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Auditoría no es una locura; locura es pagar deuda sin eso

El gobierno presentó su cuarta propuesta de pago de la deuda externa. Cree que es excelente. Otros argentinos plantean que antes de pagar se necesita una auditoría. ¿La locura es pedir auditoría o pagar sin auditoría?

La cuarentena, distanciamiento social y las medidas sanitarias siguen siendo necesarias, más allá de lo duras y angustiantes que resultan para la población que las respeta, que no es toda.

Hasta ayer la estadística de Argentina, si bien seguía siendo buena frente a la de otros países más castigados por la pandemia y sus respectivos gobiernos, caso de Brasil, tampoco dejaba dudas sobre la gravedad del problema.

Había aquí 90.693 contagiados y 1.749 fallecidos que -conviene recordar- no son meros números sino sobre todo personas. Sigue faltando la vacuna salvadora, aunque ya se conoce que Donald Trump quiere monopolizarla para ganancias de sus laboratorios y multinacionales. El presidente Xi Jinping, de China, también en esa carrera por la vacuna, adelantó el 18 de mayo pasado que la misma será un «bien público mundial».

Mientras la ciencia está a la búsqueda de la vacuna, la ciencia política tiene dudas más fáciles de resolver, que no lo son. Por ejemplo, ¿cómo puede ser que un porcentaje de argentines amenazados por la enfermedad y la muerte puede ser tan estúpido de negar el peligro y burlarse del Covid-19?

El 9 de julio fue uno de esos días paradojales. En vez de celebrarse el Día de la Independencia hubo miles que se expresaron de viva voz identificando al gobierno nacional con el virus. Alberto Fernández y sobre todo Cristina serían el coronavirus, el cáncer, la muerte, el demonio y lo peor.

En esos grupos siempre hay gente muy inculta, a los que podría vendérseles una pócima de tolerancia. También se veían estudiantes, profesionales, comerciantes y algunos otros que parecían ilustrados. Error. Podían tener algún título, oficio o profesión, pero eran mucho peores que los analfabetos políticos de los que habló Bertolt Brecht. Lo sepan o no, son la derecha reaccionaria o masa crítica con la que los dirigentes de ese sector político, como el reaparecido Mauricio Macri, arman sus partidos y gobiernos de negocios exclusivos. Aquellos caceroleros siempre quedan afuera de los beneficios exclusivos para monopolios, banqueros y demás estafadores.

Los patoteros que atacaron al móvil de C5N son continuadores de los que pintaban «Viva el cáncer» contra Eva Perón. Son coherentes porque votan y apoyan al cáncer que endeudó al país, cerró miles de industrias y degradó al Ministerio de Salud, justo antes de la pandemia.

Un país con esa clase de burros, perdón, manifestantes no estará en buenas condiciones para enfrentar bien al Covid-19.

Batalla de ideas

Aquellos actos violentos promovidos por la derecha en el Obelisco fueron graves para los periodistas, víctimas directas. También para la democracia y la convivencia, para la libertad de expresión y otros valores.

¿Cómo encarar este problema, que puede repetirse y aún agravarse, al compás de la cuarentena y rigores de la crisis económica?

Una medida elemental es que la justicia identifique y presente cargos contra los más agresivos de la patota. Sería un acto de justicia y hasta podría ser beneficioso para esos violentos. Una estadía en la cárcel, por breve que fuera, los ayudaría a descubrirse como barrabravas macristas.

Ahí no puede quedar la cosa. Hay que desenmascarar a los dirigentes que fomentan ese odio con sus declaraciones públicas, comunicados de Juntos por el Cambio, videos de Macri, redes sociales y trolls.

Si desde esas cúpulas se dice «A» hay que responder y desactivar esas mentiras, demostrando que la verdad es «B», con explicaciones lo más fundamentadas y comprensibles.

Esa campaña política por la verdad servirá para que los extraños reflexionen algo respecto a sus posiciones. También para que los propios tengan argumentos para convencer a sus vecinos, compañeros de trabajo y familiares.

Esta no debe ser una polémica limitada a algunos opinadores sino una tarea política esclarecedora para centenares de miles de argentines, independientemente de su pertenencia a algún partido.

Hay que explicar porqué miente Clarín y Todo Negativo, y reivindicar lo bueno que diga C5N, sin dejar de cuestionar lo mediocre, que también hay en ese canal y en la Televisión Pública. ¡Urgente una ley de medios audiovisuales!

¿Sobre qué ejes hay que aclarar los tantos? El cronista diría que la deuda externa está arriba del podio y ya se referirá en mayor detalle al asunto. También hay otros temas que el gobierno de los Fernández no ha explicitado e incluso ha dado pasos al costado y varios hacia atrás.

Por ejemplo la intervención y expropiación de Vicentín, anunciada en los primeros días de junio. Allí hubo retrocesos evidentes no sólo por los malos fallos del juez Fabián Lorenzini. Esa batalla se viene perdiendo, aunque este 9 de julio hubo caravanas en Santa Fe, Avellaneda y Córdoba a favor de la expropiación. Si bien no alcanzaron a revertir el «arrugue» oficialista, fueron importantes y deben ser profundizadas.

Otro caso, la necesidad de cobrar el impuesto a las grandes fortunas. El proyecto se parece al general Alais que nunca llegó desde Rosario a Campo de Mayo en la crisis de Semana Santa de 1987. El escrito debe ir desde los despachos de Carlos Heller, Máximo Kirchner y Hugo Yasky hasta la Mesa de Entradas en Diputados, pero sigue muy demorado.

Lo que está en juego no son sólo 3.000 millones de dólares a recaudar con destino a paliativos sociales de la pandemia. Es mucho más importante: que los más ricos aporten más al Estado, aún cuando sus representantes directos como MM no estén al mando.

En 1999 Fidel Castro lanzó la «Batalla de Ideas» para recuperar al niño cubano Elián González, secuestrado por la gusanería de Miami. Batalla de Ideas, lindo nombre para la campaña que deberíamos hacer los argentinos contra quienes han secuestrado la verdad, la ciencia y hasta el Día de la Independencia.

¿Cuál locura?

El lunes 6 el gobierno de Fernández, mediante el decreto 528/2020 presentó ante la SEC de EEUU su cuarta oferta para la renegociación de un tramo de la deuda externa, de 64.800 millones de dólares. Lo de «definitiva» está por verse, porque desde el 22 de abril hubo otras tres propuestas y en cada una las concesiones a los bonistas fueron en aumento.

Ahora se ofrece pagar 53,5 centavos por dólar, cuando en abril eran 38 centavos (40 por ciento más); en bonos como el Discount son 60 centavos.

La tasa de interés anual también empeora pues en abril era 2,9 por ciento y subió a 3,5. Y se reinician los pagos no en 2023 como era la propuesta inicial sino en septiembre de 2021, cuando Argentina seguirá convaleciente de la crisis actual. Su PBI cayó 5,4 por ciento en el primer trimestre, antes del Covid-19.

La quita del capital, del 5,2 por ciento, ahora disminuyó al 1,5 y en algunos bonos es cero, para inducir a los acreedores a aceptar.

De los tres grupos de bonistas, sólo uno dio su okey: el AAC (Acreedores de Argentina) liderado por Fintech y Gramercy. Los otros dos conglomerados, Ad Hoc, donde talla BlackRock, y Exchange Bondholders, de Monarch, mantienen su negativa. Sí admiten que la última concesión fernandista fue un paso en una dirección positiva, para ellos.

Una medida de lo excesiva de la concesión es que el FMI, insignia del capital financiero internacional, había bendecido la oferta de abril y el estiramiento de mayo/junio hasta los 48 centavos. Ese era el límite para no comprometer la sustentabilidad de la deuda (léase, para que los fondos cobren todo). Y no obstante, AF, Martín Guzmán y Santiago Cafiero pasaron la línea roja de los 50 centavos de dólar. Que Kristalina Georgieva quede ubicada a la izquierda es grave. Termina de demoler eso de que «a la izquierda de los Kirchner está la pared».

Los defensores de esta oferta, como la consultora PxQ del exviceministro Emanuel Álvarez Agis, dicen que permitirá ahorrar 30.000 millones de dólares.
Otros números lo contradicen. Si se está renegociando bonos por 64.800 millones de dólares y se ofrece abonar entre 2021 y 2030 unos 47.000 millones, el «ahorro» sería de 17.800 millones.

Hay otros flancos para críticas. Entre pagar a 38 centavos de dólar y hacerlo a 53,5, se oblarán 13.800 millones de más (según Prat Gay, serán 15.000 millones). Es una suma sideral y necesaria para las arcas del Estado que por esas estrecheces recién a última hora pudo confirmar que el IFE, cuota 3, se pagará en todo el país.

El círculo de pagos es infernal: 47.000 millones a los tres grupos de bonistas, 224 millones a dos fondos que ganaron un pleito en Nueva York, 300 millones del default de 2001, 8.000 millones a otros acreedores, 83.000 millones a acreedores con legislación argentina, 2.100 millones al Club de París y 45.000 millones al FMI.

Parece una locura pagar semejantes deudas sin una Auditoría para ver qué es legal y qué no lo es. Nora Cortiñas es parte de quienes reclaman la Auditoría. ¿A ella también le dirán que no pagar es una «locura»? Nora es Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Les dijeron «locas» en 1977 cuando con su pañuelo blanco daban las primeras rondas. Tuvo que pasar algún tiempo para que fueran mimadas con «Madres de la Plaza, el pueblo las abraza».

 

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Fuente: La Arena

Frases

 

“Tenemos que unirnos porque el mundo lo acelera todo y sino aceleramos nuestra unidad, ese mundo se viene contra nosotros”

Hugo Chávez
 
 

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº125

 

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Xi Jinping: Tres discursos

 

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