En un doble sentido, la preservación y procreación de la vida humana le son esenciales al régimen del capitalismo: en uno, obtiene la garantía de contar con una fuerza de trabajo que se renueve siempre y, en otro, dispone de una masa de consumidores para la gama de productos, necesarios o no para su existencia diaria, vertidos al mercado que, además, responde a sus intereses. Esto permite entender que al capitalismo se le debe contemplar de un modo más amplio y no únicamente desde un punto de vista económico estricto.

Las recientes elecciones en Ecuador ofrecen un panorama reflexivo urgente para el Continente, especialmente al abrirse una posibilidad real que la denominada Derecha pueda acceder al gobierno después de un periodo de logros en la Revolución Ciudadana.

¿Debe quién no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que si.

Pregunta rutinaria que repiten una y otra vez los medios de comunicación de carácter corporativo, como parte de la manipulación mediática con la que adormecen a las masas amorfas. Falacias que son hoy por hoy el brazo armado del neoliberalismo impulsado post dictaduras, como modalidad del capitalismo añejo de siempre. A la cabeza un periodismo fraudulento de quienes se venden con la urgencia de la infamia. Lo secundan atentos quienes solapan con el silencio, desde la comodidad del desfalco, el beneficio del abuso, el clasismo, el racismo y la exclusión.

La dirigencia opositora, al igual que la mayoría de sus seguidores en Venezuela, se ha caracterizado -durante 17 años ininterrumpidos, desde el instante que Hugo Chávez fuera proclamado Presidente de la República y comenzara a definir un novedoso proyecto de revolución bolivariana socialista en Venezuela- por ser gente que utiliza con frecuencia el miedo, el insulto y la violencia (especialmente por las redes sociales, con apoyo de algunos grandes medios nacionales e internacionales) como mecanismos para alcanzar sus propósitos políticos. En la actualidad, pocos dudan que sus consecuencias se articulan en una ideología de odio, e innegablemente contradictoria, gracias a la cual ha sido capaz de exteriorizar su total alienación, subordinación al imperialismo yanqui y resentimiento de clase, sin tapujo alguno, invocando razones que, en gran medida, lucen poco menos que absurdas y/o incoherentes, procurando convencer al mundo que éstas se hallan enmarcadas en un proyecto de altos quilates democráticos, destinado -en apariencia- a mejorar las condiciones de vida de toda la población venezolana.

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº51