Reconocer la enorme obra moral, intelectual y política de Fidel es al propio tiempo asumir un proyecto encaminado a rebasar los siguientes horizontes. No es aceptar una muerte sino asumir la vigencia y desarrollar las conquistas que ese proyecto ya ha logrado, sus experiencias, sus enseñanzasy la proyección de sus ideas para vencer los próximos retos. Como dijo Juan Miguel González –el papá de Elián– lo que hoy el pueblo cubano emprende es la renovación de un compromiso. Eso también vale para los demás latinoamericanos y caribeños. 

El viernes 2 las cenizas de Fidel llegaron a la hermosa ciudad de Bayamo, capital de la provincia de Granma, exactamente a los 60 años del desembarco de Fidel en el yate Granma. Fue el comienzo ya indetenible de la Revolución Cubana. Imposible un símbolo mayor. Un mensaje con señales de tres siglos: el XIX, el XX y el XXI.

Aunque hoy la imagen de los hombres que llevan una tupida barba en Oriente Próximo representa a los afiliados de la extrema derecha religiosa, en las décadas de los 1960 y 1970, adornar la cara con un buen mostacho y barba con alguna prenda de color verde olivo, era exclusivo de los simpatizantes de la revolución cubana. La “moda” que facilitaba el trabajo de la policía política en los países dictatoriales capitalistas. Los textos de Fidel Castro y el Che Guevara pasaban de mano en mano, impresos en papel de cebolla en la clandestinidad.

Por estos días, el pueblo cubano le ha rendido, con enorme pasión, admiración y orgullo los más profundos sentimientos de dolor y cariño al hombre que durante más de 60 años le indicó el camino de la verdadera independencia, soberanía, solidaridad, internacionalismo y humanismo.

En una muestra más de su inconmensurable estupidez la derecha latinoamericana y su homóloga norteamericana han proclamado que la muerte de Fidel significa el fin de una época. Sabemos que una de las señas ideológicas del pensamiento conservador, en todas sus variantes y en todo tiempo, es su obsesión por decretar “el fin” de cuanto proceso o institución les sean adversos.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº38