Llego de nuevo a Bolivia, pero no está Evo esta vez. Fue a Nueva York, a asumir la presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Ni más ni menos. El indio presidente de Bolivia, ese país que solía estar junto a Haití, a Honduras, a Paraguay, entre los más pobres y desesperanzados del continente, hoy es el que más crece, con estabilidad política, con promoción de nuevas capas sociales y étnicas para dirigir el país desde el gobierno.