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Tendencia al socialismo

Cuando un militante busca ofrecer su vida a una causa justa y popular, no necesita de cartulinas, diplomas, ni grandilocuentes análisis de la realidad. Solo hace falta una sincera introspección y actuar motivado por los sentimientos más nobles, los ideales más profundos, los objetivos más populares. Consagrarse a lo colectivo y universal, renunciando al egoísmo capitalista.

Porque solo con el movimiento constante, con la militancia coherente, enseñando con el ejemplo desde los valores más bellos y justos, se abrirán las puertas de un nuevo tiempo, una nueva hora, en donde el mercado, el lucro, la ganancia individual, la competencia violenta, serán motivaciones absurdas para la organización de la sociedad. Una nueva época se hará presente y sus bases programáticas excluirán la acumulación capitalista, que dejará de ser, de una vez y para siempre, el sentido que oriente nuestra existencia.

Socialismo de la Patria Grande del Caribe y América del Sur

La permanente propaganda imperial, con el objetivo de proteger sus espurios privilegios y conservar el injusto orden establecido, inocula que los motivos de las luchas Socialistas son anacrónicos. Dicen que San Martín, Bolívar, Perón, Fidel, Evita, Chávez, Allende, Túpac Amaru y el Che pasaron de moda, que son luchas de otras épocas, sobre conflictos ya saldados. A contramano de tan absurdo y atroz razonamiento, la realidad muestra que el origen del sufrimiento y pobreza de nuestros pueblos sigue siendo la opresión externa… que la contradicción fundamental, del aquí y ahora, es dominación imperial contra Patrias y Pueblos libres… que la causa fue, y es, liberación o dependencia… que sus fundamentos y banderas colectivas, no solo permanecen vigentes, cada vez son más urgentes y necesarias.

La Patria Grande es la madre del Socialismo del siglo XXI. Su histórica voluntad política de liberación contrapuesta al imperialismo, su enorme potencial económico, su amor y respeto ancestral por la Pachamama, su diversidad cultural producto del mestizaje… hacen de esta tierra, el lugar indicado para construir el nuevo tiempo.

Sin lugar a dudas, el mundo entero necesita un cambio de paradigma, en defensa propia, de la especie y el mismo planeta. Pero de algún lado debe nacer, y esperar que surja de los países responsables de las prácticas imperialistas, las guerras y la desigualdad, es de una inocencia que no nos podemos permitir.

La unidad es el camino

Si nos permitimos espiar el futuro por una hendija diferente a las que nos ordenan, podremos ver e imaginar el enorme potencial de una Patria Grande unida. La característica complementaria de sus economías y recursos naturales actuando en conjunto, abren la posibilidad de un desarrollo explosivo para sus Pueblos. Todo aquello que hoy separados nos debilita en beneficio del opresor, unidos nos fortalece y libera.

A modo de ejemplo, si YPF, PETROBRAS, PEMEX, ANCAP, PDVSA, YPFB y otras petroleras estatales se unen en una misma estrategia regional, su poder y diversidad de producción se potencia al primer nivel mundial. Planificando industrialmente el abastecimiento de sus insumos, agregarían valor técnico e industrial a su producción primaria… el mismo factor de escala se podría alcanzar para la producción de alimentos, Gas, Litio, y demás sectores estratégicos.

Una sola nación económica, con capacidades complementarias entre los países, donde la Argentina puede cumplir el rol industrial-industrializante, si recupera la tradición exitosa de sus empresas estatales como modelo replicante para los Pueblos hermanos. Auto abasteciéndose en salud y educación (Cuba), alimentándose a partir de la pampa húmeda y superficies cultivables sumadas a su extensa plataforma marítima, con más de un siglo de abundante petróleo por delante (Venezuela), bendecida por el mayor acuífero dulce del planeta (Paraguay, Brasil, Argentina), la mayor diversidad ecológica del mundo y enormes yacimientos de minerales estratégicos (Bolivia, Perú, Chile, Brasil, Argentina), sería demasiado para el orden capitalista.

Lo máximo que el capitalismo, y su mercado global, es capaz de dar es lo que tenemos y no alcanza para todos: el empresario privado alineado a multinacionales, el asistencialismo en reemplazo del trabajo, el consumismo de las clases medias conviviendo con una desigualdad extrema y hambre en tierras de abundancia. Y nada más. Todo accionar político que ponga en discusión esos límites establecidos para esta parte del mundo, es considerado y tratado como anacrónico, violento, antidemocrático o terrorista. Tal como ocurrió con Fidel en Cuba, Subcomandante Marcos en México, Ortega en Nicaragua, Zelaya en Honduras, Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia y Lula en Brasil.

A este socialismo centrado en la Patria Grande, por su abundancia en recursos y posibilidades, lo que más le conviene es el desarrollo industrial endógeno y asociado, en vez de la competencia y los mercados globales. Porque pecaríamos de inocentes si pretendemos librar la batalla con armas enemigas, hay que salirse del capitalismo. La vía de crecimiento autónomo no puede ser la del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio, instituciones todas imperialistas, golpistas y asesinas de nuestros Pueblos. Tenemos que hacer la nuestra, construir un futuro distinto.

El Equilibrio

El tan mentado progreso en base al derrame de ganancias benefició a unos pocos, al mismo tiempo que perjudicó a todos. El afán de acumulación capitalista, los métodos depredadores, están destruyendo la madre y hogar de todos. La desigualdad no es el peor de sus males, la devastación salvaje de la Pachamama lo es. La contaminación creciente, el agotamiento de recursos no renovables… por eso, debemos, tenemos que organizar la sociedad y el desarrollo bajo nuevos paradigmas. No podremos lograr el cambio que necesitamos repitiendo los procedimientos del capitalismo.

Antagónicos al placer y consumo como sentido de nuestra existencia, heredamos de nuestros pueblos originarios la adoración por la Pachamama. La consideración de nuestras vidas como parte de un todo infinitamente mayor. Vida que compartimos con nuestros hermanos animales y vegetales, y la que nos fue dada con una capacidad de conocimiento y comprensión superior, para que seamos garantes del equilibrio y continuidad de la vida en general.

Concepción de equilibrio, que va más allá, mucho más profunda, que la de justicia humana. Porque no es solo la reivindicación y cumplimiento de derechos y obligaciones, es abandonar el ansia material de vivir mejor y más cómodos, por el deseo espiritual de vivir bien y en armonía con nuestro entorno. He ahí la diferencia.

En la práctica, cuando nuestros pueblos originarios acumulaban 14 meses de alimentos, dejaban de trabajar. Porque seguir extrayendo, lastimaba a la naturaleza sin sentido. Frenaban, buscando el equilibrio entre sus necesidades y las de la Pachamama. Asegurado el sustento para todos, era perjudicial seguir acumulando. Sustancialmente distinto.

Mejor lo explicó, el entonces canciller, Choquehuanca (2006) que dijo: “Nosotros queremos un cambio para volver a nuestro camino de equilibrio. No solamente entre los hombres, buscamos una armonía fundamentalmente entre el hombre y la naturaleza… Este Gobierno inicia una etapa histórica donde en vez de hablar de desarrollo, del vivir mejor, nosotros hablamos del vivir bien… Todos los programas de desarrollo, desde los Gobiernos, desde los Estados, desde las Iglesias, desde las ONGs, buscan vivir mejor. Nosotros simplemente queremos vivir bien… Todos somos parte de la vida, todos dependemos de todos, todos nos complementamos. Cada piedra, cada animal, cada flor, cada estrella, cada árbol, cada ser humano, dentro de nuestra concepción, somos un solo cuerpo. Estamos unidos a todas las otras partes o fenómenos de la realidad. Vivimos de la Madre Tierra y también para ella, y en constante diálogo con ella. Ella nos da vida, alimentos, vestido y techo. Sacamos de ella lo que necesitamos para nuestra vida comunitaria y le devolvemos lo que ella necesita para reproducirse… Nuestra lucha va más allá de la búsqueda de la libertad. Queremos libertad, pero vamos más allá. No buscamos solamente una sociedad complementaria, queremos una vida complementaria… No solamente buscamos justicia. Cuando decimos que buscamos justicia es una propuesta excluyente porque estamos hablando solo de los seres humanos. No tomamos en cuenta al todo…  Nuestra lucha va más allá de la justicia. Queremos el equilibrio… “

Simples y directos, nuestros pueblos originarios.

Ahí es hacia dónde debemos ir. Atrás quedan la desigualdad y el desenfreno del consumismo, la plusvalía como ordenadora del mundo y de la vida, la ambición asesina del capitalismo. Es hora del Pachakuti. Es hora del equilibrio.

 

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Fuente: Social 21, La Tendencia

Postales para NO OLVIDAR

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº136

 

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Resumen Latinoamericano: Octubre

 

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