El modelo del sistema económico que quedó plasmado en nuestra Constitución, es un modelo contrahegemónico que plantea la justa distribución de la riqueza por parte del Estado. Chávez, conociendo nuestras debilidades, sentenciaba que si no hiciéramos la revolución económica de qué serviría la revolución, pues al final terminaría siendo reversible.

En ningún modo se refirió a relajar la autonomía y la soberanía de la patria, menos frente a cualquier forma de inversión extranjera; antes bien, buscaba poner en movimiento aquel sistema que durante mucho tiempo estuvo allí detenido. Esa es la revolución que debemos sostener y que busca la consolidación de ese gran sistema en pro de la justicia social.

Hoy en día, la soberanía es la última obstrucción y obstáculo principal a la maximización de la ganancia por la corporatocracia mundial. Es el principal escollo que el metabolismo autodestructivo del capitalismo hiperliberal tiene para imponer a los estados nación su modelo y acabar con los seres humanos y el planeta mismo.

Su estrategia es muy clara: programan crisis para luego exigir mediante negociaciones soluciones y señalar como anticuado y demodé los límites que impone la soberanía.

El grado de soberanía de un estado hoy depende de su capacidad real de defensa, lo cual marca el nivel real de independencia, seguridad y defensa de la nación, de las que somos corresponsables los ciudadanos y las Fanb, no solo con esta generación sino con un principio intergeneracional ético.

Es la soberanía la contrahegemonía y contraplusvalía de las naciones y los pueblos; luchar por la soberanía es ser revolucionario. Aquel que no lo haga está del lado del hiperliberalismo -del reino del mercado-, ese en el que la existencia de las poblaciones y el trabajo son un gasto que debe ser minimizado o eliminado.

Esa es la lucha que hoy en día estamos presenciando en Venezuela, pues defender la soberanía es defender a Chávez y su legado, entendiéndola como conocimiento-ciencia, tecnología- patentes y suma de poder real interno en lo estratégico. Todo ello en armonía con la seguridad económica -factores productivos y financieros diversos que sostengan un orden, un equilibrio y un balance- lo que equivale a tener condiciones para autoabastecernos sin tener que entregar nuestros recursos a cambio de nada.

No podemos permitir que se impongan las ideas del nuevo orden mundial que pretenden licuar nuestra soberanía y que entreguemos nuestros recursos naturales a cambio de una supuesta paz económica que no cumplirán… están decididos a acabar con nosotros, entendamos: no hay paz de ningún tipo sin soberanía y, por tanto, sin independencia y libertad.

 

       

Fuente: Últimas Noticias

Frases

“Tenemos que ayudar todos los días al nacimiento de la conciencia cuando no la haya, y al fortalecimiento de la conciencia cuando ya exista.”

Hugo Chávez Frias

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº83

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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