Los  españoles  se  deben estar  preguntando  en estos  días  a que viene eso de Felipe  González del  volver  a la palestra  pública  haciendo  declaraciones en  la  prensa  anunciando  su  intervención  en los  asuntos  de  Venezuela apoyando  a los  opositores del  Presidente Nicolás  Maduro que  están  encarcelados bajo  la  acusación  de salirse  de las  normas  legales  del  país montando  una  ola de revueltas callejeras con  la  intención de  derrocar  al  gobierno  legítimo  de esa  nación sudamericana.  

La detención del alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, una de las figuras nodales del golpismo venezolano, y la ratificación de la prisión del otro referente de la violencia derechista, Leopoldo López, a quien sus colegas de la internacional escuálida querían hacer pasar a mejor vida para culpar al chavismo, son señales inequívocas de que la Revolución goza de buena salud. Tiene bien altas las defensas y convierte a sus anticuerpos en acciones de victoria.
Estas iniciativas sirven entre otras cosas para que el continente, los pueblos y buen parte de sus gobiernos, hayan reaccionado unificadamente para defender a Venezuela bolivariana de sus enemigos locales y también de las amenazas infundadas del señor Obama. Es decir: el “no pasarán” de tan legendarios recuerdos en la historia antifascista mundial, se ha vuelto a poner de moda gracias a una importante suma de solidaridades que Venezuela se merece por todo lo que ha dado al mundo.

Dos millones de personas, según O Globo, lo que sin duda es una información inflada, salieron a las calles en todo el país el 15 de marzo. Esta manifestación fue convocada ampliamente a través de medios de comunicación social con el apoyo de toda la prensa conservadora de Brasil y del mundo, además de los partidos de oposición y las facciones de algunos partidos de la base del gobierno.

La combinación de manifestaciones en la calle con el asedio mediático y posicionamiento de una salida política “posible” dan las siguientes coordenadas de esta "revolución de color" de marcado y evidente signo oligárquico en marcha:

La derecha latinoamericana nunca estuvo tan débil. Pierde sucesivamente elecciones en países como Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, El Salvador. Nunca estuvo tanto tiempo desalojada del gobierno en esos países como ha estado en este siglo.

Frases

"Creo en los poderes creadores del pueblo"
          Aquiles Nazoa

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº101

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  2. Julio 2019.

 

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