1. Mientras 80% de venezolanos -según todas las encuestas- quiere diálogo, y en el mundo hay un pronunciamiento unánime en el mismo sentido, la oposición no lo quiere. Lo rehuye con argumentos inconsistentes. Verdaderamente deplorables.

Hacía mucho tiempo, desde aquellos años en que Cuba todavía participaba de la OEA, que no se escuchaban palabras tan claras y rotundas como las formuladas en estos días por la Cancillera bolivariana Delcy Rodríguez. Fue un auténtico huracán de aire fresco irrumpiendo en un ámbito que siempre ha oficiado de tentáculo de la política exterior estadounidense para el continente latinoamericano. 

Brasil no será el mismo país después de esta profunda y prolongada crisis, que no ahorró a ninguna institución política, pero sobretodo cuestionó la legitimidad del mismo sistema político. Brasil será mejor o peor, más democrático o más autoritario.

Los venezolanos tenemos que tomar conciencia de la grave situación que encara el país. Debemos preocuparnos por la crisis interna, en torno a la cual las opiniones, lógicamente, están divididas. La oposición la atribuye al Gobierno, al modelo económico vigente, mientras que el sector representado por el chavismo -y, por ende, el gobierno de Nicolás Maduro- tiene otra versión: la guerra económica decretada por factores de la economía, políticos e internacionales para provocar la caída del Jefe del Estado y acabar con el proceso bolivariano.

Pocas veces se ha visto un gobierno que de forma tan rotunda ratificara la verdad contenida en algunas tesis medulares de la teoría política. Una, formulada por Agustín de Nipona en el siglo IV cuando se preguntaba:  “Sin justicia ¿qué son los reinos sino grandes bandas de ladrones?” En línea con este razonamiento Tomás Moro, ya en los albores del siglo XVI decía en su célebre Utopía que al contemplar a las florecientes repúblicas de su tiempo no veía otra cosa que “una gran cuadrilla de gentes ricas y aprovechadas que a la sombra y en nombre de la república trafican en su propio provecho.” A mediados del siglo XIX Marx y Engels confirmarían la veracidad de aquellas premonitorias observaciones escribiendo que el “Estado es el comité que administra los asuntos comunes de la clase burguesa.” 

Frases

"Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes".

Antonio Gramsci

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº104

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  3. Julio 2019.

 

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