(+ Vídeo) Ecuador No Para - Análisis a las Elecciones de Ecuador 2017 y cierre de campaña

Dos académicos realizaron un análisis de la importancia de las elecciones que se llevarán a cabo este domingo en Ecuador, en la práctica el choque de dos modelos de país, en una campaña enlodada por una virulenta campaña sucia ante la carencia de propuestas de la oposición y el esfuerzo de la candidatura oficialista por diferenciarse y exponer los logros alcanzados y la necesidad de la continuidad del proyecto de Revolución Ciudadana.

Analía Minteguiaga, directora del Instituto de Altos Estudios Nacionales (IAEN), y Francisco Sierra Caballero, investigador del Instituto Universitario de Estudios sobre América Latina, analizaron en el programa “Ecuador no para”, transmitido por TeleCiudadana en coproducción con ANDES aspectos del desarrollo de la campaña electoral enlodada por “denuncias” de la oposición que en muchos casos no han sido acompañadas del debido sustento.  

Sierra dijo que el tema de la corrupción se convierte en el eje central de campaña justamente por la ausencia de propuestas de parte de la oposición.

“En retorica el ataque ad hominem se utiliza cuando no se tiene ya ningún argumento. Cuando no tienes una justificativa racional, una propuesta, una iniciativa política, la fórmula más sencilla es descalificar al adversario”, sostuvo el académico quien añadió que estos ataques  pueden tener efectividad desde el punto de vista electoral.   

Dijo que normalmente el discurso de la corrupción es un discurso conservador que genera desconfianza, que amenaza en algunos casos. “El discurso cínico de la corrupción genera una animadversión ante lo público, lo político y por lo tanto socava las bases de la propia democracia”, manifestó.  

Recordó que desde que inició el proceso de la Revolución Ciudadana –como se conoce en el país al proyecto que lidera el presidente Rafael Correa- se ha tenido que enfrentar a la desinformación y mencionó que la estrategia pasa por descalificar a quien tiene una propuesta, un proyecto de país.

Minteguiaga expuso que no significa que la corrupción no sea relevante y tenga que estar en la agenda, pero hay que tener cuidado cuando asume formas como las que se están viendo que rompen el estado de derecho, quiebran la división de poderes, y se pretende usar para proscribir candidaturas.

A su criterio se trata de imponer un estado de excepción bajo el argumento de la lucha contra corrupción.

En ese caso, sostuvo, algún actor, algún poder (en este caso judicial o mediático) se constituye en el garante de ese régimen.  Con eso se justifica hacer “casi lo que quiere”, imponer prisiones preventivas, no seguir el debido proceso, y la espectacularización de la justicia.

Este estado de excepción al que se refiere Minteguiaga es en muchos casos un pretexto de las élites para llegar al poder de manera antidemocrática ante la falta de opciones de hacerlo por la vía democrática.

Citó como ejemplo el caso de Brasil, donde se pretende bloquear la posibilidad de que el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva se presente como candidato en 2018, y la persecusion en Argentina contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Sierra dijo que en este sentido se crea un framing (encuadre), un marco distorsionado e interesado en la ciudadanía sobre la corrupción. “Hay que tener cuidado con ciertos discursos como la corrupción porque normalmente va precedido del facismo, del golpismo y de medidas autoritarias”, advirtió.

Campaña sucia

La directora del IAEN dijo que hay que prestar atención cómo se desarrollan las campañas electorales y en qué medida se permite que los ciudadanos puedan tener información fiable, verdadera, y reducir al máximo la manipulación política electoral.

“Creo que esta campaña electoral en Ecuador ha tenido quizás los peores vicios en términos de información falsa, de denuncias, de utilización de todo tipo de calumnias para desacreditar al oponente. Hemos visto lo que en ciencia política se habla de una guerra amigo-enemigo, y no de adversarios. Es decir, acá lo que se intenta es destruir, anular, aniquilar al opositor”, dijo Minteguiaga.

Lamentó que se esté llegando a un un punto donde los regímenes democráticos están perdiendo la capacidad de tener campañas donde la gente pueda elegir entre opciones y programas de gobierno diferentes.  

“Estamos llegando a un punto donde vale todo, donde es una guerra sin cuartel (…) La corrupción se convirtió en una justificación del estado de excepción donde todos pueden hacer lo que quieran”, recalcó.

 “Tenemos que tener muchísimo cuidado, prestar mucha atención y aprender del pasado, cuando las élites que han ejercido históricamente el poder sienten que no pueden bajo el régimen democrático, quiebran de alguna manera el régimen democrático. No lo pueden hacer ahorita bajo sistemas militares, bajo un golpe de Estado militar, y buscan otras formas”, agregó.

Sierra apostilló que en política es mucho más fácil destruir que construir y dijo que todavía las elites y la derecha siguen siendo antidemocráticas en América Latina, no respetan que un gobierno de las mayorías esté en el poder porque lo tilda de populista o autoritario y solo es legítimo si pertenece a ese grupo social.

Importancia de la elección en Ecuador

Minteguiaga dijo que la elección de este domingo en Ecuador es relevante no solo para el país sino oara América Latina es relevante porque es una experiencia de gobierno progresista, de izquierda, que está planteando la posibilidad de una continuidad en el marco de lo que ha sucedido en otros países de la región donde ese tipo de procesos se ha truncado por diversas causas.

Los panelistas junto a Marco Antonio Bravo, conductor del programa Ecuador No Para. / Foto: Micaela Ayala-Andes

Argentina y Brasil son un ejemplo contundente de lo que puede llegar a pasar si llegan al poder coaliciones de derecha o centro derecha, sostuvo. El caso de Mauricio Macri, en Argentina, es paradigmático porque llegó al poder con un discurso que retoma los postulados de los gobiernos progresistas pero una vez en  funciones cambió automáticamente su agenda.

“El caso de Argentina es llamativo porque en el último año y medio prácticamente ha desarmado toda la agenda de política social y laboral que se venía gestando los últimos once años con efectos e impactos en la constitución de los estados de bienestar que ha sido terrible: aumento de desempleo, de la pobreza, en el campo de la educación y la salud pública”, expuso.

Por eso señaló que lo que suceda en Ecuador hay que verlo desde esa perspectiva, las opciones son dos modelos de país.

Sierra consideró que es una elección “encrucijada” que pone en juego el fin del ciclo progresista y el retorno a las recetas neoliberales.

De este punto de inflexión va a depender el futuro de la Unasur, del regionalismo y la integración latinoamericana y el reforzamiento de la alianza entre países.

Destacó que los indicadores de eficiencia, justicia e igualdad del gobierno de Correa “son incontestables” y citó otros elementos como el manejo económico, el incremento del PIB, condiciones de desarrollo estructural de la economía que para el ciclo de los próximos 20 o 30 años va a ser un proceso histórico.

No obstante, no descartó que pese a esos logros puede haber votos en contrario debido a las campañas de marketing que hacen un “borrado de la historia” en los que esos elementos que son objetivos, evidentes, pueden echarse al traste por el deseo de un cambio.

En ese sentido, citó el caso de Macri que proclamó el cambio en su discurso y en la práctica hizo “exactamente lo contrario”.

“Este es un elemento de calidad democrática preocupante; cuando los procesos electorales no tienen garantías para que los ciudadanos una vez que voten pueda tener dispositivos de participación y control democrático. Evidentemente uno puede prometer un millón de empleos en la campaña y luego destruir justamente un millón de empleos. Lo hemos vivido en países como en España y en Suramérica se han vivido casos muy ilustrativos de lo que significa esa dimensión subjetiva”, planteó.

Este tipo de campañas, donde se enfrentan propuestas vacías de contenidos, sirven para disputar el sentido qué entendemos como país, dijo Sierra.

“Porque por mucho que tengamos elementos objetivos de política pública en crecimiento, igualdad, progreso, desarrollo, de fortalecimiento de país y Estado, la gente puede votar por simplemente una proclama, un slogan  o por deseo, desgaste, abatimiento sobre un proyecto”, reflexionó.

El analista consideró, sin embargo, que no se puede hablar de un fin de ciclo porque la mayoría de países que han tenido gobiernos progresistas siguen teniendo confianza, un capital acumulado en términos políticos que en algunos casos se van a recuperar. 

Fuente: Ándes

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº48