El principal mal de Venezuela es el modelo capitalista dependiente y rentístico. La falta de producción nacional, la dependencia tecnológica, los altos niveles de corrupción, la ausencia de una verdadera cultura del trabajo, la colonización pedagógica, el individualismo exacerbado y las características oligofrénicas de los partidos de oposición, son consecuencia de ese mismo modelo.

Una y mil veces debemos señalar que ese capitalismo venezolano es solo aprovechado por un pequeño puñado de malos venezolanos, que asociados al capital imperialista, se enriquecen a costillas del pueblo y de la Nación.

Esa minoría es la que impide o entorpece el crecimiento y desarrollo armónico del país, dificulta gobernar a quienes fueron elegidos democráticamente y embobece a la sociedad con mensajes dirigidos al pueblo para que actúe en contradicción a sus propios intereses. Su accionar es criminal, y se va acrecentando de menor a mayor hacia dimensiones impredecibles.

¿Podría ser de otra forma? La historia nos enseña que no. Esa minoría luchará hasta sus últimas consecuencias en defensa de sus intereses mezquinos. Nada ni nadie los podrá persuadir de que su obrar es injusto y en detrimento de las grandes mayorías. Nada de eso les importa. Esos nuevos mantuanos, solo entiende que ellos son intocables, superiores e imprescindibles.

Con ese sector no puede haber diálogo democrático, porque a su entender existe una sola razón, y es la de ellos. Esa élite solo ejercita el diálogo, según sus principios, entre pares, nunca con subalternos, ya que a éstos solo les cabe el recibir órdenes. Son extremadamente sumisos con sus amos del norte, de la misma manera que despreciativos y arrogantes con el pueblo.  Carecen de valores y se presentan a la sociedad como mansos corderos. Su vocación es el robo, su arte el engaño, su voluntad la codicia, su modelo el capitalismo rentístico y dependiente.

Son los responsables de la guerra económica, de las acciones violentas y antidemocráticas y de aliarse al extranjero para humillar la Patria. ¿Los conocemos, los tenemos identificados? Yo creo que sí.

Entonces ¿no es hora de solucionar nuestros males de una vez por todas y de raíz? Dice el dicho popular que si la vaca enflaquece no es cuestión de darle más comida, si no de extirparle las garrapatas.

Fuente: Portal Alba

Frases

"Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes".

Antonio Gramsci

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº103

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  3. Julio 2019.

 

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