La segunda vuelta electoral en Brasil, prevista para el domingo 26 de octubre, es posiblemente uno de los momentos más decisivos que han enfrentado los gobiernos posneoliberales de la región en los últimos años. Si bien en las últimas dos décadas la polarización política en aquel país se dirime en la confrontación PT vs PSDB, esta elección presenta características singulares debido al fuerte papel que los medios hegemónicos -adversos en su mayoría al gobierno de Dilma Rousseuff- han jugado desde agosto, primero endulzando la candidatura de Marina Silva -la fugaz estrella-, luego “dejándola caer” al calor de las últimas encuestas previas a la primera vuelta, y resaltando finalmente la figura de Aécio Neves cuando ya se configuraba que este iba a ser el opositor que enfrente al PT en la segunda vuelta.

Nada mejor que analizar los recientes dichos de Fernando Henrique Cardoso para comprender la dimensión que tendrá la disputa del balotaje. Dijo el ex presidente brasileño, del PSDB, que “no es porque sean más pobres que votan al PT, es porque son menos informados”. Estas declaraciones, desafortunadas y elitistas, tuvieron un rápido reflejo del tándem Lula-Dilma, que velozmente salió a confrontar, polarizando con las políticas sociales extendidas durante sus gobiernos.

“Esa historia de decir que nuestros votos son de personas ignorantes demuestra prejuicio y desconocimiento”, fueron las primeras palabras de la candidata del PT, durante un acto en Salvador de Bahía en el relanzamiento de su campaña. “Como ellos no le dan importancia al pueblo, todo es destilar odio”, afirmó Rousseuff, para luego pedir “votar a favor de la verdad, de la esperanza. Vamos a votar contra la mentira y el odio”, de cara a la segunda vuelta con Aécio Neves.

Lula también polemizó con Cardoso, quien le puso la banda presidencial en 2002. “Es lamentable el preconcepto que tiene después de un proceso democrático tan importante”, sentenció Lula, quien luego fue al grano, al decir que “hoy, el nordestino anda con la cabeza en alto, porque no es más tratado como un ciudadano de segunda categoría. De 20 millones de puestos de empleo creados en nuestros gobiernos, casi 20% fue en el nordeste”.

La referencia de Lula tiene que ver con la amplia diferencia que el PT logró en el norte y nordeste del país, precisamente los votos a los que intentó hacer referencia Cardoso. ¿La amplia votación al PT, de 78% promedio en los 150 municipios más beneficiados con el Bolsa Familia, por ejemplo, puede ser tildada como “desinformación”? ¿Desconocen, al decir de Cardoso, los beneficios que han logrado durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores o más bien lo contrario, y por ende esa inclinación masiva del voto?

Lo interesante de las palabras de Cardoso es que han desnudado una confrontación política, ideológica, y programática que, con Marina Silva, parecía más difusa para el PT. Además, traslucen dos modelos de gobierno que ya se han visto en la práctica: el de Cardoso, amoldado al ciclo neoliberal de mediados de los 90´, y los de Lula-Dilma, que han formado parte del conjunto de gobiernos posneoliberales que han intentando políticas de desarrollo autónomas. La disputa del 26 de octubre, por tanto, será vital no sólo para Brasil, sino para América Latina en su conjunto, que posarán sus ojos sobre el gigante latinoamericano para vislumbrar si hay una continuidad del proceso de cambios iniciado hace ya doce años, o bien el inicio de una restauración conservadora.

Se complica el escenario en Brasil, por varias razones.

Uno, porque Dilma tuvo la peor votación en la primera vuelta electoral desde que el PT triunfara en las presidenciales del 2002. En la primera vuelta de ese año Lula obtuvo 45,4 por ciento de los votos, y 48,6 por ciento en 2006. En el 2010 Dilma recogió –favorecida por el alto nivel de aprobación de Lula– el 46,8 por ciento del voto popular. El domingo pasado, en cambio, apenas si recogió el 41,5 por ciento. El salto para llegar a la mayoría absoluta será ahora más largo y habrá que ver de dónde podrán venir los votos que le hacen falta. Es probable que una parte de quienes votaron por Marina encuentren intolerable canalizar sus preferencias hacia Aécio Neves, pero sólo hay conjeturas. Entre Dilma, Aécio y Marina suman el 96 por ciento de los sufragios, de modo que no existen grandes contingentes de electores que se puedan redistribuir entre los dos finalistas más allá de los votantes de Marina o de una posible disminución del abstencionismo electoral, que llegó al 19,4 por ciento.

Dos. Se complica también porque su contendiente ya no es una voluble y fugaz estrella mediática sino un representante orgánico del establishment conservador brasileño. Miembro del PSDB, el partido del ex presidente Fernando H. Cardoso, Aécio fue un ardoroso crítico de los gobiernos petistas, a quienes acusa de haber ahuyentado la inversión extranjera y creado un clima poco favorable para los negocios, imputaciones éstas que carecen de asidero en la realidad. Neves es de los que creen que Brasil poco o nada tiene que hacer en América latina. Su destino es asociarse a los proyectos imperiales de Estados Unidos y sus cómplices europeos. Como tantos en la derecha latinoamericana, no percibe lo que las mentes más agudas del imperio han alertado hace rato: que Estados Unidos comenzó una lenta pero progresiva e irreversible declinación y que su agonía estará signada por violentos estertores e innumerables guerras. En esa curva descendente no habrá amigos permanentes, como aspira Aécio que Brasil sea de Estados Unidos, sino intereses permanentes. Y para Washington los amigos de ayer (Saddam Hussein, Osama bin Laden o los sunnitas fanáticos que ayudara a crear) pueden convertirse de la noche a la mañana –como hoy ocurre con el Estado Islámico– en los infames enemigos de la libertad y la democracia. Aécio no lo sabe, pero Brasil no será la excepción en esta materia.

Tres. Para prevalecer, Dilma deberá reconquistar una parte de la base social del PT que, desilusionada con su gobierno, manifestó su desencanto votando a Marina. Para ello deberá demostrar que su segundo turno va a ser distinto del primero, al menos en algunas materias sensibles en lo económico y social. Si su propuesta se asemeja a la de su rival, estará perdida, porque los pueblos invariablemente prefieren el original a la copia. Tendrá que diferenciarse por izquierda, profundizando las reformas que pongan fin a la intolerable desigualdad económica y social del Brasil, a los estragos del agronegocio, a la depredación medioambiental, a su vergonzosa regresividad tributaria y a las escandalosas ganancias embolsadas por el capital financiero y los oligopolios durante los gobiernos petistas.

Cuatro y último, será preciso para ello desandar el camino que, desde el 2003, desmovilizó al PT, convirtiendo al otrora vibrante partido socialista de los ochenta y los noventa en un espectro que vegeta en los recintos parlamentarios y los despachos de la burocracia estatal. Ahora Dilma no tiene partido, y se podrá decir que tampoco lo tiene Aécio. Pero éste tiene con qué reemplazar esa falencia: los oligopolios mediáticos, totalmente jugados a su favor. El PT perdió la calle y la pasión de un pueblo porque desde su llegada al gobierno cayó en la vieja trampa de la ideología burguesa y el arte de la política se transfiguró en gestión tecnocrática, mientras que aquella era denostada como politiquería. Fatal error, porque a Dilma sólo la podrá salvar la política y no sus presuntas aptitudes gerenciales. La mayoría electoral que Lula supo construir no logró transformarse en hegemonía política: esto es, en una dirección intelectual y moral que garantizase la irreversibilidad de los importantes avances registrados en algunas áreas de la vida social pero que, a juicio de la ciudadanía, fueron insuficientes.

Cambios que mejoraron la condición del pueblo brasileño, pero que fueron no hechos con el protagonismo del pueblo sino por un poder filantrópico que desde arriba desmovilizaba, despolitizaba e inducía a la pasividad a cambio de la inédita generosidad oficial. La actividad política era un ruido que alteraba la calma que requerían los mercados para seguir enriqueciendo a los ricos. El PT en el poder no supo contrarrestar esa estrategia, y ahora necesita repolitizar, en tres semanas, a un sector importante del pueblo brasileño. Ojalá que lo consiga, ya que la victoria de Aécio sería un desastre para América latina, porque liquidaría los avances duramente conquistados en el Mercosur, la Unasur y la Celac, y Estados Unidos contaría, al fin, con el Caballo de Troya perfecto para destruir desde adentro el sueño de la Patria Grande latinoamericana.

Fuente: Rebelion

Al margen de las distintas coyunturas locales, la atención de la región se posa por estos días en la campaña presidencial brasileña. Sin embargo, no sólo Brasil está en tiempo de definiciones políticas. Uruguay –al igual que Bolivia- también se encuentra en pleno proceso eleccionario y allí también, además de los propios uruguayos, la región latinoamericana en general y los países del Cono Sur en particular parecen jugarse cosas importantes.

Si bien son ocho los candidatos que aspiran a la presidencia charrúa el 26 de octubre próximo, la tensión se concentra entre el candidato oficialista, Tabaré Vázquez, que busca retornar a la presidencia tras su período 2004-2009, y el aspirante por el Partido Nacional –junto con el Partido Colorado, las dos fuerzas tradicionales del sistema político uruguayo- Luis Alberto Lacalle Pou.

Analizando las candidaturas, saltan a la vista varios elementos interesantes que grafican las particularidades de un sistema político que se ha transformado fuertemente en la última década, pero que sigue evidenciando en algunos sectores en particular poca propensión a los cambios.

Encabezando todas las encuestas, se ubica el candidato frenteamplista Tabaré Vázquez, quien ganó su lugar tras vencer en las internas de junio pasado por un amplísimo margen a Constanza Moreira, una académica que representaba una tendencia más claramente de izquierda al interior del Frente Amplio (FA). Pese a las expectativas de renovación que había generado inicialmente Moreira entre muchas filas del FA, desencantadas frente a la excesiva “moderación” de Vázquez, lo cierto es que el médico logró imponerse finalmente con un contundente respaldo de sus correligionarios. La seguridad de lo conocido, aun con el peso de sus indefiniciones, parece haber primado en la inclinación frenteamplista mayoritaria.

Por su parte, el centenario Partido Nacional –los “blancos”, en la jerga política uruguaya- llevan como candidato a Luis Alberto Lacalle Pou, hijo del homónimo expresidente que gobernó Uruguay entre 1990 y 1995 en base a un programa abiertamente neoliberal. Como estrategia para despegarse tanto de su padre como de las experiencias de gobierno de su partido, Lacalle Pou hijo se vende como “lo nuevo”, apelando insistentemente a las virtudes de la “gestión eficiente”, pragmática y desideologizada. Es –en definitiva- un claro exponente de la nueva derecha regional: discursos notoriamente antipolíticos donde las tensiones y las disputas –elementos inherentes a la política- aparecen diluidas y se insiste, por el contrario, con un persistente llamado al diálogo y al consenso. “No hablemos más de giros ideológicos. La nueva ideología es la gestión”, dijo hace poco en un acto de campaña.

El otro partido tradicional, el Partico Colorado, postula a Pedro Bordaberri, otro “hijo de”, en este caso de Juan María Bordaberry, quien presidió el golpe de Estado de 1973. Posicionándolo en un relegado tercer lugar, las encuestas confirman la sistemática decadencia del Partido Colorado desde el ciclo iniciado en 2004. Por otra parte, además de evidenciar la fuerza de los apellidos –que a su vez denota una práctica política en gran parte reservada a ciertas castas- la postulación del hijo del ex dictador habla de la amplia tolerancia de la democracia uruguaya respecto a personajes vinculados directamente con sus años de plomo.

En relación a las promesas de campaña, Vázquez ha prometido seguir y profundizar el rumbo iniciado por su gobierno en 2004 -y ratificado luego con el triunfo de José Mujica en 2009-, esto es: fuerte atención estatal a los sectores más postergados, crecimiento económico con inclusión por la vía del empleo, aumento de los presupuestos de salud y educación; en suma: continuar por la vía del desarme de las tramas neoliberales, reparando sus graves consecuencias. Por su parte, y con pocas diferencias internas, tanto el candidato blanco como el colorado han centrado su campaña en afrontar la inseguridad, principalmente en torno a una iniciativa de gran envergadura que busca bajar la edad de imputabilidad de los menores que cometen delitos y que será sometida a votación junto con las elecciones presidenciales.

La cuestión regional también se ha colado en la campaña. A diferencia de sus más próximos contrincantes, Tabaré Vázquez ha defendido la adhesión de Uruguay al Mercosur, aunque planteó también la necesidad de rectificar el rumbo del bloque regional. Por el contrario, Lacalle Pou y Bordaberry han manifestado públicamente su intención de buscar nuevos rumbos internacionales, ya sea en la Alianza del Pacífico o en vínculos bilaterales con los países centrales, aduciendo –no sin justeza- a los obstáculos que ha significado la lógica del Mercosur para la economía uruguaya.

Respecto a la proyección internacional, el diario El Observador reveló que la embajadora de EEUU en Uruguay –Julissa Reynoso- viene sosteniendo reuniones con todos los candidatos para comprometer a los mismos a que, si se convierten en gobierno, firmen la incorporación del país al Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés), ese mega-tratado de libre comercio promovido por la potencia estadounidense. Blancos y Colorados ya adelantaron que lo firmarán, incluso si ello significa abandonar el Mercosur.

De confirmarse el pronóstico de las encuestas, un triunfo de Vázquez –en primera o segunda vuelta- consolidaría a la centroizquierda en el poder revalidando la condición del Frente Amplio de partido mayoritario, y reafirmando, por lo demás, la reconfiguración del sistema político uruguayo que ha dejado atrás el bipartidismo tradicional de blancos y colorados. Este nuevo “pluripartidismo moderado”, sin embargo, parecería funcionar, al igual que en otros países de la región, sobre una lógica que tensiona dos bloques: uno de centroizquierda y otro de centroderecha.

Así las cosas, en un escenario que, más allá de las particularidades, presenta fuertes similitudes con el resto de las contiendas regionales, la elección uruguaya se tensiona entre una “consolidación con profundización” del rumbo posneoliberal abierto hace una década, que se ha traducido en mejoras sustanciales para millones de uruguayos provocando, entre otras cosas, una reducción de la pobreza del 40% a menos del 10%, o el triunfo de un bloque restauracionista que, renovado en lo discursivo, anhela sin embargo la vuelta de los años neoliberales.

Fuente: Nodal

Faltan horas para este domingo 12 de octubre cuando 4,2 millones de bolivianos empadronados elijan a su nuevo presidente. Lo novedoso de esta contienda electoral es que esta vez en Bolivia hay pocas personas que dudan de que Evo Morales Ayma será elegido por tercera vez para ocupar el sillón presidencial en el Palacio Quemado.

Los que observamos las elecciones bolivianas en el 2005,  cuando Evo Morales las ganó por primera vez con el 54% de los votos, recordamos  la agresiva guerra mediática desatada por la prensa globalizada internacional y nacional contra aquel candidato  que calificaban de “zafio e inculto”, “bobo”, “mestizo impostor”, “indio ignorante”  y que se atrevió a desafiar el “orden” establecido por los ricos y poderosos bolivianos que se turnaban en el poder usando golpes de Estado. En total, desde 1825 hasta 17 de julio de 1980 se produjeron en el país 200 golpes de Estado.

Sin embargo, fue precisamente aquel “indio ignorante” quien promulgó La Ley del Libro y la Lectura aplicando un Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA) cero a la venta de libros y publicaciones impresos de producción nacional e internacional. También aquel “bobo” ha sabido dirigir a su país desde 2006, a un desarrollo económico ininterrumpido durante estos años por primera vez en 189 años de la vida republicana. De acuerdo al representante del Banco Mundial (BM) Faris Hadad-Zervos, la tasa promedio del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia entre 2006 y 2013 era del 5.1% y en el 2013 alcanzó el 6.8%. Y se prevé el crecimiento económico del 5.8% para el año en curso. Por algo dicen los sabios que nadie puede conocer la capacidad de una persona hasta que no la ven actuar.

Ha sido una tarea dura para Evo Morales y su vicepresidente Álvaro García Linera poner en marcha una “revolución política y descolonizadora” en el país que se consideraba el más pobre de Sudamérica, cuyo destino no se decidía en La Paz sino en Washington. En los años 1980 Bolivia fue llamada como un estado fallido que sobrevivía gracias al narcotráfico. En el libro de Ayda Levy “EL Rey de la Cocaína” la esposa del ya fallecido Roberto Suárez Gómez, llamado “El Rey de la Cocaína”, que creó “La Corporación o La General Motors de Cocaína”, cuenta como su cónyuge hacía llegar más de 10 millones de dólares mensuales durante 1980 al Tesoro General de la Nación a pedido del desesperado presidente Hernán Siles Suazo para evitar la bancarrota financiera del país.

Cuenta Ayda Levy que el gobierno de Ronald Reagan también estaba interesado en la cocaína boliviana para obtener dinero para la financiación de la Contra nicaragüense, lo que posteriormente recibió el nombre de “Irán-ContraGate”. Según Levy, “por intermedio del teniente coronel Oliver North, la CIA ofrecía la cobertura oficial para comercializar en el floreciente mercado norteamericano 500 toneladas de clorhidrato de cocaína, que ellos transportaban e introducían dentro de su territorio en sus propios aviones”. Tal fue el negocio que la extensión de tierra para el cultivo de coca en Bolivia creció de 30,000 a 75,000 hectáreas bajo la mirada “atenta” de la Administración del Control de Drogas (DEA) norteamericana.

Bolivia como el resto de los países en América Latina fue objeto de experimentos económicos concebidos en Washington y tuvo que sufrir las consecuencias del programa el Consenso de Washington ejecutado personalmente por el profesor de Harvard Jeffrey Sachs entre 1985 y 1990 que salió desilusionado del país andino debido al completo fracaso de su experimentó que hizo prácticamente quebrar la economía nacional. Posteriormente todos los siete presidentes empezando por Jaime Paz Zamora (1989-1993), Gonzalo Sánchez de Lozada “Gony” (1993-1997, y 2002-2003), Hugo Banzer (1997-2001), Jorge “Tutu” Quiroga (2001-2002), Carlos Mesa (2003-2005) y terminando con Eduardo Rodríguez Veltzé (2005-2006) no supieron orientar la economía de Bolivia hacia la prosperidad y desarrollo. Simplemente cumplían con las recetas neoliberales de Washington que exigía privatización completa y plena libertad para las trasnacionales.

La Bolivia que recibió Evo Morales en 2006 era un “país mendigo” que ni siquiera era sujeto de créditos porque no tenía capacidad de endeudamiento. El índice de la pobreza era alrededor del 80% y el de la pobreza extrema, 41.2%. El narcotráfico y las remesas de inmigrantes, que proporcionaban cada uno alrededor de mil millones de dólares al año, ayudaban a mantener el presupuesto estatal a flote. En el campo y en especial en Amazonía, el gobierno, según el vicepresidente Álvaro García Linera, tuvo que desmontar “el patrimonialismo que fusionó la administración estatal a la gran propiedad”. En Amazonía tuvieron que romper también “una tenebrosa alianza entre patrones de la tierra, empresarios que procesan las materias primas, empresas y gobiernos extranjeros que desde hace 30 años atrás han creado una soberanía extraterritorial”.

El gobierno de Evo Morales emprendió también con éxito la nacionalización de los sectores de la economía y empresas estratégicas, como los hidrocarburos, la minería y telecomunicaciones lo que facilitó la repartición de los recursos mediante bonos asistenciales. En 2011 Bolivia dejó de considerarse como el país más pobre de Sudamérica. La pobreza se redujo al 36% y la extrema bajó, de acuerdo al Informe del Instituto Mundial de Desarrollo Humano del 41.2 al 18%. A la vez en ocho años se cumplió la promesa de Evo Morales de contar Bolivia con servicios básicos, principalmente en el área rural. Las Reservas Internacionales del país crecieron de 1,400 millones de dólares en 2006 a 15,494 millones de dólares, lo que constituye el 51 por ciento del PBI que es de 30,381 millones de dólares.

No ha sido fácil la tarea de transformar el país que emprendió Evo Morales con el apoyo de su Movimiento al Socialismo (MAS) para “deshacerse de los amos y obtener aliados”. La oposición nacional dirigida por Washington decidió detener en 2006 el proyecto “estatal, autoritario e indigenista inspirado en el chavismo”. El embajador estadounidense Philip Goldberg quien llegó a La Paz en 2006, según el periodista francés Maurice Lemoine, se convirtió en el coordinador de la oposición de la Media Luna – los departamentos ricos en hidrocarburos y gas que incluyen Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando. Sus líderes quisieron crear un estado nuevo, independiente de La Paz. Sin embargo, la voluntad popular, las acciones decisivas del gobierno y la expulsión de Philip Goldberg y posteriormente la DEA norteamericana terminaron con el terror sembrado por los paramilitares y con el intento del Departamento de Estado norteamericano de balcanizar el país.

Ahora Bolivia está preparándose, para iniciar otro proyecto del desarrollo nacional, llamado por Álvaro García Linares “Revolución Económica Post Capitalista” que consiste en consolidar y expandir el modelo económico social productivo simultáneamente con la “construcción de la plurinacionalidad”.

En las condiciones en que se encuentra el país y en vísperas de las elecciones, la oposición presentada por la derecha no puede ofrecer un proyecto alternativo pues el país está prosperando. A la vez el sector privado está apoyado por el gobierno sin ser privilegiado. El principal candidato de la oposición Doria Medina habla de la necesidad de privatización justo cuando la economía está creciendo más del 6 por ciento. Esta propuesta es rechazada por la mayoría de la población.

Entonces como afirma Álvaro García Linera y lo piensan muchos empresarios, inclusive los de la Media Luna, “si este es el único carro en competencia y lo está haciendo bien, para qué cambiar de chofer que a su vez es su mecánico constructor”.  

Fuente: Ria Novosti

El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) cumple 34 años con la satisfacción de haber contribuido de manera cardinal a revertir muchos de los males que generaron el conflicto armado en El Salvador.

El 10 de octubre de 1980 nació el FMLN a partir de la unión del Partido Comunista, las Fuerzas Populares de Liberación "Farabundo Martí", el Ejército Revolucionario del Pueblo, la Resistencia Nacional y el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos.

Las cinco fuerzas políticas tenían en esencia un mismo objetivo: poner fin a la represión, a las graves secuelas de las sucesivas dictaduras militares, a la inequidad social, a la pobreza, al abandono de los campesinos y de los pueblos originarios.

También fue resultado de décadas de luchas y a la vez respuesta a las demandas del pueblo salvadoreño que reclamaba democracia, justicia social y autodeterminación nacional.

El secretario general de la principal fuerza política de este país, Medardo González, en entrevista exclusiva con Prensa Latina expresó que este es un gran momento para el FMLN, al cumplir 34 años y estar en un segundo gobierno, ahora con Salvador Sánchez Cerén al frente.

Leonel González, nombre de guerra, fue uno de los cinco líderes de la Comandancia General del FMLN, "un militante, un combatiente, un guerrillero y es ahora presidente de la República de El Salvador", resaltó el dirigente político.

"El Frente es un partido que tiene su origen en las luchas contra la dictadura militar que capturaba, torturaba y asesinaba a los estudiantes, a los sindicalistas y a los campesinos que peleaban por tener tortilla y frijoles", recordó.

Luego de 12 años de guerra, vino la reforma política más importante en El Salvador durante el siglo XX: la firma de los Acuerdos de Paz en Chapultepec, México, en 1992, lo que dio paso al desmontaje de las dictaduras y al inicio de la democracia, resaltó.

A partir de 1994 el FMLN comenzó a gobernar las alcaldías, que ya suman 96, su bancada es muy representativa en la Asamblea Legislativa y también está en el gobierno, puntualizó.

"Prácticamente la mitad de la población está gobernada por alcaldes y alcaldesas de nuestro partido", destacó el dirigente al resaltar los logros políticos de esta fuerza de izquierda.

El FMLN CONDUCE EL PAÍS HACIA UNA VIDA MEJOR

El FMLN en estos cinco años y cuatro meses de Gobierno ha reducido la pobreza en 8,16 puntos, la brecha entre las personas con mayores recursos y las que tienen menos o nada también disminuyeron en ocho puntos, dijo al referirse a los principales logros de esta etapa.

"Una cantidad de salvadoreñas y salvadoreños marginados han pasado a mejores condiciones de vida", destacó.

"Podemos decir con orgullo que estos dos gobiernos del FMLN, que llamamos de inclusión social, tienen avances importantes porque la franja amplia de sectores urbanos y rurales que no tenían empleo ni ingresos para poder comer y mandar a sus hijos a la escuela está estrechándose cada vez más", expresó.

Los programas sociales que se han puesto en práctica en estos años, permiten que decenas de miles de niñas y niños que antes no podían ir a la escuela porque no tenían zapatos, uniformes, cuadernos y libros o porque ni siquiera podían desayunar, ahora facilitan que se integren a la escuela pública, aseguró.

Estos programas de obligatorio cumplimiento por ley, unidos a las reformas como la de Salud, han llegado a lugares remotos donde las personas carecieron siempre de elementales servicios básicos, señaló

Por otro lado, existe una producción más grande de frijoles y maíz que ha permitido que muchas personas puedan autoabastecerse y alimentarse; y 400 mil campesinos salvadoreños reciban paquetes agrícolas con semillas y abonos, realidades que le dan nuevos aires al agro, dijo.

Además, el Instituto de Transformación Agraria ha entregado tierras, parcelas productivas, a un número importante de pobladores que no tenían nada y ahora pueden tener sus siembras, detalló.

A todo eso se suma que el gobierno de FMLN tome las medidas para generar condiciones estructurales que propicien un crecimiento de la economía nacional y se pueda crear empleos, expuso el también diputado.

Acotó que el desempleo es el segundo gran problema que afecta a los salvadoreños, luego de la violencia; el que se puede resolver a través de mayores niveles de productividad y del crecimiento de la economía nacional

En este gobierno el partido seguirá haciendo esfuerzos por consolidar y ampliar los programas sociales a sectores que aún no reciben sus beneficios, porque el Estado tiene que responsabilizarse.

"Además. seguimos trabajando para hacer las adecuaciones políticas que El Salvador necesita de manera permanente", subrayó.

"Estamos convencidos de que este proyecto del FMLN, de la izquierda de El Salvador, beneficia a las grandes mayorías y en ese sentido estamos haciendo sociedades con el empresariado nacional que quiere trabajar con el FMLN y el gobierno para inyectar capital y atraer inversiones", explicó.

LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA

Uno de los grandes problemas que estamos enfrentando en el país, al igual que los del Triángulo Norte de Centroamérica, es la violencia, y estamos peleando por enfrentar las pandillas, el crimen organizado, los homicidios, dijo.

Con ese fin, bajo la batuta del presidente Sánchez Cerén, se creó el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia, un mecanismo a través del cual el gobierno se reúne con representantes del más amplio abanico de sectores que pueden aportar propuestas para el diseño de políticas públicas de seguridad.

Este es un mecanismo que está dando ya resultados, y se están diseñando otros para áreas como la económica, enfatizo.

"Estamos dando pasos para lograr el diálogo, buscar consenso entre los distintos sectores desde el gobierno, junto con los partidos políticos", añadió.

Al mismo tiempo, tomamos todas las medidas para generar condiciones estructurales que propicien un crecimiento de la economía nacional y se pueda crear empleos, dijo.

LA JUSTICIA

En El Salvador, cuando se firmaron los Acuerdos de Paz, había que resolver la independencia de los poderes y buscar la aplicación de la horizontalidad, explicó al referirse a la autonomía alcanzada entre sí de los poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo

Sin embargo, dijo que hay un segundo tema pendiente en el Judicial: la depuración de jueces, cómo superar la corrupción, y qué mecanismo seguir para tener un sistema de justicia que acompañe los esfuerzos de la seguridad pública.

El partido está consciente de que este es un aspecto que tiene que enfrentar de manera rápida, remarcó.

En ese sentido se refirió al caso del expresidente Francisco Flores (1999-2004), del partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista (Arena), acusado por graves delitos de corrupción.

Este expediente "está en manos de la Fiscalía General de la República, por lo que tanto dentro como fuera del país está en veremos cuál será la postura del sistema judicial de El Salvador", alertó.

ELECCIONES MUNICIPALES Y LEGISLATIVAS

Acerca de las elecciones del 1 de marzo venidero, dijo estar convencido de que Arena está completamente insegura y decidió apartar a Norman Quijano, actual candidato de San Salvador, quien buscaba un tercer mandato, para jugar con otras cartas y procurar frenar la inminente derrota.

"De acuerdo con encuestas propias y de otras entidades, nuestro candidato, Nayib Bukele, tiene las condiciones personales y el soporte de nuestro partido para ganar, y supera a cualquier candidato que Arena pueda poner", aseguró.

El FMLN va a tener más de 100 alcaldías, de acuerdo con diversos sondeos; recuperará una cantidad de diputados que va más allá de 32 y tendrá una bancada más grande, auguró.

Creemos que los cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia vienen generando sentencias, modificando la Constitución, de una manera que no les corresponde y ahora han aceptado una petición para el voto cruzado.

Dicho voto permitiría a los ciudadanos marcar candidatos a diputados de distintos partidos políticos.

"Estoy convencido de que aceptarlo debilitaría el sistema político, pero nosotros no nos vamos a poner a temblar ante esta situación si la Sala diera su consentimiento", afirmó.

"Hay una gran parte de la sociedad salvadoreña que le da fuerza y consistencia al FMLN, y sea como sea el voto, el Frente tendrá una parte importante de diputados", expresó.

Ante cualquier sentencia que emita la Sala, el pueblo salvadoreño está listo para enfrentar cualquier situación, señaló.

Aceptar esa demanda es ilegal y esperamos que no haya modificaciones, porque consideramos que no hay sustento político ni legal para eso.

SCHAFIK JORGE HANDAL

Este aniversario del FMLN está vinculado al nacimiento del líder de la revolución salvadoreña Schafik Handal, el 14 de octubre de 1930,

"Nuestro líder del FMLN dejó a todos los revolucionarios salvadoreños un gran legado, pues tenía profundo compromiso con el pueblo, y no solo desde una óptica humana, sino teórica, doctrinaria", afirmó.

Schafik era un hombre de visión y, al mismo tiempo, siempre tuvo la habilidad, desde que se incorporó a la lucha en 1944, de saber vincular lo que parecía no vinculable, como las luchas de los comunistas, los socialdemócratas, los democratacristianos y otras fuerzas, resaltó.

Después de la guerra supo trabajar en la creación de esta correlación de fuerza que nos ha permitido en los últimos años desplazar a las clases dominantes del país de las esferas del poder del Estado.

Shafick nos dio la base política para lograr lo que estamos construyendo y tener una identidad clara, ciento por ciento comprometidos con el pueblo y el país que amamos y queremos.

Fuente: Prensa Latina

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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Correos del Sur Nº68

 

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