Guerra de cuarta generación y guerra económica se complementan de un modo mutuo y sincronizado. Lógico, al común de nuestra gente si le hablamos de guerra, de inmediato se transporta a un escenario armado en el que se enfrentan dos ejércitos, no necesariamente en igualdad de proporciones y de condiciones; en el que hay heridos, balazos, muertos, y mucha destrucción. Ése es el estricto significado que nuestro pueblo le da al término guerra, y es el que semánticamente posee. Pero la aplicación en otros aspectos de un término en especial, se hace en sentido comparativo. Ahora, en hacer entendible tal comparación, es donde radica lo complicado del asunto. “Tradúcemelo al cristiano”, suele decir alguien cuando no logra descifrar al lenguaje técnico de los intelectuales.

Nicolás Copérnico, como otros muchos hombres y mujeres del Renacimiento, fue lo que las revistas especializadas llamarían hoy un genio polifacético. Por lo general, se le recuerda por sus aportes a la física, las matemáticas y la astronomía. Pero también supo ser traductor literario, abogado, médico, ingeniero agrónomo, geógrafo, etc. Sin embargo, tuvo un par de facetas no tan conocidas pero en las cuales supo destacarse con igual brillantez: la de militar y economista político.

A escasas horas del cierre de la frontera con Colombia decretado por el Presidente Nicolas Maduro, todos los venezolanos, y especialmente el pueblo tachirense ha podido apreciar los beneficios que ha traido la medida para el país y su vida. Como por arte de magia, desaparecieron las interminables colas frente a las estaciones de servicio (gasolineras) del Estado Táchira, y de forma repentina, en menos de 72 horas aparecieron varios productos de la cesta básica en muchos anaqueles de esa entidad [1].

En el remoto año de 1948, siglo XX, a quienes ingresábamos al Liceo Fermín Toro y a la Juventud Comunista nos daban a leer como texto obligatorio la novela de Nikolai Ostrowsky “Así se Templó el Acero”. El personaje central, Pavel Korchaguin, nos daba la imagen de lo que debería ser el joven comunista: estudio, estoicismo, firmeza de principios, lealtad revolucionaria, solidaridad con los oprimidos. Hoy, ya en la segunda década del siglo XXI podemos ver como sigue siendo urgentemente necesario que el pueblo venezolano, sometido a la acción corruptora de la ideología rentista que nos inoculó la Cultura del Petróleo durante la IV República, comprenda la validez que tienen aquellos principios en nuestra lucha por crear la sociedad socialista y salir victoriosos.

En una reciente entrevista, el expresidente estadounidense Jimmy Carter ha señalado que no considera que en la actualidad en su país exista un Estado democrático puesto que, a su modo de ver, el sistema ha sido organizado de tal manera que las decisiones políticas no son tomadas por los ciudadanos sino por quienes disponen de grandes sumas de dinero y financian la actividad de los partidos, candidatos y funcionarios públicos.

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº81

 

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 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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