Olga Manzano y Manuel Picón integraron, sin duda, uno de los dúos latinoamericanos más importantes de los que aterrizaron en España a mediados de los setenta, concretamente, en 1974. Olga nació en Angaco, provincia de San Juan (Argentina), el 13 de mayo de 1940. Muy joven, cursó estudios de canto, de danza y de teatro; actividades artísticas a las que ha dedicado toda su vida, bien como compositora, bien como intérprete y profesora. Manuel nació en Montevideo (Uruguay) el 7 de febrero de 1939, y, al igual que Olga, cursó estudios de teatro y de música, sobre todo de canto y de guitarra. Su primera andadura artística fue la formación de un grupo llamado Los Tupambays, dedicado, fundamentalmente, a la interpretación de la música y de la canción tradicional uruguayas. Nacidos en países diferentes, pero muy cercanos, en marzo de 1967, Olga y Manuel se conocieron en Buenos Aires.

 

Tu risa

Ríete de la noche, del día, de la luna,
ríete de este torpe muchacho que te quiere;
niégame el pan, el aire, la luz, la primavera,
pero tu risa nunca, porque me moriría.

Junto al mar, en otoño, tu risa debe alzar
su cascada de espuma, y en primaviera quiero,
quiero tu risa como la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa de mi patria sonora.

Amor mío si vieras, si vieras que de pronto,
mi sangre cae y mancha las piedras de la calle,
ríe porque tu risa será para mis manos
como una espada fresca en las horas oscuras.

Quítame el pan si quieres, quítame el aire,
pero no me quites tu risa porque me moriría,
no me quites la rosa, la lanza que desgranas,
el agua que de pronto estalla en tu alegría.

* * * * * * *
No esperes que te mire,
en la distancia yo voy marchando,
yo no dejé de andar hacia la vida
y el pan de todos mi amor,
¡ay! adiós,
¡ay! adiós.

Todo el amor en una copa ancha como la tierra te di,
todo el amor con estrellas y espinas lo apagaste mi amor,
todo el amor en una copa ancha como la tierra te di,
como la tierra te di mi amor.

Pero yo te alcé y te levanté en mis brazos y te clavé mis besos
¡ay! mi pequeña amada,
¡ay! adiós,
¡ay! adiós.

Irás dentro de una gota de sangre que circule por mis venas.
irás fuera como un beso que me abrasa el rostro,
nadie me conoció como una sola de tus manos me conoce,
nadie supo jamás cómo, ni cuándo mi corazón estuvo ardiendo,
¡ay! adiós,
¡ay! adiós.

* * * * * * *
Mi lucha es dura y vuelvo con los ojos cansados,
a veces, de haber visto la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa, sube al cielo y me busca
y abre para mí todas las puertas de la vida.

* * * * * * *
Yo no dejé de andar hacia la vida y el pan de todos,
no esperes que te mire en la distancia,
yo voy marchando amor,
¡ay! adiós.

Todo el amor en una copa ancha como la tierra te di,
todo el amor con estrellas y espinas lo apagaste mi amor,
todo el amor en una copa ancha como la tierra te di,
como la tierra te di mi amor,
¡ay! adiós.

* * * * * * *
Amor mío si vieras, si vieras que de pronto,
mi sangre cae y mancha las piedras de la calle,
ríe porque tu risa será para mis manos
como una espada fresca en las horas oscuras.

Quítame el pan si quieres, quítame el aire,
pero no me quites tu risa porque me moriría,
no me quites la rosa, la lanza que que desgranas,
el agua que de pronto estalla en tu alegría.
Letra: Pablo Neruda Intérprete: Manuel Picón y Olga Manzano

Tus Manos

Cuando tus manos salen
amor hacia las mias, que me traen volando.
Porque se detubieron en mi boca de pronto,
porque la reconozco.

Los años de mi vida,
yo camine buscandote, cruce los arrecifes.
Subi las escaleras, me llevaron los trenes,
las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas, me parecio tocarte.

La madera de pronto me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron tus manos en mi pecho,
y alli como dos alas, su viaje terminaron.

Y cuando tu pusiste tus manos en mi cuerpo,
reconoci esa grena y ese color de trigo.
Como un viento incesante las hubiera tocado,
y hubiera recorrido mi vientre y mi cintura.

Reconoci esas manos,
reconoci esas alas, de paloma dorada.
Su suavidad seguia volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo.
Y en la piel de las uvas, me parecio tocarte.

La madera de pronto... 
Letra: Pablo Neruda Intérpretes: Manuel Picón y Olga Manzano

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº38