Pasaron apenas meses en la Argentina vertiginosa y dinámica: Macri pasó de ser comparado con Mandela por el nuevo “periodismo militante” en diciembre pasado, a recibir embates hasta de Cavallo y Mirtha Legrand en los últimos días. ¿Qué sucedió en el medio? Una devaluación de 60% en la moneda, más de 100 mil despidos y un tarifazo a la luz, el agua, el gas y el transporte. En resumen: medidas que provocaron creciente descontento social que se verifica en las calles (y hasta en las propias redes sociales del presidente). Dos movilizaciones multitudinarias tuvieron lugar en abril, con apenas 16 días de diferencia y sendos reclamos al gobierno: el regreso de Cristina Fernández, promovido por una torpe actuación del juez Bonadío y la hábil construcción de épica de la ex presidenta, acostumbrada a doblar la apuesta, y la multitud de las CGT y las CTA por el día del trabajador. Todo ello, ante un gobierno que ha tenido que suspender diversos eventos públicos ante el temor a protestas. Es decir: ante un poder que no domina el espacio público, al menos durante sus primeros meses.

Extraña, por decir lo menos, la actitud y la posición adoptada por la contrarrevolución venezolana. Irrespeta y menosprecia incluso a compatriotas que comparten sus planteamientos desquiciados y obsesivos. Aunque hoy circunstancialmente los apoyan en sus perversos planes para esa mayoría circunstancial lograda en la Asamblea Nacional, cuyo único deseo es tomar el poder por cualquier vía y a cualquier costo, sólo hay que hacer memoria y un breve recordatorio para develar y poner en evidencia cuáles han sido siempre sus verdaderas intenciones.

El abuso de las ya frecuentísimas declaraciones sobre la aplicación de la Carta Democrática Interamericana contra Venezuela por parte de voceros políticos nacionales e internacionales atenta contra el espíritu, propósito y razón de la misma.

En Venezuela existe algo que los venezolanos conocemos como la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV: 2000), la que rige la vida política, económica, social y cultural de todos los ciudadanos, como contrato que nos dimos libérrimamente, en un proceso nacional Constituyente, sin imposiciones ajenas de ningún tipo, más allá de la voluntad del Pueblo, por iniciativa del estadista revolucionario, Comandante Hugo Chávez, lo que nos liberó de la vieja Constitución de 1961, que fue hechura de la IV República, para amparar los intereses de una clase privilegiada y explotadora, que a su vez, sirvió y sigue estando subordinada a los intereses del gobierno estadounidense.

"Creemos que las personas están dotadas de conciencia, voluntad y posibilidades de libre elección. Consideramos que el derecho a la libertad individual de elegir debe estar enmarcado en el deber de responder ante los otros por los efectos de dicha elección". Así Lorenzo Mendoza, apoyado en el aparato de propaganda de Empresas Polar, encubre su participación abierta como actor estelar de la guerra no convencional contra el país.

Frases

Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad
          Simón Bolívar  

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº93

 

Descargar

 

 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

Descargar