A Donald J. Trump se le puede tildar de cualquier cosa, excepto de no ser fiel a los suyos: los multimillonarios estadounidenses.

Primero llenó las filas de su gobierno de puros superricos, al lado de generales. Desde el Presidente de la Exxon Mobil y la presidenta del conglomerado empresarial Windquest Group, hasta un poderoso ejecutivo de Goldman Sach, se mudaron con Trump a Washington para ejercer el mandato obtenido por el empresario inmobiliario de Nueva York. Más de 35 mil millones de dólares se reunieron en el gabinete inicial del periodo Trump.

Después se encargó de echar abajo, silenciosamente, las exiguas restricciones impuestas a los grandes bancos y el capital financiero tras el estallido de la crisis del 2008.

Ahora puso todo su empeño y logró alistar al Partido Republicano para aprobar una reforma fiscal, cuyos principales beneficiarios son los multimillonarios y las grandes empresas del país.

Nada más firmar la nueva ley tributaria el Presidente Trump declaró: “… considero que esto es un gran proyecto de ley para la clase media y que traerá empleos. Los empleos se producen mediante empresas y corporaciones. Y, como ven, ya está sucediendo. Las empresas literalmente se están volviendo locas con este proyecto. Incluso más allá de mis expectativas, mucho más allá de mis expectativas”

Tras la ceremonia en la Casa Blanca, Trump viajó a su lujoso complejo vacacional de Mar – a – Lago en la Florida, donde para hacerse socio hay que pagar 200 mil dólares y las cuotas anuales ascienden a 14 mil USD. Según Democracy Now, informes indican que al llegar al fastuoso escenario, Trump se dirigió a sus amigos que cenaban en el lugar y les exclamó jubiloso: “!Ahora ustedes se volvieron mucho más ricos!”

Por cierto, que el Presidente también se llevó una tajada, pues se calcula que se beneficie de un recorte de hasta 15 millones de dólares anuales en impuestos.

Los expertos sostienen que en contraposición del beneficio a los amigos del mandatario, las personas mayores, los inmigrantes, los familiares de bajos ingresos, los habitantes de Puerto Rico y otros sectores vulnerables serán perjudicados. Una encuesta de NBC News y Wall Street Journal reflejó que sólo el 21% de los estadounidenses está a favor de la reforma tributaria aprobada por Trump y los republicanos.

El Informe Sobre la Desigualdad Global 2018, elaborado por un equipo de investigadores encabezados por el reconocido economista francés Thomas Piketty, y dado a conocer la a fines de diciembre pasado, refleja el incremento abismal de la concentración de riqueza en Estados Unidos. Si en 1980, tanto Estados Unidos como Europa ofrecían índices parecidos de desigualad con el uno por ciento más rico concentrando 10 por ciento del ingreso nacional; ahora, mientras en Europa el uno por ciento ahora acapara alrededor de 12 por ciento del ingreso nacional, en Estados Unidos el uno por ciento más rico concentra 20 por ciento del ingreso nacional.

Como muestran las estadísticas, el ingreso anual del uno por ciento estadunidense se ha incrementado 205 por ciento desde 1980; y para el 0.001 por ciento más rico, el salto ha sido de 636 por ciento. Mientras tanto, el salario promedio anual de 50 por ciento de la población menos favorecida se ha estancado desde 1980

Ya bien lo dijo Marx en su Manifiesto Comunista: “El gobierno del Estado Moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”. Y Trump, multimillonario al fin, lo ha entendido y aplicado así a la perfección.

 

       

Fuente: Cuba Debate

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Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº81

 

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