El espectro del nazi-fascismo se cierne sobre Brasil y tiene la cara de Jair Bolsonaro, candidato del PSL en las elecciones del domingo 7 de octubre. El ex capitán del ejército, al que no le importa ser comparado con Hitler, mientras considera como un insulto sangriento se lo llaman gay, se ve favorecido en las encuestas: también se benefició de las puñaladas recibidas el 8 de septiembre, durante una reunión de campaña electoral. Sobre todo, aprovechó de que Lula ha sido arrestado en abril y luego definitivamente inhabilitado en la competencia electoral. En su lugar, el Partido de los Trabajadores (PT) nominó a Fernando Haddad, quien asumió el control demasiado tarde para mejorar su “paquete” de votos.

Nunca en nuestra historia estuvimos situados ante una alternativa tan radical: el excapitán candidato a la Presidencia, Jair Bolsonaro, que se presenta con todas las características del nazifascismo que causó millones de víctimas en Europa en la Segunda Guerra Mundial, y enfrente Fernando Haddad, al que no se le puede negar espíritu democrático. Bolsonaro mismo declaró que no le importa ser comparado a Hitler. Se ofendería si lo llamasen gay.

Un grupito de traidores que en los años ochenta pertenecieron a la Juventud Sandinista 19 de Julio, y que ahora se dedican a criminalizar y lanzar lodo contra la organización a la que en el pasado pertenecieron, han aparecido descaradamente en estos días queriendo utilizar el prestigio histórico de la Juventud Sandinista, ese que ellos mismos no pudieron destruir acusando de paramilitares y turbas a los jóvenes militantes actuales de esa organización, promoviendo la persecución contra ellos (varios de los cuales murieron víctimas de la cacería desatada en su contra) en los momentos más duros del fracasado golpe de Estado organizado y dirigido por la derecha a la que estos traidores pertenecen.

Faltan cuatro días para la primera vuelta de la más tensa e imprevisible elección presidencial de los últimos 29 años en Brasil y crece de manera cristalina la formidable maniobra conjunta que reúne todas las instancias de la Justicia, los grandes conglomerados hegemónicos de comunicación, el mercado financiero y parte significativa del gran empresariado para abrir espacio de modo que el ultraderechista Jair Bolsonaro se haga con la presidencia del país más poblado y de mayor economía en América latina.

 

Pocas veces se vio tanta abyección y humillante actitud en un presidente latinoamericano, desde los tiempos en que Washington era dueño y señor de todos estos lares. Quizás ni Carlos Menem y sus “relaciones carnales” con Washington llegaron tan lejos en el ridículo.

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº80

 

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 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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