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Javier Larraín: A partir del nuevo siglo nuestra América ha sido escenario de transformaciones socioeconómicas, pero sobre todo de importantes transformaciones en el campo político con la emergencia de gobiernos como el de Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa. Usted ha sostenido que este es el único continente que hace esfuerzos reales por salir del neoliberalismo, sin embargo ha calificado estos proyectos como post-neoliberales pero no post-capitalistas. ¿Qué caracteriza a estos proyectos como post-neoliberales y cuáles son los elementos que les impide superar al capitalismo?

François Houtart: El carácter post neoliberal está muy afirmado por el hecho de reconstruir el Estado. El neoliberalismo ha destruido muchas funciones del Estado, no ha destruido al Estado pero lo ha puesto al servicio del proyecto neoliberal, del proyecto capitalista. El neoliberalismo es solamente un momento de la historia del capitalismo y los nuevos regímenes que hemos conocido en varios países de América Latina han querido recuperar el papel del Estado y devolverle sus roles, en particular sociales, es decir reconstruir los servicios públicos que fueron privatizados, organizar las cosas de tal manera que haya mejor acceso a la salud, a la educación para las clases sociales más bajas. Son gobiernos post neoliberales, porque también se han liberado de la hegemonía del Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI). Así, son realmente post neoliberales dentro de una perspectiva de transformación. Una transformación evidentemente impulsada por los movimientos sociales, porque no se puede explicar el cambio político, sin el impulso y la preparación de los movimientos sociales a los procesos de transformación.

A veces se acusa en algunos medios, en Ecuador y en Venezuela y supongo que también en Bolivia, que los nuevos partidos y líderes políticos son todavía neoliberales. Creo que es una acusación a la que le falta análisis de la situación. Estos gobiernos se caracterizan por el hecho de que han superado este periodo y realmente hanreinstituido muchos de los servicios públicos y han constituido políticas públicas para tratar de luchar contra la pobreza y la desigualdad, pero en algunos casos no con tanto éxito como, por ejemplo, en países como el Brasil. Pero por lo menos han tenido muchas políticas concretas que no son neoliberales.

Ahora cuando analizamos la situación más de cercami hipótesis es que, no son neoliberales, pero no son post capitalistas. La razón es, como lo ha dicho muy bien Álvaro García Linera, el Vicepresidente de Bolivia, que el capitalismo no ha desaparecido y existe como un poder económico, político, cultural y finalmente también militar muy importante, es decir hegemónico y así es muy difícil, especialmente para pequeños países como el Ecuador o como Bolivia salir de esta lógica global que orienta todavía la economía mundial. Se puede constatar que América Latina es el único continente donde hay un esfuerzo real para avanzar hacia un post neoliberalismo, pero salir del capitalismo es otra cosa. El capitalismo ,tiene una fuerza enorme y las empresas multinacionales pueden imponer líneas precisas en la política de países que quieren salir del neoliberalismo o aun, según sus propios discursos, del capitalismo.

He visto en muchas partes del mundo como las multinacionales, en particular las de minería, se burlan de las leyes locales, aunque los países tengan buenas leyes, lo que no es siempre el caso. Por ejemplo, en Filipinas, hay un código de minas y cuando se analiza la actuación de las multinacionales mineras, vemos que no se aplican las leyes locales, Filipinas no tiene los medios para sancionar a las grandes multinacionales. Lo vemos también en Ecuador, con el caso de CHEVRON, que dejó después de 30 años de explotación más de mil pozos de desechos petroleros que están en la Amazonía. Hay un juicio, pero la empresa petrolera estadounidense tiene una armada de abogados que siempre encuentra nuevos argumentos para no pagar ninguna indemnización a los pueblos locales. Así tenemos como primer aspecto del no post capitalismo la fuerza de los agentes del capitalismo mundial.

Me parece que hay un segundo aspecto y es la manera como los líderes y en gran parte los partidos y las organizaciones políticas que se constituyeron para llegar a un nuevo sistema político, conciben el desarrollo. Se trata de una representación muy cercana a lo que se llama en América Latina, “el desarrollismo”, herencia de un periodo, en el cual tenía un sentido real, es decir en los años 60 de la CEPAL, de Raúl Previsch en particular, quehan pensado el desarrollo sin criticar la manera de desarrollarse. La idea fundamental era sustituir las importaciones por una producción local, pero haciendo la misma cosa.

Eso fue un fracaso especialmente por el costo de la tecnología a importar, el costo del Know how” (como se dice en inglés), del conocimiento que se debe importar para producirlo localmente. De nuevo la fuerza del capitalismo central ha podido imponerse y hacer fracasar una idea que era buena en sí misma. Pero era todavía en los años 60, en un momento donde algunos factores no se tenían mucho en cuenta, tanto en el pensamiento capitalista, como en el pensamiento progresista y aun marxista: la relación con la naturaleza y el problema cultural.

Pero desde hace algunos años hay una crítica más fuerte a la ausencia de sensibilidad a los factores culturales y a la relación con la naturaleza, frente al carácter destructivo de la madre tierra que el capitalismo ha desarrollado durante los últimos cinco siglos.

Debemos constatar que la referencia de la izquierda o de los más progresistas en América Latina y en el resto del mundo, ha sido en gran parte la revolución soviética y el socialismo tal como se desarrolló en Europa y más recientemente en China. Ahora bien, este desarrollo no ha tenido en cuenta otra manera de relacionarse con la naturaleza y el socialismo ha destruido la naturaleza tanto como el capitalismo, a pesar que Carlos Marx había escrito que una característica del capitalismo era destruir el equilibrio del metabolismo entre la naturaleza y los seres humanos. Metabolismo significa el intercambio de materia. Marx escribió también que este desequilibrio iba a tener consecuencias muy graves. El no podía pensar evidentemente en los fenómenos que conocemos ahora, es decir el alza de la temperatura de la tierra y todas sus consecuencias sobre los ecosistemas, ni tampoco podía conocer las catástrofes provocadas por los monocultivos y la utilización masiva de los productos químicos. Pero él ya había entendido que la manera de relacionarse con la naturaleza del capitalismo, estaba llevando realmente a unas consecuencias muy graves. Desde un punto de vista teórico, la razón es que el ritmo de reproducción del capital es muy diferente del ritmo de reproducción de la naturaleza y como el capital está imponiendo su ritmo, evidentemente va a destruir a la naturaleza.

Sin embargo ni el pensamiento marxista tradicional, ni las experiencias socialistas que decían inspirarse en Carlos Marx, han tenido este pensamiento en cuenta y han continuado su modelo de desarrollo destruyendo la naturaleza al mismo ritmo que el sistema capitalista.

Hoy hay una nueva concepción, donde se introduce la relación con la naturaleza como un elemento fundamental del desarrollo; pero debemos constatar que una parte importante de los líderes y de los movimientos políticos nuevos, piensan y actúan todavía con la concepción del “desarrollismo”, aún si utilizan a veces un discurso nuevo.

Se ve en Ecuador, por ejemplo, donde el desarrollo significa construir carreteras, modernizar la economía, desarrollar monocultivos en la agricultura, agro combustibles,transgénicos, desarrollar una educación con criterios elitistas y de competitividad. Todo eso entra como la concepción de desarrollo. Pero las consecuencias son graves, es decir la destrucción de la naturaleza a pesar que su respeto sea una exigencia en las constituciones. Pero a veces hay grandes distancias entre una constitución y las prácticas políticas concretas. Así el segundo factor es el hecho que, a pesar de transformaciones muy importantes, no se afectó realmentela concepción fundamental del desarrollo.

Se habla eventualmente de transición entre el capitalismo y un futuro, pero esta transición no aparece como la construcción de un nuevo paradigma, es decir de una nueva concepción fundamental del desarrollo humano en el planeta, sino más bien como una adaptación del modelo capitalista a nuevas demandas especialmente ecológicas y sociales.

Y el tercer factor es la aprobación popular, es decir el hecho que líderes como Lula, Dilma, Rafael Correa, Evo Morales tengan una base amplia de respaldo es porque sus políticas sociales han sido eficaces. En un país comoBrasil donde 30 millones de personas han salido de la miseria es un logro muy importante y para esta gente significa una cosa esencial para su vida. Resulta que en Brasil y en parte en Ecuador, la población está contenta con este tipo de política. Pero eso es a corto plazo, por que las políticas sociales han sido en gran parte de tipo asistencialista, como los bonos, los subsidios, etc. Eso ha permitido salir a los pobres de la miseria, pero no se han constituido los pobres en sujetos sociales, sino más bien en clientes. En las elecciones votan a favor del régimen existente o del de los líderes pero raramente se constituyen en sujetos que pueden actuar con una visión más allá del corto plazo. Se han dado grandes pasos para modernizar la sociedad, pero pasos que no han sido realmente transiciones hacia otro modelo de desarrollo, sino en algunas excepciones.

Javier Larraín: En su libro de los bienes comunes trabaja en la visión de un nuevo paradigma post capitalista al que describe en base a cuatro elementos fundamentales ¿puede hacer referencia a ello?

François Houtart: Si, ya he hablado un poco de algunos aspectos. Si hablamos del Bien Común de la Humanidad eso puede aparecer como un concepto muy teórico y muy utópico. La utopía es muy necesaria para servir de meta, no en el sentido de una ilusión sino en el sentido de lo que no existe hoy, pero que podría existir mañana. Así vale la pena luchar por esta utopía, pero, al mismo tiempo, debemos ser concretos.

El concepto del bien común se utiliza bastante en el mundo actual. Hay tres niveles. El primer nivel es el de los “bienes comunes” es decir lo que pertenece a la comunidad, a las comunidades, a la sociedad y no al individuo. Hoy se trata de los servicios públicos que, después de la era pos-neoliberal, se deben restablecer en su estatuto común, como el agua, la electricidad, el transporte, etc. Por eso hay muchas luchas en el mundo entero.

Se debe recordar que el capitalismo empezó en Inglaterra por lo que se llamó el “enclosure” es decir clausuras puestas en los “commons”, los bienes comunes de los campesinos que cultivaban en comunidad. Y los primeros capitalistas en ese tiempo rurales empezaron a construir barreras paraestablecer la propiedad privada y destruir así lo que es común.

El segundo nivel es el del “bien común” que fue desarrollado desde Aristóteles, Tomás de Aquino, las doctrinas sociales de las Iglesias cristianas. El bien común debe prevalecer sobre el bien individual, cuando en el capitalismo, es el bien individual que prevalece sobre el bien común. Sin embargo, si se reconoce que existe un área de bien común, se piensa a menudo, como Aristóteles, que debe ser lo menos posible, no atacando la libertad de actividad económica, en particular de la empresa.

Este concepto es también importante y ha sido desarrollado por la doctrina social de las Iglesias pero con un análisis implícito de la sociedad, en términos de capas sociales (hay una capa obrera, campesina, media, de ricos) y no en términos de estructuras, es decir de clases. Se utiliza la palabra clases, pero en el sentido de capas sociales superpuestas, y el bien común es el resultado de la colaboración de todas las capas para construir una sociedad mejor. Eso, en la política, se traduce por la Democracia Cristiana, que finalmente significa poner las clases bajas al servicio de los intereses de la burguesía, por motivos religiosos.

Esta perspectiva fue desarrollada de manera inconsciente por la doctrina social de la Iglesia Católica, muy radicalmente en contra del capitalismo, pero en función de sus efectos, es decir de las injusticias, pero no con una crítica de la lógica del capitalismo, es decir de la ley del valor, de la lógica que construye estructuras de clases y explotación de clases.Esa es la diferencia con la Teología de la liberación que adoptó un análisis explícito de la realidad en términos de estructuras sociales, de clases sociales y por eso adoptó el marxismo como instrumento de análisis de la sociedad, una herramienta analítica que apareció como más adecuada a la lectura de la sociedad con los ojos de los pobres y de los explotados.

El tercer nivel es el concepto del “Bien Común de la Humanidad” ligado con la posibilidad de crear, de reproducir, de mejorar la vida de los seres humanos, la vida del planeta, la vida de todos los seres vivos frente a un sistema capitalista que significa la muerte del planeta y de gran parte de la humanidad.

En este sentido salir del modelo capitalista significa crear un nuevo paradigma. Los elementos para traducir eso en realidad son los cuatro elementos esenciales a la vida de cada sociedad. Todas deben relacionarse con la naturaleza, cada sociedad debe producir los bienes materiales necesarios para la vida, cada sociedad debe organizarse socialmente y cada sociedad debe definir la lectura que hace de la realidad, lo que es la cultura. Esos cuatro elementos deben servir de base para una reflexión nueva en la construcción de un otro paradigma.

El primero, la relación con la naturaleza: ya se habló sobre eso y no voy a desarrollar más, sólo decir que se trata de superar el concepto de explotación de la naturaleza propio del capitalismo. La naturaleza para el capitalismo son “recursos naturales”, es decir un planeta reducido al estado de mercancía, porque si las riquezas naturales no son mercancías no pueden contribuir a la ganancia y a la acumulación del capital. Como el capital, en esta perspectiva, es el motor fundamental de la economía y por eso tiene que acumularse para el progreso de la actividad económica, evidentemente tiene también que reducir la naturaleza al estado de mercancía, de “commodity” como se dice en el lenguaje económico. Así, la cuestión de fondo es como pasar de esta concepción a otra concepción que es el respeto a la naturaleza, como fuente de toda vida, física, cultural, espiritual de todos los seres humanos, pero también de toda vida existente en el planeta. Y si se acepta este principio hay muchas consecuencias prácticas. No se puede aceptar más la propiedad privada de las riquezas naturales, ni de corporaciones, ni de individuos; no se puede aceptar más la mercantilización de los bienes esenciales de la vida como el agua o como las semillas por Monsanto y otras empresas del agro-negocio. Se pueden dar muchos más ejemplos.

El segundo aspecto es la producción de la base material de la vida, porque no hay vida sin base material. En el capitalismo la base es lo que se llama “la ley del valor”. El valor central es el valor de cambio, es decir la mercancía. Todo se debe transformar en mercancía para contribuir a la ganancia y a la acumulación del capital. Eso evidentemente tiene consecuencias fundamentales para definir el tipo de producción, la orientación del consumo, ahora con la globalización, a escala mundial.

El otro valor, reconocido también por el capitalismo, pero como secundario, es el valor de uso, es decir el valor que tiene cualquier bien o servicio para la utilización de los seres vivos. Así, el agua tiene valor de uso porque “tengo sed” y lo mismo para todos los seres vivos. Ella tiene un valor de cambio cuando se pone en botellas y se empieza a venderla”. No se debe excluir el valor de cambio, pero cuando ello se trasforma en el único valor real, instrumentaliza el valor de uso, en función de su propio fin. Esa es la lógica del capitalismo.

Lo que debemos hacer es poner el acento sobre el valor del uso, es decir producir en función de las necesidades humanas y de la vida planetaria y no en función de la lógica mercantil. Eso también sería una revolución fundamental, porque cambiaría todos los demás aspectos de la economía: el concepto de la propiedad privada de los medios de producción, por ejemplo. No se podría aceptar más la dominación, como ahora, del sistema financiero que prevalece sobre la lógica del capital productivo, porque es más rentable, creando así una economía virtual y una burbuja financiera que fue el origen de la crisis de 2008, con todas las consecuencias conocidas.

No se puede aceptar más la existencia de paraísos fiscales donde una parte apreciable del capital financiero se invierte, porque así puede escapar a los impuestos, y que tambiénsirve al capital criminal, es decir al narcotráfico, la prostitución y el comerciode armas. No se puede aceptar más el secreto bancario. Todo eso fue bien puesto en valor por la Comisión Stiglitz de las Naciones Unidas sobre la crisis financiera y monetaria mundial, en la cual he podido participar. Así, el segundo eje de la construcción de un nuevo paradigma es cómo pasar del valor de cambio al valor de uso como orientador de la economía.

El tercer eje, es la organización colectiva. Eso evidentemente, depende mucho de una sociedad y de otra. Tenemos sociedades tribales o de clanes donde hay una organización colectiva, comunitaria y una cierta democracia de base y otras como las sociedades industrializadas, por ejemplo, que exigen otras formas de organizar la sociedad. Sin embargo, podemos decir que en toda sociedad hay una necesidad de organización social y política. El principio es que debemos salir de un sistema que concentra el poder real en pocas manos. No hay nada menos democrático que el capitalismo de monopolio que caracteriza la economía contemporánea, con su dominio sobre la organización política de las naciones y de las organizaciones internacionales.

El principio tendría que ser el de generalizar los procesos democráticos en todas las relaciones sociales, también en la relación hombre – mujer y en todas las instituciones sociales y económicas, buscando entre otras una democracia económica. También dominios de la realidad social, como el deporte, la cultura y la religión tendrán que introducir en sus instituciones, como principio, procesos democráticos. La idea de un Estado plurinacional es un paso muy importante, en adelante en situaciones como en los países andinos por ejemplo, que puede inspirar también otras formas políticas. Lo mismo vale para la experiencia de los Zapatistas en Chiapas. Si aceptamos que el principio debe ser la organización de procesos democráticos, eso también va a tener muchas consecuencias prácticas.

Así, desarrollar los procesos democráticos es una vía muy importanteque va desde lo inmediato, por ejemplo la democracia participativa, hasta la reforma de las Naciones Unidas. El Consejo de Seguridad, por ejemplo, es muy poco democrático, con el derecho a voto de cinco potencias.

Y finalmente, el último aspecto es la cultura, pero la cultura definida no solamente como las artes, la música, etc. que son expresiones de la cultura, sino como la lectura de la realidad y la ética colectiva para construirla. Es lo característico del género humano, como dicen los indígenas Mayas en el Sur de Chiapas “los seres humanos son la parte consciente de la naturaleza”, es decir que son capaces de leer la naturaleza, de dar una interpretación y también de anticipar, la manera de relacionarse con la naturaleza u organizarse políticamente. La cultura es la capacidad de crear un segundo nivel de la existencia. Pero hoy la cultura para el desarrollo está identificada con una sola referencia, la cultura occidental hegemonizada por la lógica del sistema económico capitalista y todas lasotras culturas son marginadas, folklorizadas o destruidas.

Ahora bien, todas las culturas que existen en el mundo, pueden dar un aporte a la cultura y a la ética colectiva, para ayudar a traducir esta utopía del “Bien Común de la Humanidad” en términos concretos. El capitalismo tiende a imponer una sola cultura, una sola lengua franca, una manera de consumir, de alimentarse, de vestirse, en función de la sumisión a la ley del valor, se trata de una cultura occidental que sin duda ha aportado mucho a la humanidad, pero que fue absorbida por la lógica del capitalismo, sirviendo de instrumento de transmisión para su difusión y su hegemonía.

Así la pluriculturalidad es un factor clave para construir un nuevo paradigma porque permite al mismo tiempo a todas las culturas, a todas las filosofías, a todas las espiritualidades aun las tradicionales, hacer un aporte y ayudar a la gente que comparte estas culturas a entender lo que es un nuevo paradigma de la vida.

Sobre la base de la transformación de los cuatro ejes, podemos ir adelante de manera muy práctica. No es una utopía, porque ya existen en elmundo millares de iniciativas, tantopara el respeto a la naturaleza, como para una economía social, solidaria y no individual, la defensa de derechos y nuevos mecanismos democráticos y finalmente también una lucha para la interculturalidad. En este sentido no es una utopía, es una cosa que existe, pero todavía está muy dispersa. El problema es como aglutinar todas esas fuerzas en un proyecto político para llegar a tener otra relación de fuerzas para la transformación de las prácticas y de las estructuras económicas, políticas y culturales.

Es evidentemente legítimo interrogarse sobre la posibilidad de regular el capitalismo para llegar a situaciones mejores. Es la posición del neo-keynesianismo, que propone aplicar a la economía globalizada lo que Keynes en su tiempo había propuesto al nivel de los estados naciones y que había sido al origen del New Deal en los Estados Unidos, del Estado de Bien-estar en la Inglaterra de la pos-guerra, un tipo de filosofía que inspiró también a los países nórdicos de Europa y hasta un punto, las políticas sociales de Bismarck en Alemania. No hay duda que estas soluciones mejoraron la suerte de las poblaciones locales.

Pero no podemos reflexionar fuera del contexto histórico y social. Por una parte, en ningún lugar eso fue el resultado de la generosidad de un capitalismo “humano”, sino de luchas sociales duras, inclusive en los países nórdicos. Por otra parte, en Europa en particular, la revolución soviética y después de la segunda guerra mundial, la fuerza de los Partidos comunistas, incitaron a tomar medidas sociales por temor al comunismo. Es así que se desarrollaron los regímenes socio-demócratas, que no cuestionaban la lógica capitalista de la economía de mercado y aceleraron políticas sociales. A partir de fines de los años 70, el capitalismo retomó fuerza con la era neoliberal, imponiendo de nuevo sus “valores” y poco a poco reduciendo los logros de las luchas sociales y contribuyendo también a la debilidad de las organizaciones sociales (sindicatos en particular). El colmo llegó con la crisis de la década de los 2000, donde las políticas de “austeridad”, es decir la reducción progresiva de las ventajas sociales, resultó en hacer pagar a la población y en especial a las clases vulnerables, el costo de la salvación del sistema.

De verdad, la historia nos enseña que el capitalismo es salvaje cuando puede y “civilizado” cuando debe. No es solamente el caso contemporáneo, sino también la historia del capitalismo mercantil con las empresas coloniales y el esclavismo o el capitalismo industrial y su tratado del proletariado. Por otra parte, la lógica económica del sistema exige transformaciones, cada vez que el proceso de acumulación se ve afectado, es así que en la mitad de la segunda década de los años 2000, el capitalismo global se definió “verde”. Antes, los aspectos ecológicos eran simplemente externalidades, es decir que no entraban en el cálculo del mercado. Los daños a la naturaleza no eran pagados por el capital, sino por la gente, por los pueblos. Lo mismo valía para los daños sociales. Pero el día que la destrucción de los eco-sistemas, de la biodiversidad y los cambios climáticos empezaron a afectar las tasas de ganancia y en consecuencia pusieron en peligro el proceso de acumulación, ya no se trataba solamente de externalidades, tenían que ser tenidas en cuenta como parte del proceso. La misma lógica se aplica cuando las contradicciones sociales empiezan a afectar a la tasa de ganancia.

Es por eso que frente a un sistema cada vez menos y menos sostenible frente al agotamiento de las riquezas naturales, a los daños ecológicos, a la concentración anti-democrática de los poderes de decisión, no basta con solamente regular el capitalismo, sino buscar un nuevo paradigma de la organización colectiva de la humanidad en el planeta. No es un proceso fácil, ni a corto plazo. La transición pasa seguramente por medidas de regulación, como lo propuso la Comisión Stiglitz, pero a condición de avanzar hacia una lógica nueva y no solamente una adaptación del capitalismo a nuevas circunstancias.

Javier Larraín: En entrevistas recientes ha dicho que los actuales avances en América Latina son anticapitalistas independientemente de las dificultades que puedan tener en el cambio del modelo existente y quiero preguntarle sobre esos líderes, el valor de su honestidad de alcanzar los cambios actuales pero que además pudiera ligar este tema con otro tema que usted reivindica como esencial en la construcción de un nuevo paradigma de un nuevo mundo posible que es el rol de la ética, en consecuencia ¿Cuál es la relación que debe haber entre políticos, política y ética, es posible y sostenible un nuevo mundo sin una nueva ética?¿Cuál ha de ser la ética que debemos asumir como hombres y mujeres revolucionarios o como ciudadanos del mundo como decía José Martí?

François Houtart: Pienso que la ética social y política tiene un papel central en toda la actuación, en el qué hacer y cómo hacer, por la simple razón que los seres humanos son actores y no solamente el objeto de mecanismos predeterminados. La ética, en el sentido de una construcción social; no cae del cielo, sino que debe construirse desde la base. Se trata de establecer cuáles son las normas que permiten la construcción, la producción, la reproducción y el mejoramiento de la vida en el planeta. Ese es el fundamento de la ética relacionada con la vida. Todo lo que construye la vida es el objetivo de la lógica que construye la ética. Al contrario, lo que provoca la muerte es el objeto de la condena ética, eso me parece lo fundamental. En este sentido, el carácter “sacrificial” del desarrollo económico capitalista merece un juicio ético no solamente de sus abusos, sino de su lógica.

Evidentemente, debemos pensar en todos los aspectos prácticos, de la política económica, social, y cultural para ver en qué medida estos actos concretos están de acuerdo con la ética de la vida, si realmente conducen a mejorar la vida, a reproducir la vida o si conducen a producir la muerte.

He hecho por ejemplo un estudio en el Ecuador sobre la producción de brócoli, legumbre ahora nueva en Europa también. En Ecuador se produce el brócoli para la exportación y se presenta eso como parte de la nueva matriz productiva. Es decir que dentro del modelo de desarrollo propuesto, se debe transformar la economía, por una parte, para producir lo que normalmente se importa y por otra parte, para exportar y tener medios financieros para apoyar las políticas sociales y luchar contra la pobreza. Así producir brócolis que son 97 % exportados, porque casi no se come brócoli en el Ecuador, es una manera de realizar la nueva matriz productiva, es decir dar al Estado mas medios para su política social.

Pero cuando se estudia la realidad ¿qué se encuentra? Primero, que hay una súper explotación de la mano de obra especialmente de las mujeres. Una parte de la mano de obra es ilegal; las compañías contratan los trabajadores por día, lo que les permite escapar del seguro social. Utilizan tantos productos químicos que eso provoca enfermedades casi en todos los trabajadores y también en los pueblos alrededor. He visto una escuela primaria vacía porque todos los alumnos fueron afectados por los productos químicos. También destruyen la naturaleza por la utilización de estos productos y por el acaparamiento del agua las comunidades locales tienen muy poca agua disponible para sus necesidades.

En el proceso de transformación para la exportación la empresa utiliza una mano de obra organizada en tres turnos por día, 24 horas por día.A veces las trabajadoras y los trabajadores deben trabajar 2 turnos, uno después del otro, sin descansar. Se exigen muchas horas extra además de las 8 horas diarias que en gran parte no son pagadas. Las dos empresas familiares ecuatorianas tienen su sede en paraísos fiscales para escapar al impuesto local.

Así me pregunté si era posible construir el socialismo del siglo XXI con el capitalismo del siglo XIX. Introducir la dimensión ética en la organización de la economía, es también una exigencia de los procesos de cambio, aún si se consideran como un periodo de transición que todavía no puede introducir un nuevo paradigma.

Hay también otras dimensiones de la ética, como la lucha contra la corrupción.No se ha podido eliminar totalmente la corrupción, incluso en los nuevos gobiernos progresistas. Esta lucha es muy importante, no solamente por razones de principio, sino también porque la gente no acepta la corrupción especialmente de líderes o de actores políticos que se presentan como anticapitalistas o con nuevas perspectivas en la organización de la economía.

Javier Larraín: Quisiera pedirle que profundice sobre la ley del valor y la mercancía como fetiche.

Francois Houtart: Entre los años 63 y 65 se sostuvo en Cuba lo que ellos denominan el “gran debate económico” en el cual el entonces ministro de industria Ernesto Ché Guevara arremetió contra el modelo de tránsito al socialismo implementado por la Unión Soviética, en la ocasión el Ché Guevara embistió sobre el sistema del cálculo económico y diseñó un sistema propio llamado Presupuestario de financiamiento cuyo centro radicaba en la eliminación de la ley del valor, la eliminación de la mercancía y el impulso de un hombre nuevo (términos bíblicos) como motor del cambio histórico propuesto, hay tres frases célebres muy recordadas en Cuba, de este argentino cubano y americano con quien pugna a su contrincante, dice: “luchamos contra la miseria pero también contra la alienación”. Y luego dice “porque pensar que lo es en la transición al socialismo necesariamente debe ser”, una tercera frase dice “hay que empezar a construir el comunismo hoy, aunque tardemos toda la vida en llegar al socialismo”.

También fue enfático en señalar que no había problema de caminos para llegar a Roma sino de Roma distinta, luego este largo enunciado quisiéramos primero que se refiriera a un tema central anunciado en la construcción del nuevo paradigma y su relación con la ley de valor, la mercancía y la alineación.

Segundo, este es un debate que se da acá como le decía, la relación entre ello todo el elemento y la socialización de los medios de producción, planteo esto, porque hay quienes sostienen que el proceso económico actual es cuestión de apropiación de excedentes productivos para su redistribución y no la socialización de los medios de producción.

Javier Larraín: ¿Cree usted que es posible el vivir bien, el socialismo del siglo XXI, como decía el Che con las armas melladas del capitalismo?

Francois Houtart: Esta cuestión plantea el problema fundamental de la transición. Como transitar de un sistema como el capitalismo hacia un nuevo paradigma. Precisamente el pensamiento del Che, que no es tan conocido en el exterior, tiene una importancia grande. De verdad, el Che es más conocido por su lucha, su resistencia, la propuesta de crear muchos Vietnam y por su muerte aquí en Bolivia que por su pensamiento económico.

En autor cubano, Carlos Tablada ha trabajado sobre el pensamiento económico del Che, y muestra que él ha tenido un papel muy importante para repensar el socialismo. Por eso fue muy crítico del socialismo soviético, pensando que llevaría inevitablemente a la resurrección del capitalismo. Su idea era no solamente crear un modelo que escapa a la fuerza de la ley del valor, sino que promueva también el actor, es decir el “hombre nuevo”, porque las estructuras sociales no se cambian por ellas mismas. Son los actores sociales quienes construyen en permanencia las estructuras sociales evidentemente influidos por ellas. Son los seres humanos que construyen su sociedad, y por eso el Che habló del “hombre nuevo”, de la necesidad de transformar la conciencia humana para construir otras relaciones sociales.

Es lo que lo que hoy día se llama “la descolonización de los espíritus”, descolonización no solamente económica o política sino mental. El capitalismo ha tenido una fuerza enorme de colonización de las mentes para influir el tipo de consumo y el deseo de las grandes mayorías de las poblaciones del mundo de tener un tipo de consumo como de los Estados Unidos, lo que es imposible, porque para sostener el consumo norteamericano, si todo el mundo consumiría de la misma manera, se necesitarían 4 planetas.

Así la importancia de la conciencia, de la cultura en la transformación de la sociedad y de las estructuras también económicas es fundamental y eso es lo que el Che había entendido. Existe la necesidad de un trabajo cultural, educacional, ético, con todos los medios, también hoy día por los medios de comunicación social , para construir un nuevo paradigma.

Javier Larraín: Bueno agradecemos, quedamos con dos temas pendientes, para la próxima venida de usted a Bolivia, los abordaremos en una nueva entrevista y agradecerle al compañero Houtart por la disposición para tratar estos temas, muchas gracias.

François Houtart: Muchas gracias. Es un privilegio estar en este Instituto del cual he participado en su inauguración con el Vicepresidente. Pienso que es importante que un instituto como este trate de trabajar en las líneas concretas de un nuevo paradigma, especialmente dentro de una experiencia que ha establecido algunas bases para por lo menos poder pensar de otra manera. Muchas gracias.

Este diálogo se establece en el marco espacio de las jornadas de la crítica al capitalismo que fueron desarrolladas, entre el 1 y 7 de abril en Bolivia, como parte de las actividades del observatorio de la Plurinacionalidad apoyada por la Fundación Rosa Luxemburgo y la Comunidad de Estudios JAINA. La entrevista es desarrollada por Javier Larraín, miembro del Centro de Investigaciones (CIS) de la Vicepresidencia del Estado Plurinacional.

En estas conversaciones, Leal evoca su ciudad y la gestión autónoma de la cual se beneficia su institución. Aborda la cuestión de las relaciones con Estados Unidos y de las sanciones económicas, el desarrollo del turismo en Cuba, las reformas socioeconómicas y la Cuba de mañana.

Eusebio Leal Spengler es el historiador de La Habana. Doctor en Ciencias Históricas de la Universidad de La Habana, es un personaje reconocido mundialmente por su obra a favor de la preservación del patrimonio histórico de la capital cubana.

También Presidente de la Comisión Nacional de Monumentos, Embajador de Buena Voluntad de las Naciones Unidas y diputado del Parlamento unicameral cubano, Leal está encargado desde 1981 de la restauración y la preservación del Centro Histórico de La Habana, el mayor centro colonial de América Latina, Patrimonio de la Humanidad desde 1982.

Tras el desmoronamiento de la Unión Soviética en 1991 y el advenimiento del Periodo Especial en Tiempos de Paz, Cuba se hundió en una profunda crisis económica. Leal estuvo encargado entonces de continuar la obra de restauración del Centro Histórico con recursos muy limitados. A la cabeza de la Dirección del Patrimonio Cultural, nueva institución creada a tal efecto, consiguió cierta autonomía en la gestión de la Oficina del Historiador por parte de las autoridades.

Leal ha transformado la institución en una verdadera red económica y cultural con hoteles, restaurantes, tiendas, museos y talleres de construcción y restauración, capaces de generar los fondos necesarios para la preservación del Centro Histórico. Los resultados han sido espectaculares y le han valido fama mundial.

En estas conversaciones, Leal evoca su ciudad y la gestión autónoma de la cual se beneficia su institución. Aborda la cuestión de las relaciones con Estados Unidos y de las sanciones económicas, el desarrollo del turismo en Cuba, las reformas socioeconómicas y la Cuba de mañana.

Salim Lamrani: Eusebio Leal, usted es el historiador de La Habana. ¿Qué representa esta ciudad?

Eusebio Leal: La Habana es una ciudad sumamente atractiva. Este magnetismo surge de su historia y de su posición geográfica. Es una ciudad bella que seduce por varios motivos. No está en fase con su tiempo y conserva toda una serie de valores y una identidad propia en el seno mismo de la identidad cubana. La Habana desempeñó un papel importante en la historia de la construcción de la identidad nacional, del carácter nacional, en las luchas por la independencia, en las batallas que lideraron el estudiantado y los trabajadores. Esta ciudad también es una reserva patrimonial impresionante. La Revolución Cubana sin duda contribuyó a que La Habana preservara su patrimonio arquitectónico, a que de algún modo permaneciese inmóvil. Pero se trata sólo de una inmovilidad aparente. Cuando uno penetra en la ciudad, siente de inmediato la vida que reina allí y que sólo espera a ser descubierta.

SL: ¿Cuál es el papel de la Oficina del Historiador de La Habana?

EL: Las primeras medidas tuvieron como objetivo preservar el patrimonio arquitectónico, en peligro de desaparición por su estado de descalabro. Pero salimos del marco convencional de preservación de monumentos y el tiempo nos convenció de la idea según la cual no podía existir desarrollo patrimonial sin un desarrollo social y comunitario. También llegamos a la conclusión que el desarrollo sólo era posible si tomaba en cuenta la cultura. Era importante asumir la cultura como valor movilizador, no en un sentido elitista, sino en su papel de vanguardia, de cambio, de transformación, de búsqueda del pasado y del futuro.

SL: ¿Podría hablarnos un poco del sistema económico vigente en La Habana Vieja?

EL: Al inicio, todo era bastante convencional. Recibíamos un presupuesto del Estado.

Luego llegó un momento en el que tuvimos la idea peregrina de que organismos como la UNESCO podían participar en el esfuerzo de preservación patrimonial. También elaboramos pequeñas colaboraciones internacionales que apreciamos mucho.

Nos interesan todos los actos de solidaridad. A veces nos mandan libros de arquitectura, tratados de restauración. Todo ello es muy positivo pero sería imposible preservar nuestra riqueza patrimonial y cultural sólo con gestos de solidaridad.

SL: ¿En qué momento empezó todo?

EL: Cuando surgió la gran crisis que siguió al desmoronamiento del campo socialista, Fidel Castro subrayó la necesidad de que el proyecto de La Habana Vieja se realizara con la creación de un modelo de gestión autónomo y sostenible, que fuera capaz de generar sus propios recursos, previendo que un día llegaría el turismo a Cuba. Era importante entonces crear el mecanismo, que era doble. La Oficina del Historiador es una institución muy antigua y muy prestigiosa de la cultura, especializada en temas de la ciudad, que tenía un sistema de ciclos de conferencias, una pequeña estructura de publicaciones, un programa televisivo y radial y un museo, el Museo de La Habana. Entonces decidimos primero dar una personalidad jurídica a esta entidad con capacidad para poseer patrimonio. Se entregaron entonces a la Oficina del Historiador todos los terrenos y edificios de La Habana Vieja que pertenecían al Estado. Este conjunto inmobiliario podía ser fuente de riqueza. Luego el sistema bancario abrió una línea de créditos para la Oficina del Historiador.

SL: ¿Cuál fue el presupuesto inicial?

EL: En octubre de 1994, Fidel Castro nos entregó un presupuesto de un millón de dólares, que era la suma que nos podía dar la República en esos tiempos de crisis. No teníamos que devolver este aporte, pero debíamos invertirlo de tal modo que fuéramos financieramente independientes. Nuestro trabajo debía tener una base económica y financiera autónoma. Tendríamos un marco legal, un apoyo político, pero debíamos alcanzar la autonomía financiera. Dos años después, en 1996, ese millón generó recursos equivalentes a 3 millones de dólares. Hoy, 20 años después, ese millón genera ingresos 100 veces superiores. Esos ingresos sirven ahora para restaurar nuestra ciudad y también para apoyar a la comunidad, a resolver los problemas a los cuales se enfrenta y a integrarla a nuestro proyecto. Compartimos los beneficios con nuestra comunidad con la creación de muchos empleos de diferente índole, con la creación de escuelas- talleres para formar a la juventud y preservar el patrimonio la memoria cultural de Cuba. Logramos librarnos de la angustia de los préstamos bancarios. Nos ocupamos de los ancianos, de los discapacitados, de las mujeres embarazadas, algo que ninguna otra Oficina de restauración patrimonial del mundo realiza. Pienso que la restauración de La Habana Vieja es un capítulo de la Revolución Cubana.

SL: ¿Cuál es el impacto de las sanciones económicas sobre la preservación del patrimonio arquitectural?

EL: Tenemos que importar muchas materias desde muy lejos. La tecnología de la restauración, que implica muchas tecnologías a la vez, sea maquinaria, carpintería, herrería, podría adquirirse sin problema si existiesen relaciones comerciales normales con Estados Unidos, como fue el caso durante siglos. Estamos en una etapa de restauración en que los edificios no se construyen con maderas de los bosques cubanos sino con las de los bosques de Estados Unidos, como el pino del norte. Es imposible encontrar este tipo de madera en otra parte que Estados Unidos.

SL: Estados Unidos fue históricamente una tierra de asilo para los cubanos.

EL: Efectivamente, Estados Unidos siempre acogió al exilio cubano durante diversas etapas. Sobre el primer exilio, anterior a 1868, y después del Grito de Independencia, la documentación más rica se encuentra en Estados Unidos.

Por otra parte es imposible contar la historia de Cuba sin hablar de Estados Unidos. Del mismo modo, es difícil evocar la historia de Estados Unidos sin mencionar a Cuba. Las tropas cubanas salieron de La Habana para ayudar a Estados Unidos en su guerra de independencia contra Inglaterra, cuando Cuba todavía era colonia española. Las fuerzas cubanas combatieron en Estados Unidos y se encontraban en Georgetown al lado de George Washington. Debemos agregar también que durante la Guerra Civil de Estados Unidos el puerto de La Habana se convirtió en refugio para la gente del Sur que reparaban sus armas aquí. Recordemos que en la época en Cuba existía un régimen esclavista.

Hay una bella relación literaria, intelectual, personal. No se puede hablar de la historia de José Martí, de la fundación del Partido Revolucionario Cubano, ni siquiera de Fidel Castro sin mencionar a Estados Unidos. Es un punto de referencia. Es inevitable hablar del papel que desempeñaron muchos patriotas de Estados Unidos a favor de la independencia de Cuba. Incontables jóvenes americanos sacrificaron su vida por Cuba. Muchos americanos reunieron fondos, apoyaron la causa de Cuba y anduvieron a contracorriente de la política pro imperial y dominadora del gobierno de Washington.

SL: Evoquemos ahora otro tema. ¿Qué cambios ha traído el turismo a Cuba?

EL: Para un isla bloqueada desde hace medio siglo, vigilada, satanizada, el hecho de que el turismo se desarrolló en Cuba, rompiendo así todas las campañas anticubanas, es motivo de satisfacción. Somos una isla y necesitamos tener un diálogo permanente con el mundo que nos rodea, y todo intento de aislarnos es un error. Los cubanos estamos dispuestos al diálogo. Acosados y asediados por múltiples necesidades, es lógico que al inicio del desarrollo del proceso turístico surjan fricciones y situaciones complejas.

El que trae el dinero siempre desempeña un papel dominante en una sociedad en crisis. No cabe la menor duda. Pero no podemos encerrarnos en una fortaleza de cristal. Por estas razones somos favorables al diálogo, independientemente del hecho de que ello genere recursos económicos indispensables para Cuba, sobre todo desde que algunos americanos pueden viajar a Cuba, gracias a las medidas de flexibilización que tomó la administración de Obama. Por cierto, esas medidas no son las que esperábamos ni las que exige la Constitución de Estados Unidos, pero es un primer paso. Recordemos que Cuba es el único país del mundo que los ciudadanos de Estados Unidos no pueden visitar libremente.

Desde un punto de vista turístico, Cuba es el lugar más seguro del mundo. Estamos abiertos a los turistas de todo el mundo, particularmente de Estados Unidos por razones geográficas. Es cierto que el día que se levante el bloqueo económico, centenas de miles de turistas de Estados Unidos visitarán nuestra isla.

SL: Cuba vive actualmente una época de cambios, de reformas, de actualización de su modelo socioeconómico. ¿Qué vía pretende seguir Cuba?

EL: Cuba, que ha practicado la solidaridad y ha extendido su mano generosa a quienes luchan y padecen, tiene derecho a seguir su propio camino. No traicionamos a nadie. No estamos endeudados con nadie.

Cuba se libera sola y gozará para ello de la solidaridad de todas las personas honradas y generosas de la tierra. Creo que el mejor legado que recibimos de nuestra historia es esa voluntad de ser originales. Se atribuye al maestro de Simón Bolívar haber dicho una vez “Cuando no inventamos, erramos”.
Se nos espera a la vuelta de la esquina, como siempre, cada vez que llevamos una batalla victoriosa. Pero no importa, estamos acostumbrados.

El cambio es inevitable. Todo lo que se estanca perece. El pueblo tiene derecho a rectificar sus propios errores, en la búsqueda de la verdad, en la búsqueda de su propio camino. Estoy convencido de que Cuba sigue el rumbo adecuado, sin vacilación.

Desde luego, se pone a prueba la famosa ley de la lucha entre los contrarios, entre los que quieren el progreso y sus adversarios, entre los que quieren levantar las sanciones económicas y los partidarios de esta política anacrónica.

SL: Estados Unidos justifica su hostilidad hacia Cuba por la situación de los derechos humanos y la falta de democracia. ¿Qué responde a ello?

EL: La demos es uno de los más bellos legados de la civilización occidental. Es asombroso ver a Estados Unidos imponer la democracia de Pericles a bombazos en un país del mundo árabe. Creo que en nuestro mundo el derecho a la singularidad es esencial.

Estados Unidos se niega a admitir eso. Quieren homologar al mundo, y particularmente a Cuba, según su propia definición de los derechos humanos.
Dondequiera que un hombre levanta la mano sobre una mujer, donde un guardián del orden público sobrepasa sus prerrogativas, donde una persona es víctima de una injusticia, se violan los derechos humanos.

Uno descubre que hombres que estuvieron sometidos durante décadas a la tortura de los corredores de la muerte eran en realidad inocentes.
Su inocencia a veces se demostró después de su asesinato.

En ese país que pretende erigirse en fiscal, decenas de miles de personas están en prisión esperando un juicio. El sistema bancario y especulativo demostró su capacidad predadora y llevó a la ruina a gente honesta.

Ese país envía a la muerte a sus hijos a una supuesta guerra contra la barbarie. Ese país se parece a la Roma del siglo III.

SL: Estados Unidos dice que el Gobierno cubano da la espalda a los intereses de su pueblo.

EL: Seríamos el pueblo más vil, más cobarde, más mediocre de la tierra, para someternos a una tiranía de cinco décadas sin rebelarnos. Nuestro pueblo se sublevó durante más de cien años en múltiples ocasiones. Primero nos sublevamos contra el ejército español que era uno de los más aguerridos del mundo, con un alto concepto del honor y una determinació n a co mbatir la rebelión de quienes con sideraba sus hijos extraviados. La guerra fue larga y sangrienta y conseguimos nuestra libertad, antes de que fuera mancillada por la intervención interesada de Estados Unidos, que deseaba apropiarse de Cuba, como predijo José Martí.

Este pueblo es capaz de encolerizarse, de tomar las armas y de luchar. Somos un pueblo de pasiones. Somos un pueblo hispano y latino y convergen en nuestra sangre muchas sangres.

SL: ¿Acaso la Revolución Cubana no cometió ningún error?

EL: La Revolución misma, como toda revolución verdadera, no puede desentenderse de su propia historia, de momentos en los que puede haberse equivocado. En general se trata de errores graves que cometieron los hombres. No se cometieron en nombre de la idea, sino por los hombres o por la tergiversación de la idea.

En Cuba, el salario de la mujer es igual al del hombre por el mismo trabajo. En Cuba hay todavía muchas personas con prejuicios, pero no hay cuotas para entrar en la Universidad. En Cuba, a pesar de todas las necesidades que tenemos, no hay un solo niño que duerma bajo un puente. Ni un solo niño cubano que trabaja en las minas. Esos son los verdaderos derechos humanos. El derecho a la educación, el derecho a una vida digna, el derecho a la salud.

Nos juzgan a través de una serie de parámetros. ¿Qué puede decir Estados Unidos? No hemos conquistado a nadie. No tenemos las manos manchadas de la sangre de los esclavos del Congo y de los trabajadores oprimidos de África. Los cubanos fueron allí como lib ertadores y sólo regresaron con los féretros donde se encontraban los restos de sus compañeros caídos en combate.

SL: ¿Cuál sería el mensaje que desearía mandar al pueblo de Estados Unidos?

EL: No tenemos sangre americana en las manos. No hemos cometido ningún crimen. Cuando los ataques de las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001, Cuba ofreció su espacio aéreo a los aviones de Estados Unidos. Fidel Castro condenó sin vacilación el terro r is mo. Cuba jamás usó el terrorismo. No nos avergonzamos de haber ayudado a quienes lucharon por su emancipación en América Latina y en el mundo.

Cuando los deportistas americanos vienen a Cuba y se oye el himno nacional de su país, el pueblo cubano se pone de pi e en señal de respeto. Nuestra batalla es un a batalla de ideas. Nos sentimos agradecidos a los ciudadanos americanos que ayudaron a José Martí. Expresamos nuestra gratitud a los americanos que l ucharon por l a independencia de Cuba, como Henry Reeve, héroe de nuestra guerra, que cayó en el campo de batalla a los 26 o 27 años. Saludamos a los científicos americanos que pusieron sus descubrimientos e inventos al ser vicio de nuestra nación. Admiramos la cultura a merican a de la cual tanto tenem os. Nuestro segundo idioma es el inglés.

Creo que si Estados Unidos hubiese comprendido las causas de la Revolución Cubana, habríamos vivido en paz. Cuba extiende su mano amistosa al pueblo de Estados Unidos. Cuba ha expresado por la voz de sus dirigentes que está dispuesta a discutir de todos los temas con el Gobierno de Estados Unidos, pero de igual a igual.

SL: ¿Cómo ve la Cuba de mañana?

EL: No lo sé. Me gustaría poder imaginarla. Pienso que será distinta, no sólo por una ley natural de evolución de la sociedad y de la especie, sino porque los cubanos serán también distintos. Ojalá reciban como regalo ese concepto que nos legaron nuestros padres.

Mi madre me decía a menudo cuando la veía por la noche planchar ropa para darnos de comer: “Yo no me prostituí para criarte”. Ojalá las próximas generaciones piensen lo mismo de nosotros.

A Revista (Política Externa) enviou aos três principais candidatos à Presidência da República, como tem feito desde 2002, um questionário sobre temas de política externa para que a comunidade interessada neste assunto possa avaliar o que cada um pretende fazer nessa área se conseguir se eleger.

RESPOSTAS AO QUESTIONÁRIO DA REVISTA POLÍTICA EXTERNA

1. Tradicionalmente, a política externa brasileira tem sido concebida como um instrumento relevante na estratégia de desenvolvimento do país. Num mundo cada vez mais integrado e interdependente do ponto de vista econômico, qual a sua concepção desse papel nos próximos anos?

DR - A política externa de um país – e a do Brasil não foge à regra – viveu, vive e viverá sempre a tensão entre ser uma política de Estado e, ao mesmo tempo, uma política de Governo. Política de Estado, enquanto obedece aos princípios constitucionais elencados no artigo 4º de nossa Carta Magna. Política de Governo, pois, como a própria pergunta prescreve, ela é um “instrumento relevante na estratégia de desenvolvimento do país”. Essa tensão é normal, posto que inerente às sociedades democráticas. Não existe uma só estratégia de desenvolvimento. Há muitas. A estratégia é antes de tudo uma escolha da sociedade, que se faz periodicamente por meio de eleições. Querer aprisionar a política externa em um só modelo – sob o pretexto de esta ser apenas uma política de Estado – denota uma atitude conservadora por parte dos que não querem nada mudar. Vício grave, pois é sabido que não só o país muda, como, sobretudo, o mundo muda. E como!

Assim sendo, as políticas externas também mudam, não apenas para se adequar às novas estratégias de desenvolvimento, democraticamente definidas, mas também aos câmbios geopolíticos e geoeconômicos que ocorrem no cenário mundial. Uma política externa imutável e estática seria extremamente ineficiente.
Críticos da política externa seguida nos últimos anos têm procurado caracterizá-la como “partidária” ou “ideológica”, na maioria das vezes por não seguir cânones estáticos, definidos por estratégias de desenvolvimento já ultrapassadas e para um mundo bem diferente do atual, e defendidos por pessoas ou grupos com claro alinhamento na sociedade. Esse fenômeno não é novo. Bastaria lembrar, entre outros exemplos, as polêmicas que a Política Externa Independente, de Santiago Dantas, Afonso Arinos e Araújo Castro provocaram nos anos 60.

Nossa política externa tem novo horizonte estratégico, legitimado em pleitos livres e calcado na prioridade, mas não exclusividade, que atribuímos à integração regional, à cooperação Sul-Sul e à busca de uma ordem mundial multipolar e menos assimétrica.

Coerentemente com tal horizonte, afirmei, em meu discurso de posse, que nosso Governo persistiria no esforço de associar o destino do Brasil ao do Continente. Com efeito, a dimensão econômica e política do Brasil na região nos impõem grandes responsabilidades, seja na redução de assimetrias em busca de uma maior integração econômica, seja na garantia da estabilidade democrática, seja na preservação da paz. Não podemos fugir de tais responsabilidades, assim como não podemos desconhecer que a integração regional é um poderoso instrumento para a alavancagem do nosso desenvolvimento e o aumento do nosso protagonismo internacional. Portanto, consideramos que a ênfase atual na integração regional é vital para os interesses econômicos, comerciais, políticos e diplomáticos do Brasil.

Ademais, acreditamos que a América do Sul integrada, próspera e democrática, tem todas as condições para constituir-se em importante alicerce de um mundo multipolar.

Também de forma consentânea com esse novo horizonte estratégico, mantivemos e aprofundamos nosso relacionamento com todos os países do mundo desenvolvido e diversificamos nossas parcerias com outros países emergentes Ao mesmo tempo, abrimos novas fronteiras para nossas relações exteriores – na África, antes esquecida, na Ásia, sobretudo com países como a Índia e a China, hoje nosso principal parceiro.

É preciso assinalar que essas novas prioridades da política externa brasileira produziram resultados concretos extraordinários. De fato, os resultados desse conjunto de ações se traduzem, entre outros elementos, no crescimento de 400% de nosso comercio exterior, nos últimos 12 anos. Também se traduzem num superávit acumulado de US 312 bilhões, que foi de fundamental importância para superação da nossa antiga vulnerabilidade externa. Diga-se de passagem, o Mercosul, tão criticado por um suposto “imobilismo” viu o comércio entre seus membros se expandir em cerca de 300%, de 2003 a 2013, ao passo que o comércio mundial aumentou, no mesmo período, somente 180%.

Tais resultados, muito expressivos, não foram produzidos apenas pelo aumento dos preços internacionais das commodities, mas fundamentalmente porque o Brasil, com sua nova política externa, adaptou-se bem às profundas mudanças que ocorreram, e ainda ocorrem, na geoeconomia e na geopolítica mundiais. Com efeito, o polo dinâmico da economia internacional deslocou-se, na última década, dos centros tradicionais para os países emergentes, que apresentaram um crescimento bem superior. Assim, ao enfatizar a integração regional, a cooperação Sul-Sul, a abertura de novas fronteiras diplomáticas e a diversificação de suas parcerias estratégicas, o Brasil colocou-se pragmaticamente numa boa posição para colher os frutos dessas mudanças.

Caso tivéssemos mantido a nossa política externa anterior, que não enfatizava da mesma forma essas diretrizes, muito provavelmente não teríamos resultados tão expressivos.

Saliente-se que os resultados não se limitam ao campo comercial e econômico. Na realidade, o resultado mais expressivo tange ao claro e substancial aumento do nosso protagonismo mundial. Atualmente, o Brasil é um ator internacional de primeira linha, uma voz respeitada e propositiva que se faz ouvir em todos os grandes foros mundiais.

Essa nova e grande projeção do Brasil no mundo, a par de um extraordinário e competente esforço de nosso Itamaraty é também, em grande medida, consequência do reflexo internacional da grande transformação econômica, social e política pela qual o país vem passando. Fomos capazes de iniciar um duradouro esforço de combater a principal chaga que afetava a sociedade brasileira – a desigualdade – sem renunciar à estabilidade macroeconômica, a despeito das dificuldades internacionais e, sobretudo, aprofundando nossa democracia. Desse modo, nos tornamos exemplo a ser emulado, num mundo ainda marcado pela desigualdade e pelas assimetrias.

Mesmo sabendo que a estrada é longa e que muito teremos de realizar ainda, a comunidade internacional reconhece a importância da experiência que o povo e o Governo brasileiros vêm realizando nos últimos 12 anos.

Não se trata, assim, de uma volta ao terceiro-mundismo, que teve seu tempo. Mas não se trata, tampouco, de uma volta aos tempos de alinhamento automático com as grandes potências que marcaram períodos já ultrapassados de nossa política externa.
Trata-se, na realidade, de escolhas inteiramente racionais e pragmáticas, que produziram resultados positivos para o país.

Por outro lado, reconhecemos que a relativa estagnação do comércio mundial, verificada partir do segundo trimestre de 2011, e a continuidade da crise mundial nos impõem novos desafios e maior empenho, tanto no prosseguimento da exploração de novos mercados, quanto no aprofundamento da nossa presença em mercados tradicionais.

Conforme o relatório da OMC de 2013, o cenário mais provável para o futuro é aquele no qual as exportações dos países em desenvolvimento tendem a crescer entre duas a três vezes mais que as exportações dos países desenvolvidos, até 2030. A nova etapa da crise mundial, que começa a afetar também os países em desenvolvimento, não parece ter modificado a tendência estrutural de um maior dinamismo dos países emergentes.

Para o Brasil, que tem grandes vantagens comparativas na produção de alimentos, cuja demanda não arrefece; na produção de energias alternativas, um setor que tende a crescer muito; no setor de hidrocarbonetos, cujos preços tendem a permanecer altos, mesmo com o shale oil; em biotecnologia, papel e celulose e vários outros, essa tendência mantém aberta uma “janela de oportunidades” para a promoção do aumento da nossa competitividade no setor industrial e de serviços e para a consolidação de um novo ciclo de crescimento.

Dessa forma, o Brasil poderá continuar a aproveitar as suas grandes vantagens comparativas nessas áreas e persistir, exitosamente, em sua ênfase na integração regional, na cooperação Sul-Sul e nas parcerias estratégicas com outros países emergentes e em desenvolvimento, sem jamais descuidar, no entanto, das nossas vitais relações com nossos parceiros tradicionais. As grandes tendências geoeconômicas mundiais assim o recomendam.

2. A América do Sul tem apresentado recentemente uma divisão ideológica e de estratégias nacionais para o comércio internacional como fazia muito tempo não se observava. Como o Brasil deve agir nos próximos anos para lidar com os seus vizinhos, em especial no que se refere às alternativas diversas para o comércio escolhidas pelo Mercosul e pela Aliança do Pacífico?

DR - Em um continente que conquistou com tanto sacrifício a democracia nas últimas décadas é normal, e até mesmo louvável, essa diversidade ideológica e de estratégias nacionais. Durante as ditaduras e no período pós-autoritário foram aplicadas igualmente diferentes políticas econômicas. Um fator que não pode ser minimizado é o porte e a natureza diferentes de cada uma das economias da região. Há países cujo sistema produtivo está basicamente ancorado em pouco mais de cinco produtos, quase todos primários e voltados para a exportação, posto que seus mercados internos são restritos. Não é o caso de países que, como o Brasil – mas não só ele –, têm um PIB bem maior e economia mais complexa.

Devido a essa condição, não podemos seguir, nem pretendemos seguir, uma política desenfreada e sôfrega de adesão automática e acrítica a acordos de livre-comércio, como o NAFTA ou a fracassada proposta de formação de uma Área de Livre-Comércio das Américas (ALCA). Firmados com países muito mais desenvolvidos, esses acordos, se firmados sem as cautelas necessárias e sem uma estratégia clara e consistente de inserção econômica, aprofundariam assimetrias, comprometendo, talvez de forma definitiva, a nossa indústria, os serviços, a inovação tecnológica, o mecanismo de alavancagem das compras governamentais e o próprio regime jurídico dos investimentos, sem propiciar ganhos reais para o Brasil, na medida em que as contrapartes não abrem mão de suas políticas protecionistas, sobretudo na esfera agrícola, onde somos muito competitivos.

As dificuldades que enfrentamos até agora para firmar um acordo MERCOSUL – UNIÃO EUROPEIA, que queremos concluir, advém dessas realidades. Nosso Bloco tem uma oferta pronta e está à espera da proposta da Europa. Mas a U.E. tem dificuldades para compatibilizar, entre 27 países, sua oferta, como nos têm informado dirigentes europeus.

Pensamos que a integração sul-americana, sem menosprezar o lado comercial, que tem tido avanços significativos, deve privilegiar, no que se refere à economia, a complementaridade produtiva, com ênfase na inovação tecnológica, que permita criar cadeias de valor, e a construção de uma forte infraestrutura energética e logística. Isso nos dará competitividade maior em relação ao resto do mundo. Para nós, a inserção nas cadeias produtivas globais passa pelo fortalecimento das cadeias produtivas nacionais e regionais. Queremos, como todos, participar mais da economia mundial, mas temos de fazê-lo na condição de país que agrega valor expressivo às cadeias globais, gerando, dessa forma, externalidades e efeitos positivos para o desenvolvimento nacional e o desenvolvimento regional. A inserção subalterna, caracterizada pela mera oferta de insumos básicos para agregação de valor em outros países, definitivamente não nos interessa.

Não devemos subestimar, igualmente, o fato de que o crescimento econômico da região na última década e as políticas de inclusão social postas em práticas em quase todos os países permitiram a criação de um importante mercado de bens de consumo regional, fundamental para fazer girar a roda da economia e dar competitividade à América do Sul.

Somos respeitosos das opções de muitos países por estabelecerem tratados de livre-comércio. Mas a preferência de alguns setores, aqui no Brasil, por esta via, é muito mais consequência de uma opção ideológica do que de um exame objetivo do problema. Os temas da integração não se colocam hoje da mesma forma que no século passado. Isso tudo não impediu – ao contrário – de que tenhamos decidido estabelecer diálogo e cooperação entre o MERCOSUL e a Aliança do Pacífico. Observe-se que os países do Mercosul já têm acordos de livre comércio com países da Aliança do Pacífico. As estratégias diferenciadas de inserção na economia mundial não impedem uma cooperação profícua, em âmbito regional.

3. Ainda em relação à América do Sul, como o Brasil deve proceder diante das situações de crise atualmente vividas por Argentina e Venezuela?

DR - Argentina e Venezuela são países soberanos. Crises eventuais – todos os países estão sujeitos a vivê-las – devem resolver-se no marco das instituições democráticas que estão em vigência em todo o Continente.

A UNASUL, a pedido da Venezuela, tem contribuído para a diminuição das tensões sociais e políticas dos últimos meses naquele país, enviando uma comissão de Chanceleres para facilitar o diálogo Governo-Oposição. O Brasil tem participado ativamente dessa iniciativa, por meio do Chanceler Figueiredo.

Face aos problemas vividos pela Argentina, relacionados com sua dívida externa, o Brasil fez-se amicus curiae do governo argentino nos tribunais norte-americanos para lograr uma solução amigável do contencioso. Tendo em vista a interdependência de nossas economias, não temos medido esforços para a completa superação das dificuldades que atravessa este país vizinho e irmão. Argentina é um grande país, suas relações com o Brasil são estratégicas e sua saúde econômica e financeira é essencial para nós, para o MERCOSUL e para a UNASUL.
Ademais, essa solução amigável é importante para o próprio sistema financeiro internacional e, por isso, conta com o apoio decidido do FMI e do Banco Mundial.

4. Finalmente, em relação ao subcontinente, como é possível (se considera desejável) promover a sua integração?

DR - A integração é não só desejável como essencial para garantir um papel mais protagônico da região no mundo e para dinamizar o desenvolvimento do Brasil.
Durante séculos, os países da América do Sul estavam de costas uns para os outros, com os olhos voltados para a Europa num primeiro momento e posteriormente para os EUA.

Essa realidade começou a mudar mais acentuadamente a partir do início deste século. Passos importantes foram dados nos planos econômico, comercial, político e de segurança com o fortalecimento do Mercosul e a criação da Unasul e de seu Conselho de Defesa sul-americano. Os resultados econômicos e comerciais já apareceram, e são muito positivos para o Brasil.

Mas a integração tem que avançar em outros planos, tem que ser um projeto que abranja outras áreas: cadeias produtivas, integração física (rodovias, portos, linhas aéreas etc.), energética, laboral, social e cultural. O Mercosul nunca se propôs a ser apenas uma área de livre comércio. A união aduaneira e a livre circulação de pessoas, elementos vitais de um verdadeiro mercado comum, são partes orgânicas desse projeto de integração.

Sempre insistimos na ideia de que para que a integração do subcontinente se concretize, ela não poderia ser obra apenas dos governos, ainda que estes tenham um papel essencial. Sempre insistimos em que, para que ela seja consolidada, é fundamental que haja uma integração entre os povos, inclusive com a criação de uma cidadania comum, como se deu no caso da União Europeia

Nesse sentido, demos recentemente no Brasil um passo simbólico, nessa direção. Com a realização da Copa do Mundo, circularam em nosso país mais de 250 mil latino-americanos. Sem incidentes graves, eles, além de torcerem para suas seleções, conheceram as belezas de nosso país e confraternizaram com nosso povo hospitaleiro. A grande maioria deixou o Brasil manifestando desejos de voltar. Foi importante fenômeno social de integração entre povos do nosso continente.

5. Qual a sua visão sobre as relações do Brasil com os EUA? Como é possível superar o incidente provocado pelas ações da NSA? É desejável expandir o comércio bilateral? Caso sim, de que maneira?

DR - A relação bilateral com o EUA sempre foi e continuará sendo de grande importância para o Brasil. Somos as duas maiores democracias e economias das Américas. Temos de ter uma relação madura, profícua e respeitosa.

Nesse sentido, nossos países vêm trabalhando ativamente, nos últimos anos, para a ampliação dos entendimentos bilaterais em múltiplos setores, com destaque para as áreas de Comércio e Investimentos e Educação e Ciência, Tecnologia & Inovação (C,T&I).

Entretanto, as revelações, em meados de 2013, sobre os mecanismos abrangentes de espionagem e monitoramento coletivo de comunicações provocaram indignação e repúdio em amplos setores da opinião pública brasileira e mundial. No Brasil, cidadãos, empresas, representações diplomáticas e a própria Presidência da República tiveram suas comunicações interceptadas.

No âmbito multilateral, fiz de meu discurso na 68ª Assembleia Geral da ONU uma plataforma para combater essas práticas. Propus o estabelecimento de um marco civil global para a governança e uso da Internet e de medidas que garantam a efetiva proteção dos dados que por ela trafegam. Junto com a Chanceler Merkel, levamos à Organização das Nações Unidas proposta de resolução sobre o “Direito à Privacidade na Era Digital”. Aprovamos por consenso o chamado aos Estados para que cessem a coleta arbitrária ou ilegal de dados pessoais e façam valer o direito à privacidade.

Tratei do tema com o Presidente Obama em mais de uma ocasião e deixei muito clara nossa posição de que esses fatos são inaceitáveis. É fundamental que existam garantias de que episódios como os do ano passado não se repetirão.

Contudo, tal atrito não deverá impedir nossos sinceros esforços para aprofundar essas relações bilaterais tão importantes. Continuar a fazer do comércio bilateral um fator de prosperidade para nossos países é um desafio permanente. Nos últimos anos, o comércio do Brasil com os EUA cresceu significativamente. Nossa corrente de comércio passou de US$ 26 bilhões para US$ 60 bilhões em 2013.

Ainda temos um enorme potencial inexplorado de oportunidades de lado a lado, que não se limita à ação dos Governos. Prova disso é a ampla rede de relações entre empresários, representantes da sociedade civil e cidadãos dos dois países.

Tenho certeza de que o Fórum de Altos Executivos Brasil-EUA, que se reúne anualmente, pode ser melhor utilizado com o objetivo de facilitar o comércio e investimentos bilaterais, bem como identificar formas de integração competitiva entre as duas economias.

Queremos, sobretudo, forjar parcerias que nos ajudem a desenvolver tecnologia e a capacidade produtiva em território brasileiro. Tenho reiterado ao Presidente Obama a grande importância que atribuímos à cooperação em Educação, Ciência, Tecnologia & Inovação. Com o programa Ciência sem Fronteiras estamos enviando estudantes e pesquisadores brasileiros a universidades de primeira linha em todo o mundo. É uma forma de fortalecer a formação de nossos cientistas, aspecto essencial na consolidação de um sistema de inovação capaz de assegurar crescente competitividade à nossa economia. Esse é um setor essencial e estratégico para o salto de competitividade que queremos para o Brasil. Os EUA são nosso principal parceiro no Ciência Sem Fronteiras, já tendo recebido, entre 2011 e 2014, 26.825 bolsistas.
Estaremos sempre abertos a novas parcerias, em todos os setores, com os EUA.

6. Que expectativas têm em relação ao futuro do comércio global sob a égide da OMC, agora sob o comando de um brasileiro?

DR - O Brasil acredita e aposta no multilateralismo como única forma de produzir consensos estáveis em âmbito internacional, de promover o interesse coletivo e de construir harmonia onde o recurso ao unilateralismo só fomenta a guerra e os conflitos. Foi assim que conquistamos o respeito do mundo, que se reflete em nossas bem-sucedidas candidaturas a organismos internacionais, como as do Embaixador Roberto Azevêdo, eleito para o cargo de Diretor-Geral da Organização Mundial do Comércio (OMC). do ex-Ministro-Chefe da Secretaria de Direitos Humanos da Presidência da República, Paulo Vannuchi, eleito para a Comissão Interamericana de Direitos Humanos da OEA. Anteriormente havíamos elegido José Graziano para Diretor Geral da FAO.

Mas essas vitórias todas não são apenas do Brasil. São, em última instância, uma vitória do multilateralismo. É muito salutar que nacionais de países em desenvolvimento ocupem cargos internacionais de destaque. Eles são mais sensíveis à realidade vivida no mundo em desenvolvimento, a maior parte do planeta As organizações internacionais ganham com essa maior diversidade de pontos de vistas entre os seus quadros.

A OMC continuará a ser o grande foro internacional para as negociações comerciais internacionais. As grandes anomalias ainda existentes no comércio global, como os subsídios agrícolas dos países desenvolvidos, barreiras técnicas e fitossanitárias e regulamentações domésticas sobre o comércio de serviços, por exemplo, não são objeto de negociações bilaterais e ou regionais de livre-comércio. Nenhum desses acordos trata efetivamente dessas barreiras. Esses são temas sistêmicos que só serão resolvidos no contexto de uma rodada multilateral. Por isso, o Brasil dá prioridade a essas negociações.

Além disso, o mecanismo de solução de controvérsias da OMC continuará sendo o principal foro para o tratamento de conflitos comerciais. Os quase 500 casos iniciados, desde que o mecanismo passou a funcionar, vêm elucidando as disputas entre os membros, reduzindo medidas unilaterais que distorcem o comércio e ajudando a consolidar a interpretação dos acordos nas áreas de bens, serviços e propriedade intelectual que constituem o arcabouço normativo da OMC.

7. Apesar da alta prioridade que se deu à obtenção para o Brasil de um assento como membro permanente do Conselho de Segurança da ONU, ela parece atualmente mais distante do que nunca. Que prioridade terá em seu governo esse objetivo?

DR - O Conselho de Segurança da ONU foi criado no pós-Segunda Guerra Mundial, com base em uma correlação de forças que hoje não existe mais. À época, a ONU tinha 50 membros, agora tem quase 200.

A multiplicação de conflitos na atualidade demonstra a necessidade urgente de resolver a falta de eficiência e de eficácia do Conselho, consequência de uma representatividade distorcida e de sua pouca transparência. Sem que esses problemas sejam equacionados, o Conselho não terá a legitimidade indispensável para cumprir suas atribuições.

O Brasil é candidato natural à condição de membro permanente do Conselho, por sua dimensão política e econômica, pelo papel construtivo e pacífico que tem tido para o sistema multilateral desde a criação da Organização. Brasileiros dirigem, hoje, duas das principais entidades do sistema multilateral, a OMC e a FAO. Estamos entre os dez maiores contribuintes da organização. Participamos de mais de 30 operações de paz desde 1948, tendo cedido mais de 25 mil efetivos. Oficiais Generais brasileiros comandam, hoje, operações no Haiti, na República Democrática do Congo e no Líbano.

Não é possível que, em pleno século XXI, os países emergentes, na América Latina e na África, não tenham representação e voz permanente na principal instância decisória da ordem internacional. A América do Sul é exemplo de convivência pacífica em um mundo assolado por conflitos, e acreditamos que essa experiência tem muito a ensinar aos países que deveriam zelar pela paz e pela segurança coletiva, mas muitas vezes não o fazem, defendendo interesses paroquiais.

Não se pode, porém, imaginar que a reforma dar-se-á de modo fácil ou rápido, pois se trata de processo gradual, que depende do consenso não apenas dos membros permanentes do Conselho, mas também de muitos outros países. O Brasil tem trabalhado de maneira constante ao lado dos integrantes do G-4 – Alemanha, Índia e Japão – para que sejam encontradas fórmulas intermediárias que viabilizem ao menos uma reforma parcial do Conselho. Atualmente, trabalhamos por uma resolução que reconheça a necessidade do aumento tanto das vagas permanentes como não-permanentes, não necessariamente com direito de veto para novos membros.

Em suma, a reforma do Conselho de Segurança permanecerá como prioridade, como não poderia deixar de ser para um país do tamanho do Brasil. Sempre com a noção, porém, de que se trata de um processo de longo prazo, que dependerá de uma complexa construção de consenso entre os demais membros das Nações Unidas.

O que nenhum brasileiro pode aceitar é que nosso país assista, em silêncio, a que um Conselho sem representatividade adote decisões que afetam a todos nós. Se os valores do Brasil e da política externa brasileira fossem predominantes, certamente viveríamos em um mundo mais pacífico e justo.

8. O Brasil tem sido acusado por entidades de defesa de direitos humanos de proceder com frequência de maneira dúbia ou fraca em situações como as crises da Síria e da Venezuela. Quais as diretrizes de seu governo nesse campo?

DR - Os direitos humanos têm valor universal e não podem ser relativizados com base em aspectos culturais. Devem ser defendidos em sua integralidade (esferas econômica, social, política) e não apenas com votos em foros multilaterais. Nossa visão é mais ampla e abrangente: a promoção e a proteção dos direitos humanos deve ter base na cooperação e no diálogo, no âmbito das revisões periódicas (RPU) do Conselho de Direitos Humanos da ONU (CDH).

Não aceitamos a seletividade e o unilateralismo que, em geral, penalizam países pobres e isentam países ricos. O diálogo e as recomendações devem ocorrer em foros universais, em que todos os Estados estejam em igualdade de condições e escrutínio. É por essas razões, e pela importância fundamental que conferimos aos direitos humanos (em cumprimento, aliás, ao art. 4º, II, da Constituição), que o Brasil, sob o Governo Lula, esteve à frente da criação do CDH em 2006.

Somente quando uma parte não aceita o diálogo é que entendemos necessário cogitar resoluções que determinem, por exemplo, o envio de comissão de inquérito para avaliar a situação no terreno. É exatamente o que ocorreu, por exemplo nos casos do Irã, da Síria, da Coreia do Norte e, mais recentemente, de Israel.

Em todos esses casos votamos, no CDH, a favor da criação de comissão de inquérito e indicação de relator específico. São medidas fortes e o voto brasileiro demonstra nosso compromisso com a defesa dos direitos humanos. No caso da Síria, especificamente, nosso voto ocorreu em agosto de 2011, e a comissão teve como relator o Prof. Paulo Sérgio Pinheiro, um brasileiro. Em novembro do mesmo ano, na Assembleia Geral das Nações Unidas, votamos favoravelmente a uma resolução que condenava a violência que ocorria no país.

O acerto de nossa posição é bastante claro. No caso da Coreia do Norte, fizemos várias recomendações ao país, que, inicialmente, não mostrou avanços, mas vem alterando substancialmente sua postura e cooperou ativamente na RPU 2014, fato reconhecido no relatório final do CDH e compartilhado até mesmo por países como o Japão, que tem relação historicamente sensível com a Coreia do Norte.

O caso do Irã também demonstrou a importância de se manter o diálogo e procurar compreender o contexto dos demais países. Foi o Brasil o país que mediou a libertação de cidadãos franceses e americanos, a pedido desses países, sucesso fundamentado na relação de respeito mútuo cultivada com aquele país. Atualmente também se observam avanços: o Irã propôs recentemente cooperação com o Brasil em políticas de gênero e vem dando nova abordagem à questão dos costumes e à situação da mulher.

Com relação à Venezuela, não houve iniciativa em foros multilaterais para tratar do assunto, que é fruto de uma crise política local. Nossa atuação, nesse caso, dificilmente poderia ser qualificada como omissa: o Ministro Figueiredo participou ativa e brilhantemente da mediação no âmbito da Unasul, integra a Comissão de Chanceleres que trata do caso e já viajou diversas vezes ao país vizinho. Essa posição, que, reitero, nada tem de omissa, contribuiu para que as partes iniciassem o diálogo.

Compreendo as posições das entidades de direitos humanos, e mesmo de nossa oposição. Compartilho, pessoalmente, algumas delas. Estar no governo, porém, exige extremo cuidado e noção da complexidade das relações entre países, relação que se desenvolve no longo prazo. Sanções e condenações retóricas pela imprensa somente afastam o interlocutor e pioram a situação; além disso, não poucas vezes servem a interesses não exatamente ligados aos direitos humanos.

O Brasil prefere apostar na cooperação, no diálogo e no multilateralismo para a promoção dos diretos humanos no mundo.

9. Qual a sua opinião sobre a tese da “responsabilidade ao proteger” lançada pelo Brasil na ONU com boa reação internacional de início, mas que depois não prosperou?

DR - A tese da “responsabilidade de proteger”, aprovada pela ONU em 2005, estipulava que, quando um estado nacional falha no seu dever de proteger seus cidadãos de genocídios, crimes de guerra, limpeza étnica e crimes contra a humanidade, a comunidade internacional pode, como último recurso (depois de exaurir todos os meios pacíficos), e somente com a aprovação do Conselho de Segurança da ONU, incidir sobre aquela situação específica, com o objetivo de proteger civis.

Essa ideia, em princípio nobre, tem servido em alguns casos para legitimar intervenções militares que agravam os conflitos em curso – em prejuízo dos próprios civis cuja proteção serviu de pretexto – e almejam mudanças de regime. Intervenções em desacordo, portanto, com o direito internacional.

É por isso que o Brasil propôs, em 2011, a noção de “responsabilidade ao proteger”, que qualifica e interpreta a “responsabilidade de proteger”. Nossa posição baseia-se nos princípios tradicionais da política externa brasileira, como a ênfase na diplomacia preventiva de conflitos, a prioridade aos meios pacíficos de solução de conflitos e o respeito ao direito internacional. Para o Brasil, o uso da força só pode ocorrer no marco do direito internacional, sempre com responsabilização e prestação de contas, e nunca para produzir ainda mais violência, mais instabilidade, mais danos à população.

O Brasil não abandonou, em nenhuma medida, essas ideias. O que mudou não foi a posição brasileira, mas o nível da violência, ampliado justamente pela irresponsabilidade no uso da força por parte de grandes potências.

O caso da Líbia é paradigmático. A noção de “responsabilidade de proteger” civis foi utilizada pela OTAN como justificativa para uma intervenção militar que extrapolou o mandato concedido pelo Conselho de Segurança da ONU para bombardear o país, armar milícias e promover mudança de regime.

Quando nos abstivemos na votação da resolução 1973 do Conselho, que autorizou a intervenção, alertamos que as medidas aprovadas iam além do chamado da Liga dos Estados Árabes pelo estabelecimento de uma zona de exclusão aérea, e o uso da força poderia exacerbar tensões no terreno, causando mais mal do que bem aos civis e trazendo sérias repercussões para toda a região.

Passados três anos, nossas preocupações mostraram-se pertinentes. A Líbia vive, hoje, o pior cenário. A intervenção criou espaços de anomia e armou grupos radicais, favorecendo o terrorismo. Não promoveu os direitos humanos do povo líbio, que passou a estar sujeito, em escala inédita, ao caos decorrente da disputa de milícias – incluindo torturas, sequestros, estupros, prisões e execuções ilegais –, com crescente contingente de refugiados e deslocados internos. Deteriorou a economia do país e, portanto, as condições de sobrevivência material de um povo que antes desfrutava de um dos maiores IDHs da África (ainda que com os problemas conhecidos, incluindo a falta de democracia). Desestabilizou a região, com o afluxo de armas e mercenários, como demonstra a multiplicação de grupos terroristas na região do Sahel.

Observe-se que a mesma coisa ocorre, em diferentes graus, na Síria e no Iraque.

Em suma, é exatamente porque nos preocupamos com as condições de vida e os direitos humanos das pessoas que vivem em locais conflagrados que nos opomos, sistemática e consistentemente, a intervenções armadas à margem do direito internacional. Por mais complexas que sejam, somente soluções negociadas politicamente poderão superar os conflitos de forma duradoura e oferecer resposta adequada aos pleitos legítimos da população por liberdade e desenvolvimento.

10. A China deverá se tornar proximamente a maior economia nacional do mundo. Quais são as suas prioridades para a relação bilateral com esse país, do qual a vitalidade das exportações brasileiras tem se tornado quase dependente?

DR - Em 2014, as relações do Brasil com a China estão completando 40 anos, no marco de uma Parceria Estratégica Global sólida e promissora, calcada no diálogo e cooperação.

Nossas prioridades para o próximo período foram estabelecidas durante a visita de estado do Presidente Xi Jinping ao Brasil, em julho deste ano. São elas: a ampliação dos investimentos recíprocos; o estímulo a exportações brasileiras de maior valor agregado; a cooperação espacial, educacional e em ciência, tecnologia e inovação; e a coordenação em temas da agenda política e econômica mundial. Obtivemos avanços importantes em todas essas frentes.

A China é o nosso principal parceiro comercial desde 2009, com balança superavitária para o Brasil. Em 2013, nossa corrente de comércio beirou os 90 bilhões de dólares, número que seguirá crescendo. Na visita do Presidente Xi, o governo chinês anunciou a normalização da importação de carne bovina brasileira. A Embraer vendeu 60 aviões para companhias chinesas, um marco importante no sentido da diversificação das exportações brasileiras para aquele país.

É verdade que a China tem grande peso na importação de produtos brasileiros, assim como de produtos outros países. Essa maior integração comercial com a China não é uma exclusividade do Brasil. Trata-se de tendência mundial, derivada da ascensão econômica chinesa. Mas não considero o Brasil dependente de exportações para a China, ou para nenhum outro país. Pelo contrário, nossa política comercial sempre buscou diversificar as parcerias, justamente para evitar dependências. Isso nos permitiu atravessar a crise econômica de 2008 sem grandes abalos na balança comercial.

O Brasil é o principal destino dos investimentos chineses na América Latina, tendo recebido aportes importantes em diversos setores, como petróleo, energia, alta tecnologia, tecnologias da informação e comunicação, automóveis, entre outros. Espero que empresas chinesas participem das licitações de projetos de infraestrutura e logística, especialmente no setor ferroviário, que propiciarão um salto de desenvolvimento no Brasil.

Aprofundamos a cooperação em ciência, tecnologia e inovação, incluindo biotecnologia, nanotecnologia e a troca de experiências entre parques tecnológicos. O programa CBERS, de cooperação espacial, lançará em breve seu próximo satélite. O programa Ciência sem Fronteiras apoia o crescente número de brasileiros que querem estudar na China. Nossa meta é chegar a cinco mil estudantes brasileiros naquele país, para o que contribuirá a ampliação do ensino do mandarim no Brasil.

A China está aprofundando suas relações com toda a América Latina e o Caribe e é um interlocutor importante do Brasil nos principais temas da agenda internacional, por meio do BRICS, do G20 e do BASIC. Atuamos em prol da reforma do FMI e do Banco Mundial e privilegiamos o multilateralismo nas relações internacionais. Vejo, portanto, perspectivas otimistas para as relações Brasil-China.

11. Qual a sua opinião sobre a importância do grupo BRICS para o Brasil e que relevância ele terá em seu governo?

DR - Creio que ninguém mais, hoje, questiona a importância do BRICS. A questão é como instrumentalizá-la de maneira a concretizar os objetivos constantes do primeiro comunicado do grupo, em 2009, quando reiteramos os objetivos de fortalecer o multilateralismo e revigorar o Direito Internacional, com papel central da ONU. Também mencionamos, naquela oportunidade, maior representatividade das economias emergentes nas discussões econômicas, e isso foi logo concretizado com a criação do G-20 “financeiro”. O grupo tem, ao mesmo tempo, uma funcionalidade instrumental, de sustentar e consolidar a cooperação sul-sul. Isso foi especialmente demonstrado na mais recente reunião do BRICS, a Cúpula de Fortaleza, organizada pelo Brasil.

A criação do Novo Banco de Desenvolvimento e do Arranjo Contingente de Reservas foi reconhecida mundialmente como a mais importante iniciativa da economia global nas últimas décadas. Obviamente, estruturas recém-criadas exigem tempo de maturação e não se pode exigir efeitos imediatos. De qualquer forma, acredito que já não haja razão para dúvida sobre a disposição dos membros do BRICS de concretizar seus objetivos iniciais, já que esses dois mecanismos serão complemento essencial às atuais entidades de apoio ao desenvolvimento e à estabilidade macroeconômica do Sul do mundo. Aliás, a soma das reservas monetárias e dos fundos soberanos desses países é um dado incontestável do peso do grupo.

O BRICS também tem avançado em termos de concertação político-diplomática, tendo mantido grande sintonia nas crises mais recentes, como nos casos da Líbia e da Síria. O mundo multipolar só poderá ser um mundo de cooperação, um mundo efetivamente dotado de sistemas multilaterais, que evitem o uso da força sem autorização das Nações Unidas, ou em desrespeito aos mandatos recebidos.

Aqui entra a importância política do BRICS, dado seu potencial inestimável de capacidade político-diplomática, seja pela presença de membros permanentes do CSNU, seja pela capacidade de mediação e diálogo de Brasil, Índia e África do Sul. A articulação entre os países do BRICS não se limita ao próprio agrupamento, e ocorre também em outros fóruns, como G-20, a FAO, OMS, OIT.

Meu compromisso é o de dar continuidade ao aperfeiçoamento do BRICS como polo de estabilização da ordem mundial, complementar às antigas estruturas. Essas, como vemos diariamente, não são suficientes para conter as ameaças que colocam em risco vastas regiões do planeta, se não todo ele. Não podemos nos deixar levar pela crítica que se faz desde que o grupo foi criado, qual seja, a de que os países do BRICS são muito diferentes entre si. Esse argumento, que se aplica a quase todos os agrupamentos do mundo, é a negação do próprio conceito do multilateralismo, que é uma relação de coordenação permanente entre três ou mais Estados, para solucionar problemas sistêmicos.

O fato de ser conformado por países distintos, portanto, não é uma fraqueza, mas é o próprio sentido, a própria mensagem que o BRICS trouxe para o mundo. A interdependência do século XXI exige que, apesar de eventuais diferenças, busquemos incessantemente consensos em relação aos temas que somente juntos poderemos solucionar. Pensar de maneira diversa, priorizando sempre raciocínios binários ou confrontacionistas, de formação de alianças de países “iguais”, é ignorar as lições da História, especialmente aquelas trazidas pelas duas guerras mundiais do século passado.

12. Qual a sua opinião sobre o projetado Conselho Nacional de Política Externa que alguns pretendem criar?

DR - No que diz respeito à política externa, há que lembrar o papel relevante que vêm jogando as Comissões de Relações Exteriores do Senado Federal e da Câmara dos Deputados. Valorizamos muito esse papel fiscalizador e propositivo do Legislativo, nessa área.

Mas o Itamaraty já vem desenvolvendo um esforço, no sentido de ampliar sua interlocução direta com a sociedade civil. Neste ano, foram realizados os Diálogos de Política Externa e foram dados encaminhamento à produção do Livro Branco da Política Externa.

A política externa, como tantas outras, é uma política pública. A criação e ampliação de espaços democráticos de participação da sociedade civil junto ao governo é sempre bem-vinda. Evidentemente, esses espaços devem ser plurais e contemplar os diversos setores da sociedade, como aliás é o Conselho de Desenvolvimento Econômico e Social. As responsabilidades quanto à definição e implementação de política externa continuarão a ser da Presidência da República e do Itamaraty. Mas a existência de organismos consultivos é sempre positiva.

É assim no plano das políticas internas, é assim no contexto da política externa.

Antes de la entrega de la medalla oficial de la Orden de las Artes y las Letras de Francia, Quino estuvo en el programa de la televisión Argentina “Puerto Cultura” donde fue entrevistado alrededor de 50 minutos. Su obra, sus personajes… toda una delicia.

Estados Unidos lucha por imponer una red mundial de dominio cuyo centro esté en Wall Street y tenga sucursales en otros centros financieros.

El sociólogo argentino Gabriel Merino, autor de Crisis mundial y encrucijada nacional-latinoamericana y referente de la Corriente Nacional Popular Latinoamericana (CONAPLA), explica en qué se diferencia este proyecto del antiguo imperialismo unipolar, que también lucha por imponerse, y cuáles son las posibilidades de los bloques alternativos para evitar que se materialice el proyecto final de la globalización.

¿Cuáles consideras que son las fracciones del Imperio que están en contradicción?

El Imperio está atravesado por la puja entre un viejo imperialismo y un nuevo imperialismo. Hay una fracción avanzada, transnacional y global, dominantemente de ideología neoliberal (y con un ala "progresista" liberal), que busca instituir su poder transnacionalizado y en red.

Para este nuevo sujeto social con núcleo en la red financiera global, que emerge como afirmación global de una nueva forma de capitalismo, la superación de EEUU como Estado-superpotencia mundial, con su particular lógica territorial configurada bajo formas capitalistas anteriores, se vuelve necesaria para avanzar hacia el nuevo formato imperialista donde no exista una potencia hegemónica central excluyente, sino un imperialismo desplegado en una red jerarquizada de ciudades financieras globales.

A ello deben sumarse los complejos militares y tecnológicos, en cuya cima se encuentra el Pentágono. Estos constituyen los nodos principales (con EEUU como nodo central) que darían forma a lo que como tendencia plantean un Estado Red Global, cuya territorialidad es el Globo como conjunto.

La fracción angloamericana global, que es unipolar pero multilateral (un polo de poder, muchos lados), avanzó con el G-20 (en 1999 bajo el gobierno de Clinton y luego reflota con Obama), muchos de sus cuadros coinciden en avanzar hacia una moneda global a través de los Derechos Especiales de Giro (DEG) del Fondo Monetario Internacional, desarrollan nuevos esquemas de integración global tales como los acuerdos transatlánticos y transpacíficos, son partidarios del Poder Inteligente y el Soft Power para la construcción hegemónica del capitalismo transnacionalizado y centran el eje del conflicto en la región Asia-Pacífico. Pretende imponer la "Pax financiera global" y contener los bloques de poder emergentes, devenidos en nuevos polos relativos de poder, y a los bloques de poder centrales que desafían su dominio.

Por otro lado, la fracción americana aferrada al viejo imperialismo de posguerra, unipolar y unilateral, comandada por los conservadores liberales y los neoconservadores (que tiene al indomable Tea Party como su expresión de derecha más radicalizada), necesita conservar el dólar como moneda mundial, el poderío del complejo industrial-militar del Pentágono como núcleo de la economía estadounidense y de la supremacía imperial (de todo el complejo y no sólo en sus desarrollos tecnológicos más avanzados).

Impulsa el ALCA para ampliar un Estado Continental desde el cual mantener su condición dominante en el Orden Mundial, y necesita desarrollar la "diplomacia militar" (sobre la diplomacia financiera) para imponer sus intereses. Además, las guerras convencionales con gran movimiento de tropas son un gran dinamizador del complejo industrial militar del Pentágono.

¿En qué hechos se visibiliza esto, teniendo en cuenta que después del discurso de Obama de West Point, el unilateralismo parece tomar más fuerza y los candidatos a sucederlo poseen un tono más guerrerista, como es el caso de Hillary Clinton?

Por ejemplo, tanto en Siria como en Palestina se observa esta lucha imperial interna. Allí, los neoconservadores (el imperialismo unipolar) son partidarios de tener a Medio Oriente como escenario central del conflicto, controlar dichas reservas de hidrocarburos y el territorio central de Eurasia-África, impulsar la invasión con tropas de los países controlados por fuerzas enemigas. Se rehúsan a la paz en Palestina y pretenden invadir Siria.

Por otro lado, Obama y el bloque angloamericano globalista, pretenden avanzar con la solución de dos Estados en el conflicto de Palestina e Israel, realizar operaciones de inteligencia, insurgencia, guerra electrónica y a través de drones para operar en Medio Oriente; financiar, legitimar y entrenar a las fuerzas civiles y militares que al interior de los Estados se enfrentan a sus enemigos. El bloque globalista necesita concentrarse en el Pacífico, ir contra China y Rusia, y romper el Estado Continental Suramericano-Latinoamericano a través de la Alianza Pacífico

Como planteo en un libro que está por salir, para avanzar en este cambio de estrategia, Obama colocó dos cuadros clave en defensa y seguridad, quienes aseguran una política alineada con la concepción globalista multilateral.

John Brennan, asesor en antiterrorismo de Obama, quedó al frente de la CIA. Brennan tuvo un rol central en la elaboración de las políticas administrativas referidas a los aviones no tripulados y a la guerra cibernética, las dos armas más novedosas y políticamente sensibles del arsenal norteamericano, en línea con la concepción policial del imperialismo global. Este enfoque combina tecnología de control remoto y una diplomacia a la distancia-multilateral, potenciando los conflictos bajo la forma de guerras civiles. Los ataques con aviones no tripulados aumentaron seis veces bajo el gobierno de Obama, que hizo uso de armas cibernéticas a principios de su presidencia, cuando ordenó una serie de ciberataques contra instalaciones de enriquecimiento de uranio de Irán.

Reforzando este avance, Obama nombró al republicano Chuck Hagel como secretario de Defensa. Hagel, el primer veterano de Vietnam en asumir al frente del Pentágono, se opuso a la política exterior de George W. Bush, rechazó la colaboración incondicional de Washington con Israel y adhiere a una política de enfrentamiento económico, político y de operaciones de inteligencia hacia Irán, evitando un enfrentamiento abierto (a ello se lo considera la postura “moderada”).

Con el triunfo electoral de Obama se refuerza la política estratégica para lograr que China sea un mercado emergente y renuncie a constituirse como un bloque de poder. Por ello, como dijimos anteriormente, la centralidad va a estar puesta en el control del Pacífico.

Pero pareciera estar en contradicción con la posición de su exsecretaria de Estado, la Clinton...

En el caso de Hillary Clinton, cuadro de la fracción Global, sus posiciones más belicistas pueden deberse a dos cuestiones. Por un lado, por su pretensión de ser candidata para las próximas elecciones presidenciales y querer disputar a los republicanos el voto de la franja conservadora-liberal o los llamados de "centro" y "centro-derecha". En segundo lugar, por las diferencias que existen, en muchos casos profundas, al interior del bloque global angloamericano. En tercer lugar, a partir de la agudización del conflicto con Rusia por Ucrania y también con China (por el archipiélago de Spratly y las islas Diauyou), que son los principales enemigos con capacidad de desafiar el orden global angloamericano, las posiciones de los cuadros políticos y estratégicos de periodistas e intelectuales de dicha fracción han cobrado un grado de beligerancia mucho mayor.

En este sentido, son cotidianas las editoriales y columnas de opinión en el Financial Times y otros medios anglosajones globales que claman por endurecer las posiciones con Rusia e incluso observan la posible necesidad de una guerra.

¿El clásico enfrentamiento entre palomas (moderados) y halcones (extremistas)?

Esta no es una pugna interna entre halcones y palomas o entre buenos y malos. Es lógico que la fracción retrasada aferrada al viejo imperialismo asuma posiciones que, como en el caso del Tea Party, sean neofascistas. Sin embargo, del otro lado no hay palomas sino necesidades y objetivos estratégicos diferentes, así como mayor capacidad para desarrollar el multilateralismo por su despliegue transnacional.

Por otro lado, en términos económicos, la fracción avanzada expresa el mayor desarrollo de las fuerzas productivas dentro del capitalismo financiero trasnacional, con lo cual busca expandir su dominio sobre los emergentes y tiene capacidad para conducir económicamente dichos territorios sociales en cadenas globales de valor descentralizadas e hipersensibilizadas en lo local. Para ello es necesario disciplinar a la vez que estabilizar el mundo, devenir de una fase económica-corporativa de la dominación a una fase hegemónica que se sustente en instituciones globales.

En este marco, ¿por qué se da el aumento de las tensiones con Rusia, China y los BRICS, como si entráramos en una nueva Guerra Fría?

Porque a partir de 2011, con el inicio de la llamada "Primavera Árabe", comienza a desarrollarse la quinta fase de la crisis del orden mundial (que se inicia en 1999) cuya característica central es el enfrentamiento con los bloques de poder emergentes que desafían el devenir hacia un nuevo orden mundial del capitalismo transnacional con conducción angloamericana.

Los BRICS son territorios de expansión de las transnacionales y las redes financieras globales que están atravesados por una dualidad: son mercados emergentes, subordinados al capitalismo transnacional y al orden mundial que pretenden erigir los poderes dominantes, o son bloques de poder emergentes que se constituyen en nuevos polos de poder relativo (aunque no del mismo poder que los polos dominantes). En la medida que se desarrollaron como bloques que desafían el orden mundial y concentran mayor grado de autonomía relativa, estos países comenzaron a estar en la mira.

A partir de ese momento, se lanza la Alianza del Pacífico (en el marco del Acuerdo Transpacífico) que divide a la Unasur y frena el avance del núcleo Mercosur-Alba, se derriban los gobiernos no alineados a la OTAN en África y Medio Oriente, comienzan las provocaciones en Corea y se agudiza la injerencia en la zona de influencia de Rusia y China.

Como ya afirmaba en los 90 uno de los cuadros estratégicos más importantes de la fracción global angloamericana (Zbigniew Brzezinski), Rusia sin Ucrania no puede aspirar a ser una potencia principal, un polo de poder mundial. De la misma forma, sin Estado continental por lo menos suramericano, no hay condiciones en Nuestra América para avanzar con los procesos de liberación y constituirse en un polo de poder mundial.

¿Cuáles son las claves del mundo que se viene y los posicionamientos para consolidar un mundo multipolar con América Latina como uno de sus polos, como planteaba el Comandante?

Tenemos una crisis que se profundiza, la necesidad de las grandes transnacionales de "comerse" el mundo, una agudización de la lucha por el control de los recursos naturales, una profundización del parasitismo financiero, un enorme salto de productividad anclado en los procesos de digitalización y el despliegue de cadenas de valor globales y una lucha cada vez más fuerte entre los distintos bloques de poder y polos de poder (aquellos bloques con capacidad de incidir decisivamente en las relaciones mundiales de poder) por la reconfiguración del orden mundial.

Es un mundo en transición histórica, en plena crisis civilizatoria, donde comienzan a surgir y desarrollarse formaciones sociales en transición hacia sistemas no capitalistas.

Nuestra América debe avanzar hacia la conformación de un Estado Continental Plurinacional y construir una nueva matriz productiva regional. El plano económico constituye uno de los principales obstáculos para profundizar los procesos de transformación. Sin independencia económica y tecnológica es imposible avanzar con mayores niveles de soberanía política, justicia social y unidad regional.

El Banco del Sur, la moneda del Sur, el Fondo del Sur, las Industrias para la Defensa del Sur, Petro-Sur, Empresa biotecnológica del Sur y otras iniciativas deben ser puntos imprescindibles de un programa de profundización de los cambios, que es la única forma de consolidarnos. Construir cadenas productivas regionales para no quedar subordinados a las transnacionales y avanzar en un plan de infraestructura regional también son ejes estratégicos.

Si no podemos resolver estos desafíos para la Segunda Independencia corremos el riesgo de retroceder. Cada vez hay más conciencia de que debemos dar un salto cualitativo en el proceso de integración y pasar a una segunda etapa en la cual la planificación estratégica llevada adelante por organismos regionales que se parezca a los unidos y plurales ejércitos del Sur, cuando lucharon por la primera Independencia.

Postales para NO OLVIDAR

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº134

 

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Resumen Latinoamericano: Septiembre

 

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Premio Aquiles Nazoa Periodismo Digital 2015

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