Percibo, más que otra cosa, en ciertos contemporáneos políticos de mi edad con los cuales comparto tiernas amadas posturas ideológicas (sí, ternura, aunque suene chocante en este caso), al no reconocer obvias realidades, una preocupación por no "claudicar" en los conceptos y códigos con los cuales nos formamos en la militancia revolucionaria.

Espantoso comprender que al parecer del caos donde estamos, en corto y mediano plazo, según lo que somos en lo cultural, sólo salimos mediante iniciativas capitalistas. Multiplicar la producción como sea para que a partir de la detestable ley de la oferta y la demanda se cope el mercado y así neutralizar al "bachaquerismo".

¿Otra salida, cuál? ¿Gobierno, mano dura, la ley? Revise los decretos constituyentes que al respecto ha aprobado la ANC y se dará cuenta que la ley no basta si no existen las condiciones para que se cumplan. Es la realidad.

Comprensible que se esgriman ideas chocantes para nosotros los "ortodoxos y ñángaras", como eso de una "burguesía revolucionaria" en el entendido de que "lo revolucionario" ha sido relativo según el momento histórico y en la terrible coyuntura que afrontamos, se convide, mediante normas, constitucionales además, a un sector privado y por ende capitalista, al trabajo productivo (plan de recuperación económica), más aún al observar y determinar que las propuestas y acciones "colectivas" que hemos intentado desarrollar no han dado los frutos deseados.

Pero dicho de este modo, suena demasiado simple e irresponsable. En primer término, si las propuestas colectivas no han funcionado ni funcionan y de plano las negamos, entonces para qué carajo nos planteamos una revolución.

Si así es, bueno, vamos a entregarles el país a los ricos, total siempre ha sido de ellos, y nosotros a seguir siendo peones, obreros, esclavos. El "fracaso" económico hay que conversarlo "a calzón quitao". En principio, y quien lo niegue es un imbécil o un traidor, hay una guerra económica y si aún no lo cree, mírelo en uno de los asuntos más sensibles, la cantidad de vidas que nos ha costado la falta de medicamentos y el desastre de los hospitales.

Cuando en las dificultades / tamos todos en la hoguera / nada vas

a resolver / metido en tu madriguera / tampoco en una estampida

/ como sálvese quien pueda…

A quienes les toca gobernar un país en crisis tienen dos opciones comunicacionales: la demagogia o la verdad. La primera, cuando por temor no confiamos en la gente y terminamos ocultando lo que todo el mundo sabe. La segunda, tan riesgosa como la primera, pero más digna, es recurrir a la conciencia, la cual no es fácil en esta jauría que hemos sido, por lo que terminas, en lo inmediato y lo concreto que te impone la realidad, moviendo las piezas del ajedrez geopolítico correspondiente.

Para nosotros ya la única opción es la verdad.

Lo de "sanciones", bloqueo y guerra económica es indiscutible. Hablemos de lo que hemos hecho y de lo que estamos haciendo a lo interno como país en el asunto que viene al caso. Ha habido fracaso en las salidas colectivas y estatales. Dónde están las máquinas de Pedro Camejo (tremendo nombre). Qué pasó con los Fundos Zamoranos. Qué pasó con Aceites Diana y otras empresas "socialistas". Complete usted la lista.

Que debido a ello la única salida sea privatizar nos crea suspicacia, puesto que venimos picaos de culebra. En el pasado la burguesía jugó y propició la quiebra de empresas del Estado para justificar su privatización. Pero por qué también no ha de ser cierto que asumimos empresas bajo el ideal colectivo con criterios capitalistas. Esa ha sido nuestra cultura. Somos capitalistas, de ahí venimos.

Lógico que arrastremos esos vicios. ¿Implica eso que no podemos ser de otro modo? Entonces, para qué nos planteamos una revolución. Alegremente no podemos, sin un análisis serio, proponer privatizar lo que intentamos construir en colectivo. Lo que está en juego no es cualquier cosa, sino el concepto de lo que nos ha inspirado a hacer una revolución. 

Nosotros tenemos la suficiente autoridad moral para exigir de la historia la oportunidad de ser autogestionarios, puesto que nunca lo hemos sido. La única vez lo que lo intentamos fue de manera traumática el 27 y 28 de febrero de 1989. ¿La burguesía y la oligarquía que han fracasado llenando de miseria y exterminando a este pobre planeta van a venir con su cara bien lavada a decirnos que ellos son la solución? ¿Por qué mejor no revisamos el método y la forma mediante lo cual intentamos ser colectivos? ¿Hasta qué punto no ha sido eso la causa del fracaso? ¿Quién no sabe dentro del chavismo qué somos, por ejemplo, que nos dieron tierras recónditas con pésimas vías de acceso, al acoso y con la arremetida del sicariato terrateniente y que sin embargo muchos camaradas han estado allí echándole ovarios y bolas a pesar de las dificultades?

¿Dónde están y a quién pertenecen las mejores tierras de este país? Bueno, además, ¿quién se las está quitando? Si tan sólo la Ley de Tierras, una de las razones por la cual le dieron el golpe de Estado a Chávez en 2002, sólo pedía que fuesen productivas.

Ahorita, en este momento, en este invierno, quiénes fueron los principales beneficiarios de los créditos e insumos agrícolas en el país. Revise pa que encuentre a los mismos ricos de siempre, que de paso odian a Nicolás Maduro, en conchupancia con las mafias burocráticas, puesto que son quienes tienen real para "bajarse de la mula". Bueno, que produzcan, pero mosca con la distribución y la comercialización.

Sabemos de muchos de estos grandes "jeques agrícolas" prestos al contrabando externo e interno. Externo porque sacan la producción para Colombia y a lo interno como el caso de ganaderos que sacan la carne para otros mercados del país para no venderla en sus municipios. Quizás, en la emergencia, el gobierno opta por el camino más corto en la impostergable necesidad de soluciones rápidas y eficaces.

En lo particular hace tiempo que no me calo los extremos. Si la producción es vital, no voy a despreciar a sectores empresariales que me hacen buenas ofertas porque soy "radical" y la revolución tiene que ser "proletaria y campesina" así andemos muertos de la jambre.

Ni tan calvo ni con dos pelucas. Repito, la situación no está para romanticismos. Hay que afrontar el problema con objetividad. Bienvenidos los grandes empresarios nacionales y extranjeros que quieran invertir en este país para elevar la producción en beneficio de la patria, pero no considerando que son los exclusivos y que el mediano y pequeño productor deba ser tragado por ellos, y lo que es peor, que las iniciativas colectivas, comunitarias y otras similares, se nieguen sin ton ni son porque los pobres sólo servimos pa esclavos.

 

          

Fuente: Misión Verdad

Frases

“Tenemos que ayudar todos los días al nacimiento de la conciencia cuando no la haya, y al fortalecimiento de la conciencia cuando ya exista.”

Hugo Chávez Frias

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº83

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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