Tal como se preveía, no habían transcurrido doce horas desde su victoria electoral cuando en su conferencia de prensa de ayer Mauricio Macri ratificó su vocación de convertirse en un proxy de Washington en la región. En línea con los deseos de la Casa Blanca arremetió contra la República Bolivariana de Venezuela y confirmó que solicitaría la suspensión de ese país como miembro del Mercosur porque, según él, habría infringido la cláusula democrática al “perseguir a los opositores y no respetar la libertad de expresión”.

El reacomodo de la derecha en Argentina tiene tras bastidores el resurgimiento del ALCA como política neoliberal impulsada por los Estados Unidos y las trasnacionales financieras; estas junto a las masas de la oligarquía local buscaron luego de 10 años golpear el centro de la unidad continental dirigida por Chávez, Lula y Néstor Kirchner y es así como asestan un duro golpe a la integración de América del Sur la cual hoy se encuentra amenazada por los latidos de los perros imperiales los cuales ya obtuvieron su presea dorada; la Argentina, la misma que enfrento a las políticas de Menen y Fernando de la Rúa, hoy cae abatida en la gran guerra continental librada por los países que han marcado una rebeldía histórica ante el imperialismo. La Argentina que enfrento a Fondo Monetario Internacional, la Argentina como anfitriona del ALCA, esa misma argentina que le propino una certera patada al guerrerista George W. Bush, hoy recibe el hachazo de los que durante más de una década prepararon el terreno mediático y financiero para retomar el ataque contra una hija de la patria grande.

Esta vez las encuestas no se han equivocado; ganó la derecha y vuelve a gobernar Argentina, después de los 12 años de Gobierno de Néstor y Cristina Kirchner. Es la primera vez, desde que en 1998 Hugo Chávez fuera elegido presidente de Venezuela, que un gobierno progresista es derrotado en América Latina y se interrumpe la construcción de alternativas al neoliberalismo. En elecciones anteriores, como las de Venezuela y Brasil, los triunfos se dieron por márgenes estrechos, pero en Argentina las tendencias indicaban la probable victoria del candidato de Cristina Kirchner.

En 2008, Mauricio Macri se encontró en la embajada de EEUU con Carl Meacham, funcionario del Comité de Relaciones del Senado, y le dijo que “los argentinos estarían contentos de ver caer el gobierno de los Kirchner”, asegura Santiago O’Donell en su libro.

Vivimos en una democracia liberal y en ella, el voto es el que decide quién gobernará el país. Sin importar los doce años de gobierno kirchnerista, que sacaron al país de la enorme crisis del 2001-2002, con medidas de distribución de la renta, defensa de los derechos humanos, leyes de protección de género, etcétera, etcétera, la ciudadanía argentina decidió este domingo que el próximo presidente será Mauricio Macri, a la cabeza de un conglomerado conservador Cambiemos. Macri es un empresario conservador y neoliberal, que tras presidir el club Boca Juniors, ha sido por ocho años el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº77

 

Descargar

 

 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

Descargar