Me contaban que en los últimos días, cuando terminaba de hablar en algún acto oficial, TN, el cable del monopolio Clarín, titulaba: “No mencionó a Nisman”, “No habló de la marcha del 18F”.

Se ha convertido un lugar común decir, a propósito de la muerte del fiscal Alberto Nisman, que “cosas como éstas solo ocurren en la Argentina”. Una nota aparecida en la página de opinión de The New York Times del martes 10 de febrero abona la supuesta verdad contenida en esa afirmación que, como era de esperar, fue reproducida y agigantada hasta extremos indecibles por la prensa hegemónica y los intereses del bloque oligárquico imperialista empeñado en acelerar, también en la Argentina, un “cambio de régimen” sin tener que atenerse a los plazos y nimiedades establecidas por la Constitución y la legislación electoral. Y decimos supuesta porque si hay algo que enseña la historia comparada contemporánea es que casos como el de Nisman: muertes sospechosas, imposibles de certificar si fueron suicidios o asesinatos, no son infrecuentes en las principales democracias del mundo. Casos que, casi invariablemente, se archivaron rápidamente señalando causas y culpables de menos que improbable verosimilitud.

Los mismas clases e intereses económicos, los monopolios de la comunicación y la “familia judicial” que convalidaron en silencio la dictadura, sectores empresariales que delataban a delegados sindicales y conservan sobrada experiencia en la fuga de capitales, los desflecados partidos políticos de la oposición y sus desprestigiados y cínicos dirigentes que, desde derecha e izquierda apoyaron el golpe cívico-militar de 1976,  los que siempre se autoproclamaron defensores de la institucionalidad y de la Constitución son los que impulsan desde los consejos de redacción y el ala derecha de los Tribunales, una tenaz campaña contra la Presidenta con el propósito de buscar una salida que eluda la voluntad popular que se manifestará en pocos meses.

El fiscal argentino, Alberto Nisman, fue encontrado muerto con un tiro en la cabeza el pasado 18 de enero y a su lado una pistola. Le faltaban horas para concretar sus acusaciones contra la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en una audiencia del Congreso. El fiscal debía entregar un informe sobre la investigación del peor ataque terrorista en Argentina –una bomba que mató a 85 personas y dejó docenas de heridos en un centro comunitario judío. Los servicios especiales argentinos y la Fiscalía en un comienzo lo vincularon con Irán y luego surgió el "rastro sirio". Policías corruptos de Buenos Aires también figuraban en la lista de sospechosos. De inmediato Irán negó toda participación.

Hacía tiempo que Fidel no aparecía en público. Como me dijo en La Habana un cubano: “es clamoroso el silencio del Comandante”. Muchos suponían que se encontraba enfermo. Quizás recluido en un hospital, y con su estado de salud tratado como secreto de Estado.

Frases

Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad
          Simón Bolívar  

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº93

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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