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¿Debe quién no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que si.

Pregunta rutinaria que repiten una y otra vez los medios de comunicación de carácter corporativo, como parte de la manipulación mediática con la que adormecen a las masas amorfas. Falacias que son hoy por hoy el brazo armado del neoliberalismo impulsado post dictaduras, como modalidad del capitalismo añejo de siempre. A la cabeza un periodismo fraudulento de quienes se venden con la urgencia de la infamia. Lo secundan atentos quienes solapan con el silencio, desde la comodidad del desfalco, el beneficio del abuso, el clasismo, el racismo y la exclusión.

Ángel Arcos Bergnes relata en el capítulo 15 del libro “Evocando al Che”, lo expresado en una reunión por el Comandante y entonces Ministro de Industrias, Ernesto Che Guevara, en relación a las cualidades a tomar en cuenta para ser militantes del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC): “Señores, los buena gente no son buenos revolucionarios. Los buena gente, señores, son los que dejan hacer y deshacer, los que no exigen, los que no discuten los problemas, los que no controlan, los que no depuran las responsabilidades, los que les importa lo mismo cumplir como no cumplir, los que no les duelen los problemas, los que no les duele el hígado cuando algo sale mal, los que no chocan con lo mal hecho; ésos, señores, son los buena gente. Y los revolucionarios son los que al revés de los buena gente, discuten, controlan, depuran, cumplen, tienen responsabilidad, sensibilidad, les duelen todos los problemas y cuando ven algo que no está bien hecho les duele el hígado, esos, señores son los revolucionarios”. Es raro que muchos de los nuevos revolucionarios tengan presente esta realidad en su accionar cotidiano y traten de no parecerse demasiado a lo que Che llamara “buena gente”, pero más paradójico aún es que esta “buena gente” sea la encargada de representar, definir y conducir una revolución desde las instancias de gobierno que ocupa.

Entre las organizaciones marxistas y en el movimiento obrero europeo, de fines del siglo XIX y principios del XX, a nadie se le ocurría pensar que tener diferencias políticas fuera sinónimo de traición. Por el contrario, el debate, la confrontación de ideas y la toma de decisiones por la vía del voto era la norma.

Andrés Soliz Rada fue un patriota boliviano y latinoamericano a toda prueba y un maestro de la lucha revolucionaria antiimperialista y del socialismo latinoamericano.

Postales para NO OLVIDAR

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº137

 

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Resumen Latinoamericano: Octubre

 

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Premio Aquiles Nazoa Periodismo Digital 2015

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