La afirmación del director de la CIA Mike Pompeo, de que “trabaja” con los gobiernos de México y Colombia para asegurar una “transición” en Venezuela, clásico eufemismo para designar el derrocamiento de un gobierno legítimo, no debiera sorprender. Es largo y sangriento el historial de golpes de Estado de la CIA contra gobiernos democráticamente electos que intentaron hacer una política de soberanía nacional y justicia social, como los de Jacobo Arbenz en Guatemala (1954) y Salvador Allende en Chile(1973), por sólo mencionar dos ejemplos paradigmáticos. Pompeo, integrante del Tea Party(ultraderecha del Partido Republicano) agregó que estuvo recientemente en la Ciudad de México y en Bogotá para “ayudarlos … a comprender lo que pueden hacer para lograr un mejor resultado para su parte del mundo y nuestra parte ...” A confesión de parte, relevo de pruebas.

Estados Unidos (al menos su gobierno) huele el final del chavismo y ha lanzado la Hora Cero, muy de película gringa. Ya no confía en los mandaderos locales: ha asumido la responsabilidad de la ofensiva de manera pública y ahora los gobiernos subordinados servirán sólo de amplificadores de las decisiones de Washington. La situación cambia: ya el gobierno no se enfrenta solo a la oposición venezolana: Trump se apuntó y quiere comandar la pelea.

1.Quien conozca las más elementales nociones sobre derecho sabe que las condiciones existenciales para crear un Estado son: pueblo, territorio y autoridad política. En los artículos 119 al 126 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela se sientan las bases para constituir numerosos Estados distintos del Venezolano. En dichas normas son mencionados once veces “pueblos” con derechos distintos y superiores al resto de la población venezolana.

Esta Asamblea que se va a elegir no es que podrá resolver los más importantes problemas del país, pero será un valioso instrumento para solucionar muchos de esos problemas, como los especulativos y extravagantes precios que suben cada día y que se están haciendo más insoportables.

La Constituyente no es otra cosa que la lucha entre la verdad del pueblo y la mentira del capital. En enero de 2008 se supo que la Administración Bush había mentido al menos 938 veces sobre Irak afirmando que este país disponía de armas de destrucción masiva. La segunda invasión de Irak, la de 2003, se realizó así al amparo de una gigantesca mentira. Entonces se tardó cinco años en enumerar tanta podredumbre. Ahora en sólo seis meses se han contabilizado 836 afirmaciones falsas o engañosas dichas por Trump desde que vive en la Casa Blanca, un promedio de 4,6 mentiras al día. Pero lo que no parece una mentira sino una muy seria amenaza es su reciente advertencia de que EEUU endurecerá aún más la asfixia financiera de Venezuela si este país soberano ejerce su derecho a la verdad mediante la Constituyente el próximo día 30 de julio.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº38