El centro se ha vuelto de izquierda, Bolivia se ha izquierdizado y el que quiera hacer política tendrá que moverse en ese campo unipolar, son los conceptos más fuertes que el vicepresidente Álvaro García Linera sostiene al momento de hacer un balance del resultado de las elecciones del 12 de octubre.

¿qué significa la victoria del 61.5%, casi 62%?

Significa tres cosas.

La primera, que Bolivia entera ha optado por un camino de economía de Estado y de sociedad que satisface sus necesidades.

Pocas veces en la historia se ha dado tanta unanimidad de la población boliviana. La gente está contenta con lo que hacemos como Gobierno, la gente ve que Bolivia ha cambiado para bien, somos un país respetado en el ámbito internacional, un país que está superando la extrema pobreza, que está cumpliendo sus sueños de industrializar, de pasar a la economía de conocimiento, de generar igualdad entre indígenas y no indígenas, de distribuir la riqueza territorialmente… Son sueños de los bolivianos que hoy comienzan a realizarse.

En segundo lugar, significa que desapareció políticamente la media luna, es decir, un proyecto opositor ultra conservador ha sido diluido.

En tercer lugar, que tenemos un campo político unipolar. Hasta el año 2009 había un campo político bipolar, había la oposición con su proyecto neoliberal de regresar a sus privatizaciones y el proyecto revolucionario de nacionalizar. Esta bipolaridad se ha diluido, ahora hay un solo campo unipolar que tiene tres pivotes: economía plural con liderazgo del Estado, gobierno indígena de movimientos sociales y autonomías. Este es el trípode que sostiene este campo político unipolar.

¿Qué significa, qué es unipolar? Que cualquier otra propuesta gira como satélite alrededor de esta única propuesta, que no hay una propuesta alternativa, que no hay otro proyecto de Estado. Aun los opositores de derecha han tenido que hacer un tipo de travestismo político para esconder sus proyectos privatizadores y aparecer como defensores de la nación.

Ahora para ser político en Bolivia se tiene que girar en torno a este pivote, un poquito más a la izquierda, un poquito más a la derecha, pero la fuerza gravitatoria del proyecto del proceso de cambio es única, es un horizonte de época. Entonces vemos, estamos asistiendo a la constitución de un campo político, de un escenario político unipolar con variantes satelitales de otros partidos políticos. Esto es lo que ha sucedido.

Y el tercer resultado de estas elecciones —estoy escribiendo un articulito sobre eso justamente reflexionando—, el tercer elemento es un desplazamiento del centro de equilibrio hacia la izquierda. El centro se ha vuelto la izquierda. Tan fuerte es el proyecto de izquierda que ha anulado el proyecto opositor de derecha y entonces esta izquierda, su fuerza de gravedad se ha vuelto el centro, es decir, Bolivia se ha izquierdizado.

Hoy, para querer ser diputado, para querer ser senador o querer aparecer como organización política o ciudadana, mínimamente se tiene que respetar la nacionalización, mínimamente se tiene que respetar el papel de las organizaciones sociales, mínimamente se tiene que respetar la distribución de la riqueza. Si alguien habla algo en contra de eso está fuera del escenario político y seguramente ni su familia vota por él.

Ahora para ser político hay que moverse en torno a este núcleo único. Esto habla de una izquierdización de toda la sociedad boliviana que te obliga a que, para tener propuestas políticas, gires alrededor de este núcleo del proceso de cambio. Unos dirán lo voy a hacer mejor, voy hacerlo más rápido, voy hacerlo más eficiente, pero todos se mueven alrededor del proceso de cambio.

Entonces tenemos un proceso unipolar, un campo político unipolar, un único horizonte de época discursivo y una izquierdización total de la población boliviana y de la sociedad boliviana. Esos serían para mí los tres resultados del campo político y de las elecciones. Quiero agradecer nuevamente a la población boliviana que nos ha dado el 62% a la votación y que nos ha dado los dos tercios para que las cosas fluyan en la Asamblea y decirle a la población boliviana que vamos a cumplir, que lo que hemos ofrecido, que lo que hemos planteado el Presidente Evo y el Vicepresidente a los departamentos, a los bolivianos, de convertirnos en potencia regional, lo vamos a cumplir. Tenemos todas las herramientas democráticas para que eso se ejecute así.

Fuente: La Época

El presidente Nicolás Maduro anunció esta semana el inicio de un proceso de revolución en la policía, encomendando la tarea a la nueva ministra Carmen Meléndez. Esta política se toma con el espíritu de golpear en contraofensiva, característico del comandante Hugo Chávez en tantas ocasiones.

En el mes de octubre, la Revolución recibió el duro golpe del asesinato Robert y María . A raíz de ello, el Presidente propuso de la creación de un Sistema Popular de Protección de la Paz, para garantizar la participación del pueblo en la seguridad de la Patria y la defensa de la Revolución. Inmediatamente después, vinieron los sucesos de Quinta Crespo, a partir de los cuales la Fiscalía investiga la actuación del Cicpc.

La historia reciente de Nuestramérica nos enseña que el imperialismo está concibiendo las policías latinoamericanas como instrumentos de planes desestabilizadores.

En 2002, la Policía Metropolitana tuvo un papel significativo como instrumento del golpe en Venezuela. En 2008, la masacre de Pando, en Bolivia, fue realizada por cuerpos policiales, poniendo en peligro al gobierno de Evo Morales. En 2009, el golpe de Estado a Rafael Correa fue dado por la policía. Y en Paraguay, la masacre de Curuguaty fue la excusa para el juicio político que terminó de manera ilegítima con el gobierno de Fernando Lugo.

Luego de la época de las dictaduras militares, las sociedades latinoamericanas repudian el uso de los ejércitos como fuerzas de represión, y en general en las instituciones castrenses ha impuesto una doctrina, cuando no patriótica, por lo menos respetuosa de los derechos humanos. Este hecho obliga a las oligarquías y el imperialismo a buscar en los cuerpos policiales, a los uniformados que estén dispuestos a usar las armas contra el pueblo.

Además, existe una política injerencista a través de acuerdos de cooperación en seguridad hemisférica, promovidos por Estados Unidos. De tal manera, las policías latinoamericanas se encuentran expuestas cada vez más a un adoctrinamiento reaccionario, antipopular y proimperialista.

La depuración permanente y la formación de los organismos policiales es fundamental para garantizar el orden interno, la defensa del pueblo y el avance de la Revolución Bolivariana.

Fuente: Correo del Orinoco

A Dilma le queda abandonar la resistencia a la ofensiva de la derecha para avanzar en la construcción del poder popular que impida estos sustos.

En los procesos electorales que se vienen dando en Sudamérica, se juega bastante más que el cambio o la continuidad del proyecto político de un gobierno, se juega la definición del mapa geopolítico regional, y es parte de un proceso en el que debe incluirse la contundente victoria de Evo Morales en Bolivia, la segunda vuelta electoral en Uruguay dentro de un mes, y las elecciones presidenciales en Argentina el año próximo.

Días atrás, el Partido de los Trabajadores en Brasil y el Frente Amplio en Uruguay no solo derrotaron el intento de restauración neoliberal, sino también al terror y la manipulación mediáticas del poder empresarial-comunicacional. Hoy, ambos partidos se quejan de la manipulación mediática (incluyendo su colateral, las encuestadoras), pero hete aquí que en 12 años de gobierno el PT no logró aprobar una Ley de Medios que rompiera el monopolio y fue precisamente Tabaré Vázquez quien pidió al Congreso uruguayo que pospusiera su aprobación hasta después de las elecciones… Es más, Dilma acaba de prometer que no lo hará.

Y siguen presentes las presiones de las desgastadas ideas e inciativas retrógradas para avanzar en acuerdos rápidos de liberalización económica con países desarrollados, sin contemplar la necesidad prioritaria de revertir asimetrías y promover la diversificación productiva para ampliar la inclusión laboral y evitar ahondar la condicionalidad a mercados mundiales inestables que provoca la dependencia en el mercado mundial a la oferta de productos primarios a las que condenan los tratados de libre comercio. Pareciera que alguno quieren exhumar el cadáver del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), sepultado por los presidentes americanos (con Chávez, Lula, Kirchner como motores) en Mar del Plata en 2005.

Quizá más importante que resaltar un triunfo de la izquierda, debiéramos hablar de una derrota de la derecha nacional y global. Poco antes, la aplastante victoria de Evo Morales, hablaba del triunfo del modelo de estado plurinacional, que desterró la Bolivia, racista, colonial y colonizada, clasista, invisibilizadora de las grandes mayorías, hoy convertidas en sujetos (y no meros objetos) de política, de la construcción de una nueva democracia ya no declamativa sino participativa.

En América latina estamos construyendo nuevas democracias, nuevas sociedades. Y no hay un modelo a imitar, sino a crear, de acuerdo a la historia, idiosincrasia, realidad de cada país. Más allá de las presiones para la restauración neoliberal (en nombre de la modernidad y el pragmatismo, muletillas que se pronuncian traición), sino de la socialdemocracia europea (en especial francesa), para abandonar “la locura” del camino al socialismo, más allá de la presión por una mayor injerencia de la diplomacia vaticana entre los movimientos populares.

Quizá sea cierto que las políticas de Lula y Dilma en Brasil y sobre todo las de Tabaré Vázquez en Uruguay hayan sido de las más tímidas de los proyectos transformadores en Latinoamérica, y algunas políticas neoliberales de sus gobiernos progresistas han desilusionado a muchos de sus antiguos simpatizantes y desmoralizado y desmovilizado a otros.

En realidad no hay ya una fuerte izquierda en el PT ni el FA, partidos que pagaron el precio de la burocratización, la demovilización popular y la cooptación de los dirigentes sociales para la gestión gubernamental. En Brasil, los movimientos sociales, que llevaron a Lula y a Dilma al poder, perdieron la calle ante la ofensiva social de una derecha fortalecida principalmente por el apoyo del gran capital extranjero y los medios comerciales de comunicación endógenos y extranjeros. Pero hay algo más grave y es el vacío de ideas y propuestas desde la izquierda para salir de la crisis capitalista.

El triunfo de Dilma se debe a varios factores: a) logró recordar a las clases menos pudientes que los gobiernos del PT lograron importantes transformaciones: sacó a 40 millones de personas de la pobreza, redujo el desempleo a mínimos históricos, benefició a la clases medias y logró significativos avances contra el hambre en el país, aún uno de los de mayor desigualdad del mundo. b) el liderazgo incuestionable de Lula y su compromiso con Dilma y, especialmente, c) la gran movilización de la militancia joven del PT y de los otros partidos de izquierda (incluido el Psol), de los movimientos sociales, culturales y populares, los medios (¿es esa hoy la izquerda brasileña?.

El aumento tremendo de la bancada de diputados de la derecha más retrógrada (¿giro conservador?) y la movilización de una clase media histérica e histerizada continuamente por los medios comerciales de comunicación, jaquean el segundo mandato de Dilma. A en su primer discurso tras las elecciones, prometió diálogo… como si alguna vez la derecha hubiera siquiera dejado opinar.

El triunfo del FA se debe a la movilización casa por casa hecha por sectores juveniles y de los movimientos sociales, ninguneados casi siempre en sus partidos, para impedir el retorno de la derecha “pituca”. Esa movilización inorgánica logró también impedir –en otra gesta popular- que se bajara la edad de inimputabilidad judicial de los menores. Y la derrota, dentro del FA, fue para el sector másneoliberal del zar de la política económica, Danilo Astori.

A Dilma le queda ahora no solo medir bien cuál es la situación y abandonar la resistencia a la ofensiva de la derecha para avanzar en la construcción no solo de una alternativa, sino del poder popular que impida estos sustos. Estaríamos más tranquilos si el PT, en su cuarta administración consecutiva, logra no solo avanzar en las transformaciones que aún le debe a su pueblo, si no construyendo un verdadero poder popular, con el apoyo de los movimientos sociales, los trabajadores, los campesinos, los estudiantes, los jóvenes, que hicieron posible este triunfo.

Estas experiencias quedan para ser analizadas en Argentina, de cara a las elecciones del año próximo. ¿No le parece?

Fuente: CALPU

1 "Lo que son las cosas…", solían decir nuestros abuelos para comparar los sucesos acaecidos en el pasado y su relación con los del presente. Mejores o peores a los actuales -según ese método empírico-. Era una manera sencilla de evaluar situaciones concretas. Apelo a esta reminiscencia con motivo de la situación que ha vivido el país últimamente por la acción de organismos de seguridad del Estado y de algunos cuerpos policiales, y su relación con el tema de los derechos humanos. Lo cual ha suscitado una polémica que no vacilo en calificar de sospechosa. ¿Por qué lo digo -y escribo?- Sencillo. Porque se pensaba que en torno a algo tan delicado había, prácticamente, consenso. Ya que la mayoría de los venezolanos ha madurado en su evaluación positiva debido, en gran medida, a la preeminencia que se le dio al tema en la Constitución vigente y a la prédica que se ha hecho en torno a su valor absoluto. Pero hay actitudes equívocas. Personas e instituciones que se envuelven en esa bandera con hipocresía, ya que sus verdaderos designios son otros, por ejemplo, la subestimación y, previsiblemente, la violación de los mismos tan pronto las circunstancias lo permitan.

2 Imaginaba que acciones violatorias de los derechos humanos: asesinatos, torturas, masacres, extorsión, secuestros, debidamente probadas y con denuncias consignadas oportunamente ante el Ministerio Público, cometidas por funcionarios del Cicpc y otros organismos policiales, no generarían la defensa de los autores con argumentos muy peligrosos, como el de que las víctimas eran delincuentes. En ese contexto ocurrió la "masacre de Quinta Crespo", consumada por un comando del Cicpc. Prácticamente fue la gota de arbitrariedad y de reto al Estado de derecho que rebosó el vaso de la tolerancia ante los delitos cometidos por la autoridad.

3 El dilema que provocó semejante situación fue muy claro: o se guardaba silencio ante lo que venía pasando; o se reaccionaba a través de la denuncia debidamente fundamentada. O, si se quiere, lo digo de esta otra manera: o se aceptaba que en un país donde no hay pena de muerte -menos aún de facto-, y se tipifican otros delitos contra el ser humano, priva la impunidad como ocurrió durante la IV República; o se le da un parao a tiempo a lo que pasa. Lo primero era reeditar las aberrantes prácticas del Estado terrorista en que se convirtió la democracia puntofijista, o adoptar una firme política de repudio para impedir, precisamente, que lo que ocurría se convirtiera en rutina.

4 Por suerte el presidente Maduro tiene suficiente sensibilidad para reaccionar frente al fenómeno y la voluntad necesaria para actuar con rapidez y firmeza. Es decir, que posee lo que le faltó a los dirigentes de los gobiernos de AD y de Copei. Por eso procedió como el país ha visto, adoptando medidas contundentes. Sin embargo, esta posición del Jefe del Estado es cuestionada con argumentos que no vale la pena considerar, ya que son típicos de personajes que si ejercieran el poder estarían apañando tales perversiones policiales. Pero hay que desenmascarar a quienes acusan a Maduro -por la actitud que adoptó- de "ceder a la presión de los colectivos". Es decir, que los que están detrás de esta manipulación de la verdad, buscan golpear la imagen presidencial presentando su gesto de firmeza como un signo de debilidad y exaltando, de paso, a los colectivos populares que han estado en la mira de la ultraderecha y de la campaña mediática mercenaria. Mi reflexión final acerca del tema, es que resulta deplorable que los dirigentes puntofijistas no hubiesen actuado, cuando gobernaron el país, como lo acaba de hacer Maduro. Cuántos asesinatos, cuántos torturados, cuántos desaparecidos, cuántas masacres, se hubieran evitado; cuántos compatriotas estarían vivos y cuánto oprobio se le habría evitado a la República y a la democracia.

Laberinto

Cualquier reorganizacion de los organismos de seguridad del Estado debe hacerse a fondo de verdad. Los maquillajes no sirven. Si se deja el huevo de la serpiente el esfuerzo se perderá. La capacidad que tienen para reciclarse dentro de esos cuerpos las prácticas atentatorias contra los derechos humanos -una anticultura profundamente arraigada-, no se extirpan sólo con cambios de directivas. La acción tiene que inscribirse en un plan general del Estado, del gobierno, para garantizar el objetivo requerido. La experiencia en nuestro país, tanto en la Cuarta como en la Quinta, es de signo gatopardiano: cambiar para que todo siga igual. Este es el desafío para el gobierno…

En Brasil la derecha repitió el formato que ya ensayó en Venezuela. Una participación electoral que, al mismo tiempo, alienta la desestabilización, con lo cual se llega a procesos comiciales con evidentes desventajas para los gobiernos progresistas sometidos a severas descalificaciones. A esto se suma una fórmula unitaria de la derecha y feroces ataques de los medios de comunicación en manos de poderosos grupos económicos. Este entramado, medios, partidos de derecha, grupos económicos y monitoreo de Washington, operó en Brasil con abundantes recursos y consiguió confundir a sectores populares…

Lo que impidió que los planes para ganar la presidencia y revertir los avances sociales y políticos de la última década -por la derecha nacional e internacional, el gran capital y del poder mediático-, fue el coraje de Dilma Rousseff y la decisiva participación de Lula. Ambos lograron motivar al pueblo que asumió en la calle la defensa del proceso transformador y neutralizó el intento regresionista. La aplicación del formato se seguirá repitiendo en la región y, en lo inmediato, en la segunda vuelta electoral en Uruguay para impedir la victoria de Tabaré Vásquez…

Pero hay un dato que fluye de los procesos electorales de Brasil y Uruguay: la reacción de los candidatos derrotados. De inmediato reconocieron a los vencedores, sin reticencia, sin denuncias de fraude, sin llamados a desconocer los resultados, sin ofensas al árbitro, al organismo electoral. Y es que se puede ser de derecha y al mismo tiempo ser decente. Se puede competir con todos los hierros, con pasión, con fervor, y ser respetuoso de las reglas de juego. Cuando en verdad se es demócrata, se actúa de esa manera. Toda una lección para la oposición venezolana, que solo reconoce resultados electorales cuando estos la favorecen y, si no, recurre a la violencia…

Mientras el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, se mete en los asuntos internos de Venezuela, 51 alcaldes y líderes de su partido, el derechista PP, son arrestados por actos de corrupción, malversación y coimas por contratos de obras de la administración pública. Pero la cosa no termina allí: se anuncian nuevos procesos e investigaciones sobre la cúpula gubernamental…

Desafío para Dante Rivas, funcionario exitoso al frente de otras dependencias públicas. Ahora tendrá que acabar con las alcabalas y toda la trama corrupta que convierte en infierno el contacto de los ciudadanos con las dependencias oficiales. Debe actuar para acabar con las perversiones del Saren. Contra la maraña de vicios que generó la inefable reforma del sistema de Registros y Notarías…

En el acto de transmisión de Min-Defensa, Maduro demostró carácter; Padrino definió lo que es la nueva Fanb, y Carmen Meléndez confirmó que es capaz de salir airosa en cualquier cargo de responsabilidad. Un disuasivo para quienes siguen creyendo en la fragilidad de las instituciones y que pueden meterse, impunemente, en aventuras.

Fuente: Aporrea

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner envió una carta a su par de Estados Unidos, Barack Obama, en la que le pidió que aclare si Nancy Soderberg, presidenta del Public Interest Declassication Board (PIDB), “organismo bajo responsabilidad directa del Gobierno de los Estados Unidos”, es la misma que integra el grupo lobbista de los fondos buitre, American Task Force Argentina.

Carta de Cristina Fernández de Kirchner a Obama

Fuente: Telam

Frases

Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad
          Simón Bolívar  

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº91

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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