venezolano en una gran red para la recaudación de ayuda de quienes más tienen para ser distribuido entre los sectores que están siendo más afectados por la criminal agresión a nuestra existencia. Esta red de apoyo solidario debería estar conformada por todas las formas organizativas del proceso, como Clap, Ubch, movimientos sociales, colectivos, partidos chavistas, instituciones, milicia bolivariana, consejos comunales y comunas, consejos de trabajadores(as), cuya tarea sea desplegarse en operaciones de solidaridad en cada rincón del país.

Buena parte de la victoria ante el actual cuadro de agresión internacional que vive Venezuela depende de la capacidad de transformar la situación en una contraofensiva revolucionaria. En todas estas acciones es clave que tenga una participación y protagonismo central la gente organizada. Es el poder de la gente nuestra mayor fortaleza.

 

          

Fuente: Resumen Latinoamericano

Frases

"Creo en los poderes creadores del pueblo"
          Aquiles Nazoa

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº101

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  2. Julio 2019.

 

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