Simultáneamente, en el mismo día, los tres mas grandes periódicos brasileños expresaron su decepción, su desaliento, su disconformidad, con la forma en que se comporta el personaje que ellos mismos habían escogido como su candidato para presidir a Brasil. El personaje les fue útil para ganar las elecciones, con las manipulaciones que el Judiciario ha tolerado, con tal de impedir que el Partido de los Trabajadores (PT) volviera al gobierno. Sabían de quién se trataba. Conocían su mediocre trayectoria de parlamentario, de los que no presenta ningún proyecto de ley, que no interviene casi nunca, que se vale de los recursos del mandato para promover sus carrera. Fueron 28 años de diputado por Río de Janeiro, sin ninguna iniciativa que favoreciera a ese estado.