El proceso electoral qué vivió hoy Venezuela y sus resultados cuantitativos muestran claramente un triunfo del chavismo, qué además tiene un poderoso correlato en lo político y en lo simbólico.

El mundo no se acabó el 30 de julio, y Venezuela tampoco, pese a que la campaña contra la Asamblea Nacional Constituyente tuvo en el presidente estadounidense Donald Trump a su comandante en jefe, secundado por varios injerencistas e intervencionistas regionales y mundiales de segunda línea. Y posiblemente esta elección abra la posibilidad de construir un acuerdo negociado entre gobierno y oposición con una visión de coexistencia entre las partes.

La oposición intentó todo para detener el proceso. Quemar personas, trancar las calles, amedrentar a los vecinos, ponerle candado a las puertas de salida en las urbanizaciones, incendiar comercios, asesinar candidatos, interrumpir el transporte, dificultar la actividad productiva en varias ciudades, impedir la circulación de alimentos, volar camiones o amenazar a quienes querían votar. Difamar, agredir, asustar. Cualquier método se consideró válido para impedir la realización de elecciones a Asamblea Nacional Constituyente convocadas por el gobierno. Los partidos de la derecha, alentados en el ámbito internacional por una agitación mediática permanente y con la dudosa legitimación provista por la conspiración diplomática de gobiernos de derecha y sanciones unilaterales de EEUU (además del apoyo financiero y dirección general por parte de sus aparatos de inteligencia), creyeron poder derrocar al gobierno y evitar la ampliación de las potestades populares a través de una Asamblea Constituyente.

Uno de los aspectos más resaltantes del liderazgo del Comandante Chávez y el desarrollo de la Revolución Bolivariana, es que devolvió a nuestro Pueblo, a todos nosotros, la Esperanza y posibilidad de que un futuro y un destino mejor es posible para nuestra patria, nuestra sociedad.

Los venezolanos hablamos de Patria desde que estábamos en la escuela, pero tan vacío era el concepto que hubo necesidad de asociarlo a la guerra de los patriotas, un grupo de libertadores encabezados por Simón Bolívar. Fue una guerra larga y cruenta, con miles de muertos, como en ningún otro país del continente, y al término de esa guerra Bolívar dijo alguna vez: “Yo no tengo patria a la cual seguir haciendo el sacrificio… Mis enemigos me quitaron la patria”.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº38