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“Se necesita entrar en un nuevo proceso constituyente para crear otro pacto social” (segunda parte)

En días pasados publicamos la primera parte del nutrido diálogo sostenido con el poeta, ensayista, cuentista, historiador, periodista y militante político de izquierda, ahora candidato a la Asamblea Nacional por la Unión por la Esperanza (UNES), Kintto Lucas, quien en esta segunda entrega ahonda en los desafíos venideros para la Revolución Ciudadana; hace un balance del gobierno de Lenín Moreno; y se enfoca en las relaciones entre UNES y pueblos indígenas, además de la integración regional.

¿Qué tareas inmediatas debe encarar Andrés Arauz de conquistar el Gobierno?

Las tareas inmediatas son, primero, una acción económica urgente. Hay dos puntos fundamentales en ese sentido, una que es más macro y es conversar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para decirle claramente que las condiciones que han impuesto a los préstamos que le han dado a Lenín Moreno son imposibles de asumir porque la situación del Ecuador no permiten pagarlas.

Entonces, ¿se pagarán o no los préstamos?

No quiere decir que no se vaya a pagar, porque se ha asumido y se asume eso como una deuda, pero nunca se va a pagar a costillas del pueblo ecuatoriano y más en una situación tan crítica como la actual, que no solo es una crisis económica y política, sino además una crisis humanitaria. Por lo tanto, esa es una tarea urgente en lo macro.

¿En lo micro?

Después hay tareas urgentes en lo micro y ahí tiene que ver la propuesta de Andrés de entregar mil dólares a un millón de familias de escasos recursos o en estado de vulnerabilidad total, sobre todo a madres jefas de familia, darles la posibilidad de brindar un flotador a gente que está prácticamente muriéndose de hambre.

Entonces esos mil dólares lo que daría es la posibilidad de subsistir y de generar un movimiento económico en los lugares cercanos donde viven, en lo local, comprando en las tiendas y en los pequeños almacenes. Esto va a desatar un movimiento económico importante en esos sectores y permite facilitar un cable o una balsa para que por lo menos sobrevivan.

Después vienen las acciones que también son de corto plazo, pero importantes, como es la creación urgente de empleo desde el Estado, mismo que no es inventado y que se necesita, pero que este Gobierno en lugar de llenar las partidas, echo gente.   

¿Hay sectores presupuestados para esa tarea?

Eso es sobre todo en el sector de salud y en educación, donde faltan muchas plazas por llenar y se necesitan personas, y mucho más con la pandemia. Justamente quedaron desempleados varios profesionales y gente de servicio vinculada tanto a la educación como a la salud.

Después de esto vendría la generación de empleo directa desde el Estado, en distintas plazas que se están necesitando.

¿Cómo se sostienen económicamente acciones de este tipo?

Lo de los mil dólares estaría financiado por mil millones de dólares de las reservas que están en bancos suizos y que actualmente en lugar de volcarlas hacia la gente se trata de que sean administradas por los banqueros, por lo tanto, hay una diferencia de visión clara, porque nosotros las dirigiríamos enseguida a los sectores más vulnerables.

Respecto a lo del empleo hay otra opción que es interesante, hay medianas y pequeñas empresas que precisan personal pero lo están dejando de lado porque la situación es muy crítica, entonces hay una propuesta de hacer un cofinanciamiento de los sueldos, que el Estado pague la mitad del sueldo y esas empresas pequeñas o medianas puedan pagar la otra mitad.

Esas son acciones prácticamente emergentes en tanto estamos en una situación de crisis total, donde la gente no logra ni siquiera sobrevivir, porque los que trabajaban ahora están en el sector informal, vendiendo caramelos, vendiendo pequeñas cosas para subsistir. Los que antes vendían cosas para subsistir, hoy prácticamente no tienen ni esa posibilidad; entonces hay una situación de crisis total en lo económico y se requieren medidas urgentes.

Después ya vendrán otras medidas más estructurales, que tienen que ver con la obra pública, que van a generar mucho empleo, a redinamizar la obra pública.

¿A qué se refiere en específico?

 A qué se necesita la obra pública en general, en carreteras y en distintas infraestructuras, en coordinación con los gobiernos locales de las provincias y de las ciudades. Esta labor creará mucho empleo en distintos aspectos, y se piensa, en los meses siguientes, crear por lo menos 800 mil empleos. Va llevar un tiempito esa generación de empleos, pero en seguida dará la posibilidad de movilizar la economía, en esto la obra pública es fundamental.

¿Y las propuestas específicas de Ud., cuáles serían?

Mi propuesta es trabajar más en la calle, estar más con la gente, vinculado a las organizaciones, y no en el escritorio, tipo burócrata de la política. Tenemos que dejar de lado la burocracia, hacer de la política una acción directa de vínculo con el pueblo, no de burócratas que van a sentarse en un escritorio y creer que están cambiando sin hacer nada, sin un vínculo con la gente. Esa es un poco la propuesta, mi propuesta, sobre todo. 

Por cierto, hay tareas urgentes que tienen que ver con lo político, con la posibilidad, que no son tanto del propio Ejecutivo, pero sí del Parlamento y tienen que ver con las organizaciones sociales y con el pueblo en general.

¿Qué “posibilidad”?

La posibilidad de organizar un nuevo proceso constituyente, porque la institucionalidad del país está rota, el Ejecutivo no tiene credibilidad; la Asamblea no tiene credibilidad; el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, que es otro poder, no tiene credibilidad; la Justicia no tiene ninguna credibilidad, ni a nivel nacional ni a nivel provincial. Entonces se necesita entrar en un nuevo proceso constituyente para crear otro pacto social; hay una convivencia rota en el Ecuador que es necesario restablecerla y eso puede ser mediante un proceso constituyente que desembocaría en una Asamblea Constituyente; pero lleva todo un tiempo que es de vínculo con las organizaciones, con la ciudadanía en general, con la propia Asamblea, entonces es un proyecto que va a llevar su tiempo.

¿Cómo se perfila el Parlamento?

En el nuevo Parlamento, con las condiciones que hay, con el cambio en los métodos de asignación de escaños, lo que se busca es que la Revolución Ciudadana no tenga la representatividad que tenía antes. La nueva asignación le va a hacer perder varios escaños posibles que los tendría la Revolución; por ejemplo, los candidatos a la Asamblea por la Lista 1, si fuera una asignación de escaños similar a la que había antes, serían más que los que se esperan ahora, que igual serán mayoría; pero  todavía no está claro si se puede tener la mayoría absoluta o una mayoría simple. La Revolución Ciudadana va a ser la fuerza más importante dentro del Parlamento y con algunos aliados podría tener mayoría.

En todo caso, como se vienen dando las cosas últimamente no es descartable que se pueda tener mayoría, eso dependerá de cómo se definan las votaciones en estas horas. Todo depende de cómo se dé la correlación dentro del Parlamento para expresar una gobernabilidad o no al Ejecutivo, eso va a ser clave.

Para cambiar la visión que tiene la gente del Parlamento, este tiene que salir a la calle, o sea, nosotros proponemos que los legisladores no nos quedemos adentro, en los escritorios, sino que realmente seamos representantes del pueblo y nos vinculemos con él. Las leyes finalmente surgen de la gente, después tienen todo un proceso jurídico, pero surgen de las propuestas de las organizaciones y de la gente.

Este Parlamento actual no tiene ningún vínculo con la gente, por eso además tiene menos credibilidad, más allá de toda la corrupción que ha tenido y el desastre que han sido las componendas para tratar de aprobar leyes y todo eso.   

¿Qué veremos en los comicios de mañana? ¿Qué está en juego?

Actualmente, en las elecciones de mañana, se disputan dos opciones, una es la opción clara del pensamiento único, que es el neoliberal, representado por toda la gama de candidatos en que el que tiene más fuerza es Lasso y el segundo con más fuerza es Yaku Pérez; ellos representan a un pequeño sector, al de la oligarquía. Después está la diversidad, representada en el candidato de la UNES, que es Andrés Arauz.

Sigue siendo la vieja dicotomía aquella de oligarquía y pueblo, solo que el pueblo, en una opción mucho más amplia, ya que no es solo el proletariado, son pequeños empresarios, empresarios, es la diversidad étnica, indígenas, afros, montubios, mestizos, es una diversidad social, de clases, es policlasista, es la diversidad en las visiones culturales e inclusive de pluralidad política.

En UNES estamos sectores que aspiramos al socialismo y otros que aspiran a otra visión de país, pero estamos muy claros en la construcción que se necesita en este Ecuador para sacarlo adelante y que va a llevar un tiempo.

Los que aspiramos a construir el socialismo sabemos que no se construye de un día para el otro y que hay etapas, y esta es una etapa muy importante que es parte de la liberación nacional y de la consolidación del pueblo, eso es importantísimo, porque tenemos que consolidar el progresismo como una opción de poder y la Revolución Ciudadana como parte de ese progresismo es necesario que se consolide dentro de lo que denominamos como poder popular, pero que puede ser la construcción del poder ciudadano, algo mucho más amplio en organización territorial, concientización más político ideológica; es preciso construir ese poder ciudadano porque si no es difícil sostener esta segunda parte de la Revolución Ciudadana.  

¿Hacia dónde debe caminar la Revolución Ciudadana en un eventual segundo período de gobierno para su consolidación?

La Revolución Ciudadana tuvo un avance importantísimo en los 10 años, pero le faltó consolidar justamente las organizaciones del pueblo. Hoy en día tenemos que pensar en una organización de organizaciones, y esta se expresa a nivel territorial, geográfico, a distintos niveles.

“Tenemos que dejar de lado la burocracia, hacer de la política una acción directa de vínculo con el pueblo, no de burócratas que van a sentarse en un escritorio y creer que están cambiando sin hacer nada, sin un vínculo con la gente”

Entonces es importante trabajar en esa organización y esta tiene que ver con lo cultural. Uno de los temas que no supimos hacer fue consolidar una conciencia distinta, que pasa por no crear solo consumidores; está bien que la gente tiene que consumir y que mejoren su consumo, pero cuando se construyen solo consumidores, esa clase media que se va gestando se transforma en eso, en consumidores, y lo único que quieren es consumir y no les importa construir un proceso distinto.

Tenemos que trabajar en la construcción de un proceso distinto, desde los propios ciudadanos, que ya no sean solo consumidores, y para eso se necesita construir y fortalecer las organizaciones autonómicas, barriales, todo tipo de organizaciones, indígenas, afros, entre otras.   

¿Qué pasó con Alianza País y cómo accedió Moreno al poder?

Alianza País actualmente no significa nada, es el partido del presidente Moreno y de un grupo que se quedó con el nombre y que no representa nada. La candidata a la presidencia de ellos, que fue legisladora elegida en la época cuando fue electo Moreno con los votos de la Revolución Ciudadana, no tiene ninguna representatividad e incluso hace propaganda utilizando la imagen de Rafael Correa, diciendo que Alianza País va a volver a ser lo que era antes, es decir, una farsa que solo puede pasar aquí. Pero no son nada actualmente y no representan nada más allá del edificio con el que se quedaron y alguno que otro legislador y algunos que otros que se quedaron ahí. 

¿Hay diferencias entonces entre lo que fue Alianza País y UNES?

Alianza País fue prácticamente una colcha de retazos policlasistas, donde muchas veces nadie sabía quién era quién, inclusive varios que se decían de izquierda terminaron siendo más de derecha que otros. UNES es distinto, es un movimiento, un frente que tiene varias características, en el que hay una honestidad en cada uno por expresar lo que aspira inclusive estratégicamente, no nos mentimos; yo no le miento a nadie lo que soy y los otros vinculados más al centro derecha no me van a mentir a mí ni me mienten porque todos nos conocemos y es muy claro.

En Alianza País había mucho entrevero y, bueno, finalmente pasó lo que tenía que pasar, que gran parte se fue más que con opciones de derecha, de entreguismo total, de sumisión a las políticas de Estados Unidos y al pequeño núcleo oligarca que ha gobernado antes de la Revolución Ciudadana en el Ecuador.

UNES es una opción distinta, ahí marcamos la diferencia. Pero más allá de eso, Alianza País fue un movimiento que se fue gestando con las elecciones que ganó Rafael Correa en 2006, pero después se fue consolidando ya con Correa en la presidencia. Lo que hizo Moreno fue apoderarse del partido desde la Presidencia, él se eligió presidente de Alianza País con el programa de Alianza País, que era de avanzada y totalmente distinto a su opositor que fue Guillermo Lasso, sin embargo, gobernó con el programa del opositor, o sea, de Lasso, el banquero. Por lo tanto, traicionó el programa de Alianza País, y se quedó con el partido.

¿Qué balance se ha hecho de aquello y cómo evitar nuevas traiciones como esas?

Bueno, es difícil evitar las traiciones. En todos los movimientos populares y procesos populares en todos los países siempre ha habido traidores. Cuando se construyen otro tipo de relaciones dentro de las organizaciones y poder popular, cuando se fortalecen las organizaciones, es más difícil que determinados personajes puedan llegar a tener liderazgo y traicionar.

En cuanto al problema de Lenín Moreno, no me llama la atención que haya traicionado, cuando yo fui Vicecanciller generalmente recibíamos las cartas credenciales de los embajadores y cuando él estaba de Presidente Encargado, porque Rafael Correa estaba viajando, y yo estaba de Canciller Encargado, porque Ricardo estaba viajando, en esas conversaciones uno se da cuenta que hay determinados personajes que son arribistas, oportunistas, que hasta hablan con los embajadores extranjeros tratando de ver qué prebenda le pueden ayudar a conseguir en algún viaje. Ese tipo de cosas que parecen pequeñas para mí, que ya vengo con algunos años de militancia, me mostraron quién era el personaje, por lo tanto, yo no creía en Moreno y en la primera vuelta no voté por él; en la segunda vuelta era medio obvio que ante un banquero no se podía dejar de apoyarle.

Más allá de eso, lo importante es que justamente la organización, la construcción de conciencia y de organización es la que puede parar y ver cuándo surgen este tipo de personajes. No es que vas a perseguir a todo el mundo viendo a ver si es oportunista o no, pero hay un tejido que se crea que puede parar esas traiciones que, como digo,  son imposibles a veces de predecir, pero creo que la única fórmula es esa: es el propio tejido social el que para a los traidores.       

¿En qué estado entrega el país Moreno?

El estado en que entrega Moreno el país es de crisis total; crisis institucional y, como digo, crisis política en todos los sentidos, falta de institucionalidad, crisis económica, en una situación que ni en la época del feriado bancario, de la quiebra bancaria de fin de los 90 ocurrió, es una situación mucho peor, crisis épica por el tipo de corrupción que se dio vendiendo hospitales, vendiendo las medicinas en una época como esta de la pandemia, lo que ha demostrado no solo corrupción sino un desprecio por el ser humano, esa es la realidad de lo que ha sido Moreno.

Después hay una crisis social en general, de convivencia en el Ecuador. Hay una convivencia rota, inclusive se empiezan a generar espacios de violencia distintos a los que se daban antes, aquí no se se daban espacios de violencia como el sicariato, ahora existe como algo muy palpable entre determinadas relaciones y políticos, es una cosa que no había pasado; por lo tanto, es una crisis total, que hay que asumirla desde el primer día para pararla en lo político, institucional, en lo económico, en lo social y en el respeto.

¿Cómo debieran ser las relaciones entre movimientos indígenas y la Revolución ciudadana? Porque se ve un divorcio histórico…

La relación de la Revolución Ciudadana con el movimiento indígena, o con parte del movimiento indígena, fue conflictiva por errores de los dos lados, tanto de la Revolución Ciudadana y de los dirigentes indígenas. También ahí creo que actuó, por ambas partes, el interés de determinados sectores de que se rompiera esa posible alianza, porque era darle otra base social a la Revolución Ciudadana. En todo caso, gran parte de las bases del movimiento indígena y algunas organizaciones que no eran de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), siempre estuvieron vinculadas a la Revolución Ciudadana.

En esta oportunidad se amplió ese apoyo porque la dirigencia de la Conaie, o parte de ella, y ahora sí muchas bases indígenas, a pesar de tener un supuesto candidato del Pachakutik, que era antes la representación de la Conaie y que es indígena pero en realidad no es indígena como es Yaku Pérez, a pesar de tener ese candidato, las bases y parte de la dirigencia de la Conaie apoyan a Andrés y se han establecido diálogos importantes para la construcción. Cuando hablamos de construir poder popular es imposible hacerlo sin que las distintas organizaciones indígenas, el pueblo indígena y las nacionalidades en sí, ayuden a construir ese poder popular respetando todas las diversidades.

Entonces se han ido limando las asperezas. Creo que todos nos hemos hecho una autocrítica, porque todos tuvimos errores en la construcción de un relacionamiento que pasa justamente por entender esa diversidad, el movimiento indígena se mueve dentro de determinados códigos que hay que entenderlos; no es lo mismo que como se mueve la política occidental y como se movía la política tradicional de la izquierda en el Ecuador, con ciertos clientelismos, y, bueno, entonces hay que entender esa dinámica, y también la dirigencia, sobre todo la que tiene una visión de izquierda, tiene que comprender el proceso de la Revolución Ciudadana y creo que lo están haciendo.

Después hay otros dirigentes de la propia Conaie o vinculados, porque no son dirigentes propiamente dichos, que vienen de procesos de derecha y buscan destruir el proceso histórico de la Conaie, que era de izquierda; esos finalmente quedarán por el camino, pero creo que se están construyendo alianzas interesantes dentro de este espectro de diversidad desde UNES.       

Ecuador fue retirado del ALBA por Moreno, ¿qué relación debieran asumir respecto a este organismo y qué papel puede jugar allí en el marco de la crisis integral que atraviesa la Región? ¿Cómo ve el futuro de la integración regional en general?

La integración va a ser prioridad del gobierno de Andrés en todos los sentidos, consolidar los distintos espacios de integración. Hay un espacio de integración que siempre lo vimos como fundamental, desde el gobierno de Rafael y durante la Revolución Ciudadana, que es Unasur. Es fundamental porque se estaba construyendo, obviamente con la fuerza de los gobiernos progresistas o de izquierda, pero también teniendo en cuenta a las diversidades, inclusive a los gobiernos de derecha, talgo mucho más amplio que puede transformarse en un bloque destacado dentro de este mundo de bloques que se está cada vez construyendo más, de este mundo multipolar.

Unasur es un proceso que hay que retomar, hay que repotenciarlo y ver inclusive sus estructuras políticas. Es clave retomar Unasur y por suerte hay algunos gobiernos que están también con esa opción, aunque hay que retomar otro tipo de Unasur, como lo planteó Evo Morales, una de los pueblos, o sea, meterle pueblo a la Unasur. De la misma forma que cuando yo hablo del proceso constituyente como un proceso del pueblo, igual el proceso integrador tiene que ser un proceso del pueblo, si no se transforma solo en estructuras burocráticas que después cambian, vienen otros gobiernos como los que vinieron y te destruyen prácticamente todo ese andamiaje, porque no hay una sostenibilidad en lo social.

En cuanto al ALBA, es un espacio mucho más consolidado ideológicamente y políticamente, más claro, es distinto que la Unasur, surgió justamente como opción ante el proceso del mercado y del comercio per se, como era el ALCA, y por visión de dos grandes, de Fidel y de Hugo Chávez, y creo que es una opción para seguir consolidando. 

El Ecuador va a apostar a todas las opciones integradoras de verdad, porque hay otras opciones que son de libre comercio, como la CAM, por ejemplo, que fue un proceso importantísimo de construcción de la integración en un momento, pero que después se transformó prácticamente en un área de libre comercio o en un tratado de libre comercio de varios países.

Finalmente, el Mercosur, que surgió como una opción de tratado de libre comercio cuando estaba Collor de Mello, Lacalle, Menem, con los gobiernos progresistas tomó otra opción, una más complementaria, siempre faltó algo, pero tuvo una opción un poco distinta que trataba de ver más las asimetrías. Pero, lo fundamental e importante es aportar en todos los procesos verdaderamente integradores y no en los procesos que quieren ser áreas de libre comercio y que les llaman integradores, como el Área del Pacífico y ese tipo de opciones que son claramente trabajadas desde el gran capital y desde Estados Unidos. 

 

 

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Fuente: Correo del Alba

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