Daniel Filmus: –Evo, hace un poco más de cinco años, al poco tiempo de que habías asumido, tuvimos una entrevista de estas características. En aquel momento todavía te costaba mucho sentirte presidente. ¿En estos cinco años te acostumbraste a la idea? ¿Qué cambió del Evo de la primera entrevista a esta segunda?

Evo Morales: –Primero, muchas gracias por la visita y por la otra entrevista. Como siempre bienvenido a Bolivia. Somos sus hermanos, países vecinos y tenemos muchos recuerdos con Argentina, desde el presidente Kirchner, la compañera Cristina; hasta en temas deportivos somos grandes aliados. Después de confrontar o enfrentar la refundación de Bolivia, una refundación mediante la Asamblea Constituyente, tengo que decir que pasar de un Estado colonial mendigo a un Estado plurinacional andino ha costado bastante. Hemos soportado esa primera y última gestión dentro del Estado colonial con la antigua Constitución. Hemos soportado muchas cosas. Sin embargo, gracias a la conciencia del pueblo boliviano triunfamos, ganamos, derrotamos al referéndum, al golpe de Estado, y por tanto, derrotamos a los neoliberales, los opositores que –es su derecho– tienen una mentalidad pro capitalista, pro imperialista, pro neocolonialista. Y al ser el primer presidente del Estado Plurinacional, las cosas han cambiado, no han sido como antes. Después de la refundación aumentamos nuestra votación, en el 2005 ganamos con 54%, y en 2006 con 64%. Ya era más una cuestión de planificación, de gestión, de atención a las demandas. Planificación para avanzar en el crecimiento económico, para que el crecimiento económico sea sostenible. Pues eso me ha alentado bastante, y rápidamente pasan casi los cinco años; y otra vez llegan las elecciones con mayor seguridad. Nuevamente quiero decir gracias a la lucha y a la conciencia del pueblo boliviano.

D.F.: –En tu relación con la gente, ¿sentís que cambió algo? ¿Las comunidades originarias, los trabajadores, los campesinos, encuentran al mismo Evo?

E.M.: –A ver… algunos movimientos sociales siguen diciendo que es más sencillo y rápido reunirse con el presidente que con el ministro. En la zona del trópico de Cochabamba, los que me conocen de antes, ¿qué dicen? Evo sigue siendo lo mismo aunque ya no tome nuestra chicha, nuestra cerveza como antes; es que tampoco hay tiempo para eso. Pero después… sienten que sigue siendo lo mismo. Eso me lo dicen a mí, y a veces recibo cartitas, notitas de sus demandas. A veces me mandan por llamadas telefónicas o por celular, mensajitos, para escucharlos y entenderlos a ellos. Siento que la relación no ha cambiado, y a veces estamos en dos departamentos, tres departamentos, cuatro departamentos en un solo día, hasta cinco, con reuniones desde las cinco de la mañana. No siempre, pero todo para llegar al pueblo, escuchar y atender al pueblo.

D.F.: –¿Cómo es un día en la vida de Evo? ¿A qué hora empieza?

E.M.: –A las 4:30. Generalmente los edecanes me despiertan. Ducharse a las 4:30, menos cuarto o menos diez saldría del palacio por citas que tenemos, coordinar el trabajo hasta las 8 o 9 de la mañana; movilizaciones, según qué viaje, dónde, cómo, algunos programas, algunos datos económicos, revisar proyectos que tenemos; viaje al interior para entregar obras, para hacer nuevas obras, nuevas propuestas y conocer sus nuevas necesidades. Como hay movimiento económico también están creciendo los barrios y tienen otras necesidades. Como hay movimiento económico hay nuevas ciudades intermedias que crecen y que avanzan, y hay que saber cuáles son sus necesidades; entonces, cada día estamos en contacto permanente con las distintas regiones del país. A veces volvemos a las cuatro o cinco de la tarde, a descansar para nuevas reuniones. Por ejemplo, el otro día estaba desde las 5 de la mañana, un domingo, atendiendo llamadas telefónicas, consultas, y a las 6 estaba saliendo a un acto en Cochabamba. Conversamos, desayunamos con las autoridades, el gobernador, alcaldes. Después a participar mediante el ciclismo del Día del Peatón en Cochabamba, y hemos recorrido como 20 kilómetros para terminar un pequeño acto. Después fue tomar el avión, viajar a otras ciudades, como Sucre, donde otra vez nos incorporamos al ciclismo y corremos unos siete kilómetros. Enseguida almorzamos con el gobernador y me vine al aeropuerto. Descanso un poquito para una reunión, una entrevista de esta noche, y ahora estamos con esta entrevista y después tengo todavía una reunión más, y después un sondeo de opinión: como está la entrevista, como está la campaña, cómo están algunos problemas, los distintos departamentos, cómo está el programa para la próxima semana. A veces hay que molestar a algún ministro, telefónicamente, hasta las doce, la una o las dos de la mañana. Un ministro me dijo “presidente, trabajar desde las cinco de la mañana no es vivir bien”, y le dije “nosotros no hemos llegado a ser gobierno, a ser autoridades, para vivir bien, sino que para hacer vivir bien al pueblo; hay que trabajar desde las cinco de la mañana hasta la madrugada”.

D.F.: –¿Y no te cansás nunca?

E.M.: –No… Bueno, sí, hay cansancio. Somos seres humanos. Pero lo mínimo trato de dormir. Por ejemplo, cuando estoy muy cansado, al bajar del aeropuerto, duermo cinco minutos hasta acá; me hace bien. En el avión trato de dormir. Duermo poco pero con esa forma de dormir me recupero. ¿Qué es lo que he aprendido? Que es más importante dormir que comer. ¿Por qué digo esto? Una vez llegaba el compañero Chávez y como en su primera visita no salió tan bien lo que preparamos, en la segunda visita yo personalmente empecé a movilizar, supervisar, organizar la visita del compañero Hugo Chávez. Llegó, y salió muy bien. El sábado retornaba, y yo el domingo tenía que entregar obras desde las 8 de la mañana en la zona del trópico de Cochabamba. Cuando empezó el acto no me acuerdo ni qué hablé, qué estaba haciendo, si me lo han aplaudido o no. En mi intervención dije “estoy mal”, agarré el helicóptero, me vine al aeropuerto, agarré la avioneta, me vine aquí, me entré a la cama a dormir, y cuando desperté me he sentido Evo Morales. Después he pensado ¿qué he hecho? En cinco días apenas había dormido tres horas, como mucho cuatro. No había dormido nada, y desde ese momento me di cuenta que era tan importante dormir.

D.F.: –Si tuvieras que elegir el momento en que te dio más satisfacción de ser presidente, ¿qué momento elegirías?

E.M.: –La nacionalización de los hidrocarburos el 1 de Mayo del 2006 fue emocionante, y también el saludo a las Fuerzas Armadas, cómo organizaron el operativo con el apoyo de la policía nacional y acompañamiento de los movimientos sociales; un momento emotivo, el mejor momento para mí.

D.F.: –¿Pensás que hay un antes y un después en la historia de Bolivia con la nacionalización de los hidrocarburos?

E.M.: –Antes, cómo nos robaron, después, cómo nos hemos liberado económicamente. Decidían las políticas económicas el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y ahora nosotros decidimos; no deciden los extranjeros, y además con resultados, es prácticamente una liberación económica después de la nacionalización.

D.F.: –Hacia el otro extremo. ¿Si tuvieras que decir un día que fue muy triste como presidente, cuál fue el día más triste?

E.M: –Nacionalmente, un día que mis compañeros mineros se enfrentaron con otros obreros. Se enfrentaron, se dinamitaron, muertos sería. Me dolió mucho, me sentí impotente al ver cómo los sectores sociales se enfrentan, y que se maten. Eso a nivel nacional. A nivel internacional el día que más sufrí fue por la muerte del compañero Hugo Chávez; dura ha sido para mí. No quisiera recordar esos momentos. Perder un compañero como Hugo es un vacío, no solamente en Venezuela, sino en Sudamérica.

D.F.: –¿Cuál es el recuerdo que tenés más presente de Hugo Chávez?

E.M.: –Nuestros debates siempre han sido muy transparentes. El compañero, hermano Hugo, siempre ha respetado opiniones. Eso me encanta porque era presidente de Venezuela, nunca imponía, sugería, debatíamos y cuando se presentaba algún problema siempre me llamaba. Tan sencillo era comunicarse con él, inclusive era más fácil que comunicarse con algunos ministros, yo diría. Yo lo intentaba llamar, y a veces estaba en conferencias, pero siempre devolvía la llamada, eso me encantaba. Una vez incluso me mandó un celular con un número de Venezuela para contactarnos los dos, nada más. Otro recuerdo. Cuando he sido presidente electo Venezuela, Cuba y China me recibieron impresionantemente, y yo muy sorprendido. Estaría cansado tal vez, medio agachadito, y había que pasar revista a las Fuerzas Armadas. En los saludos protocolares, Evo, me dice Hugo, Evo saque pecho, saque pecho, y yo ahí agachadito. Me encantó. O cuándo tenía preparado un viaje a Europa, Asia, África y Brasil, yo tenía reservado pasaje en un vuelo comercial, y Chávez, que me había estado llamando me dice “Evo, tienes que ir en otro avión, eres presidente, no puedes ir en vuelo comercial”, y yo “no, presidente, tengo pasaje garantizado”. Ah, faltando dos días, en Cuba, el presidente Fidel me dice: “Evo llévate este avión, puedes elegir”, y yo me he enojado, la  única vez que no hemos coincidido con Fidel. ¡Como yo voy a ir con semejante avión! Porque era grande, grande, para cien pasajeros debía ser. ¡Cómo yo voy a ir en ese avión!, “Llévate Evo”. Yo me he enojado: “No Fidel, no, no puedo hacer eso”. Y otra vez, el compañero Chávez que me dice “me ha dicho Fidel que te tengo que convencer” (risas). Yo me opuse, una pelea por teléfono y me dice: “Evo, tienes que salvarme, tengo instrucciones de Fidel para que tu llegues en avión”. Yo dije, a ver, voy a consultar con Álvaro (García Linera), si dice Fidel, si dice Hugo Chávez hay que respetar, no podemos rechazar, y así me hicieron aceptar, después de todo un día de peleas. Y me mandó dos aviones, no uno nomás, dos.

D.F.: –¿Cuál es el recuerdo de tu última entrevista con Hugo Chávez?

E.M.: –Era un gabinete suyo que estaba planificando. La preocupación de él era “Evo, hay que cuidarse del tema de la salud”. Mi respuesta era “ustedes con Fidel, contigo, me dicen cuídese, cuídese pero ustedes no se cuidan”.

D.F.: –Hubo otro grande de América latina que nos dejó desde la última entrevista,  Néstor Kirchner. ¿Qué recuerdo tenés de Néstor?

E.M.: –El mejor recuerdo que tengo fue después de la nacionalización. Claro, los opositores, la derecha, los neoliberales, decían que no habría nueva inversión para Bolivia. Él seguramente ha escuchado eso, y ha llamado por teléfono: “Evo, yo voy a invertir, yo voy a hacer inversión en hidrocarburos”, dicho muy fuerte, públicamente, como para decir “aquí está su hermano, presidente”. Era una forma de garantizar la nacionalización, porque cuando nosotros pedíamos a los gobiernos anteriores la nacionalización la respuesta era “si nacionalizamos no va a haber inversión”. Ha sido un compañero bien solidario, siempre con muchas recomendaciones, “Evo, la construcción genera empleos, hay que meter el tema de construcciones, viviendas”, que a mí me ha ayudado bastante. El compañero Néstor Kirchner ha sido muy solidario conmigo; sólo llamaba cuando la derecha me atacaba, no tanto como con Chávez, que lo hacía en cualquier momento. Cuando estaba bien no llamaba. Cuando estaba mal llamaba, muy solidario en su momento para aparecer. Inclusive Hugo con Néstor nos han convocado a una reunión con Lula y los cuatro, creo una hora, hemos estado debatiendo en Brasil después de la nacionalización. Un poco se distanció nuestra relación con Lula. Lula se enojó por la nacionalización, y creo que el encuentro con Néstor fue para organizar una relación de emergencia, y salimos bien juntos, unidos, claro. Con mucha sabiduría y experiencia convocó esta reunión para no estar peleados como partidos, como presidentes, como gobiernos antiimperialistas, anticapitalistas; pero tuvimos algunas diferencias con el compañero Lula. Lula tal vez expresó el sentimiento de algunos grupos de Brasil sobre la nacionalización de los hidrocarburos, y me acuerdo que me reclamó “está bien, todo el derecho de la nacionalización pero no debería ser con militares”; me acuerdo.

D.F.: –Nosotros hemos seguido tu camino, nacionalizando la empresa de petróleo más importante, YPF; así que también Néstor y Cristina aprendieron de la experiencia boliviana, como todos hemos aprendido de todos en América latina durante estos años, ¿no?. Cuando hablabas de los aviones no pude dejar de pensar en una experiencia que sufriste personalmente, pero que sufrió toda América latina. Cuando volviendo de Rusia enfrentaste esa violación de la soberanía y, a través de tu avión, todo el pueblo boliviano. ¿Qué conclusión te ha quedado de lo que sucedió?

E.M.: –Primero, quién sabe si no ha sido una decisión para acabar con mi vida. ¿Por qué? Porque la única forma de volver, como no había autorización para aterrizar ni en Portugal ni en Italia ni en España era retornar hasta Rusia, y creo que no iba a alcanzar el combustible. Es decir que el avión se caiga. El piloto, el comandante de la aeronave dice “¿Qué hacemos? No sé si nos va a alcanzar el combustible hasta Rusia”, “Busque un país”, le digo. “¿Por qué no consultas a Suiza? Estamos cerca de Suiza”, porque estábamos a diez minutos. No sé qué hubiera pasado si tenemos que retornar a Rusia y no alcanzaba el combustible.

D.F.: –¿Cómo eran esos momentos arriba del avión? ¿Cómo los vivían?

E.M.: –Yo estaba tranquilo, yo ya pensé “es otro error de Estados Unidos”. A mí me hicieron crecer políticamente los errores de Estados Unidos; sería largo comentarles. Pero más temor había en los pilotos. ¿Qué hacemos? ¿Si pasamos, qué hubiera sido? ¿Nos disparaban? ¿Nos controlaban? ¿Nos obligan a aterrizar? ¿Qué hubiera sido? No sé. Ya bien en Suiza le dije al piloto, “dígale que por razones técnicas tenemos que aterrizar, y aterrizaremos en Suiza”, y en media, una hora, aterrizamos ahí. Pero que nos digan que estábamos trayendo a ese Edward Snowden, con semejante aparato de inteligencia, que nos digan que nosotros estamos trasladando eso, es una mentira, es un pretexto.¿Quién puede creer eso? Sabían que no estaba en el avión pero era un pretexto para atentar ¿no? Y tal vez una forma de amedrentar. Que los presidentes de Sudamérica no tengan ese comportamiento antiimperialista. Entonces hay que escarmentar al Evo. Es un escarmiento mediante Evo a todos los países antiimperialistas y anticapitalistas. De eso estoy convencido. Pero, ¿qué hubiera pasado si retornábamos a Rusia y no alcanzaba el combustible? Si un presidente de Argentina o de Brasil hubiera estado llevando a este joven Edward, no hubieran interceptado. Como es Evo, un campesino indio, un cocalero, sencillo meter el miedo, sencillo secuestrar el avión del presidente. Lamentable, la demanda que hemos puesto a Ginebra no avanza para nada.

D.F.: –Dijiste hace un momento que era extenderse mucho hablar de todo lo que aprendiste de los errores de los norteamericanos. Danos otro ejemplo.

E.M.: –En 2002, el embajador de Estados Unidos, ¿qué dijo?: no voten por Evo Morales. El Evo Morales es un Bin Laden andino. Los cocaleros son los talibanes. Y el pueblo reaccionó. Hasta ese momento ni siquiera el partido comunista nos apoyaba, pero al escuchar eso dijeron “voten por Evo Morales”, los dirigentes decían “voten por Evo Morales”. Ese fue el primer error de la embajada de Estados Unidos. El segundo, pasadas las elecciones de 2002 –ocupamos el segundo lugar– aunque ganamos las elecciones lamentablemente nos robaron, y de acuerdo a la Constitución yo pude ser el presidente porque ocupaba el segundo lugar, pero apenas teníamos 27 diputados de los 130, y 8 senadores, de los 27 senadores. Con esa mayoría, ¿qué hubiera hecho? Nada, hubiera fracasado. Y la embajada de Estados Unidos juntó a dos partidos neoliberales que eran, como decimos acá en términos populares, perro y gato, que no se veían, no se querían, para nada, y el embajador de Estados Unidos al medio, juntando a los dos. Algunos de mis compañeros diputados lloraban para que yo sea presidente, para tener opciones. Pero el embajador los juntó y digo que qué bien, es un gran error de la embajada, esto nos ayuda. Después de las elecciones del 2002, recién yo he creído que iba a ser en cualquier momento presidente. Porque tampoco estaba convencido. Un dirigente calumniado, acusado, difamado, que es un asesino, que es un narcotraficante, que soy Bin Laden, ¿cómo puede ser presidente? Pero cinco partidos nos ganaron, aliados, con menos del 1%, recién yo dije “en cualquier momento voy a ser presidente, hay que prepararse”. Y nos hemos preparado. Ya no acabó su gestión, apenas cuatro años de gobierno, y se han adelantado las elecciones.

D.F.: –La primera pregunta fue ¿qué cambió en Evo en estos años? La pregunta siguiente va a ser ¿qué cambió en Bolivia en estos cinco años? ¿Cuáles son los grandes cambios que hacen que Bolivia no sea la que era antes de que asumas como presidente?

E.M.: –Lo que más valora el pueblo es la estabilidad económica, el crecimiento económico. Antes era menos del 3% el término medio del crecimiento económico, ahora es más del 5%. Los últimos datos, de hace uno o dos meses, dan 6,5% del crecimiento económico. El año pasado fueron 6,8% de crecimiento económico. Es que cuando hay estabilidad política, hay estabilidad económica. Cuando hay estabilidad económica, hay crecimiento económico. Eso valora la clase media, los empresarios, todos valoran este la estabilidad económica. Por tanto, hay cambios profundos, al margen de otras obras pequeñas, medianas y grandes. Lo segundo, que Bolivia tenía una economía de las materias primas. Ahora estamos entrando en la economía de la industrialización. Las plantas separadoras de líquido, la urea, en el tema agropecuario, ni se imaginan, queremos avanzar en lo más grande. Lo otro que cambió es la reducción de la pobreza; del 38% de pobreza, al 18%. La meta es llegar al 8% en el 2020. Y cuando hay movimiento económico, hay empleo, cuando hay crecimiento económico hay pequeñas y medianas industrias que van creciendo, por tanto se reduce el desempleo y la pobreza. Y… a ver ¿qué más? El tema de la comunicación. En telefonía móvil debemos estar en un 70%, 80% de comunicación. En lugares tan accidentados, porque es tan diversa geográficamente Bolivia, no puedes llegar a todos. Vamos a avanzar en la próxima gestión. Y el tema de la electrificación. Estamos sobre 85% de electrificación y cuando llegamos estábamos en 60;  es un trabajo coordinado con los gobiernos departamentales el tema de electrificación. Hemos hecho cambios en el tema de justicia Boliviana, y se ha avanzado, aunque no mucho pero en tema de salud. Hay un programa para cambiar totalmente el tema de salud.

D.F.: –Leí muchas cosas tuyas, últimamente, hablando del tema educativo, ciencia y tecnología. A esta cuestión científico-tecnológica, ¿cuál es la dimensión que le das para el futuro de Bolivia?

E.M.: –Si nos hemos liberado políticamente y económicamente, ahora lo que nos toca es liberarnos en la parte tecnológica y en la parte científica. Por eso hemos empezado desde hace tres o cuatro años atrás las olimpíadas científicas con los estudiantes del nivel secundario. Y ahora hemos creado becas para producción con excelencia académica, que van a ir a las mejores universidades. Queremos contar con una comunidad científica. Cuando tengamos una comunidad científica, será una cuidadela científica, no solamente para ir a estudiar, sino también que vengan a estudiar acá, y de esta manera garantizar la liberación económica. De la economía de materias primas, de la economía de la industria, pasar a la economía del conocimiento, a cómo exportar nuestros saberes. Ya no seguir esperando, o seguir importando, por ejemplo, tecnología de Norteamérica, de Asia, de Europa, sino prepararnos y también exportar, ¿por qué no? Ya no nos consideramos un pequeño país. Nos hemos levantado, hay que continuar. Creo que a eso se debe también el apoyo que tenemos en este momento. Yo estoy casi convencido de que en estas elecciones vamos a batir nuestro récord. No va a ser como 64%, va a ser mucho más.

D.F.: –¿Y en el campo educativo? ¿El apoyo a los chicos en las escuelas?

E.M: –Con “Juancito Pinto”, por ejemplo, hemos reducido la deserción escolar de más del 6% a menos del 1%.

D.F.: –¿Por qué se llama así el bono, “Juancito Pinto”?

E.M.: –Bueno, es un niño de la guerra en el Pacífico. Llevaba entonces su tamborcito… es una larga historia la del Juancito Pinto.

D.F.: –¿Y cuántas familias lo reciben?

E.M.: –Están sobre un millón de estudiantes. Este año vamos a llegar hasta sexto de secundaria. Hemos empezado con nivel primario y hemos aumentado; el año pasado hemos llegado al cuarto de secundaria, y este año al quinto y sexto.

D.F.: –He leído con detalle los puntos en la plataforma hacia el bicentenario y me llamaron la atención los que están muy vinculados a la alegría y la felicidad. Es muy raro ver en un programa político que uno de los objetivos sea la felicidad o el disfrute. ¿Cuál es la idea al colocar esos puntos?

E.M.: –Es el “vivir bien” que decimos; que da satisfacción, que da alegría, por supuesto. Si vives mal, si no tienes los recursos, no tienes por qué vivir en alegría, en felicidad. Pero si tienes trabajo seguro, si tienes servicios básicos, si se tiene comunicación, si hablamos del campo y tienes riego, agua, lo demás es producir, trabajar y vivir bien. La felicidad, la alegría, y además de eso, recuperar nuestra música en áreas rurales pero también en los barrios, las ciudades. ¿Quiénes viven en los barrios? Son compañeros del campo, casi todos son compañeros del campo. Entonces en el fondo es el “vivir bien”, no es el “vivir mejor”.

D.F.: –La Constitución produjo muchos cambios políticos y de participación, fundamentalmente respecto del reconocimiento de las comunidades, en la participación de los pueblos. ¿Cuáles son los avances que se consiguieron y cuáles son los conflictos que se presentan en este momento?

E.M.: –Yo he aprendido bastante del mensaje del Subcomandante Marcos, de Chiapas: gobernar obedeciendo al pueblo, es lo que hacemos. Y no solamente en nuestra forma de hacer política, pedimos, clamamos, la inclusión a los movimientos sociales, que son los representantes del pueblo organizado, nosotros somos actores políticos. Imagínense la central obrera boliviana. Por una decisión orgánica institucional decide estar con Evo, y es un reencuentro de obreros y originarios, reencuentro en la parte electoral, porque antes estuvieron juntos en la lucha sindical, en la lucha social, en la lucha cultural, en la lucha comunal. De la lucha comunal, de la lucha sindical, a la lucha electoral. Gran encuentro. Por tanto, todos somos actores. Ya estamos por encima de la democracia llamada representativa, y la otra democracia participativa, ya no es una democracia participativa sino una democracia decisiva.

D.F.: –Con la pluralidad de pueblos originarios, ¿cómo se logra la unidad en torno de los mismos objetivos?

E.M.: –Por ejemplo, para las elecciones de este año cuesta estar horas sentado en cada departamento; pero hay un tejido social y territorial. Hay representantes de todos los sectores, pero también representantes territoriales. Es el pueblo, ¿verdad? Hay representantes de obreros, de originarios, de transportistas, de mineros, de fabriles, también algunos empresarios.

D.F.: –¿Son asambleas?

E.M.: –Claro, y todos los sectores tienen sus representantes, entonces esa es la mejor forma de unir. Grupos minoritarios, como los indígenas del oriente boliviano, también tienen su representante especial. Eligen, se someten al voto. Algunos diputados de las circunscripciones especiales ganan con 300, 400 votos. En el alto, un diputado tiene que ganar con 160, 170 mil votos; pero los dos tienen los mismos derechos. Ganar con 300, 500, 700 votos no hace diputados de primera o de segunda clase, todos tienen los mismos derechos y los mismos deberes. Yo me acuerdo cuando llegué a diputado en 1997, una vez en el parlamento, en el Congreso he ido al baño, y entra un diputado de la derecha, Tito Hoz de Vila; me acuerdo siempre. Me ha visto y se dio media vuelta y se ha ido. ¡No quería compartir el baño conmigo! Hasta eso pasaba. Cuando me expulsaron del Congreso, yo inicié huelga de hambre en el mismo Congreso, y el presidente de la Cámara de Diputados, con el Oficial Mayor, Ivo Arias de Oruro, metieron candado a todos los baños, a los servicios básicos. No había agua ni baño. Frente a eso yo tuve que abandonar la huelga, y me fui a Oruro a hacer la huelga de hambre.

D.F.: –Señalaste mucho en la primera entrevista de que tenías el honor, pero también el desafío, de ser el primer presidente indígena en América latina y que, si no lo hacías bien, pensabas que ibas a ser el último presidente indígena. ¿Qué pensás ahora, y después de la reelección y el apoyo popular?

E.M.: –Desde el momento que llegué dije “bueno, ya es el primer presidente indígena” pero si le fallaba al Estado, al pueblo, a Bolivia, pensé que tal vez nunca más el pueblo va a confiar en otro dirigente como presidente, no solamente del movimiento indígena, sino de todos los sectores sociales. Después de dos o tres años recién una mañana, cuando llegábamos temprano al palacio, le dije al vicepresidente Álvaro García Linera, “Álvaro, qué te gustaría? ¿Cuál es tu deseo como vicepresidente?”, le digo. Me mira y me dice: “¿Y a vos qué te gustaría?”. Me devuelve la pregunta. Le digo “yo quiero ser el mejor presidente, por esto, por esto, y por esto. Si llego a ser mal presidente, nunca más el pueblo boliviano va a apoyar a un dirigente para que sea presidente. Por eso quiero ser el mejor presidente, ese es mi deseo”. “Yo también”, me dice. Hasta ahora, bien, contento, satisfecho, por los resultados… No hemos podido atender todas las demandas, demandas de hace 200 años o 500 años, pero el pueblo sabe exactamente que hemos avanzado bastante. Falta, entiendo, pero vamos a continuar.

D.F.: –Y pensando un poco en América latina, en los cambios de estos últimos años, ¿cómo ves la situación de América latina? ¿Cómo imaginás la América latina del futuro? ¿Creés que ya no tiene retorno este proceso de transformaciones que se realizó? ¿La derecha, el imperialismo, sigue intentando tener preponderancia en la región?

E.M.: –Las transformaciones democráticas son un camino sin retorno. Cuatro o cinco guerrilleros presidentes. A ver: Mujica, Salvador, Ortega, Dilma, ¿quiénes más?, por supuesto Raúl. En América latina y el Caribe cinco presidentes que pensaron liberar con fusil, con bala, son presidentes con voto, con la conciencia de los pueblos de cada país. Y otros nos sumamos como Evo, como Correa, sin pasar en la lucha armada. Entonces sigue creciendo eso, hay un profundo sentimiento, reflexionamos, los liberales de aquellos tiempos eran una continuidad de la época colonial, del saqueo. Cuando los pueblos se organizaban democráticamente para recuperar el poder político, con una definición antiimperialista, anticapitalista, eran dictaduras militares. Se han roto esas dictaduras militares y vienen gobiernos neoliberales. Sigue la pobreza con gobiernos militares o con gobiernos neoliberales y hay un levantamiento tan natural para frenar, decir basta, a la dominación política para un saqueo económico. Las potencias, algunas potencias como Estados Unidos, o algunas potencias de Europa –que allí no hay cooperación, si hay alguna cooperación es condicionada al sometimiento– algunos países industrializados, nunca van a querer que haya competencia, y para que no haya competencia si no es de dominación pacífica, será de intervención violenta, militar. Lo que está pasando en los continentes. Y en Latinoamérica ¿qué hemos demostrado? Liberarnos políticamente para liberarnos económicamente. Y ellos ¿qué querían? Dominarnos políticamente para robarnos económicamente. Eso ha terminado, eso ha cambiado, por eso no dependemos ahora de las decisiones políticas o económicas de Banco Mundial o el FMI. Aunque hay intentos de otras formas de dominación: la provocación, agresión política a Venezuela y la agresión económica a Argentina, los fondos buitre por ejemplo, es otra forma de provocación. Entonces, frente a esta clase de provocación política, económica, hasta militar, lo más importante es la conciencia de nuestros pueblos. Es mi experiencia este caso, nos han provocado, no tanto militarmente como políticamente y quiero decirles, sin el embajador de Estados Unidos, políticamente, económicamente, socialmente, democráticamente andamos mejor que antes.

D.F.: –Hablando de las nuevas formas de intromisión del imperialismo, todavía quedan algunas viejas, todavía una parte de nuestro territorio, las Islas Malvinas, siguen ocupadas por los ingleses.

E.M.: –¿Cómo en estos tiempos, este nuevo milenio, puede haber islas, territorios, que son ocupados, intervenidos, como las Malvinas por los ingleses o como algunas islas totalmente dominadas por los europeos? No solamente Malvinas, sino tantas otras islas. Supuestamente hay gobierno, pero gobierno dominado. Yo estaba conversando con algunos presidentes que tienen como 80 mil habitantes en 20, 30 o 40 islas, y me dicen “un suizo se compra una isla, toda la isla, hace su aeropuerto, hotel, y son reinos, ni pagan impuestos”. Y conversé con algunos presidentes de Latinoamérica, deberían hacer más presencia como gobiernos antiimperialistas de esas islas, creo que con inversión podemos ir a resolver sus problemas. Deben hacer más presencia, en África por ejemplo, donde el saqueo sigue permanente, es decir, tener una política internacional para liberarnos al mundo. Yo dije en mi posesión el 21 de enero del 2010: “Es nuestra responsabilidad como movimientos sociales no solamente pensar en Bolivia sino en el planeta tierra”. Y en algunos debates que tenemos con la Central Obrera Boliviana, con otros sectores sociales digo “yo quisiera que ustedes aprendan a hablar inglés, y quisiera mandarles a África a debatir, contarles su experiencia, cómo recuperaron sus recursos naturales, que es tan importante la unidad, qué tan importante es la conciencia, pero recuperando nuestros principios que nos dejaron los antepasados, esa lucha permanente contra el colonialismo, el imperialismo, y además de eso es revisar los datos de la repartija imperial, acá en América latina, en África, cómo algunos países en sus eventos se dividieron públicamente”. Hay muchas cosas que reflexionar, repasar el pasado, evaluar el presente, de algunos resultados que tenemos presentes de Sudamérica o América latina, el Caribe. Tenemos que planificar el futuro, con el tema del calentamiento global, saber cómo vivir en armonía con la madre tierra; yo estoy convencido que el planeta existiría mejor sin el ser humano, pero el ser humano no va a vivir sin el planeta, entonces tenemos esa responsabilidad.

D.F.: –Leyendo tus discursos planteás con mucha fuerza esta cuestión del desarrollo sustentable, e incluso para Bolivia uno de los objetivos es el tema de la soberanía ambiental. ¿Sos optimista respecto de cómo va a evolucionar el mundo respecto de esa cuestión o pensás que la humanidad no tiene remedio?

E.M.: –Yo tengo mucha esperanza. La mejor forma de combatir el capitalismo es recuperando nuestra forma de vivencia, en colectividad, en solidaridad, en complementaridad, y no en competitividad. En algunos países todavía se aplican las políticas de Washington, y aquí las quieren reeditar, retomar el ALCA mediante la Alianza del Pacífico, que es un dominio de pequeños grupos, cuando en Unasur hemos avanzado con políticas de complementaridad. Un grupo de presidentes pro capitalistas, pro imperialistas, crean la Alianza del Pacífico, para neutralizar, frenar la gran interacción de Sudamérica en lo económico, en lo político, en lo social y especialmente en tema de integración caminera.

D.F.: –Vivimos en un mundo sumamente convulsionado y con muchas situaciones de guerra. ¿Cuál es el aporte que podemos hacer desde América latina?

E.M.: –Toda nuestra solidaridad a Rusia, al presidente Putin, nuestro respeto, nuestra admiración, y los acuerdos que hace con China para enfrentar a los imperios que todavía tienen esa mentalidad de dividirlos, de invadirlos, de someterlos, y como siempre chantajearlos, en tema de comercio, porque estamos en esos tiempos, estamos en otros tiempos. ¿Cómo aportar desde acá? Argentina y Brasil firmaron acuerdos de exportación de algunas necesidades que tienen países que están enfrentando el imperio, nosotros no podemos estar a ese nivel, pero podemos expresar nuestra solidaridad. Todavía intentan repetir esta repartija imperial de los continentes, y con la fuerza militar quieren aplacar esta clase de movimientos políticos, cuando buscan sobre todo la liberación y soluciones pacíficas.

D.F.: –¿Hay algo que el mundo pueda aprender de América latina? ¿América latina está dando una lección, está generando enseñanzas para el mundo?

E.M.: –En lo económico, en lo financiero, antes iban a estudiar a Harvard, por lo menos algunas políticas sociales y políticas económicas, y ahora de afuera vienen a estudiar acá. Un solo ejemplo, los servicios básicos. Nosotros dijimos que los servicios básicos es un derecho humano ¿no?, y no puede ser negocio privado, y eso están proclamando en algunos continentes, que los servicios básicos sean un derecho humano. ¡Si ya exportamos políticas sociales, hasta políticas económicas!. Yo escuché en la Cumbre del G77 de China a algunos presidentes de África diciendo “queremos nacionalizar, pero todavía hay condicionamientos, chantaje, amenazas de no invertir en los países. Si nacionalizamos vamos a perder todo”. Nosotros hemos nacionalizado, sin ningún miedo, y los resultados son muy diferentes.

D.F.: –¿En qué se reinvierten los recursos que se obtienen con la nacionalización?

E.M.: –En la misma inversión, pero también en la redistribución de la riqueza, mediante las transferencias del tesoro a los municipios, al departamento también, pero también por otro  lado llegan en bonos y rentas y en obras. En varias formas llega esa plata de la nacionalización: transferencia, bonos y rentas y obras.

D.F.: –Última pregunta. ¿Qué le diría a la comunidad boliviana que vive en la Argentina de cara al 12 de octubre?.

E.M: –Primero, quiero que sepan que ellos han sido víctimas de un modelo económico, que los obligó a abandonar el país. No solamente a irse hacia Argentina, también Estados Unidos, Europa, Italia y últimamente en Brasil. Primero algunos hermanos se han ido a España a la construcción, como ahora está mal la economía algunos han retornado, otros se han quedado en la producción de alimentos, como en Argentina. Creo una buena parte de nuestros hermanos producen alimentos en Argentina, y quienes vivían de la construcción se han ido a Brasil por el mundial, las olimpiadas, hay construcciones, pagan bien, también algunos se van a Chile. Pero quiero decirles que aquí va mejorando, y algunos, muy pocos, van retornando de Estados Unidos y de otros continentes, y seguirán retornando mientras sigamos mejorando, desarrollando nuestra economía para bien no solamente los que vivan acá sino también para los que vivan fuera. Yo me acuerdo cuando era jovenzuelo y vivía en mi barrio en Cochabamba, conocía a mis compañeros, especialmente en el deporte, jugábamos… y se han ido a Estados Unidos. Ahora vuelven después de mucho tiempo y dicen “Evo está mejor en Bolivia que en Norteamérica, estoy retornando, aquí está mejor que allá, muchas gracias”. Ahora de Argentina, qué me dijeron algunos hermanos “aquí hemos aprendido a producir, bien mecanizado”, y yo necesito dólares para llevar esta forma de producción en Tarija, o sea, hay que promover para que se vuelvan, para eso debemos garantizar agua y energía, para mayor producción y el retorno de mis hermanos. Que no pierdan la esperanza de volverse a su país.
 

(N. de E.: En la transcripción de esta entrevista se ha respetado el ritmo y las estructuras propias del discurso de Evo Morales, que piensa en su lengua materna, para traducirse al castellano. La pluriculturalidad también pasa por no homogeneizar la lengua arbitrariamente.)

Entrevista por:  Daniel Filmus

Valeria Cortés es una microempresaria venezolana, de 44 años edad. Tiene un hijo de 25 y esta es su segunda visita a Gaza como brigadista internacional. Ha acompañado familias palestinas en el más reciente ataque de Israel. Llegó a Gaza en el mes de abril, de este año, y permanece allí durante este periodo de “cese el fuego”. A continuación su testimonio desde Palestina.

FSJ: ¿En qué parte de Gaza está y con quién se encuentra? ¿Cuál es el panorama tras la declaración del cese al fuego?

VC: Estoy en Nuseirat, en el centro de la franja de Gaza, una de las zonas más castigadas durante la agresión de Israel a Gaza. Duermo ahí pero trabajo en toda Gaza, sur y norte.

No me muevo como las personas de las ong en hoteles cinco estrellas. Los brigadistas dormimos en las ambulancias, en la mitad de la calle, en las aceras, en colchonetas, sentados en sillas de plástico.

Estoy esperando la entrada de otros brigadistas de Unidakum que están en El Cairo pero Israel no ha otorgado los permisos, hay otros cuatro o cinco activistas extranjeros pero de otro grupo.

Hoy Israel disparó contra pescadores contra barcos de guerra y campesinos contra tanques. Seguimos rodeados de tanques en tierra y naves en el mar. Aquí nunca hay tregua, siempre hay drones sobrevolando.

A los pescadores les dieron solo seis millas para pescar, no son suficientes porque cada vez que bombardean las primeras millas son contaminadas y el espacio está saturado de pescadores.

FSJ: ¿Cuándo decidió que convertirse en “escudo humano” -para proteger vidas palestinas- sería su manera de practicar la solidaridad internacional?

VC: No me considero un escudo humano. No somos guardaespaldas, somos testigos. Me siento hermana de esta gente y los acompaño como lo haría con un hermano, no uso casco, ni chaleco antibalas. Observé toda la masacre en carros destartalados, estuve en ambulancias y queríamos saber si esto detendría a los asesinos. Me avergüenza que mi vida valga más porque no soy palestina, Me avergüenzan las diferencias: un niño palestino vale igual que uno estadounidense.

“Estar aquí no es heroico, ni un carrizo, es algo natural”. Cuando tu hermano está en una mala situación no lo piensas: ayudas! He llorado con ellos, dormido, con ellos y son personas muy parecidas a los venezolanos: son todo corazón, no calculan, ni para lo bueno ni para lo malo.

FSJ: Los israelíes no respetan la vida de brigadistas como usted. Lo digo porque usted sobrevivió al bombardeo al hospital de Al- Wafa[1] el pasado 17 de julio. ¿Cuántas vidas han salvado ustedes acompañando a los palestinos?

VC: Israel siempre cruza los límites. Disparó contra refugios de niños, contra un hospital de personas minusválidas y yo ya no sentía que estábamos protegiéndolos.

Siendo testigos los protegemos porque Israel prefiere obrar sin testigos. No somos guardaespaldas pero nunca han asesinado a un campesino ante nuestras cámaras o teniendo nuestros lápices para escribir, no quieren testigos.

FSJ: Usted es madre. ¿Cuál fue su reacción al encontrarse con Mohamed Baker, padre de los niños[2] asesinados por Israel mientras jugaban fútbol en la playa y qué tipo de ayuda psicológica recibe esa familia?

VC: Mi reacción fue de mucha tristeza, no puedo imaginar un dolor más grande, una desesperación más grande y ese sentimiento de pérdida. Pero sé que no habrá justicia y eso da más dolor. Les matan a sus hijos y además los calumnian llamándolos terroristas.

En las ambulancias cargué niños muertos. En mis brazos murió un niño de 7 años, mutilado mientras yo intentaba acomodarle los intestinos porque los tenía afuera. No hay ayuda psicológica ni nada para estas familias.

FSJ: Si aproximadamente 60% de los palestinos en Gaza son menores de 18 años. ¿El objetivo de este ataque Israelí era exterminar una generación que podría continuar defendiendo su territorio?

VC: ¡Definitivamente! Es un plan de limpieza étnica, un genocidio. El objetivo son los niños palestinos, suena sensacionalista pero las cifras lo avalan, mujeres embarazadas y la mayoría de ataques fueron contra hogares multifamiliares.

FSJ: El asesinato de niños por parte de Israel no es nuevo, pero sí invisibilizado hasta ahora. El Twitter nos ha permitido ver, con horror, cuerpecitos de niños destrozados. Pero más allá del horror que produce la información que circula, ¿cuál ha sido el impacto concreto de campañas en redes sociales para frenar este ataque?

VC: Es una herramienta de difusión que sirve para visibilizar, sin pasar por medios masivos, situaciones que antes no veíamos.

[1] http://www.huffingtonpost.es/2014/0...

[2] http://www.20minutos.es/noticia/219...

Fuente: AlbatV

Bernardo Álvarez Herrera es secretario general del ALBA-Petrocaribe, la alianza Bolivariana de las Américas desde otoño de 2013. Fue embajador de República Bolivariana de Venezuela ante EE.UU, de 2003 a 2010, con una interrupción a mediados de 2008 cuando Venezuela retiró embajador. Fue diputado principal por el Estado Miranda, viceministro de Hidrocarburos en el Ministerio de Energía y Minas, y embajador en España de 2011 a 2013.

En esta entrevista en exclusiva desde Caracas, Bernardo Álvarez Herrera describe el funcionamiento del ALBA-Petrocaribe. El 14 de diciembre se cumplen 10 años del Alba, fecha en la que el comandante Chávez y comandante Castro firmaron el acta fundacional del ALBA, una organización cuyo fin es la integración regional de nuevo tipo con instrumentos y herramientas financieras que permitan una mayor autonomía de la región.

Un proyecto que parte de la social, busca la soberanía política y requiere un desarrollo económico distinto, es decir facilita un espacio de complementación económica.

Petrocaribe suministra la mitad de combustibles fósiles a toda la zona del Caribe, un espacio de 21 países, con 131 millones de habitantes y una fuerza de trabajo de 60 millones de personas. El PIB en la región se ha incrementado en un 25% en la última década.

Como experto conocedor de las tramas de la administración norteamericana, Bernardo Álvarez se pregunta: “¿Porqué EE.UU en el área de Petrocaribe no busca un espacio de complementación en lugar de confrontación, como lo hace en la actualidad a través de sus think tanks que sugieren que Petrocaribe no es un modelo sustentable?”.

Fuente: HispanTv

El primer ministro de Haití, Laurent Lamothe, en una entrevista exclusiva para la web de teleSUR, destacó la solidaridad existente con Cuba y Venezuela como parte de la cooperación SUR-SUR restablecida en el continente, al tiempo que subrayó los avances de la actual gestión del gobierno haitiano en pro de la reconstrucción de un país que se encontraba devastado.

El primer ministro de Haití, Laurent Lamothe, hizo enfásis en la cooperación SUR-SUR como uno de los aspectos más importantes de su gobierno resaltando los lazos de hermandad con países del continente en consonancia con la construcción de un mundo multipolar.

La solidaridad imperante con Venezuela y Cuba figura como una de las mayores muestras de cooperación con este país, que se ha visto duramente afectado en los últimos años, tanto por desastres naturales como epidemias, que han conllevado a grandes pérdidas humanas y materiales.

Como parte de la reconstrucción de un país que se encontraba devastado, durante el encuentro el primer ministro también expuso las acciones emprendidas para garantizar el acceso a la educación, asistencia y alimentación en Haití, destacando que durante los dos años de la gestión gubernamental del presidente Michel Martelly han mejorado notablemente las condiciones gracias a los programas sociales.

Lea a continuación la entrevista íntegra de teleSUR al primer ministro de Haití, Laurent Lamothe.

¿Cuáles considera que han sido los logros sociales y políticos más importantes de su gobierno en los últimos tres años?

Uno de los primeros logros fue restablecer la cooperación Sur-Sur con nuestros amigos en Latinoamérica. Es uno de los aspectos más importantes de nuestra política, consolidar esos lazos en la región. Seguir hacia delante y tener un país con políticas progresistas para ayudar a las personas que son las más vulnerables y necesitadas. Logramos hacer eso muy rápido.

Empezamos con nada y actualmente el 70 por ciento de nuestros niños tienen educación gratuita, ese es un acierto mayúsculo en un país, que se logró en dos años de nuestro gobierno. También tenemos un programa de asistencia y un programa contra el hambre para alimentar a 150 mil personas a diario y también tenemos un programa para ayudar a los más necesitados que se llama “Ayuda al Pueblo”. Este programa ayuda a 2,4 millones de personas en Haití.

En general, todas las políticas que tenemos están basadas en la solidaridad con los más vulnerables, solidaridad con aquellos que no tienen nada y con todos aquellos que merecen un futuro digno. Es lo que tratamos de darles.

¿Qué tan popular es el presidente Michel Martelly actualmente? ¿Cuáles son los indicadores de su popularidad?

La popularidad del presidente Martelly en las últimas encuestas de opinión y en todas los sondeos hechos por nosotros y la oposición le dan al presidente un 80 por ciento de aprobación. Y lo puedes sentir, cuando un líder sale a la calle; ves la interacción que tiene con las personas y también (uno puede ver) qué tan populares son sus políticas.

El Presidente Martelly ha triplicado el gasto gubernamental en educación, ha cuadruplicado el gasto en servicios sociales, en programas de protección social. Se conecta con las personas. Hay una conexión muy especial entre el presidente y las personas, así que quien sea que diga que no es popular, no ha estado en las calles o está fuera de la realidad.

El Presidente Martelly ha sido muy activo en cumbres regionales y ha manifestado su interés para que Haití tenga una voz más fuerte a nivel internacional, ¿es el ALBA uno de los escenarios en el cual le gustaría a Haití estar más involucrado?

Haití ha estado involucrado en la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), nosotros participamos en todas las reuniones, el presidente (Hugo) Chávez nos dió el estatus de miembro invitado especial permanente.

Estamos muy satisfechos con eso. Hemos participado en la mayoría de las reuniones del ALBA y somos muy activos. Respecto a mostrar solidaridad con Venezuela: Creemos que esto es lo mínimo que un gobierno puede dar de regreso, porque el grado de hermandad que sentimos con el gobierno de Nicolás Maduro, el grado de entendimiento que tenemos especialmente, la conexión y el respeto que tenemos por el pueblo venezolano lo puedes ver en todos los haitianos; sienten un profundo respeto por Venezuela, por su pueblo y por su gobierno.

Esto ha cambiado completamente el escenario internacional para nosotros, somos más activos promoviendo los valores de Haití y también promoviendo la cooperación Sur- Sur que actualmente sucede entre Haití y Venezuela, entre Haití y Ecuador, entre Haití y Bolivia, entre Haití y Cuba.

Cuba tiene en Haití 743 doctores que son muy activos, que han dado 14 millones de consultas a la población más humilde. En la cooperación internacional Haití tiene un papel muy importante en sus relaciones internacionales y tiene que ver con una estrategia de estar en una mejor posición para promover los valores del país y entender que para tener desarrollo hay que tener lazos muy fuertes de cooperación Sur-Sur, como lo estamos haciendo y también estamos mejorando la cooperación Norte-Sur. Este gobierno se ha enfocado en encontrar los complementos entre nosotros y los gobiernos de Latinoamérica y el Caribe para tener un movimiento fuerte para el desarrollo de nuestro país.

En relación al tema de la cooperación y solidaridad, Haití, como todos saben, ha sufrido muchos desastres naturales y otro tipo de desastres en los últimos cuatro años. Primero con el terremoto y luego con la epidemia de cólera, ¿nos podría comentar algo sobre los progresos que se han hecho para enfrentar las consecuencias de estos desastres?

El 12 de enero de 2010 sufrimos probablemente uno de los terremotos más devastadores en la historia. Perdimos a 250 mil de nuestros hermanos y hermanos y medio millón resultaron heridos. Tuvimos que juntar los pedazos, crear una estrategia para estas personas.

El 50 por ciento de la población en Puerto Príncipe (capital) se quedó sin hogar, viviendo en total pobreza y en las calles en condiciones infrahumanas y con las ayudas del gobierno y subsidios de renta para estas personas hemos relocalizado un millón 430 mil personas han regresado a sus barrios y también recibieron ayuda para establecer micro empresas, porque estamos impulsando las microempresas como un medio para ayudar a las personas. También tuvimos la epidemia de cólera y logramos reducirla significativamente. Ahora los casos están bajando drásticamente; con la ayuda del gobierno de Cuba logramos establecer varios centros de tratamiento y junto a la Organización de Naciones Unidas (ONU) establecimos una comisión para trabajar en campañas de saneamiento para erradicar completamente el cólera del país.

Tenemos un plan muy ambicioso a diez años con dos mil millones de dólares no solo para tratar la enfermedad sino para trabajar en la prevención y en la sanidad del agua. También tenemos un plan de dos años en las áreas donde el cólera ha afectado más, pero me alegra informar que los casos de cólera se han reducido drásticamente.

En 2013, Haití oficialmente llamó a las naciones europeas a pagar por los daños causados por la esclavitud, ¿nos puede decir algo sobre este proceso, en qué punto se encuentra, qué pasos han tomado para lograr que esto se vuelva una realidad?

Esta fue una iniciativa de la Comunidad del Caribe (Caricom), que fue llevada por sus miembros. En lo que nos estamos enfocando ahora es en la solidaridad para cuidar de las personas y viendo hacia el futuro, porque tenemos poco tiempo para desarrollarnos como país y ponernos en el camino del desarrollo. Así que nuestra inversión y nuestro tiempo es para que toda la maquinaria del gobierno esté aceitada y equipada para invertir por el futuro. Invertir en un mejor futuro para los haitianos.

Hemos participado en la iniciativa de Caricom, es un movimiento que esperemos que llegue a algún lado, pero nuestro objetivo y énfasis es construir puentes, comunidades, hermandad y tener este gran movimiento para desarrollar nuestro país de ahora en adelante.

La situación política en Haití ha estado tensa desde hace algún tiempo y se ha debatido mucho sobre las elecciones legislativas que deberían llevarse a cabo en algún momento. ¿Nos podría actualizar sobre esto, habrán elecciones antes de que termine el año o después, cuál es el estatus?

Si fuera por el Presidente, las elecciones se llevarían a cabo mañana. Fueron planeadas. El Presidente llamó a elecciones este año, en enero. La oposición, a través de algunos de sus miembros en el Parlamento, ha hecho todo los posible para posponerlas. Ahora el Presidente está en un proceso de diálogo para unir a todos los hijos e hijas de Haití en un diálogo inclusive con los 50 partidos de la legislatura. Firmaron un acuerdo llamado “Acuerdo del Rancho”, porque es el nombre del hotel en el que se firmó.

Este acuerdo tiene 13 propuestas que hacen camino para las elecciones. Fue firmado, notariado, se empezó en enero de este año y se firmó en marzo. Hemos respetado cada uno de los aspectos del acuerdo. Cambiamos diez ministros del gobierno para satisfacer las demandas de la oposición, estuvimos de acuerdo, ellos hicieron 47 demandas en ese proceso de diálogo. El Presidente estuvo de acuerdo con 46 y los ha llevado a cabo, ahora estamos esperando.

Se suponía que íbamos a tener elecciones el 26 de octubre, pero para tener elecciones necesitamos una ley electoral y la ley solo puede ser votada por el Congreso. Ahora, fue votada por la Cámara Baja en dos horas y lleva detenida casi 200 días en el Senado no por la mayoría, sino por la minoría extremista que se niegan a debatir y votar. Están jugando la política de la silla vacía. Simplemente no se aparecen en el Parlamento, están bloqueando el debate. Han estado haciendo eso desde hace 200 días.

Sin embargo, necesitamos una ley para tener elecciones así que el Presidente ha iniciado pláticas con diferentes sectores de la sociedad, con el Parlamento; con todos para poder solucionar el problema y es por esto que no perdemos ninguna oportunidad para llamar y promover que estos senadores voten. Hemos dicho y hemos sido muy frontales con esto y es que su enmienda termina el 12 de enero, unos tres meses y medio. Los llamamos a votar la ley para que podamos tener elecciones y si ellos no votan el presidente asumirá su responsabilidad el 12 de enero y tendremos elecciones en el primer trimestre de 2015.

En esta entrevista, Angela Davis, activista, profesora, escritora e icono del movimiento Black Power, habla de los vínculos existentes entre las luchas globales. Retomando los temas del feminismo negro, de la importancia de lo colectivo, de Palestina, del complejo industrial de prisiones, la Profesora Davis expone el papel que los pueblos pueden y deben jugar.

-Frank Barat (FB): A menudo hablas del poder de lo colectivo y haces hincapié en la importancia de los movimientos populares. ¿Cómo podemos conseguir ese poder en una sociedad que fomenta el egoísmo y el individualismo?

-Angela Davis (AD): Desde el ascenso del capitalismo global y las ideologías relacionadas con el neoliberalismo, es cada vez más importante identificar los peligros del individualismo. Las luchas progresistas –centradas sólo en el racismo, la represión, la pobreza u otras cuestiones- están destinadas al fracaso si al mismo tiempo no intentan desarrollar la conciencia acerca de la insidiosa promoción del individualismo capitalista. Aunque Nelson Mandela insistía siempre en que sus logros eran logros colectivos conseguidos por hombres y mujeres, sus camaradas, los medios trataron de santificarle como individuo heroico. Un proceso parecido se llevó a cabo para disociar al Dr. Martin Luther King, Jr, del inmenso número de mujeres y hombres que constituyeron el corazón mismo del movimiento estadounidense por la libertad de mediados del siglo XX. Es esencial resistirse a describir la historia como la obra de individuos heroicos para que la gente reconozca hoy su potencial como parte de una comunidad de lucha cada vez más amplia.

-FB: ¿Qué queda hoy del movimiento del Black Power?

-AD: Pienso en el movimiento del Black Power –o a lo que nos referíamos en su momento como movimiento de liberación de los negros- como un momento especial en el desarrollo de la búsqueda de la libertad de los negros. Fue, en muchos sentidos, una respuesta a lo que se percibía como límites del movimiento por los derechos civiles: no sólo necesitábamos proclamar derechos legales dentro de la sociedad existente, sino también exigir derechos sustantivos –puestos de trabajo, vivienda, atención sanitaria, educación, etc.- y desafiar la estructura misma de la sociedad. Esas demandas –también contra los encarcelamientos racistas, la violencia de la policía y la explotación capitalista- se sumaron al programa de diez puntos del Partido de las Panteras Negras (PPN).

Aunque las personas negras han entrado en las jerarquías económicas, sociales y políticas (el ejemplo más espectacular fue la elección de Barack Obama en 2008), hay un abrumador número de ellas sometidas al racismo económico, educativo y carcelario a un nivel mucho mayor que durante la era anterior a los derechos civiles. En muchos aspectos, las demandas del programa de diez puntos del PPN son ahora tan importantes –o quizá incluso más importantes- como durante la década de los sesenta, que fue cuando se formularon por vez primera.

-FB: La elección de Barack Obama fue celebrada por muchos como una victoria contra el racismo. ¿Crees que fue una falacia? ¿Piensas que realmente ha estado paralizando durante mucho tiempo a la izquierda, así como a los afroamericanos implicados en la lucha por un mundo más justo?

-AD: Muchos de los supuestos respecto a la importancia de la elección de Obama están totalmente equivocados, especialmente los que describen que un hombre negro en la presidencia de EEUU simboliza la desaparición de la última barrera del racismo. Pero creo que la elección en sí fue importante, sobre todo porque la mayor parte de la gente –incluyendo la mayoría de la gente negra- no creía al principio que fuera posible elegir a una persona negra para la presidencia. Efectivamente, los jóvenes crearon un movimiento –aunque debería calificarse diciendo que era un cibermovimiento- que consiguió lo que parecía ser imposible.

El problema es que la gente que se asociaba a sí misma con ese movimiento no prosiguió ejerciendo ese poder colectivo como presión, lo que hubiera podido obligar a Obama a moverse en direcciones más progresistas (por ejemplo, contra un incremento militar en Afganistán, por un rápido desmantelamiento de Guantánamo, por un plan más completo de atención sanitaria). Creo que es importante destacar, incluso cuando nos mostramos críticos con Obama, que no habríamos estado mejor con Romney en la Casa Blanca. De lo que hemos carecido en estos últimos cinco años no es del presidente adecuado, sino más bien de movimientos de masas bien organizados.

-FB: ¿Cómo definirías el “feminismo negro”? ¿Y qué papel podría jugar en las sociedades actuales?

-AD: El feminismo negro surgió como un esfuerzo teórico y práctico para demostrar que la raza, el género y la clase son inseparables en los mundos sociales que habitamos. En el momento de su aparición, a las mujeres negras se les pedía con frecuencia que eligieran qué era lo más importante para ellas, el movimiento negro o el movimiento de las mujeres. La respuesta era que esa era una pregunta equivocada. La pregunta más apropiada era cómo entender las intersecciones e interconexiones entre los dos movimientos. Todavía estamos enfrentándonos al desafío de entender las complejas vías por las que se entrelazan la raza, la clase, el género, la sexualidad, la nación y las capacidades, pero también al reto de cómo avanzar más allá de estas categorías para entender las interrelaciones de ideas y los procesos que parecen estar separados y sin vínculos entre ellos. Insistir en las conexiones entre las luchas y el racismo en EEUU y las luchas contra la represión israelí de los palestinos es, en ese sentido, un proceso feminista.

-FB: ¿Piensas que ha llegado ya el momento de que la gente se desenganche de los principales partidos políticos y de ese concepto que nuestros “dirigentes” denominan democracia representativa? El hecho de involucrarnos en un sistema tan corrupto y podrido, gobernado sólo por el dinero y la avaricia, le da legitimidad, ¿no es verdad? ¿Cómo detener esta charada, dejar de votar y empezar a crear algo nuevo y orgánico de arriba abajo?

-AD: Ciertamente, no creo que los partidos políticos existentes puedan constituir nuestros ámbitos fundamentales de lucha, pero el ámbito electoral puede utilizarse como terreno sobre el que organizarse. En EEUU, hemos necesitado durante mucho tiempo de un partido político independiente, un partido de los trabajadores antirracista y feminista. Creo también que tienes toda la razón al identificar el activismo de base como el ingrediente más importante para la construcción de movimientos radicales.

-FB: El mundo árabe ha pasado por cambios tremendos en los últimos años, con revoluciones en curso en muchos países. ¿Qué importancia tiene que en Occidente la gente comprenda la complicidad de nuestros propios gobiernos en el mantenimiento de las dictaduras árabes?

-AD: Creo que es completamente pertinente que los pueblos del mundo árabe exijan que nosotros, en Occidente, impidamos que nuestros gobiernos apoyen a regímenes dictatoriales, y especialmente a Israel. La llamada “guerra contra el terror” ha hecho un daño inestimable al mundo, incluyendo la intensificación del racismo antimusulmán en EEUU, Europa y Australia. Como progresistas del Norte global, no hemos reconocido realmente nuestras importantes responsabilidades en la prosecución de los ataques ideológicos y militares contra los pueblos del mundo árabe.

-FB: Hace poco diste en Londres una charla sobre Palestina, el G4S (Grupo 4 de Seguridad), que es el grupo de seguridad privada mayor del mundo, y el complejo industrial de prisiones. ¿Puedes explicarnos como están vinculados?

-AD: Con el pretexto de la seguridad y el Estado de seguridad, el G4S se ha introducido en las vidas de la gente por todo el mundo, especialmente en Gran Bretaña, EEUU y Palestina. Esta compañía es la tercera corporación más grande del mundo después de Walmart y Foxcomm, y es el mayor empleador privado en el continente de África. Han aprendido a aprovechar el racismo, las prácticas antiinmigratorias y las tecnologías de castigo en Israel y en todo el mundo. El G4S es directamente responsable de las experiencias de reclusión política de los palestinos, así como de todo lo relativo al muro del apartheid levantado allí, del encarcelamiento en Sudáfrica, de las escuelas-prisión en EEUU y del muro a lo largo de la frontera entre México y EEUU. Sorprendentemente, durante la reunión de Londres nos enteramos que el personal del G4S es responsable de ataques sexuales contra las mujeres en determinados centros de detención en Gran Bretaña.

-FB: ¿Cómo es de rentable el complejo industrial de prisiones? Has dicho a menudo que es el equivalente a la “esclavitud moderna”.

-AD: El complejo industrial global de prisiones está continuamente expandiéndose, como se puede ver en el ejemplo del G4S. Por tanto, una puede asumir que su rentabilidad está en alza. Ha llegado a abarcar no sólo prisiones públicas y privadas (y las prisiones públicas están más privatizadas de lo que uno podría pensar y cada vez más sujetas a las demandas del beneficio) pero también las instalaciones para jóvenes, las prisiones militares y los centros de interrogatorio. Además, el sector más lucrativo del negocio de las prisiones privadas es el de los centros de detención de inmigrantes. Puede por tanto entenderse por qué la legislación antiinmigrante más represiva en los EEUU fue redactada por las compañías de las prisiones privadas en un intento manifiesto de maximizar sus beneficios.

-FB: Una sociedad libre de cárceles-prisiones ¿es, en tu opinión, posible o es una utopía? ¿Cómo podría funcionar?

-AD: Pienso que una sociedad sin prisiones es una posibilidad realista en el futuro, pero en una sociedad transformada, una sociedad en la que las necesidades de la gente, y no el lucro, constituya la fuerza motriz. Al mismo tiempo, la abolición de las prisiones parece una idea utópica precisamente porque la prisión y las ideologías que la refuerzan están muy profundamente enraizadas en nuestro mundo contemporáneo. Hay cifras enormes de gente tras las rejas en EEUU –alrededor de dos millones y medio- y cada vez se utiliza más el encarcelamiento como estrategia de desviación de los problemas sociales subyacentes: racismo, pobreza, desempleo, falta de educación, etc. Estas cuestiones no se abordan nunca de forma seria. Sólo es una cuestión de tiempo que la gente empiece a darse cuenta de que la prisión es una solución falsa. La defensa del abolicionismo puede y debería producirse en relación con las demandas de una educación de calidad, de estrategias laborales antirracistas, de atención sanitaria gratuita y todo ello dentro de otros movimientos progresistas. Puede ayudar a promover una crítica anticapitalista y movimientos por el socialismo.

-FB: ¿Qué es lo que el boom del complejo industrial de prisiones está indicando sobre nuestra sociedad?

-AD: Las elevadas cifras de gente tras las rejas por todo el mundo y la creciente rentabilidad de los medios para mantenerlos cautivos son uno de los ejemplos más impresionantes del capitalismo global. Pero los obscenos beneficios que se obtienen del encarcelamiento masivo están vinculados a los beneficios de la industria sanitaria y de la educación y otros servicios humanos comercializados que deberían realmente estar a libre disposición de todos.

-FB: Hay una escena en “The Black Power mixtape”, un documental sobre el movimiento de las Panteras Negras/Poder Negro que apareció hace un par de años, donde el periodista te pregunta si apruebas la violencia. Tu respuesta fue: “¡Qué pregunta, ¿que si apruebo la violencia?! No tiene sentido”. ¿Podrías elaborarla?

-AD: Intentaba señalar que las preguntas acerca de la validez de la violencia deberían dirigirse a esas instituciones que mantienen y continúan manteniendo el monopolio de la violencia: la policía, las prisiones, el ejército. Expliqué que crecí en el sur de EEUU en un momento en el que los gobiernos permitían que el Ku Klux Klan perpetrara ataques terroristas contra las comunidades negras. En aquella época me metieron en la cárcel, tras acusarme falsamente de asesinato, secuestro y conspiración y me convirtieron en un objetivo de la violencia institucional, y van y me preguntan si estoy de acuerdo con la violencia. Fue grotesco. También estaba tratando de señalar que la defensa de la transformación revolucionaria no se basa fundamentalmente en la violencia, sino que tiene que ver con cuestiones sustantivas como mejores condiciones de vida para la gente pobre y la gente de color.

-FB: Mucha gente piensa actualmente que formaste parte de las Panteras Negras, y algunos incluso piensan que fuiste uno de los miembros fundadores. ¿Puedes explicar cuál fue tu papel exactamente, tus afiliaciones en aquel momento?

-AD: No fui miembro fundador del Partido de las Panteras Negras. En 1966, el año en el que se fundó el PPN, me encontraba estudiando en Europa. Después, en 1968, me uní al Partido Comunista y también me convertí en miembro del PPN y trabajé con una rama de la organización en Los Ángeles, donde me encargaba de la educación política. Sin embargo, en un determinado momento, el liderazgo decidió que los miembros del PPN no podían afiliarse a otros partidos, por lo que decidí conservar mi afiliación con el Partido Comunista. Sin embargo, seguí apoyando y trabajando con el PPN. Cuando me metieron en la cárcel, el PPN fue la principal fuerza que defendió mi libertad.

-FB: Volviendo a tu respuesta sobre la violencia, cuando escuché lo que decías en el documental, pensé en Palestina. La comunidad internacional y los medios occidentales están pidiendo siempre, como condición previa, que los palestinos renuncien a la violencia. ¿Cómo puedes explicar la popularidad de esta narrativa de que los oprimidos tengan que garantizar la seguridad de los opresores?

-AD: El hecho de poner la cuestión de la violencia en primer plano sirve casi inevitablemente para tapar los problemas que están en el centro de las luchas por la justicia. Así sucedió en Sudáfrica durante la lucha contra el Apartheid. Fíjate que a Nelson Mandela –al que han santificado como el defensor más importante de la paz de nuestro tiempo- le mantuvieron en la lista estadounidense de terroristas hasta 2008. Los aspectos más importantes de la lucha palestina por la libertad y autodeterminación se minimizan y se vuelven invisibles ante quienes intentan equiparar la resistencia palestina ante el apartheid israelí con el terrorismo.

-FB: ¿Cuándo fue la última vez que estuviste en Palestina? ¿Qué impresión dejó en ti esa visita?

-AD: Viajé a Palestina en junio de 2011 con una delegación de activistas/académicas feministas indígenas y de color. La delegación incluía mujeres que habían crecido bajo el Apartheid sudafricano, bajo las leyes Jim Crow del Sur y en las reservas indias. Aunque todas habíamos estado anteriormente implicadas en el activismo solidario palestino, todas nosotras nos quedamos terriblemente impactados por lo que vimos y decidimos animar a nuestros distritos a que se unieran al Movimiento del BDS (siglas en inglés de Boicot, Desinversión y Sanciones) y ayudar a intensificar la campaña por la libertad de Palestina. Más recientemente, alguna de nosotras nos implicamos en conseguir que se aprobara una resolución que instaba a participar en el Boicot Académico y Cultural de la American Studies Association. Las componentes de la delegación se involucraron en la aprobación de una resolución de la Modern Language Association censurando a Israel por rechazar la entrada de académicos estadounidenses en Cisjordania que iban a enseñar e investigar en las universidades palestinas.

-FB: Hay varios medios de resistencia de los que pueden disponer los pueblos oprimidos por regímenes racistas o coloniales o por ocupaciones extranjeras (i.e., Protocolo Adicional I del Convenio de Ginebra), incluyendo el uso de de la fuerza armada. En la actualidad, el movimiento de solidaridad palestino se ha comprometido con la vía de la resistencia no violenta. ¿Piensas que con sólo esto se pondrá fin al apartheid israelí?

-AD: Desde luego, los movimientos de solidaridad son por su propia naturaleza no violentos. En Sudáfrica, incluso cuando se estaba organizando un movimiento de solidaridad internacional, el CNA (Congreso Nacional Africano) y el PCSA (el Partido Comunista de Sudáfrica) llegaron a la conclusión de que su movimiento necesitaba de un ala armada: Umkonto We Siswe. Tenían todo el derecho a tomar esa decisión. Del mismo modo, le corresponde al pueblo palestino utilizar los métodos que estime más convenientes para tener éxito en su lucha. Al mismo tiempo, está claro que si Israel está aislado política y económicamente, como la campaña del BDS intenta, no podrá seguir adelante con sus prácticas de apartheid. Si, por ejemplo, nosotros, en EEUU, obligamos a la administración Obama a interrumpir sus ocho millones de dólares al día de apoyo a Israel, se iniciaría un largo camino de presiones a Israel para que pusiera fin a la ocupación.

-FB: Formas parte de un comité para la liberación del preso político palestino Marwan Barghouti y de todos los presos políticos. ¿Qué importancia tiene, para que prevalezca la justicia, que todos ellos sean liberados?

-AD: Es fundamental que se libere a Marwan Barghouti y a todos los prisioneros políticos que se hallan en las cárceles israelíes. Barghouti lleva dos décadas tras las rejas. Su terrible situación refleja el hecho de que la mayor parte de las familias palestinas han tenido o tienen al menos a un miembro encarcelado por las autoridades israelíes. Actualmente hay alrededor de 5.000 presos palestinos y sabemos que desde 1967, Israel ha enviado a prisión a 800.000 palestinos (el 40% de la población masculina). La demanda de liberar a todos los presos políticos palestinos es un ingrediente fundamental de la exigencia de acabar con la ocupación.

-FB: Durante una charla en la Universidad Birbeck de Londres, dijiste que la cuestión palestina tiene que convertirse en una cuestión global, una cuestión social que debería llevar en su programa o agenda todo movimiento que luche por la justicia. ¿Qué quisiste decir con esto?

-AD: Que al igual que la lucha contra el apartheid sudafricano fue una causa abrazada por los pueblos de todo el mundo e incorporada a muchas agendas de justicia social, las organizaciones y movimientos involucrados en causas progresistas por todo el planeta deben involucrarse de igual modo en la solidaridad con Palestina. Se ha tendido a considerar a Palestina como una cuestión aparte –y, lamentablemente, demasiado a menudo, marginal-. Este es precisamente el momento de animar a todos los que creen en la igualdad y en la justicia para que se unan al llamamiento por una Palestina libre.

-FB: La lucha es interminable, ¿verdad?

-AD: Yo diría que nuestras luchas maduran, producen nuevas ideas, nuevos planteamientos y nuevos terrenos con los que comprometernos en la búsqueda de la libertad. Como Nelson Mandela, debemos estar dispuestos a abrazar el largo camino hacia la libertad.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=190159

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“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

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