Algunos años atrás se hablaba de lucha de clases. Hoy, de democracia. Para aquella época –unas dos o tres décadas atrás– se hablaba de poder popular; hoy se habla de participación ciudadana. Años atrás se hablaba de Marx, con x al final; ahora se habla de Marc’s (métodos alternativos de resolución de conflictos). Antes se hablaba de revolución. ¿Ahora se habla de refundación del Estado?

He vuelto a Bolivia, para presentar, junto con Álvaro García Linera, lanzamiento del tercer volumen de los seminarios “Pensando el mundo desde Bolivia”, que agrupa a una serie de intervenciones de algunos de los más importantes pensadores contemporáneos sobre temas candentes de nuestro tiempo.

La cifra es 21. Barack Obama y Raúl Castro se dieron el apretón de manos más largo de la historia. Duró 21 segundos y se produjo el 21 de marzo, en el comienzo de la primavera boreal. Los dos sonreían como chicos en la primera visita de un presidente norteamericano no solo desde la revolución del 1ª de enero de 1959 sino en los últimos 88 años. ¿Un paso hacia la normalización de relaciones? Puede ser, siempre que se tenga en cuenta una definición del diplomático e investigador cubano Francisco López Segrera: “Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos nunca han sido normales”.

El proceso de lucha contra el neoliberalismo y por la construcción de una alternativa democrática y nacional está en un “punto crítico”, tanto en las naciones latinoamericanas y caribeñas en las que la izquierda lucha por la conquista del poder, como en las que la izquierda se convirtió en mayoría política y en gobierno.

Las causas que generan las luchas de clases ahí siguen vigentes. ¿Terminó acaso la explotación? ¿Terminaron acaso la exclusión social de grandes mayorías, la propiedad privada de los medios de producción cuyos dueños los defienden a muerte, la explotación y la consecuente miseria de tantos y tantos? El marxismo es una chispa que busca el cambio de todo eso. ¿Cómo podría decirse que eso no sigue vigente?

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº38