En 2016 Anwar Shaikh publicó su monumental libro Capitalismo. Competencia, conflicto y crisis… La obra condensa décadas de trabajo y ofrece una “teoría general” del modo de producción capitalista alternativa… En esta entrevista conversamos sobre algunos de los aspectos más importantes de su libro, y sobre el panorama del capitalismo hoy, a 10 años de la crisis iniciada con la quiebra de Lehman Brothers.

Esteban Mercatante: Inscribís tu trabajo dentro de lo que definís como una tradición clásica de economía política. ¿Qué la distingue?

Anwar Shaikh: La teoría de la competencia real es una elaboración de los argumentos de la tradición clásica, y lo que estos sostienen se deriva de la observación. Si leemos a Adam Smith, David Ricardo y especialmente Karl Marx, ellos ven la competencia como un terreno en el que los capitalistas son arrojados como a una guerra. En una guerra hay ganadores y perdedores, hay tácticas, y una de ellas es la fijación de precios. Pero fijan precios de forma tal que puedan salirse con la suya. Si los precios que fijan permiten una buena ganancia, entonces va a haber más firmas que se dirigirán a ese negocio y el precio va a caer, si el nivel de ganancia es bajo las firmas van a redirigir sus inversiones a otros rubros. Esto configura una tendencia a la igualación de la tasa de ganancia…esta debe ser entendida como un proceso turbulento… En algunos sectores es más alta, en otros es más baja.

Marx sobre todo enfatiza que ocurre de manera cíclica…

Desde este enfoque se pueden explicar los patrones que observamos, que es lo que hago en el libro. Este tipo de explicaciones las encontramos en la literatura sobre negocios y el comportamiento de las empresas. Pero en la teoría ortodoxa no encontramos esto, porque su punto de partida no son los hechos observados, sino la idealización. Esta consiste en imaginar al capitalismo como un sistema perfecto en el que las firmas son sirvientes de los consumidores…lo que llaman competencia perfecta es una ficción… diseñada para mostrar la perfección del capitalismo…

Ante esto la heterodoxia propone, dado que como no se verifica esta teoría de la competencia, las teorías de “competencia imperfecta”. Mi opinión es que esto es una trampa. Al confrontar la realidad y comprobar que no se condice con esta imagen idealizada, afirman que es necesario introducir las imperfecciones. Pero la verdadera imperfección es empezar con este enfoque religioso. Hay que empezar desde otro abordaje. No hace falta inventarlo, ha estado ahí por cientos de años y encaja muy bien en los patrones observados como muestro en el libro. Pero fue borrado de nuestra memoria por la ortodoxia… necesitamos recuperarlo…

EM: ¿Y por qué no crítica de la economía política?

AS: Bueno, la crítica no significa desechar las contribuciones genuinas. La crítica se refiere a cómo la economía política clásica entiende (o malentiende) que este es un orden natural. El argumento de Marx es que se trata de un orden capitalista. Estamos hablando de la ley del valor…

…La posición de la crítica, desde la que habla Marx, no significa una denuncia, significa decir “estos argumentos no son válidos, porque yo tengo otra explicación”, al mismo tiempo que señalar la representación mística del capitalismo: el valor, y la ganancia, que son algunas de las principales contribuciones de Marx. Pero sabemos que hay un problema en Marx, que es que no terminó su trabajo… se muere sin terminar su trabajo de concretización. Creo que estas concretizaciones son una parte necesaria de su argumento que solo desarrolló parcialmente en lo que está publicado.

EM: Cuando consideras las macro dinámicas turbulentas, sintetizas el desarrollo histórico de las políticas macroeconómicas y las escuelas desde el keynesianismo en adelante, y construís a partir del contrapunto tu propio enfoque. Analizas por qué en distintos momentos funcionaron o no las políticas de demanda, y cómo cada corriente da sus explicaciones sobre estos distintos resultados. ¿Qué conclusiones se pueden sacar al respecto desde un enfoque clásico como el que propones?

En la teoría clásica de la competencia real, la ganancia es el regulador. Las firmas viven y mueren de acuerdo a su capacidad para generar ganancias, se mueven hacia donde es posible obtener mayores ganancias, y al hacerlo las empujan hacia abajo.

Después Marx afirma que la diferencia entre la tasa de ganancia y la tasa de interés es lo que hace que suba o baje el nivel de inversión, es decir que es la causa de la acumulación como totalidad. Esta es una tasa de ganancia esperada. Se trata de proyecciones. Pero Marx insiste en que estas expectativas están reguladas por los resultados reales, porque aquellos que aciertan, sobreviven. Sostiene que la tasa de acumulación de capital está determinada por lo que llama la tasa de ganancia de la empresa, que es la tasa de ganancia esperada menos la tasa de interés.

Acá hay un vínculo con Keynes, porque este sostenía que la inversión está determinada por la diferencia entre la tasa esperada de ganancia (que él llamaba eficiencia marginal del capital) menos la tasa de interés. Es exactamente el mismo planteo. Marx también señala que cuando tienes una inyección de poder de compra esto expande el sistema…Esto Marx lo dice al pasar, en un comentario, y nunca regresa a eso. Pero en mi opinión después del Tomo III o ahí mismo habría introducido los mecanismos del crédito, exportaciones e importaciones y una teoría de la demanda efectiva en ese sentido. Que no es el sentido keynesiano, Keynes está más concentrado en el corto plazo, pero la idea es exactamente la misma.

Mi idea es que estos dos lados se sintetizan, el énfasis en la rentabilidad (tasa de ganancia menos tasa de interés) ya está en Marx, pero el desarrollo de la demanda agregada y sus leyes no lo está. Por otro lado Keynes también afirmaba que la inversión depende de la tasa de ganancia menos la tasa de interés, pero esa es una tasa de ganancia esperada que él nunca vincula con la tasa de ganancia efectiva… en mi comprensión estamos ante el mismo planteo. Y eso tiene implicaciones para Keynes y para Marx…

EM: La pregunta es en qué punto el estímulo se convierte en inflacionario, y por qué. Encontramos dos instancias en la que esto no ocurrió. En la Alemania nazi, Hitler estuvo en condiciones de eliminar el desempleo, que era masivo, en un año. ¡Un año! ¿Cómo lo logró? Mediante la expansión del crédito, impresión de nuevo dinero, y utilizándolo para construir la milicia, obras, etc. Y no hubo nada de inflación, ni ralentización del crecimiento. ¿Por qué? Hitler afirmaba que no se podían aumentar los precios porque eso sería contra el Estado, tampoco puede haber aumentos de salarios porque eso atenta contra el Estado, y la tasa de interés debe mantenerse baja porque eso permite que el Estado se endeude. Hicieron las tres cosas y lograron expandir tremendamente la economía sin que esto derivara en un efecto negativo sobre la rentabilidad.

AS: En la II Guerra Mundial, todos los grandes países capitalistas hicieron lo mismo. Imprimieron dinero, incurrieron en déficit fiscales, la economía creció, no hubo inflación. ¿Por qué? Roosevelt sostuvo que los aumentos de salarios serían antipatrióticos, va contra el Estado, si los capitalistas aumentan los precios, lo mismo, y que los bancos centrales mantengan bajas las tasas de interés para que el Estado se endeude barato. Exactamente los mismos principios. Y fueron muy exitosos. El déficit durante la Segunda Guerra Mundial en los EE. UU. fue enorme. No hubo inflación, en cambio sí hubo un crecimiento económico extraordinario.

En los 60 todos los países capitalistas pensaron que tenían la solución para mantener la actividad económica y el empleo. Apelaron nuevamente al déficit fiscal y los estímulos para reducir el desempleo, y lo lograron, pero después volvió a aumentar. Entonces aplicaron más estímulo, y el desempleo se redujo de vuelta. Pero cada vez volvía a aparecer. Y cada vez el estímulo se traducía en más inflación, y entramos en lo que se llamó “estanflación”, estancamiento con inflación…

Milton Friedman fue quien apareció con una teoría que decía que el capitalismo no tiene ningún desempleo, que los que aparecen como desempleados tienen pagos de bienestar social, apoyo del Estado…. Desde el enfoque de Friedman esto era un estímulo con pleno empleo, y eso explicaría la inflación. Pero no era cierto, había desempleo.

Entonces tenemos que explicar cómo es posible tener una política de estímulo que funcionó para los tiempos de guerra pero no para los tiempos de paz. Y yo sostengo que en tiempos de paz no se puede decir a los trabajadores que no va a haber aumentos de salarios si el desempleo es bajo, tampoco se puede impedir que los capitalistas aumenten los precios si hay un gran estímulo, y entonces eso es lo que ocurre.

Hasta entrados los años 80 en muchos países desarrollados los trabajadores tenían fuerza, pero sin embargo teníamos desempleo en aumento e inflación. Hay que explicar cómo estas dos cosas pueden ocurrir al mismo tiempo, y eso es algo contrario a la teoría de keynesiana y poskeynesiana.

EM: Las políticas de estímulo aumentan el empleo, suben los salarios; si estos últimos aumentan más que la productividad, la participación de los salarios aumenta, y en consecuencia cae la tasa de plusvalor, y disminuye la tasa de ganancia. Esto produce una disminución del crecimiento, y entonces necesitas más estímulo para eliminar el desempleo creciente, y entras de vuelta en ese ciclo.

Esto no significa como afirman los neoliberales que no se debería estimular, pero hay que prestar atención al bote en el que estás. El bote capitalista no permite cualquier velocidad o rumbo, hay que tener conciencia de los límites que impone. Si apuntas a ir a un bote no capitalista eso ya es una historia diferente. Pero para lo que ocurre dentro del capitalismo creo que esto explica por qué llegado un punto el efecto alcista del gasto se vuelve cada vez menos efectivo.

EM: Después de la crisis de 2008, los Estados llevaron a cabo políticas de estabilización, salvataje a los bancos, inyección monetaria masiva. Esto permitió una recuperación y en los últimos años algún crecimiento aunque moderado, pero con muy débil recuperación de empleo. ¿Esto tiene que ver específicamente con las políticas que se implementaron ante la crisis?

AS: Durante la era neoliberal que comienza en los años ’80… siguieron podríamos decir el planteo de Marx (y de Keynes) de que la acumulación depende de la diferencia entre la tasa de ganancia y la tasa de interés. Ahora, la tasa de ganancia se puede elevar reduciendo la participación de los salarios en el ingreso, y eso lo hicieron. Atacaron a los sindicatos, cayó la participación salarial. Pero esto más que elevar, estabilizó la tasa de ganancia, o la mejoró moderadamente. Lo otro que hicieron fue bajar las tasas de interés. La brecha entre la tasa de ganancia y la tasa de interés aumentó, y eso estimuló la acumulación.

El problema de la menor tasa de interés es que se apila más deuda. El problema de que el Estado interviniera para proteger compañías que estaban fallando es que esto trabó el mecanismo de reseteo del capitalismo por sí mismo. Este ocurre a través de los fracasos de empresas, bancos, etc., porque eso limpia el bosque de deudas, para que los que sobreviven crezcan más rápido.

Preservaron toda esta deuda ficticia, contable, y parece como que a todos les va bien pero es una estructura construida cada vez más sobre una base muy débil. Y es inestable, cualquier cosa puede desequilibrarla y se derrumba. Eso es lo que ocurrió en 2008 y creo que es lo que podría ocurrir de vuelta, porque no se libraron del capital ficticio acumulado, que no se basa en ganancia real.

EM: La respuesta fue hacer más o menos lo mismo que había generado la crisis en primer lugar, pero en mayor escala.

AS: Sí, la respuesta de política se basó además en pensar que el sistema financiero había ocasionado la crisis. Pero ese era solo el síntoma. Hay que distinguir entre los disparadores y las causas subyacentes.

…El capitalismo está afligido por la deuda, y si a esa deuda se la valuara con criterios de mercado muchos entrarían en bancarrota, entonces utilizan el Estado para imprimir dinero para sostener las deudas. Obama lo hizo, para evitar la perspectiva de una depresión. Pero el resultado es que las mismas compañías siguen sentadas sobre una montaña de deuda. No se si eso volverá a producir un quiebre, pero claramente es una posibilidad.

EM: ¿…puede realmente el Estado encarar ese tipo de políticas expansivas?

AS: Yo intento hacer una distinción entre endeudamiento del Estado con la nación y endeudamiento con extranjeros. Puedes imprimir dinero y saldar tus deudas en tu propia moneda, pero tienes menos capacidad para hacer eso con extranjeros, porque devaluas sus activos. En qué medida te puedes salir con la tuya depende de la proporción entre deuda interna y deuda externa. Muchos economistas que hablan de imprimir dinero, asumen que toda es interna. Pero sabemos que no es así, sobre todo para los países en desarrollo; la restricción externa es muy grande. No se puede imprimir dinero para pagarle por ejemplo al FMI. Eso es una restricción también para cualquier estímulo.

De todos modos, el estímulo puede crear empleo. Lo sabemos, lo hemos visto muchas veces, pero de esto no se deduce que lo pueda hacer sin límites. Debemos decir cuáles son estos límites…

Esto lo señala Marx en el capítulo 23 del Tomo I de El capital, y tiene que ver con dos motivos. El primero, muestra que la política económica no puede apuntar a un objetivo de desempleo deseado y lograrlo, porque el sistema tiene sus mecanismos para acrecentar el ejército de reserva. El segundo, es mostrar que no es la disponibilidad de trabajo el límite del sistema. Tanto la ortodoxia como la heterodoxia hoy piensan que la fuerza de trabajo como una cosa fija o dada…el límite del sistema no es ese, sino otro: la rentabilidad. La mayor tasa de crecimiento que puede tener la economía, está dada por la tasa de ganancia… Eso está en el Tomo 2 de El capital, en los esquemas de reproducción.

Cuanto más se acerca la tasa de acumulación a la tasa de ganancia, más estrecheces hay. Y cuando estimulas una economía en estas condiciones, hay inflación. Pero no tiene nada que ver con una escasez de fuerza de trabajo.

EM: En los últimos años el comercio crece menos que la economía, y lo mismo ocurre con la inversión extranjera, y vemos el ascenso de nacionalismos de derecha en EE. UU., Europa, etc. Esto hace que muchos hablen de “desglobalización”. ¿Qué perspectiva ves?

AS: …la integración no es buena para los países, lo es para las ganancias. Entonces la discrepancia entre lo que es bueno para los países y lo que es bueno para las ganancias es una fuente de desintegración. Los capitalistas no están revelándose contra la integración, son los trabajadores y las clases medias que dicen “miren lo que pasó con nuestros empleos y condiciones de trabajo”, y se rebelan contra ello…. Por supuesto que hay capitalistas locales que también rechazan como una amenaza la competencia internacional, así que hay una división también en la clase capitalista. La pregunta es cómo se va a desarrollar esta batalla entre los intereses del capital global y el resto. El capitalismo va a desintegrar muchas comunidades, es lo que siempre ha hecho. Tal vez podemos limitarlo o retrasarlo, pero si quieres participar del comercio global no podes sustraerte a las leyes del mercado.

EM: Observas que después de la crisis pasamos a un desempleo global de 360 millones de personas, pero ya antes de la misma se contabilizaban 195 millones. La débil recuperación y el crecimiento de la productividad actúan de conjunto para privar a un importante sector de la fuerza de trabajo mundial siquiera del privilegio de ser explotada. Hoy se habla mucho del “fin del trabajo” como algo inminente, con la robotización. ¿Vos qué panorama ves?

AS: El capitalismo siempre desplazó trabajadores, desde el comienzo. La maquinaria como la conocemos fue inventada por el capitalismo en la revolución industrial. Siempre erosionó algunos trabajos y algunas naciones. Pero como el capitalismo era relativamente pequeño y estaba en expansión, había países exitosos que podían beneficiarse. Pero ahora el capitalismo está completamente extendido en el planeta. La pregunta es cómo puede hacer ambas cosas. Ya no se expande en el mundo, sino en un país a expensas de otro. Si China se apodera de tu mercado eso no crea una nueva área, ellos ganan vos perdés, y la contradicción se vuelve más evidente. No veo cómo se va a resolver.

 

          

Fuente: Esteban Mercatante/RedAngostura

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"Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes".

Antonio Gramsci

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