El 25 de noviembre de 1956, el yate Granma puso proa en dirección a Cuba, desde el puerto de Tuxpan en México. Llevaba 82 combatientes que bajo la conducción y liderazgo de Fidel se habían propuesto "salir, llegar, entrar y vencer" a la oprobiosa dictadura de Batista, apoyada y sostenida por Estados Unidos, para aplicar el Programa del Moncada, verdadero plan para una transformación profunda del país. Fidel había dicho que "en el 56 seremos libres o seremos mártires". El Granma llegó a Cuba el 2 de diciembre después de una difícil travesía, detectada por las fuerzas militares de la dictadura.

Su capacidad para leer la coyuntura, tanto interna como internacional, le permitió convertir a su querida Cuba -a nuestra Cuba en realidad- en una protagonista de primer orden.

Para muchos de nosotros en la comunidad negra de Estados Unidos, Castro representó la audacia que hemos buscado y deseado frente a la arrogancia racial e imperial.

El titular que desearon leer once presidentes norteamericanos, a punto de intentar cientos de veces hacerlo realidad, ha aparecido hoy en los diarios, las pantallas y los celulares de todo el mundo:

La muerte de Fidel Castro, previsible por la avanzada edad del máximo artífice y dirigente de la Revolución Cubana, 90 años, es uno de esos sucesos que cimbran al mundo, no porque induzca cambios significativos en la realidad contemporánea, sino porque obliga a tomar conciencia de la vastedad de las transformaciones históricas ocurridas en el último medio siglo y porque recuerdan la fuerza inconmensurable que pueden adquirir ciertos movimientos sociales cuando poseen las dirigencias adecuadas.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº38