Evo Morales gobernará Bolivia, al menos, hasta el 2020. En una entrevista con Radio Nacional, su compañero de fórmula, analizó la campaña, la relación con Estados Unidos, la importancia de la integración regional y los desafíos para el nuevo período de gobierno.

Qué diferenció esta campaña electoral con las anteriores y cómo reactualizan sus propuestas luego de nueve años de gobierno?

–Esta campaña se diferencia de las anteriores tres: 2002, 2005 y 2009. Entonces había una dualidad propositiva, si usted quiere. Una polarización de proyectos de economía, de Estado y de sociedad radicalmente distintos. Unos que propugnaban abierta, cínicamente, continuar con el modelo neoliberal de privatizaciones, de subordinación a los Estados Unidos. Y el otro proyecto que emergió desde los sectores indígenas, campesinos, luego obreros, vecinos, intelecutales, académicos, de un modelo post neoliberal, de transición. Esas dos propuestas se confrontaron a lo largo de esta última década, entonces la campaña era más intensa. Esta es igualmente de intensa pero está claro que la lógica del debate ha cambiado mucho. Los opositores neoliberales vergonzantes, digámosles así, no reivindican abiertamente el regreso al neoliberalismo porque si lo hicieran ni sus hijos votarían por ellos. Aquí hablar de neoliberalismo es como hablar del parque jurásico. Algo que pertenece a décadas pasadas. Lo que ha sucedido con la propuesta opositora, es que se ha enmarcado en el horizonte de época: el del proceso de cambio, el del modelo post neoliberal. Economía plural, autonomía, gobierno indígena. Pues los opositores, para tener algo de vigencia, no cuestionaron el modelo vigente. Sería suicida, con semejante éxito económico, ponerlo en duda. Ese es un primer elemento. Y segundo elemento, que tiene que ver con la estructura organizativa del MAS y del presidente Evo, es su gran capacidad de renovación. Estar enraizado en los sectores sociales, visitas a una pequeña comunidad y luego un gran encuentro de trabajadores, ir de lo micro a lo macro, le permite al presidente Evo, a los que lo acompañamos y a la estructura partidaria, renovarnos. Es tercera elección que tenemos que reinventar el proyecto. La primera fase fue nacionalizar y ganar la Constituyente. Listo. La segunda fase, distribución de la riqueza, aplicación de la nueva Constitución, expansión económica. Y la tercera fase la hemos vuelto a relanzar con cuatro pilares: Bolivia centro energético del continente; industrializar los recursos naturales, economía del conocimiento, hacer grandes inversiones del colegio a la universidad para empezar a mutar la forma de aprendizaje escolar universitario hacia la priorización del conocimiento, la tecnología, áreas técnicas, áreas científicas. El cuarto es Bolivia exportador de alimentos para el mundo. Son cuatro pilares que enriquecen el proyecto de 2005. Que enriquecen lo que dijimos en 2009. Usted tiene un partido que permanentemente se re reactualiza.

–En una entrevista al presidente Evo Morales dice que pasaron de una democracia representativa a una democracia participativa y ahora estaban en un momento de una democracia decisiva, donde ya las personas no sólo son representadas, no sólo participan sino que deciden. ¿Cómo articulan con movimientos sociales, pueblos originarios, sindicatos, corporaciones?

–Mire, la sociedad boliviana es muy compleja, fragmentada. Las regiones parecen mundos aparte. Usted tiene clases sociales, como en cualquier parte del mundo, pero que cargan la raíz de la colonización y están atravesadas por prejuicios raciales. Tiene naciones indígenas con derechos colectivos. Y sistemas sociales, sistemas políticos, sistemas civilizatorios diferentes. Aquí convive usted con una economía de caza y recolección, en la zona de la Amazonía, con una economía de petroquímica en Tarija, con tecnología Samsung. Por eso hablo de diferentes estructuras societales, civilizaciones, que coexisten en el mismo territorio. Eso siempre ha llevado a tendencias centrífugas en Bolivia, contenidas por los momentos de cohesión interna. La Guerra del Chaco, 50 mil muertos, cohesiona, unifica en la desgracia pero unifica. Ir al Mundial, aunque parezca curioso, cohesiona campo-ciudad, norte-sur, clases sociales, regiones, en torno a victorias simbólicas, que elevan el sentido de pertenencia y de auntodignificación. La revolución del ’52, a su modo, fue un momento articulador: redistribuyó tierras, asignó derechos. Son momentos específicos de la historia boliviana de cohesión y momentos de tendencias centrífugas. Lo que ha pasado últimamente tiene que ver con uno de esos momentos extraordinarios de cohesión social, que se sustenta en tres pilares. El primero, el excedente económico. No hay cohesión social sin excedente, o tiende a ser muy débil, la fórmula es muy clara. Bolivia ha articulado un proceso revolucionario con alto excedente, con altos recursos económicos fruto de una decisión política que es haber nacionalizado los recursos hidrocarburíferos, energéticos y parte de los mineros. Es un elemento que ayuda a cohesionar porque hay un proceso de redistribución de la riqueza, es decir, de nacionalización de la riqueza. Es decir, de autoidentificación y de beneficio colectivo de lo que antes pertenecía a extranjeros. Es un elemento muy importante. Un segundo elemento tiene que ver con la capacidad de unificación temporal de los movimientos sociales. Por lo general, entran a actitudes locales y corporativas, pero en momentos extraordinarios fusionan y producen un tipo de energía nuclear social, digámoslo así, que es una energía propositiva, universalista. Esos momentos de universalismo de las exigencias y de las reivindicaciones de los sectores sociales han creado también un espíritu de cuerpo nacional muy fuerte.Y un empoderamiento terrible de la gente que se siente digna, que se siente con derechos. Su presidente es como ellos. Y si él es presidente, ¿porque no puedo ser ministro, canciller, caminar por la calle con la misma hidalguía que cualquier otra persona? Y el tercer elemento de cohesión social es el presidente Evo. El carisma que se fue forjando del presidente a lo largo de su dirigencia sindical pero que ya en gobierno se ha consolidado, se ha articulado. Claro, es como ver, pues, la historia de 500 años andando pero al revés. Es algo fantástico. Es la historia de la dominación rota y que ahora camina como gobierno, como orgullo colectivo, como insurgencia. Excedente, capacidad universalista de las organizaciones sociales y el liderazgo carismático de Evo para mí serían los tres componentes que explican este gran momento de cohesión nacional que hay ahorita en Bolivia.

–¿Cuáles son los componentes que impiden avanzar más rápido? En su libro La potencia plebeya plantea que el Estado tiene límites, y sobretodo un Estado plurinacional.

–En el ámbito administrativo, la burocracia infame que hay. La lógica del burócrata, ¿no?, que llega al trabajo a las nueve, sella y a las seis menos un minuto está viendo cómo sale corriendo. Está bien, es su derecho, pero también tiene que usar su tiempo en otras cosas, en un país que tiene que romper la miseria secular. Esta es una época así, de emergencia. Bolivia fue destruida, literamente. Ahora, ¿cómo levantarla? Pero claro, es un tema de mística, no es un tema de órdenes. La otra es el lavarse las manos, ¿no? El Estado había sido así. Entonces imprimimos voluntarismo, pero también tiene sus límites. Hoy tiene que venir acompañado de otra lógica eficiente de la burocracia. No es rentable ser deficiente. Ese es un primer límite, que permanentemente vamos jalando y empujando, pero que a veces disminuye la velocidad de las acciones de uno. No se olvide que fuerza es igual a masa por aceleración. Y si te falta masa pues multiplica la aceleración y vas a tener más fuerza. Así aprendimos. Y la segunda cosa, ya en lo estructural, programático, uno quisiera dar pasos de construcción de bienes comunes, de relaciones de comunalidad más rápidas. Traemos una herencia indígena campesina de comunidad en pequeñito, no en grande. Pero es una base, es una semilla. Esto para pensar el postcapitalismo. Usted no puede pensar y decir: “Nomás me voy a quedar con el postneoliberalismo.” Es una transición hacia el postcapitalismo. Que será planetario pero en el que cada país tiene que hacer su pequeño trabajo. Y nos amparamos en la raíz de las comunidades indígenas. Pero locales, fragmentadas. Y en las nuevas experiencias de asociatividad de trabajadores, de obreros, cómo se ven, enfrentando problemas. O de vecinos en los barrios para resolver sus demandas y necesidades básicas. Usted tiene permanentemente una explosión de comunalidad local, fragmentada y la intención del Estado es como potencias eso. El Estado no puede crear comunidad. Por definición es la antítesis de la comunidad, el Estado. Pero puede haber Estados revolucionarios, gobierno de movimientos sociales que cabalguen la contradicción democracia-concentración. Y puede haber Estados que potencien. No que creen, la comunidad no la puede crear el Estado. La tiene que crear la sociedad. Pero el Estado puede facilitar, desglosar el terreno, permitir que las cosas fluyan rápidamente. “¿Por qué no avanzan más rápido?”, nos reclaman algunos compañeros. “¿Por qué no dan el paso ya al comunismo?” ¡Si el comunismo no se lo puede inventar desde el Estado! El socialismo, el comunismo, el comunitarismo, tiene que emerger de la acción creativa de las sociedades productivas. Y el Estado ayudará, reforzará, pero en ningún momento puede sustituir. No hay socialismo de Estado, no hay socialismo por decreto. O el socialismo es una hora de la sociedad, de las clases menesterosas, trabajadoras, o no es socialismo, es un remedo. Ahí hay un debate con algunos sectores más radicales que nos demandan cortes rápidos. “¿Porqué no ya rompen con el imperialismo, con la división mundial del trabajo, por que no hay ya comunismo?” ¡Como si un pequeño país de diez millones de personas pudiera terminar con la división mundial del trabajo! Bolivia hará su aporte, pero caminando junto a otros pueblos. No se trata de que Bolivia sea la comunalidad realizada aislada del planeta, que ya sabemos donde conduce: simplemente a la distribución de la escasez.

–¿Cómo es la relación con las corporaciones, nacionales y multinacionales, que existen y tienen presencia en Bolivia? ¿Influyen en el proceso económico y en el político?

–Tuvimos que cortarles las alas. Hace diez años el sector petrolero, que es el que más dinero manejaba en Bolivia, tenía sus formas de intervención política. Es más, algunos sectores petroleros financiaron a la derecha en 2006, 2007, 2008. Por eso la medida primera que tomamos fue quitarles los recursos, nacionalizar. Primero la propiedad. La propiedad del gas y los ductos bajo tierra, encima de tierra, en cualquier lugar que se encuentren. Segundo, nacionalizar. Y luego decirles: “Señores, esto es nuestro. Si quieren quedarse es bajo estas condiciones. Ya no se quedan como propietarios sino que se quedan como ofertantes de servicios. Si traen un capital, les reponemos su capital. Pero las máquinas son nuestras. Los ductos son nuestros.” ¿Ganancia? Hay ganancia. Protestaron, cascabelearon, nos presionaron, mandaron a sus ministros de gobierno, nos miran un poco resentidos de vez en cuando, pero esas fueron las reglas. Fue lo primero que hicimos. Una acción audaz, rápida, sin derecho a réplica. Algunas se fueron, no aceptaron este régimen. Antes, de la ganancia se llevaban el 82 por ciento. Bolivia quedaba con el 18%. Ahora de la ganancia, de los campos en que están ellos (porque hay otros campos donde está sólo el Estado), el Estado se queda con 87%, en promedio y las petroleras que vienen a invertir se quedan con un 13. No es el paraíso como antes, pero han encontrado un nicho de oportunidad y se han quedado, algunas. Ese fue el régimen. Y, en paralelo, hemos ido potenciando a YPFB, para que vaya asumiendo otras tareas. Antes era una oficina de papeles viejos, casi un museo. Hoy es una estructura productiva muy grande. Esa es la forma en como hemos ordenado la casa.

–¿Qué país encontró cuando asumió como vicepresidente, que país tiene ahora y que país sueña?

–Encontramos un país mendigo. Para pagar salarios teníamos que ir al Club de París a rogar 50 millones de dólares a cambio de privatizar alguna empresa. Para definir ministros había que preguntar a la embajada norteamericana. Si era ministro de Gobierno o de Defensa, embajada de los EE UU. Si era ministro de Desarrollo Integral o Medio Ambiente, o ministro de Agricultura, había que preguntar a otro país europeo. Los ministerios estaban segmentados por países extranjeros. Cada embajada tenía su trecho de Estado. Y usted no tenía Estado, era una caricatura de Estado. Vergonzozo. Tomamos la decisión de nacionalizar, y eso ha cambiado la vida económica. Y nos ha dado la base material de la soberanía política. Si usted no puede pagar su salario, ¿para qué le sirve su antiimperialismo? Pero si tengo plata para pagar salarios no necesito ir de rodillas ante nadie y por lo tanto puedo tomar decisiones soberanas. Hay la soberanía como un hecho moral, y hay la soberanía como base material. Y eso es excendente económico. Es dinero que tiene el Estado. Desde que hemos nacionalizado, la economía ha crecido de 8500 a 32 mil millones de dólares. Cuatro veces más, casi. No hay una experiencia así en América Latina de crecimiento tan rápido de la economía. El excedente de reinvierte, se ha internalizado. Lo mismo hemos hecho con electricidad, con telecomunicaciones, con parte de la minería. Hay un excendente que se internaliza. Si hay mejora en los precios internacionales, más dinero todavía. Y se genera una dinámica virtuosa. La gente tiene un poco más de plata porque se la redistribuye. La gente con más plata compra más. El pequeño productor tiene más dinámica económica, produce más. Y se genera este circuito virtuoso de que, en Bolivia hoy, a pesar de nuestras carencias, la gente está feliz. Puede estar un poco más feliz. Pero lo logrado hasta aquí habla de grandes saltos. Es el país que hemos construido. Y el que queremos construir sobre la base de gobierno indígena, gobierno de movimientos sociales, país soberano que toma decisiones sin consultar a ningún poder externo, sobre esas dos bases, queremos construir cuatro ejes. El eje de industrializar materias primas. Desde que el virrey Toledo llegó a Potosí nos hemos incorporado a la división mundial del trabajo como productor de materia prima. Ya, suficiente. Vamos a industrializar en las áreas donde tenemos oportunidades. El economista diría ventajas comparativas. Gas, litio, plomo, plata, zinc, energía eléctrica, alimentos. Industrializar para que de aquí a cinco años la proporción de materias primas respecto a productos semi industrializados varie notablemente. Por lo menos sea 50-50. Ahora es 70-30. No estamos contentos de eso. Luego, centro energético. Vamos a producir energía de sobra. A vender. Es una buena oportunidad. Estamos invirtiendo mucho en hidroeléctricas. Y el tercero es la ciudadela del conocimiento, la economía del conocimiento. Mucha inversión en la juventud y en la niñez para priorizar el conocimiento técnico. Para que de aquí a cinco o diez años estemos vendiendo software al mundo. Los resultados no van a ser inmediatos. Nos planteamos una década de una fuerte inversión para empezar a cosechar resultados del cerebro. Este es el país que queremos ahora: centro energético, economía del conocimiento, industrializar materias primas y producir muchos alimentos. Tenemos mejores condiciones para crecer más rápidamente y con una economía diversificada. Eso es lo que añoramos.

–¿Genera algún tipo de tensiones estas decisiones a la hora de, por ejemplo, plantear una ciudad tecnológica en Cochabamba, con cuestiones que quedan pendiente y que las comunidades les piden avanzar por otro lado? Por poner un ejemplo burdo, decir: “Con lo que gastamos en un satélite Tupac Katari, ya en órbita, podríamos hacer cloacas.”

–Hay recursos para ambas cosas. Y a la larga, el recurso en algo que parece hasta exagerado para un pequeño país, repercute en el bienestar de las pequeñas comunidades. Hay recursos para emprendimientos más grandes pero también para industrialización, porque de ahí saldrá la plata para el agua potable, la salud, la escuela en los lugares más alejados. Y hay recursos para ir resolviendo las necesidades básicas. Un dato: la extrema pobreza en Bolivia ha caído 20 puntos en siete años. Todavía tenemos una elevada extrema pobreza, 18 por ciento. En América Latina borda el 2 por ciento. Aquí es 18 por ciento. Pero cuando entramos al gobierno era del 38. La hemos bajado abruptamente. Y si mantenemos este ritmo en cinco años llegamos a ocho, a seis de extrema pobreza, que ya es un parámetro latinoamericano. Y mejor si cero. Eso habla de la velocidad con la que estamos otorgando servicios básicos y dando oportunidades a la gente más abandonada durante siglos por el Estado.

–¿Cómo está la relación con Estados Unidos?

–Enfriada. No hemos roto relaciones pero no tenemos embajadores. Eso a raíz de una actitud golpista que asumió el embajador en 2008 a la cabeza de los, en ese entonces prefectos, hoy gobernadores, que tomaron las instalaciones en cuatro departamentos y no permitían que el gobierno aterrizara. Tomaron instituciones, procedieron a matar a campesinos. Y el embajador norteamericano era el que los convocaba y los reunía secretamente aquí en La Paz. Nos enteramos de eso y el presidente Evo, sin pestañear, dijo: “Ese señor se va.” Hubo un acto en el Palacio de Gobierno y dijo: “Acabo de expulsar.” Y curiosamente el embajador en ese rato estaba reunido con el canciller. Y le pasan un papelito al canciller: “El presidente Evo ha tomado la decisión de expulsar al embajador.” El canciller le comunica: “Señor embajador, no hay nada más que decir, lo acabamos de despedir. Lo hemos considerado persona no grata para los intereses bolivianos. Cuanto más antes se vaya mejor.” Desde entonces no tenemos embajadores. No tenemos nada contra el pueblo estadounidense. Es más, estamos becando bolivianos a universidades norteamericanas. Admiramos su ciencia. Pero lo que no permitimos es que decidan nuestro destino. Eso no. Cuando han hecho eso, fuera. Era necesaria una medida muy fuerte. Fue muy fuerte. Riesgosa también, porque ellos no perdonan. Y es peligrosa esa decisión, pero tenía que ver con la soberanía, con la dignidad. No nos sentiríamos dignos de tomar una decisión consultando lo que dice el embajador estadounidense. Si contra eso hemos protestado, si contra eso nos hemos rebelado, contra ese servilismo de los políticos frente a los embajadores.

–¿Qué importancia tiene, para poder sostener esta relación, el vínculo con otros países de Latinoamérica, Unasur, la CELAC?

–Todas esas osadías políticas de un pequeño país de indígenas, de obreros, de trabajadores, de humildes, no hubiera sido posible si no es el contexto internacional. Es el contexto internacional, la Unasur, la CELAC, Argentina con sus gobernantes, que siempre salieron a la batalla cuando teníamos problemas. “Oigan, si las petroleras se pasan aquí estoy”, nos decía el compañero Néstor Kirchner, y luego Cristina. O Brasil, pese a que le hemos nacionalizado lo que es Petrobras, Lula siempre tuvo la mirada internacionalista de apoyar un pequeño país que busca su independencia y bienestar económico. Venezuela, Cuba, Ecuador han generado un ambiente continental de gobiernos progresistas, revolucionarios que ha protegido a esta insolencia continental llamada Bolivia. En 2008 hubo golpe de Estado y hubo una rápida y efectiva intervención de la Unasur. Y la firmeza de la Unasur frente a la intentona golpista, porque estaba en marcha un golpe de Estado, y decir “no vamos a reconocer”, nos dió un gran respiro. Luego, por vía de las leyes, recuperamos el control, pero había que ponerle freno, y el freno fue la Unasur. Ahí hay que agradecer y de ahí la importancia que le damos a la Unasur. No es un lenguaje demagógico, tiene que ver con la necesidad: sin ellos no estaríamos donde estamos.

–¿Le preocupa que en el futuro no estén esos gobiernos y no exista este acompañamiento a Bolivia?

–Siempre hay esta preocupación, porque hemos vivido a la oleada de progresivismo, disgámoslo así, más grande de toda la historia latinoamericana. Los resultados son excelentes pero hay que avanzar en el ámbito de integración económica, que es más difícil. Acuerdos, protecciones, cuidados, resoluciones, políticas, se pueden hacer con relativa facilidad. Pero integración económica no. Es lo más costoso y lo más necesario. La integración latinoamericana tiene como segundo paso inmediato la construcción de redes económicas, que vinculen nuestas capacidades en la idea de un Estado continental plurinacional. «

“Trabajamos juntos 18 horas al día”

–¿Cómo son los roles que tienen Evo y usted, teniendo orígenes tan distintos? ¿Como trabajaron esa relación?

–La confianza a prueba de fuego. Evo ha peleado con su clase, con su sector social, con su pueblo para construir un nuevo sistema político donde los indígenas gobiernen. Y Álvaro ha peleado para que gente que no es igual a mí gobierne. Soy una especie de traidor a mi clase desde los 17 años. Evo sabe que mi máxima aspiración, por lo que entregaría todo, la vida incluída, es esto: indígenas gobernando Bolivia. Todos los vicepresidentes en general están a la espera que les pase algo a los presidentes para asumir. Aquí ha sido, y hay historia larguísimas de procesos de conspiración de vicepresidentes a presidentes. En mi caso es imposible. Porque estudié, entré a la cárcel, hice lo que tuve que hacer, me involucré en lucha armada, entré a la universidad para que los indígenas gobernaran. Esto sella una confianza absoluta. Con que un indígena gobierna Bolivia yo ya alcancé la máxima aspiración como ser humano. Lo demás son descuentos. Y que sea el mejor gobierno, por supuesto. A partir de eso se ha creado una gran confianza. Trabajamos casi juntos, 18 horas al día. Estamos en Palacio uno frente al otro diez horas, si es que él no viaja. Y cuando toca viajar está en un lugar, yo viajo a otro lugar, nos estamos reportanto. E intentamos tener el conocimiento en detalle de lo que pasa en el resto de los ministerios. Hemos encontrado un métodos de trabajo del que podemos sentirnos satisfechos.

–¿Se acuerda cuando lo conoció?

–Claro. Cuando estaba en el Ejército Guerrillero Tupac Katari. Éramos un pequeño núcleo conspirativo, muy pequeñito. Pero siempre atentos a la actividad de Evo. Te hablo de 1987. No lo conocía pero teníanos información de su liderazgo que se iba construyendo en el Chapare. Luego entré a la cárcel, en el ’92, y saliendo de en 2000, trabajando con los compañeros fabriles en Cochabamba y ya preparándose la resistencia a la privatización del agua, ahí nos conocimos. Nos volvimos a encontrar en plena guerra del agua, él con su ejército de 6000 cocaleros enfrentando a la policía, y yo sólo, caminando y anotado y ayudando a redactar algún comunicado. Después las reuniones fueron más continuas, en La Paz. Él siempre nos pedía que lo apoyáramos en el tema de hidrocarburos, de los norteamericanos. Comenzamos a cultivar una relación de amistad y de cercanía política, hasta que a él se le ocurrió la loca idea de proponerme como vicepresidente, cosa que rechacé. Me reí. Nunca me hubiera imaginado ser funcionario público. Yo era un conspirador, hasta que me maten. Yo dije: “¿No tienes alguien mejor? Yo no sirvo mucho para eso Evo.” Fue como unas tres semanas de regateo, en la búsqueda de que Evo consiguiera a alguien con mayor capacidad para vicepresidente.

“Buitres ladrones”

“Hemos tomado partido, defensa innegociable, por Argentina. La existencia de los fondos buitre forma parte del entramado especulativo del capitalismo en su vertiente más agresiva, extorsionadora y ratera. Son unos ladrones, no hay otra palabra. Tomamos posición porque mañana nos toca a nosotros, o pasado le toca a Chile o a Paraguay. La latencia de ese tipo de mecanismos extorsivos de financiarización de las economías es aborrecible, abominable. Cuando asumimos el G-77, por decisión de varios países en los que se destacó Argentina, el enorme apoyo que dió en la votación y en el lobby previo en Nueva York. ¿Cómo no vamos a dar una mano en este tema? Y se logró.”

Entrevista por: Tiempo Argentino

El presidente de Uruguay, José Mujica, indicó este viernes, por la emisora M24, que no se considera pobre, sino que escogió vivir con sobriedad, a la par de la mayoría de los uruguayos.

"No somos pobres, sino que somos sobrios, con una sobriedad elegida y premeditada, que no empieza hoy, que no es de antes de ayer, que tiene varios años. Es una opción de vida: vivir con poco, con lo justo, con lo necesario para tener tiempo. Si tengo demasiado, pierdo mucho tiempo en atender esas cosas. (En cambio) si tengo lo justo, ando liviano de equipaje y me queda tiempo para hacer las cosas que me motivan", reseñó la agencia de noticias del país.

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Entrevistado por: M24 97.9FM

El mandatario, que fue reelecto por segunda vez el domingo, conversó con La Tercera y lanzó duros dardos contra Sebastián Piñera.

Antes de las cinco de la madrugada de ayer, Evo Morales ya estaba en su despacho de Palacio Quemado, analizando una vez más los resultados de las elecciones. Había sido una jornada muy larga, pero el presidente boliviano lucía satisfecho por el 60% que logró en los comicios, su segunda reelección que le permitirá gobernar hasta 2020, completando 14 años en el poder. Se había acostado tarde, luego del discurso que dio ante sus simpatizantes en un balcón de la sede del Ejecutivo, frente a la Plaza Murillo, en el corazón de La Paz.

“¡Patria sí, colonia no! ¡Mar para Bolivia!”, gritaron sus adherentes. Por la mañana, recibió al alto mando militar, dio una conferencia de prensa, almorzó rápido y se reunió con una delegación de la OEA, mientras sus asesores armaban pequeños set de televisión en los salones de Palacio Quemado, para recibir a cadenas internacionales. En medio de una tarde frenética, Morales también recibió a cuatro medios escritos, entre éstos La Tercera, en el Salón de los Espejos, donde luce un enorme mapa de 1859, época en la que Bolivia aún tenía mar.

No lucía señales de cansancio y, durante la entrevista, apenas ocupó una servilleta para tomar un par de apuntes y se emocionó cuando recordó su infancia en el pueblo de Orinoca, en el altiplano boliviano, cuando cuidaba llamas. “Mi meta ahora es que al final de mi gobierno, podamos reducir la pobreza a un 4%. Ese es mi sueño”, señaló Morales, en medio del buen momento económico en que se encuentra su país.

Usted obtuvo un 60% en las urnas y ganó en ocho de los nueve departamentos del país. Un triunfo contundente tras ocho años de gestión. Pero usted se había propuesto ganar con el 74%. ¿Qué pasó?

Noo, eso es parte de nuestra fortaleza. Cualquiera se plantea seguir subiendo, por supuesto. Es parte del deseo, pero lo más importante es que este movimiento político es el más grande desde la fundación de la república. Hemos ganado siete veces entre elecciones y referendos, tres con más del 50% y cuatro con más del 60%. Esto es algo inédito e histórico. El pueblo se ha convertido en un movimiento político. Con el Vicepresidente Alvaro García Linera somos como una bisagra con los movimientos sociales. Tener dos tercios… La oposición dijo que habría sorpresas, pero no hubo nada de eso, tampoco fraude. Después de nueve años, ganar con 60% no es fácil.

¿Usted piensa en alguna reforma a la Constitución? ¿Cómo ve el tema de su sucesor?

Primero no hemos propuesto en nuestro programa de gobierno una reforma a la Constitución. Tal vez sí a la justicia boliviana, que tiene muchos problemas. Estoy satisfecho y contento por lo hecho en nueve años. Ahora debemos responder al apoyo del pueblo. En el tema de los sucesores, tal vez no tengan experiencia, pero todos partimos así. Hay una nueva generación Evo. Pero no es una preocupación el tema del sucesor, vamos a buscar consensos para que pueda continuar con nuestro proceso.

¿Pero si sus adherentes le piden la reelección indefinida, tal como usted lo ha dicho?

Hemos acabado con el Estado colonial. Entonces ahora cualquier líder sindical puede ser presidente. La mentalidad colonial dice que la gestión desgasta, cuando hacen beneficios para ellos, pero cuando el beneficio es para el pueblo la gestión fortalece y no desgasta. Esa es la diferencia con los partidos conservadores.

¿Pero si el pueblo se lo pide, usted aceptaría la re-reelección?

No lo he pensado para nada. Hemos unido a Bolivia. Tenemos Luna llena, no “Media Luna” (oriente boliviano). No hemos pensado para nada (en la reelección en 2020). Quiero volver a mi chacra en el Chapare.

¿Por qué usted ha criticado en duros términos a la Alianza del Pacífico?

Antes teníamos el Alca, que no era otra cosa que un área de libre ganancia de Estados Unidos. Ahora tenemos la Unasur, el Alba a través de Fidel, pero apareció sorpresivamente la Alianza del Pacífico, que propone la privatización de los servicios básicos. Todos miran a (Barack) Obama, como si fuera una gran cosa. El ex presidente de Chile (Sebastián Piñera) sentado en la silla de Barack Obama. A mí eso me daría miedo, me daría vergüenza. A su ex presidente le ha ido mal políticamente, pero bien económicamente. ¿Con cuántos millones salió? Esos son gobiernos de empresarios y banqueros. La Alianza del Pacífico es libre mercado. Nosotros proponemos comercios, complementariedad y solidaridad. Para nosotros es más importante el mercado regional, porque nos da soberanía. Los presidentes de la Alianza del Pacífico son lacayos del imperialismo. Algunos presidentes se dicen socialistas, pero son capitalistas. ¡Qué clase de socialistas son!

En cuanto a la demanda marítima contra Chile en La Haya. ¿Qué hará Bolivia en caso de que la corte acepte el argumento chileno de la impugnación a la competencia del tribunal?

Sabía que venía esa pregunta. Estamos convencidos, tenemos argumento, lamento el pataleo del abogado de no ir… Yo no sé si Chile respeta realmente el derecho internacional. Ese es un tema del gobierno de Chile, no del pueblo chileno. Para Bolivia es irrenunciable el retorno al mar con soberanía.

¿Ve usted alguna solución futura?

Por eso estamos acudiendo a los tribunales internacionales, si no estaríamos de brazos cruzados.

Usted lanzó un mensaje a la oposición, de trabajar juntos. ¿Incorporaría a alguien de la oposición? ¿Hará un cambio de gabinete?

Próximamente habrá un cambio de gabinete. Qué mejor para una nueva gestión. Eso es normal. Pero yo llamo a trabajar de manera conjunta y a terminar con la confrontación. Nuestro pedido es que (la oposición) haga propuestas.

¿Cómo ve usted la situación en América Latina, donde al parecer está creciendo la centroderecha? ¿Le preocupa?

Por supuesto es una preocupación que la derecha pueda volver. Para mí no hay centroderecha, es derecha o izquierda, no a medias. Preocupa, pero también siento que mucho depende de la inexperiencia. Los banqueros no deben gobernar, deben gobernar los presidentes elegidos democráticamente. Nosotros escuchamos al pueblo.

¿Cómo ve la situación del Alba?

¿Queremos implementar todo lo hecho en Cuba o Venezuela? No. Las cosas buenas, sí. Pero cada país tiene su propio proceso.

¿Cuál es la meta de su nueva gestión en cuanto a reducción de la pobreza?

Según organismos internacionales como la Cepal, hemos bajado la pobreza de 38% a 18%. En mi próximo quinquenio queremos llegar al 8%. Somos conservadores para no incumplir con el pueblo. Mi deseo es llegar al 6% o 4%. Esa es nuestra meta. Me hace llorar que países nos pidan crédito, pero aún no vamos a dar, para cuidar a la economía.

Oficialismo se acerca a quórum

Hasta anoche en Bolivia aún era incierto si el oficialismo obtenía o no dos tercios en el Congreso, tal como se propuso Evo Morales. Por la mañana, el mandatario insistió al menos cinco veces que habían logrado ese quórum.

Sin embargo, las proyecciones de la prensa boliviana dicen otra cosa, aunque el MAS estaría muy cerca de esa mayoría. Para el gobierno, los dos tercios son clave para impulsar la controvertida reforma de reelección indefinida. Según la encuestadora Ipsos, el MAS obtendría 109 legisladores, contando senadores y diputados. Para tener el control total de la Asamblea Legislativa necesita 111 escaños.

Entrevista por: La Tercera

Em entrevista a CartaCapital, o ex-presidente Lula fala de FHC, ascensão social, crescimento, emprego e eleições.

Uma imperiosa contradição está no ar: como seria possível uma renovação se o tucanato pretende voltar ao passado, e disso não faz mistério? Como seria possível, de resto, que promessas de mudança pudessem ser postas em prática por conservadores empedernidos? Conservador conserva, diria o Chico Anysio de antigos tempos.

Não bastassem as antecipações de Arminio Fraga, candidato a ministro da Fazenda em caso de vitória tucana, a fornecer um trailer de puríssima marca neoliberal, o ex-presidente Fernando Henrique Cardoso apressa-se a esclarecer, entre a ameaça e o didatismo, que quem vota Dilma além de pobre é desinformado. E qual seria a informação correta?

Fraga prontifica-se a informar o globo de um polo ao outro, no debate com Guido Mantega, mediado (mediado?) na Globo por Miriam Leitão: a crise econômica mundial acabou há cinco anos. Gostaríamos de imaginar, na nossa irredutível ousadia, o que pensam a respeito Angela Merkel , ou Barack Obama. Tendemos a acreditar que ambos os citados, e outros mais habilitados à citação, agradeceriam Fraga por sua oportuníssima revelação. Há incertezas quanto a existência de Deus, mas dúvidas não subsistem em relação a Fraga , seu profeta.

Na linha das revelações , o Clube Militar informa que, com Dilma reeleita, o País estará à beira da sovietização. Há militares ainda dispostos a recorrer a terminologias emboloradas. Ao longo da campanha tucana, corroboradas pelos editoriais dos jornalões, desfraldaram termos mais contemporâneos. Imperdoável é ser “chavista”, ou “bolivariano”. Pois o único, indiscutível chavista brasileiro é Fernando Henrique Cardoso, que provocou a alteração constitucional destinada a permitir sua reeleição. E não hesitou para tanto em comprar votos de parlamentares.

Não invoquemos, de todo modo, exames de consciência por parte da mídia nativa, postada de um lado só na qualidade de porta-voz da casa-grande. Neste exato instante ela transforma em peça eleitoral o vazamento de depoimentos secretos do ex-diretor da Petrobras Paulo Roberto Costa, do doleiro Youssef e de sua contadora. Deles emerge uma complexa história, cujo ponto central seria a chantagem sofrida por Lula, por parte de parlamentares da base governista, para forçá-lo a nomear Costa para a direção da estatal.

Era de esperar que a mídia nativa extraísse da manga a carta pretensamente letal. O déjà vu é próprio destas atribuladas vésperas eleitorais desde quando o PT apresenta um candidato à Presidência da República. Lula avisa: “Nunca fui submetido a qualquer gênero de chantagem por parte de congressistas. Fala-se de fatos que teriam ocorrido há dez anos, de sorte que, para averiguar a sua veracidade, seria preciso ouvir o então ministro das Relações Institucionais, o então chefe da Casa Civil, o presidente da Câmara, o líder do PT”.

Tomados em conjunto, comportamentos e eventos dão razão a Lula quando afirma que esta eleição, antes ainda de confrontar Dilma e Aécio, coloca frente a frente dois projetos de Brasil, duas visões profundamente opostas de vida, de mundo, de política, de fé.

Mino Carta: Meu caro presidente e grande amigo, como é que você se sente ao se perceber pobre e desinformado?

Lula: Olha, eu na verdade me sinto muito ofendido com este preconceito que chega às raias do absurdo. Fernando Henrique Cardoso mostra o que uma parte da elite brasileira e, sobretudo, uma parte da elite paulista, incluindo a elite política, pensa do povo trabalhador deste País. Porque eles não têm preconceito contra o nordestino rico, contra o negro rico, é contra os pobres, contra quem trabalha. E, ao dizer que Dilma teve voto onde as pessoas são desinformadas, revela que o ex-presidente não tem noção da evolução política da classe mais pobre da sociedade.

MC: Política e econômica.

Lula: Não se dá apenas por conta dos programas sociais, do aumento do salário dos aposentados, do aumento do salário mínimo. É por conta da conquista da consciência da cidadania. Os brasileiros estão pensando mais. É muito esquisito que, quando o governo financiava os estudos de um jovem no exterior antes do Ciência sem Fronteiras, tratava-se de uma bolsa aceita por todo o mundo, algo fantástico. Quando o governo cria uma bolsa para dar direito a crianças não morrerem de fome é assistencialismo, é retrocesso, é criar vagabundo. Imagem totalmente equivocada: certamente, o ex-presidente ficou com a imagem do Brasil que ele governou. Porque, quando ele governava, davam voto de cabresto, viviam à procura da frente de trabalho e de uma política assistencialista, por falta de política social invadiam supermercado. Agora não. São respeitadas, e mesmo as mulheres que não trabalham ainda recebem aposentadoria rural, assim como os brasileiros a partir dos 65 anos recebem seu benefício. E sem dever favor ao governo.

MC: Esses benefícios vão muito além do Bolsa Família.

Lula: Mas muito além. O Bolsa Família é apenas uma parte dele. O que aconteceu com o crédito rural para a pequena propriedade, o que aconteceu com o microempreendedor, o que aconteceu com a aprovação da Lei Geral da Pequena e Média Empresa.

MC: E a abertura do crédito?

Lula: E a abertura do crédito consignado. Foram 60 milhões de contas bancárias abertas. Sabe o que é isso? É colocar uma Colômbia e meia no sistema financeiro brasileiro. As pessoas passaram a entrar no banco para negociar empréstimo, não apenas para pagar conta de luz. Mas observe quem também ganhou com isso. E muito. Foi a sociedade mais abastada. A classe média, em vez de ficar constrangida quando se fala de política social, deveria entender que, ao receber algum recurso, o pobre gasta. Para comer, para vestir, esse dinheiro retorna para o mercado no dia seguinte e quem ganha é a loja, o shopping, a fábrica, o agricultor. Certa vez, discuti com um cidadão que reclamava porque o Luz para Todos era mais uma política do Lula para ajudar o pobre e que eu só pensava no pobre. Eu lembrei a ele que, quando a gente levava o Luz para Todos, o beneficiado ligava três lâmpadas, comprava uma geladeira, 80% deles compravam um televisor. Ou seja, um simples programa chamado Luz para Todos, que levou energia para 15 milhões de brasileiros, resultou na venda de quase 4 milhões de mercadorias. Até empresas multinacionais ganharam muito com esse programa social. Sem contar os empregos criados. Mas, infelizmente, há ainda quem prefira ver indigentes nas ruas em lugar de gente humilde consumindo. É lamentável que um cientista político tão estudado como Fernando Henrique Cardoso tenha proferido uma frase tão agressiva contra eleitores brasileiros. Porque há sempre aquela ideia de que as pessoas que não votam do jeito que desejamos não sabem votar. Eu aprendi a respeitar o voto, contra ou a favor. Aprendi isso na fábrica. Aquele que votava contra a greve eu o respeitava tanto quanto quem votava a favor. O eleitor que vota em mim é tão importante quanto aquele que não vota. É um direito dele. Cabe a mim tentar convencê-lo. A elite brasileira levou cem anos para colocar 3,5 milhões de estudantes na universidade. Nós, em 12 anos, colocamos 7,2 milhões.

Mc: Tudo isso não aproveita a criação de um capitalismo oposto àquele precipitado pelo neoliberalismo?

Lula: Uma vez me perguntaram: Lula, você é operário e os banqueiros estão ganhando dinheiro no seu governo. Eu disse: eu prefiro que os banqueiros ganhem dinheiro porque, se eles não ganharem, vai ter que ganhar um Proer, é o Estado que passa a financiá-los outra vez. Eu quero que ganhe todo mundo. Fui dirigente sindical e sei que, quando o empresário perde, quem perde mais é o trabalhador, porque perde o seu emprego.

MC: Onde fica o FMI, que entrou na campanha?

Lula: Se você for analisar os números da economia do Brasil hoje, eles são aqueles que desejamos. Também nós somos vítimas da crise mundial. Os números da Alemanha também são insatisfatórios, os EUA não conseguem se recuperar.

MC: Mas lá o problema não é interno, como no Brasil?

Lula: O Brasil foi o país que melhor soube tratar a crise. Em 2008, quando tudo começou, o governo já vinha com política de desenvolvimento do PAC e nós entendemos que o consumo não poderia arrefecer. E o que eu disse? Se você parar de comprar, a indústria para de produzir, a loja para de vender e você vai perder o emprego. Então é bom a gente comprar, fazer dívida de acordo com a nossa possibilidade de pagar e vamos tocar o barco para a frente. Está escrito: nós sustentávamos na reunião do G-20 que a melhor forma de enfrentar a crise seria não permitir a volta do protecionismo e incentivar o comércio no mundo. Se os países ricos estão estrangulados na sua capacidade de consumo e de endividamento, está na hora de começarem a fazer investimentos para os países pobres poderem consumir, criar indústria, comprar máquinas e se modernizar. Isso foi assinado, e lá estavam Obama, Sarkozy, Berlusconi, todo mundo. Acontece que o FMI só sabe dar palpite quando a crise é no Brasil ou na Bolívia. Quando a crise é nos Estados Unidos eles desapareceram. Na Europa desapareceram. Aliás, desapareceram tanto que nós tivemos de emprestar dinheiro para eles.

MC: Apesar disso, por que os investimentos no Brasil crescem?

Lula: Quem se preocupa com a economia pensa só nos números de crescimento. É importante crescer muito, está claro, mas este País já cresceu 10% e não gerou emprego. Nós agora continuamos gerando emprego, continuamos aumentando o salário mínimo e a renda do trabalhador. E Dilma disse muito bem: o trabalhador não vai arcar com uma crise feita pelos ricos no mundo. Isto é algo que temos de levar em conta a respeito do caráter do compromisso de Dilma. O Brasil é o país que tem o futuro mais garantido. Um país que tem a quantidade de investimento em obra de infraestrutura para ser feita, muitas já contratadas, um país que tem a perspectiva extraordinária do pré-sal, um país que decide que 75% do dinheiro dos royalties vai para a educação, é um país que está dizendo que o futuro já chegou. Não é jogando nas costas do povo um ajuste fiscal, cortando salários, dispensando funcionários. Esses que querem voltar, que dizem? Que para controlar a inflação tem de ter um pouco de desemprego. Pouco se importam com quem vai ficar desempregado. É o contrário do que a gente pensa. Um deles, aliás, acha que o salário mínimo cresceu demais, quando na verdade cresceu ainda aquém da necessidade da sobrevivência digna. Arminio Fraga, Aécio Neves, essa gente toda significa o retrocesso. E é isso que me preocupa. As pessoas não perceberam que é isso que está em disputa nesta eleição. Não é a Dilma contra o Aécio, não é PSDB contra PT, é mais do que isso. O que está em disputa são dois projetos de sociedade. O que era o Brasil antes de 2003? Como é que a elite brasileira tratou este país e tratou o povo trabalhador até eu chegar à Presidência? E quais são os dois projetos? Um é o projeto de que o País tem de ser governado apenas para uma parte da população, enquanto outra tem de ficar marginalizada. Segundo o nosso projeto, todo mundo tem direito de participar da riqueza produzida no Brasil. Temos de garantir que aqueles mais necessitados, mais debilitados economicamente, os mais frágeis do ponto de vista da sua formação profissional, tenham o direito de comer, de estudar, de dizer “eu sou brasileiro e não desisto nunca”. É esse projeto que está em jogo.

MC: Mas não seria um projeto capitalista?

Lula: É lógico que é. É só recordar Henry Ford, que dizia: eu tenho de pagar bem os meus funcionários para que eles possam comprar o carro que eles produzem. E aqui no Brasil o pobre ter carro incomoda. Eu trabalhei a vida inteira e como operário nunca pude ter um carro. Meu primeiro carro foi uma Brasília.

MC: Eu tenho em mente alguns números. Por exemplo, investimento estrangeiro no Brasil: no tempo tucano, o máximo a que se chegou foi de 10 bilhões de dólares.

Lula: Uma vez, acho que chegou a 19 bilhões.

MC: Este ano, a previsão é de 67 bilhões. Mais do que no ano passado, que fechou com 64 bilhões.

Lula: Pois é, há quatro anos consecutivos nós só perdemos para a Rússia, China e EUA. Nós somos o quarto ou quinto país receptor de investimentos externos diretos.

MC: Mas será que os investidores estrangeiros são cretinos?

Lula: 64 bilhões, 65 bilhões, 67 bilhões… Todo ano nós crescemos mais. Significa que as pessoas de fora estão acreditando muito mais no Brasil do que alguns brasileiros. Porque há quem, neste momento eleitoral, fique brincando com a Bolsa de Valores, especulando, ganhando dinheiro, comprando e vendendo. E é importante o povo ficar atento. Eu fui candidato muitas vezes, perdi eleições muitas vezes, sei das safadezas que eles fazem com a Bolsa. E quer saber de uma coisa, sem radicalismo? Eu nunca pedi voto para o mercado. Eu não sei quantos votos tem esse mercado, o que sei é que o povo tem voto para ele que a gente tem de pedir voto. E eu quero voto do rico, da classe média, do profissional liberal, do sem-teto, do sem-terra, do com-terra, eu quero voto de todo mundo, porque todo mundo é brasileiro e tem de ser tratado com igualdade de condições. O que eu dizia e a Dilma diz: nós governamos este País para todo mundo, agora o braço do Estado tem de estar mais atento às pessoas mais necessitadas. É este país que precisamos fortalecer, onde todo mundo seja tratado com igualdade de condições, onde a escola seja efetivamente de qualidade. Através da educação se estabelece a oportunidade de ascensão social. Mas há quem não a queira, a possibilidade de ascensão oferecida a todo mundo. Uma vez, muito tempo atrás, almoçava com você, o Weffort, que era secretário-geral do PT, o Jacó Bittar, e eu fui ao banheiro e, ao voltar à mesa, passei diante de duas senhoras e ouvi: “Ele diz que é pobre, mas está comendo aqui onde a gente come”. E o Jacó revidou: “É a senhora que vai pagar a conta dele? Sou eu que vou pagar a conta dele”. O sociólogo Fernando Henrique Cardoso, quando pronunciou sua frase infeliz, retratou um sentimento histórico da elite brasileira, algo que vem desde o tempo da Coroa.

MC: Que sobra disso tudo se o PSDB volta ao poder?

Lula: Para mim, não há questão pessoal com Aécio. A questão não é o Aécio, a questão é a filosofia de vida que o tucano tem, a visão de mundo. Pessoalmente, sou amigo do Aécio, sou é adversário político e ideológico. A vitória de Aécio é a volta daquilo que não deu certo, é a volta do mundo que não deu certo. É por isso que o sistema financeiro está ouriçado para ele ganhar as eleições, é por isso que o FMI, que estava tão escondidinho, voltou a dar palpite, porque não se sabe para onde vai a taxa de juros com o seu Arminio Fraga. Ou se esqueceu da taxa que eu encontrei, os números da inflação e do desemprego? E como as burras estavam vazias? O Brasil de hoje está infinitamente melhor do ponto de vista das finanças públicas, da dívida interna pública, da dívida bruta, da política de juros, da reserva. Quando eu cheguei, o Brasil devia 30 bilhões de dólares ao FMI. A gente tinha 30 bilhões de dólares na reserva, dos quais 16 bilhões ou 17 bilhões de dólares era o próprio FMI. Eu aprendi com a minha mãe que era analfabeta: “Meu filho, a gente não pode fazer dívida que a gente não pode pagar”. Eu falei, sabe de uma coisa, eu não vou ficar devendo para o FMI para vir dar palpite na minha vida aqui. Eles querem que volte isso? Só porque o mercado quer mais. O mercado vai ganhar na medida em que a indústria ganhe, que os trabalhadores ganhem e a agricultura ganhe. É assim que a gente vai fazer um país feliz.

Entrevistado por: Mino Carta en Carta Capital

El economista Aldo Ferrer presentará hoy la reedición de su libro Tecnología y política económica en América latina, en una jornada de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA). Este centro de estudios y la Universidad Nacional de Quilmes reeditaron la obra luego de cuarenta años, para destacar la actualidad y vigencia del libro que analizó elementos centrales para avanzar en la transformación estructural a partir de la promoción de la ciencia y de la tecnología. En dialogo con este diario, Ferrer destacó el esfuerzo del sector público en los últimos años para recuperar el protagonismo de la innovación a nivel local, indicó que subsisten las mismas debilidades de la matriz productiva que hace cuatro décadas y dijo que el principal desafío de la política industrial será cerrar el déficit comercial de la rama automotriz.

–¿Cuál era el rol de la tecnología a principios de los ’70?

–La ciencia se pensaba como el motor del desarrollo. El libro se publicó por primera vez en 1974, en la etapa final de un largo período de industrialización por sustitución de importaciones, el cual se inició en los ’30. Ese proceso incorporó progresivamente la idea de que la tecnológica era una de las piezas fundamentales para la transformación de la economía. La innovación era central para modificar la estructura productiva y configurar un país competitivo, con posibilidades de integrarse al mundo sin subordinación hacia las potencias. Las políticas de fomento del mercado interno e industrialización no alcanzaban para cambios de tipo estructural, sino que era necesario promocionar el conocimiento y la técnica. El libro reflejó los progresos de esa época en materia de desarrollo de la tecnología, al tiempo que expresó experiencias personales en el debate y la gestión pública para avanzar en esa dirección. En esos años, con figuras como Jorge Sabato y Marcelo Diamand, se impulsó la ley de compre nacional, mientras que se creó el Banco Nacional de Desarrollo, para potenciar la pata tecnológica de las políticas de crecimiento industrial.

–¿Por qué se interrumpió el desarrollo tecnológico?

–El golpe de Estado del ’76 significó el cierre de esa etapa histórica. La dictadura implicó la instalación del paradigma neoliberal, con hegemonía de políticas financieras y el abandono de iniciativas de industrialización, transformación y desarrollo tecnológico. Los cambios no sólo se observaron en la Argentina. Las reformas conservadoras del presidente Reagan y de la señora Thatcher expresaron el final del período dorado del capitalismo de posguerra con inspiración keynesiana. Las políticas públicas de industrialización perdieron su protagonismo a través de la marginación del Estado. Las recomendaciones del Consenso de Washington avanzaron en el libre juego de las fuerzas del mercado sin incluir las iniciativas de cambio tecnológico entre sus prioridades.

–¿Hay posibilidades de volver a apostar por la innovación?

–En la Argentina, la hegemonía neoliberal duró hasta el estallido de la crisis de la convertibilidad en 2001. En los últimos años, se dieron pasos muy importantes a favor de recuperar el protagonismo del conocimiento y la innovación. La creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, el incremento de recursos para la investigación y desarrollo, el avance de las actividades del Invap, el trabajo con los satélites, la reactivación del plan nuclear y los reactores de investigación, entre otros, fueron elementos centrales para impulsar la producción de tecnología a nivel local. La dimensión tecnológica volvió a adquirir relevancia en una economía donde subsisten las mismas debilidades estructurales de hace cuarenta años, cuando se publicó el libro. Esto implica que el rescate de ideas que se elaboraron en aquel entonces tiene sentido y actualidad.

–¿Cuál debe ser la prioridad de la política tecnológica?

–El objetivo es reducir el déficit de divisas en el comercio de manufacturas, recuperar el autoabastecimiento energético y promocionar la ciencia y tecnología local en el desarrollo de industrias líderes. Por caso, es central integrar la cadena de valor de la industria automotriz a través de la instalación de una terminal de capital nacional o regional, porque si no la integración la hacen las filiales con un altísimo componente importado, sobre todo en bienes de alta tecnología. El complejo electrónico, los bienes de capital y la rama química también presentan oportunidades para avanzar en la producción local. La idea es alcanzar un intercambio comercial balanceado en su contenido tecnológico.

El subdesarrollo de un país se caracteriza por tener importación de productos que son más valiosas respecto de los de exportación. Hay que cerrar esta brecha incorporando nuevos bienes tecnológicos en fabricación nacional. Potenciar las políticas de compre nacional, rediseñar el régimen de inversión extranjera, revisar el manejo de las patentes y las licencias, entre otros, son un conjunto de políticas que fueron planteadas hace cuarenta años y hoy pueden reintroducirse. Pensar en un consorcio de bancos con líneas especiales para el financiamiento de la innovación también resultaría clave, lo que cumpliría el rol de lo que fue en su momento el Banco Nacional de Desarrollo. La primera edición del libro fue el canto del cisne, porque se hizo al final de una etapa. La reedición de la obra es el ave fénix, porque evidencia el resurgimiento de un nuevo ciclo que avanza en la industrialización y el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

Fuente: Página 12

Frases

“Tenemos que ayudar todos los días al nacimiento de la conciencia cuando no la haya, y al fortalecimiento de la conciencia cuando ya exista.”

Hugo Chávez Frias

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº83

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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