Luis Salas es Sociólogo. Analista. Profesor. Fue nombrado por el presidente Nicolás Maduro ministro para la Economía, desde el 6 de enero de 2016 hasta febrero de 2016. Escribe en el blog Quince y último.

—Hace un tiempo usted dijo: “No tiene mucho sentido seguir hablando de inflación y escasez, cuando de lo que estamos tratando es de especulación, usura y acaparamiento”, ¿hoy se puede decir lo mismo?

—Sí. La diferencia es que, cuando dije eso, la especulación y el acaparamiento eran prácticas focalizadas entre algunos comerciantes, importadores y empresarios contra la mayoría asalariada y contra otros comerciantes y empresarios pequeños y medianos. Pero, una vez que la especulación –entendida como la fijación arbitraria de precios— se generalizó, la de hoy no es necesariamente para ganar más, sino para no perder o perder menos, si bien hay quienes siguen especulando para ganar más a costilla del resto, caso clásico de Polar y demás actores que tienen posiciones oligopólicas de mercado. En el caso de la escasez, hoy tal vez hay menos que antes. Pero no creo que se deba a que se acapara menos o haya más producción. Es probable que en algunas cosas, como vegetales y frutas, sí. Creo que se percibe mayor cantidad de productos en anaqueles porque se consume menos.

—La mayor preocupación de los venezolanos es la crisis económica, ¿cómo se puede salir de esa crisis?

—La condición primaria es un ejercicio claro y sostenido de autoridad del Estado. Eso no quiere decir autoritarismo. Solo que, en situaciones tan complejas, cuando se desatan eso que Keynes llamó “espíritus animales”, es decir, los diversos intereses individuales compitiendo entre sí, animados por la incertidumbre y el miedo, solo el Estado es capaz de trazar estrategias que tiendan al bien común y no al beneficio de los más fuertes o vivos. En nuestro caso, donde tenemos una dirigencia oposicionista irresponsable y terrorista que apuesta al caos y la guerra, eso es más cierto. Después, hay que tener un plan económico coherente, explícito y creíble.

—¿La creación del petro ayuda al desarrollo de la economía?

—Es complejo, pero más allá de los anuncios y expectativas, poco indica que hasta ahora el petro haya dado algún resultado tangible.

—El bolívar fuerte, el soberano, el petro, el dólar, ¿no le parece que el venezolano se ha venido manejando con muchas monedas?

—Ciertamente. Los ataques especulativos contra el bolívar fuerte terminaron fulminándolo. Y ahora el bolívar soberano padece los mismos males en menos tiempo. Esto ha dado paso a un proceso acelerado de desbolivarización, siendo que la gente se refugia y usa otras monedas, desde el dólar hasta las cripto. Durante los apagones de marzo se vio de manera clara. Pero hay que decir que la política del BCV consistente en restringir la circulación de bolívares para detener la hiperinflación y estabilizar el tipo de cambio, colabora en esa tarea, lo mismo que la desregulación cambiaria. Para pagar algunas cosas, es más fácil hoy tener el monto en dólares que en bolívares, mientras que para otras es “obligatorio”, en el sentido de que así te lo exigen los comerciantes. Por lo demás, la restricción de bolívares circulando empuja la dolarización forzada. Fíjate que si en un supuesto negado el Gobierno decidiera dolarizar la economía, le alcanzaría con solo mil millones de dólares, ya que si divides la liquidez monetaria actual entre el tipo de cambio oficial, la primera equivale a eso, un diez por ciento de las actuales reservas. Es una locura.

—¿El Estado debe intervenir más en la economía?

—Los estados y gobiernos siempre intervienen en la economía. Cuando Trump bloquea a Venezuela o sanciona a empresas chinas, lo hace. Igualmente Macri cuando rebaja impuestos a los grandes capitales especulativos. O Bush y Obama rescatando bancos en 2008-2009. La diferencia es que cuando un gobierno lo hace a favor de las grandes mayorías, lo acusan de populista. Pero cuando lo hace para favorecer a los dueños del dinero, lo llaman libre mercado. Debemos superar esa falacia. No existe un solo registro de países que hayan salido de crisis apelando a la no intervención del Estado. La era Roosevelt en Estados Unidos es un muy buen ejemplo. Es más: la supuesta “no intervención” ya es una forma de intervención que deja que las asimetrías y desigualdades se profundicen, el famoso “dejad haced dejad pasad” fisiócrata. Y creo que de eso estamos padeciendo. El Estado debe intervenir más a favor de las mayorías. Si se sabe hacer, es siempre una fórmula ganadora. Para mí es la gran enseñanza de la economía venezolana y latinoamericana entre 2003 y 2012.

 

          

Fuente: Ciudad Ccs

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