Si algo quedó claro durante la Cumbre Iberoamericana de Presidentes y Jefes de Estado, es la bancarrota moral del sistema político en la mayoría de países latinoamericanos. Con democracias débiles –algunas a punto de desaparecer bajo los incesantes embates de la corrupción- y escasas perspectivas de recuperación, los gobernantes dejaron patente su incapacidad para cumplir con los objetivos planteados desde hace casi dos décadas para reducir la desigualdad, la extrema pobreza, el hambre, la desnutrición infantil, la falta de educación y otros parámetros que marcan el profundo subdesarrollo de nuestros países.

Ha llegado el mes de noviembre, y no de cualquier año, sino del último que se corresponde con el período constitucional que inició el Comandante Chávez y ejerció, casi íntegramente, el presidente Maduro. En esta afirmación hay una verdadera proeza del pueblo venezolano que logró mantenerse firme tras tres períodos de revolución de colores que intentaron transformarse en auténticas y abiertas guerras civiles. Acechos internacionales sin precedentes. Bloqueos financieros y guerra económica.

La crisis de abril nicaragüense ha desencadenado una ola de intervenciones críticas hacia Nicaragua desde Costa Rica. No provienen de posiciones marginales, sino de figuras políticas claves, como el mismo Presidente Carlos Alvarado; otros altos funcionarios de Gobierno y pensadores relevantes costarricense, que podríamos considerarlos como artífices del establishment de política exterior del país centroamericano.

Las gentes de bien conocemos la personalidad reaccionaria y el credo político Julio Borges, uno de los instrumentos más notorios del imperialismo norteamericano en la actualidad. Un instrumento es un objeto utilizable y desechable, un medio para un fin buscado por el sujeto que lo crea y que lo emplea, o que lo ha comprado o sobornado o corrompido o cooptado para sus fines, aunque no lo haya creado. Por ejemplo, la Corona española no creó al nacionalismo pequeño burgués vasco, al PNV para entendernos, pero sí lo ha integrado y subsumido en su lógica subimpierialisa como instrumento muy importante en el saqueo de Nuestramérica.

Es habitual, en Brasil y en muchos otros países, que se le conceda al nuevo mandatario un periodo como una especie de luna de miel, desde el momento en que se sienta en el sillón principal de la nación hasta que sus ideas y su programa, sean implementados. O sea, empiece a gobernar. Digamos, unos 100 días, generosamente concedidos por la clase política, el empresariado, el agronegocio, el sacrosanto mercado financiero y, casi siempre, también por buena parte de los manipuladores de la opinión pública.

Frases

“No es entonces mera retórica nuestra bolivarianidad. No. Es una necesidad imperiosa para todos los venezolanos, para todos los latinoamericanos y los caribeños fundamentalmente, buscar atrás, buscar en las llaves o en las raíces de nuestra propia existencia, la fórmula para salir de este laberinto”.

Hugo Chávez Frias

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº85

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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