Que todos seamos Venezuela no es una “coincidencia” ni es un desplante de voluntarismo coyuntural, es nada menos que la consecuencia lógica de entender el tamaño de los adeudos que, de manera desigual y combinada, todos tenemos con la Patria de Bolívar y de Hugo Chávez.

Hay una guerra abierta contra el pueblo venezolano y nos concierne directamente. El silencio o la pasividad son cómplices necesarios del crimen.

Venezuela Bolivariana ha logrado generar en las filas del internacionalismo un abrazo solidario tan especial y contundente como los que ocurrieran en los momentos más álgidos de la lucha sandinista o lo que sucedió siempre con la correntada de cariño que genera la Revolución cubana. Esta vez, Caracas recibió a cientos de delegados de organizaciones sociales y políticas que representan el sentir de diversos pueblos del mundo que no solo simpatizan con la Revolución Bolivariana sino que entienden que frente a la amenaza evidente del imperialismo, la guerra económica, mediática y hasta la posibilidad de una intervención armada, es indispensable demostrar en la práctica que “todos y todas somos Venezuela”.

Estamos más solos. No es una novedad, es una tendencia que se profundiza. La solidaridad internacional con Venezuela ha disminuido, en particular luego de los meses de abril/julio del año pasado. Tomaron distancia aliados antes cercanos, así como otros que miraban con atención el proceso y nos defendían ante las avalanchas de acusaciones lanzadas desde los medios concentrados y las fuerzas de derecha. Ya no estamos solamente ante la necesidad de deconstruir las matrices que repiten que Venezuela es una dictadura, sino también de reconstruir un tejido de apoyo a la revolución que se ha visto golpeado. Son dos niveles distintos, que demandan estrategias diferenciadas.

La gira latinoamericana del ingeniero Rex Tillerson, Secretario de Estado de los EE.UU. y su reunión con el ingeniero Mauricio Macri, presidente de nuestro país, tiene como única finalidad alinear a los países del continente a los objetivos estratégicos norteamericanos, en general, y alejarlos de sus coqueteos con Rusia y China. Y, en particular, lograr su apoyo para aumentar la presión contra el gobierno de Nicolás Maduro, de Venezuela, tanto en la OEA, como ante una eventual agresión militar yanqui.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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Correos del Sur Nº71

 

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