Al paso de los días es evidente que se está desinflando el golpe suave que pretendía derrocar al gobierno de Nicaragua. Una reedición de los intentos de golpe blando que se vivieron en Venezuela en los pasados meses. Los mismísimos videos y fotografías que los golpistas subieron a las redes sociales no muestran como actores de las propuestas antigubernamentales a supuestos pacíficos estudiantes, sino, como en Venezuela hace poco, a bandas de vándalos y pandilleros, auténticos lumpemproletarios reclutados especialmente para generar la apariencia de ingobernabilidad y caos social.

La derecha tiene todos los problemas del mundo. Si siguen de violentos van a quedar como la derecha venezolana pero peor: Van a ser cada vez más poquitos porque la gran mayoría de la gente los ve como enemigos del pueblo, tanto por los daños causados por la violencia como por haberse aliado con enemigos de Nicaragua como la Ros-Lehtinen y los colombianos.

“Gastar lo máximo posible en el ejército está en contradicción con las grandes promesas de reactivar la economía estadounidense al interior del país. Salvo que Trump haya decidido en su fuero interno que esa recuperación se hará masacrando los salarios y las condiciones de trabajo de la mano de obra estadounidense. Una cosa es segura: Trump no podrá satisfacer a todos sus electores ni a todos sus patrocinadores. Se anuncia un despertar muy brusco”. Lea este extracto del último libro de Michel Collon, “El mundo según Trump” ¿Quién piensa (y qué) en el complejo industrial militar?

Finalmente ganaron los empresarios. Específicamente la elite vinculada a las cámaras de la producción. No han servido para nada los diálogos gubernamentales con los empresarios medios y pequeños, y peor con los microempresarios. Estos sectores, que son la enorme mayoría del empresariado ecuatoriano, que generan 7 de cada 10 puestos de trabajo, que tienen serias dificultades para conseguir créditos bancarios apropiados, y que se identifican mejor con las clases medias y populares, carecen de la fuerza política alcanzada, en un año, por los altos empresarios. Se trata de un triunfo que reproduce comportamientos históricos: rentabilidades basadas en la evasión tributaria, las manipulaciones económicas, el aprovechamiento de recursos públicos, la fuga de capitales y la explotación a la fuerza de trabajo.

1 Me refiero al vecino, ubicado al costado occidental de Venezuela. A Colombia. Pero no a su pueblo, a los colombianos y colombianas. Sino a la estructura de poder que funciona en esa nación. La tradicional. La histórica. La santandereana y antibolivariana. Porque el pueblo colombiano es la primera víctima de la oligarquía que domina al Estado y controla a los gobiernos de turno. Que lo mantiene durante siglos oprimido, sometido a todo tipo de privaciones y explotándolo al máximo, sin educación, sin vivienda, sin salud ni alimentación. El pueblo que ha migrado más en la región latinoamericana. Que en el siglo XX fue la víctima escogida por la violencia política y social y tuvo que volcarse, impulsado por la desesperación, sobre la frontera con Venezuela. Más de quince millones de personas humildes, de pueblo raso, cruzó la demarcación geográfica para salvar sus vidas y el porvenir. Buscando en territorio venezolano la paz que le era negada en su propia patria, para rehacer su vida, para hallar trabajo y levantar familia.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº73

 

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 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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