Es claro que, tras 34 meses de gestión, el único apoyo concreto que tiene el Gobierno  de Cambiemos es el del FMI (y detrás los Estados Unidos [1], que pese a realizar el 16,05% de los aportes al menos en el caso de los países latinoamericanos, tiene la última palabra y decisión en ese organismo internacional).

Bajo el manto de un gobierno que ha convertido en políticas de Estado a los intereses de una elite empresarial, varios de sus dirigentes se lanzan, en forma agresiva y frontal, a reactivar viejas y nuevas propuestas laborales. Se propone, como algo “innovador”, dividir las 40 horas de trabajo semanal en tan solo tres días y medio (o sea trabajar 12 horas diarias), con lo cual los restantes servirían para contratar a otros trabajadores y, de paso, no se tendría que pagar horas extras (https://bit.ly/2NGKCu1). Se concibe como “recargos” el pago al IESS, así como los 13º y 14º sueldos, y las vacaciones. En esa misma línea (https://bit.ly/2OiJtIA) se asegura que la “rigidez laboral” vuelve menos competitivo al Ecuador, se demanda la “flexseguridad”, más los contratos a plazo fijo y el retorno del pago por horas. Cabe recordar que en septiembre de 2016, el documento “Consenso Ecuador”, preparado por la Cámara de Comercio de Quito y aplaudido por todas las cámaras empresariales, propuso, entre otras cosas, achicar al Estado, suprimir impuestos y flexibilizar el trabajo, que es la trilogía de propuestas repetida desde hace décadas. Igualmente se argumenta que Ecuador debiera seguir el “modelo” de Taiwan, con trabajo forzoso y extenuante, salarios bajos y derechos precarizados.

Claro que todavía no se puede cantar victoria. El imperio tiene muchas cartas por jugar, pero creo que el presidente Maduro les quitó la iniciativa y en este intento, han ido quemando al sicario general, Almagro, y tampoco Duque está saliendo bien parado. Todos están recibiendo una buena cantidad de dinero, pero sus planes a futuro se han oscurecido. La situación en Colombia tiende a complicarse y está surgiendo otra oposición. En general, los traidores son despreciados. Si el sicario general está aspirando a ser candidato a la presidencia en Uruguay, parece que no la va a tener fácil con el Frente Amplio y el pueblo uruguayo.

En su peor momento político, Mauricio Macri encontró un modelo en Brasil. Ahora imita a Jair Bolsonaro, el candidato de la ultraderecha que busca ganar las elecciones sembrando el odio. Justo mientras firmaba un cinturón de castidad para el crecimiento de la economía argentina en los próximos años, el Gobierno fabricó dos situaciones públicas utilizando la desesperación de un parrillero y la ilusión de dos pizzeros. La desesperación por generar alguna noticia que no sea la miseria y la ilusión de ascender en las encuestas deben haber llegado  también a la Casa Rosada: el Presidente sacó de la intimidad a su hija Antonia y la usó como personaje publicitario. 

El candidato ultraderechista a la presidencia de Brasil, Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal, desautorizó a su compañero de fórmula, el general retirado Hamilton Mourao, por haber propuesto acabar con el pago extra de Navidad y de vacaciones (aguinaldo) que perciben los trabajadores.

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº80

 

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 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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