Es preciso recordar que el proyecto norteamericano de la Alianza de Libre Comercio de las Américas (ALCA) fue derrotado por las fuerzas políticas de los movimientos sociales y de sus gobiernos progresistas, instancias que decidieron ser actores del destino liberador y emancipador de la región.

Quizá nadie pueda demostrar otra cosa: la derecha venezolana desde hace 15 años es, en esencia, el mayor y más monumental fracaso histórico conocido como fuerza política en Venezuela. Nunca un sector contó con tanto poder, tanto dinero, tantos medios, tantos seguidores, viéndose al mismo tiempo hundido en tan rotundo y sostenido fracaso.

A dos meses de pedir la cabeza de Aveledo, la MUD sigue en pugnas por asumir la silla que deja tan lúgubre personaje. La MUD se divide con la creación de la MID. Por un lado andan los entusiastas del guarimbeo, por el otro, los que dicen no apoyarlo (pero que sí lo apoyan), intentando resguardar su minúsculo capital político.
 
Capriles se desplomó quedando en el más claro ostracismo, odiado por muchos de los que fueron sus seguidores, por "ambiguo", "desmovilizador" y su errónea forma de "hacer política". Casi nadie entre ellos comenta nada de Leopoldo, Ledezma quiere ser Presidente, MariCori juega en posición adelantada haciendo campaña electoral. En fin.
 
En circunstancias nada fáciles para el país, en el esplendor de una durísima guerra económica, cualquiera pudiera creer que la oposición podría haber asumido un rol de vanguardia que le permitiera ganar espacios. No ha sido así. Por el contrario, la derecha en la era de Maduro sólo ha conseguido derrotas electorales contundentísimas (como las elecciones municipales), la división, la desmovilización, pérdida de apoyo y fracaso.
 
La guarimba sólo sirvió para unir más al chavismo y para generar una pérdida de cohesión entre los dirigentes y los seguidores de la derecha. Pese a los ingentes recursos que llegan del extranjero, la cuantiosa pensión del empresariado que a lo interno financia a la dirigencia de la derecha, los medios a su servicio y una gran base de apoyo –que es más una base de descontento por el Gobierno que de apoyo a ellos– la derecha sigue llamándose "oposición" y su apellido es fracasada.
 
Pero semejante fracaso debe ser de alguna manera explicable. Revisemos lo que pueden ser algunas variables que inciden en tan fatal resultado para ellos. Estas son, en esencia, expresiones de los códigos fundamentales con los que la derecha "sabe hacer política". Son cuestiones del comportamiento congénito de la derecha, fórmulas, hábitos, que se reproducen en las altas esferas y vienen aguas abajo. Son elementos propios de su propia naturaleza que han inhibido su éxito político y de la cual les es imposible desprenderse.
 
Entidad empresarial-personalista: Como práctica de la pseudo política y heredada desde la más vieja tradición adeco-copeyana, la MUD, o MID y etcéteras, son un cónclave de pequeñas franquicias económicas, empresariales, grupos que se pelean entre sí en la disputa de un poder político fragmentado que quedó luego de la llegada de Chávez. Sus pugnas por cuotas, por cargos electorales, por candidaturas, por presencia en los medios, impiden una verdadera práctica política unitaria, cohesionada y amalgamada.
 
La negación, negatividad, perenne inconformidad y mala vibra, se convirtieron en una "forma de hacer política", y es la fórmula de la negación de lo afirmativo venezolano

 La MUD es un grupito de dirigentes de partidos que no logran ponerse de acuerdo entre sí y que esperan dirigir a un país entero donde hay millones de chavistas que no se les van a subordinar. Pese a semejante cataclismo político, los medios de la derecha han sabido pintarle la cara a su dirigencia haciéndola ver como un "bloque unitario" que puede "unir al país", despojándola de su naturaleza clientelar, empresarial, y regida por proyectos sectarios y personalistas.
 
La MUD –y sus antecesoras–  nacen como un grupo de partidos y sectores económicos que perdieron privilegios y que intentan recuperarlos, por tal razón son fuerzas de origen corporativo-partidócrata. Esa es su naturaleza. Ese es su componente esencial. Pueden llegar a ser cualquier cosa, pero no son ni serán una alternativa popular.
 
Cierto es que casi en cualquier país, alternativas corporativas se hacen del poder. Eso pasa a cada momento. El asunto es el contexto de la Venezuela de Chávez, donde se impuso la lógica de que las fuerzas de dirección social deben ser genuinas, populares, con un profundo sentido identitario con la gente, que en el ejercicio del poder distribuyan la riqueza en beneficios sociales. Es difícil que eso sea creíble en la MUD donde sus castas familiares, empresariales y macollas partidistas se matan entre sí. Una opción política sin cohesión a lo interno, por más poder económico y mediático que tengan, está condenada al fracaso.
 
Comunidad negativa: El otro día se me atravesó un artículo medio pendejo en apariencia, y al asociarlo con política adquirió otro sentido. Tenía que ver con las "personas y comunidades (grupos) negativas". Una de las señales de las personas y grupos con esta característica eran: "No promueven lo que les gusta. Más bien mencionan y promueven siempre lo que no les gusta". La oposición desde dirigentes a seguidores es una comunidad política negativa.
 
Respaldemos esta afirmación con más preguntas: Si la oposición tiene alcaldes, gobernadores y diputados ¿por qué los opositores normalmente no difunden su trabajo, o lo mencionan o comentan? ¿Por qué nunca vemos a dirigentes opositores hablando bien del trabajo de Capriles siendo él ya un gobernante?
 
Si los opositores siguen a sus dirigentes, ¿por qué casi no vemos gestos de apoyo a su labor?, ¿por qué no vemos gestos de apoyo a su gestión? Que si fulano hizo esto, arregló esto o hizo lo otro, ¿por qué su opinión política se reduce a la queja y al eterno pesar de que todo lo que hace la revolución está mal, pero no mencionan lo que para ellos serían los buenos atributos de la derecha en el Gobierno?
 
Si ellos asumen que ahora todo está mal y antes todo era mejor, ¿por qué no publican al menos una fotico de un fastuoso puente de la era adeca? Parece que lo positivo, así venga de ellos mismos, es una afrenta al culto de lo negativo. Lo contraviene.
 
El asunto es que la negación, negatividad, perenne inconformidad y mala vibra, se convirtieron en una "forma de hacer política", y es la fórmula de la negación de lo afirmativo venezolano. Es la ecuación de negar lo positivo, afirmando lo negativo.
 
En una sociedad venezolana en pleno cambio, donde lo propositivo asume cada vez más espacios, y "el hacer", "el solucionar", encuentra más asidero en el imaginario social, es difícil erigir un "lenguaje de la esperanza" entre los gendarmes de lo negativo. Si bien ellos han logrado ampliar su base de apoyo a expensas del descontento, desconocen al mismo tiempo el lenguaje impuesto por la era Chávez, el de la esperanza "haciendo, logrando y consolidando" en detrimento del histórico "pónganme a mí que yo sí lo hago bien".
 
Ese juego subjetivo, ese componente semiótico de la derecha, es el "discurso del malestar", una peligrosa fórmula del fracaso si viene de la mano de los mismos rostros del malestar del pasado y del presente: adecos, copeyanos, derivados de adecos y copeyanos, los del paro petrolero, los del golpe de abril, los de las guarimbas, guerra económica, especulación cambiaria, cadivismo, especulación desatada, los de los shows mediáticos y etcéteras.
 
Ética del poder por el poder: Una frase simple quizás resuma este componente: "La derecha está más ocupada intentando alcanzar el poder, que trabajando por el bienestar del país y de su gente". Quizá el único elemento estratégico claro que sí ha cohesionado a la derecha es tomar el poder, el cual está actualmente fragmentado: el chavismo tiene el poder político, la derecha tiene el poder económico. La derecha lo quiere todo. La naturaleza del poder es idéntica a la del capital en el capitalismo; tiende a concentrarse en pocas manos, y es eso lo que intenta reeditar la derecha venezolana; es una actitud propia de su naturaleza.
 
Para muchos, su mera acción concreta de simplemente querer de vuelta el poder es algo más que visible que deja clara su ética de desear el poder político y con ello ampliar su poder económico. La gente lo nota. Eso es obvio.

La derecha está más ocupada intentando alcanzar el poder, que trabajando por el bienestar del país y de su gente

No han entendido que las formas del poder político están cambiando, no han entendido la cuestión dialéctica de nuestro cambio político se traduce en que desde Chávez "nuestros líderes deben parecerse a nosotros, deben ser como nosotros". Eso explica cómo es que la derecha no se ha alzado como una opción popular; pues no lo es, no lo son.
 
La fórmula de acaudalados hijos de ricos en la palestra política sólo ha servido para poner en el tarjetón electoral las contradicciones de clase, entendidos estos errores políticos como un comportamiento propio de la ética del poder por el poder. A la derecha podrían servirle candidatos demagogos, líderes con un rostro pintado de barrio, pero entre el lenguaje clasista, a veces racista, fascista y la estigmatización que han hecho del chavismo, les será difícil lavarle el rostro a cualquiera por más barro y mugre que le pongan. De ahí que los sectores del chavismo que ellos intentan seducir no tienen identidad con ellos. Su fracaso no sólo es electoral, es simbólico, es subjetivo.
 
En Venezuela lo único que no está cambiando es la estética de Venevisión. Pero en la calle, en el imaginario, sobresalen nuevas formas, nuevos símbolos, nuevos códigos de identidad cultural, de identidad política. En los años 90 se nos dijo que este país necesitaba "un gerente" que viniera de las clases privilegiadas "para que no tuviera necesidad de robar". A Capriles se le trató de vender como tal, pero la fórmula reeditada no funcionó. Terminamos eligiendo a Maduro, reivindicando con énfasis su origen como conductor de MetroBus.
 
Hoy la gente comienza a asociar de manera concreta al empresariado con grandes desgracias económicas. La responsabilidad de las cifras económicas ya no es sólo adjudicada al Gobierno. En la crisis interna de la derecha el empresariado como "la voz cantante" se hace más visible, y esto crea la subjetividad ante el público de que las mismas caras visibles de la especulación se erigen a sí mismas como la solución.
 
Intentando barrer bajo la alfombra semejante paradoja, muchos siguen apoyando a la derecha, pero otros notan tal ambigüedad, al punto que con las guarimbas lo que ha crecido es la base de "desapoyo" o "rechazo" a la dirigencia opositora. Sólo la ética del poder por el poder hace posible la supresión de la naturaleza popular que debe tener un movimiento político, y eso se reproduce a nivel social en nuestros códigos. Por eso, en nuestro lenguaje, asociamos "sifrina" con "escuálida", "clase media" con "opositor", "comerciante" con "especulador". Son estas expresiones resultado histórico de la práctica de la derecha hecha pública y notoria, y de cómo la ha resemantizado el chavismo.

A modo de cierre

La derecha pese a su debilidad no es una fuerza política que hay que subestimar. Retrocesos históricos los ha habido en todo contexto político, de ahí que son una fuerza peligrosísima para la revolución bolivariana. Ante esa amenaza visible, la labor de los revolucionarios es construir una revolución con consistencia revolucionaria, de manera más inclusiva y radical. Más amalgamados en lo ideológico, más esmerados en lo organizativo.
 
Es esa la fórmula para reproducir con más claridad el antagonismo entre la naturaleza de ellos y la de nosotros.

No sólo suma el oportunismo a su enorme fortuna como el "rey del chocolate", los bienes inmobiliarios, la TV, la radio y el transporte. También las traiciones calculadas y las componendas del mercantilismo aplicadas a la política.

Tras el escándalo del primer fragmento del video de Lorent Gómez Saleh y Gabriel Valles, el gobierno venezolano presentó nuevas evidencias de la vinculación entre el uribismo y los integrantes de la llamada “Operación Libertad”.

Supuestos dirigentes del grupos estudiantiles venezolanos han programado realizar una nueva marcha de protesta para el venidero  24 de junio, en Caracas.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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Correos del Sur Nº68

 

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