Si por la lucha intestina (e intestinal) entre fracciones, la mezquina oligarquía trasnacional de Colombia comete la burrada (no hay otra palabra tal vez ¿estupidez?) de romper el proceso de paz de la Habana; “pagará un costo político enorme” según lo dijera Granda, uno de los voceros de las Farc en la Habana.

Al repasar los discursos de Jorge Eliécer Gaitán en los años cuarentas del siglo pasado, aparecen enormes coincidencias entre la realidad política presente y lo acaecido entonces.

Los candidatos a las presidenciales colombianas del 25 de mayo cerraron sus campañas entre dos noticias polares, los avances del proceso de paz y el escándalo de espionaje que involucró al candidato por el Centro Democrático, Oscar Ivan Zuluaga.

El discurso de la gobernabilidad fue acuñado a mediados de los años 70 del siglo pasado por la Comisión Trilateral, en la que participaban reconocidos cientistas sociales de orientación conservadora (entre ellos, el politólogo Samuel Huntington).

Las elecciones panameñas realizadas este 4 de mayo parecen tener un mensaje claro: el gran perdedor es el presidente saliente, Ricardo Martinelli, y su nómina, que la gente interpretó como reeleccionismo disfrazado, encabezada por José Domingo Arias y la “primera dama”, Marta Linares de Martinelli. Ese voto castigo se expresó a través de Juan Carlos Varela, el candidato opositor, más moderado y conservador, pero cuya campaña se centró en el problema de la moralidad pública frente a la corrupción rampante y los métodos gansteriles de Martinelli. Con el 89% de los votos escrutados, Varela obtuvo el 39% de los votos frente al 31.75% del candidato oficialista J. D. Arias.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº65