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Los "leprosos" inmigrantes venezolanos

Trascendió hace poco la existencia de al menos 150 venezolanos varados en la frontera entre Costa Rica y Panamá. Una escena lamentable idéntica a la de un naufragio, que deja mucho que analizar en medio del amasijo de informaciones que proliferan sobre nuestros compatriotas en el extranjero.

Este grupo de venezolanos salió de Panamá para sellar sus pasaportes y luego validar su estadía en ese país bajo el estatus de turistas por seis meses más, jugando un poco a violentar la legislación migratoria, aprovechando sus boquetes y tecnicismos. Lo cierto es que estos venezolanos se encontraban en Panamá en situación que no tiene que ver con el turismo y ahora, imposibilitados de reingresar, han perdido sus pocos bienes y la oportunidad de tramitar por otras vías su permanencia en ese país.

Esa noticia, aunque hoy trasciende, no es nada nueva. Ya había pasado con otros varios grupos de venezolanos que habían salido a sellar su pasaporte viajando por tierra a Costa Rica o Colombia, o volando hasta Venezuela, pero no se les permitió el reingreso a Panamá.

Hecho curioso sobre este caso es que resuena mucho entre un sinnúmero de historias de venezolanos en el extranjero, en condiciones deplorables muchos y otros aprehendidos presumiblemente en actividades criminales en países como Ecuador, Colombia, España, entre otros. Fue muy llamativo el caso de una banda de venezolanos capturados perpetrando atracos en República Dominicana y se justificaron culpando a Maduro. Dijeron "necesitar dólares para enviar a sus familias", aunque con sólo un puñado de dólares producto de sus delitos hubiese servido para mantener un par de familias en Venezuela gracias a la magia del dólar paralelo. Ni hablar de las historias de venezolanos jóvenes "pedigüeños" en Ecuador, martillando dinero (dólares) en autobuses y haciendo campaña por el candidato de la derecha en ese país. Historias todas que dan pena ajena.

En síntesis, se va cuajando el relato del "pobre inmigrante venezolano", indeseable en muchos casos, "por llegar pobres a esos países", y hasta por "llevar malas mañas". Se consolida un estigma. La etiqueta viene con el acompañamiento de medidas selectivas migratorias que vienen aplicando algunos gobiernos para restringir la entrada de nuestros compatriotas a algunos países.

Irónico es que por amplia mayoría los emigrantes venezolanos son gente de derecha, que acude a varios países de derecha, donde los gobiernos los tratan como tratan a los inmigrantes los gobiernos de derecha. Y aún así, hay quienes se asumen indignados por eso. Retrato de gente que en algunos casos (en sentido literal y figurado) no tienen idea de adónde van.

"Que los venezolanos vuelvan cuando vuelvan a ser ricos. Pobres no los queremos"

Un venezolano que emigró a Panamá, opositor recalcitrante y antichavista duro (que conozco y que no nombro por razones obvias), ha exclamado que en ese país escuchó esa sentencia. "Ya no traemos dólares para gastar y raspar, y ahora por eso algunos no nos quieren por aquí", me dijo. Tal parece que el Estado petrolero benefactor y gastón, que simplemente no ha podido pagarle más viajes y abusos a muchos venezolanos, es el culpable del desmadre, dicen algunos.

Otros dicen que, ciertamente, el desastre de la economía asediada, bajo una coyuntura dura, por guerra económica, pillaje generalizado, especulación desatada y caída de precios petroleros, hicieron el caldo del malestar causante de emigraciones recientes de venezolanos. Y he ahí el retrato de algunos que "huyen de la crisis" y terminan "en la aventura" de vivir en el extranjero en la cuasi indigencia, pero pagada en dólares o pesos (éeeeexito).

Pocos hablan de quienes se han ido motivados a la gracia especulativa del dólar paralelo. Inmigrantes "emprendedores" (muchos que antes raspaban cupos) y que se van al extranjero a dormir en el piso y almorzar pan y refresco, todo para ahorrar unos dólares que vendrán a ofrecernos a tasa Dólar Today y harán la fortuna que ningún asalariado aquí hace ahora.

En cualquiera de estos casos, los venezolanos en el extranjero son más que visibles. Los nuevos migrantes venezolanos llaman mucho la atención por las razones por las que se fueron, por las condiciones en que están (algunos) y por las cosas (viveza criolla) que hacen algunos. La bulla suena duro tratándose de Venezuela. "Ya no nos quieren", dice este amigo mío. "Nos tratan a veces como unos leprosos".

El problema de los inmigrantes "leprosos" e "indeseables" venezolanos

Entendamos el mundo en que vivimos. Este es el alibombo donde la "civilizada Europa" bombardea Siria y el norte de África y al producirse el desastre humanitario y la emigración masiva, tratan como plaga a los emigrantes refugiados que cruzan el mar mediterráneo ahogándose o pereciendo de frío en las puertas del viejo continente. Este es el mundo donde se estigmatiza al emigrante, se le señala y se le adjudican culpas de problemas en los países adonde fueron a dar. Es el mundo donde el pensamiento neofascista adquiere nuevos lugares privilegiados en la política mundial y las tendencias xenófobas recrudecen. En ese mundo y en este tiempo, los venezolanos decidieron emigrar (algunos).

Y en esta comparsa de estigmatización antiinmigrante, algo que es casi una sensación global, los medios, la politiquería y la majadería tienen mucho que ver. Tal como le pasó a los refugiados y desplazados sirios, afganos y africanos, Venezuela y sus emigrantes no escaparon a esto. Lo que sigue a continuación es una explicación, detalle a detalle, del por qué resultó mal el desenfreno de ataques contra el chavismo y el gobierno de Venezuela, al punto de que este se redirigió (injustamente) contra los venezolanos en el extranjero. Tomen nota:

  • La señalización del país "en total caos" y en una "severa crisis humanitaria peor que la de Somalia" fue tan pregonada en el extranjero por medios y actores políticos de derecha, que hizo lucir al emigrante venezolano como un africano subsahariano, que es el típico inmigrante rechazado por la mentalidad de derecha xenófoba, chovinista y odiosa. El resultado es que el venezolano hoy es etiquetado y rechazado (en algunos casos) como lo son en nuestro continente los haitianos. Muchos de los que salen de Maiquetía (aunque no vayan en una balsa en el mediterráneo) lidiarán con ese lamentable estigma y en consecuencia a muchos les cerrarán las puertas. La exageración y magnificación de la crisis venezolana resultó mal.
  • Los pocos casos de viveza criolla made in Venezuela (producto de exportación, dicen) practicada en el extranjero, sirven de caldo de cultivo para la injusta generalización. Los medios de derecha en América Latina la publicitan, la promueven, la difunden. Contribuyen a crear el estigma. Las redes sociales hacen una enorme contribución y hasta los mismos canales antichavistas (usuarios, páginas, tuiteros, etc.) posicionan la etiqueta. Han hecho que se hable tanto de Venezuela afuera que ahora no quieren parar de hablar de nuestro país. En España hasta las campañas electorales se basan en Venezuela. Ya no es "la pobre gente en Venezuela". Ahora es "los balseros venezolanos que vienen a cometer sus fechorías, joder". Hablar en el extranjero sobre Venezuela resultó mal.
  • Organizaciones mayameras ultra antichavistas como Orvex, promovieron durante años el fraude migratorio de venezolanos en EEUU. Cobraban a venezolanos por "asesoría" para entrar a EEUU bajo la condición de "perseguidos políticos". Los bufetes en Miami sirviéndose de ese negocio hicieron un agosto. Miles de venezolanos intentaron burlar el sistema migratorio estadounidense y la gran mayoría de las peticiones de asilo eran negadas por carecer de pruebas de que tales personas eran "perseguidas por el rrrégimen". Este parapeto estaba además acompañado de las declaraciones de voceros de la MUD en Venezuela y Miami, que hablaban de una "feroz dictadura en Venezuela". La consecuencia de ello fue que la autoridad migratoria norteamericana en lugar de compadecerse "de los pobres perseguidos", afinó una política de segregación selectiva y se han visto casos de compatriotas que en un aeropuerto norteamericano dicen que tienen "miedo de Venezuela" y son detenidos y luego deportados. Con Trump la cosa empeoró. Para EEUU la categoría de "perseguidos" venezolanos sólo la tienen banqueros prófugos, corruptos y politiqueros de oficio. Varias oficinas migratorias de otros países comenzaron a desestimar el cuento de los "perseguidos" por los antecedentes vistos en EEUU, lo que deviene en un aderezo del caldo de los venezolanos "indeseables". Lo de los "perseguidos políticos" también resultó mal.
  • Para los gobiernos de derecha de América Latina, los venezolanos que emigraron "aventurándose" (es decir, sin casi nada en los bolsillos) vienen a ser nuevos pobres que se suman a la inmensa cuota de su población que se está empobreciendo por los ajustes neoliberales. Es el caso de Argentina, Colombia, México y Brasil. En consecuencia, no los quieren allá. Incluso en países como Costa Rica donde la migración venezolana es minúscula, comienzan a acariciar la idea de solicitar visado para venezolanos. Los gobiernos de derecha están interesados en destruir al chavismo, no de atender a los llamados "venezolanos desesperados". Por considerarlos una carga, los tratarán como tal. Precisamente estos gobiernos son aliados de la MUD, lo que es una paradoja, pues la MUD se ha encargado tanto de ir al extranjero a invitar a los países para que se metan en los asuntos venezolanos, que han contribuido a esto: gobiernos interesados exclusivamente en atacar al gobierno de Venezuela y a promover de la boca para fuera el "desastre humanitario", pero cada vez poniéndole más trabas a los migrantes venezolanos. Las misiones en el extranjero de la MUD han salido muy mal.
  • ¿Cuántas personas han emigrado de Venezuela en los últimos 17 años? La estimación más estrafalaria no los coloca siquiera en los 2 millones, lo que es nada comparados con los casi 5 millones de colombianos en el extranjero (la mayoría de ellos pobres, especialmente en Venezuela). Pero el estigma persiste, pues tiene el móvil político de conmocionar a la comunidad internacional en un ataque por elevación al gobierno de Maduro. La colocación desproporcionada de la emigración venezolana por parte de agentes y medios del antichavismo dentro y fuera de Venezuela, termina colocando al Gobierno Bolivariano como único responsable de este fenómeno. ¿Sucedieron esos señalamientos alguna vez contra el gobierno de Colombia? No. Eso desnuda el móvil político del asunto, con el cual los venezolanos en el extranjero lidian pagando los platos rotos. "Devuélvanse a su país vuelto mierda", "Son una plaga de langostas", les dicen. Eso pasa cuando estás en el extranjero y no eres Lilian Tintori. Usar a los emigrantes como arma para chantajear al mundo resultó mal, muy mal.

Visa para un sueño

La cuestión migratoria venezolana ha tenido y tendrá muchos bemoles, especialmente en tiempos como los actuales, donde cualquier venezolano que ande "mamando y loco" dentro o fuera de Venezuela es usado como utilería politiquera por los únicos beneficiarios de las crisis: los opositores. A estas alturas debe haber más de un venezolano en España deseando que la MUD deje de mandar gente para allá para aparecer en la TV, pues antes los venezolanos eran tan invisibles allá que la única referencia que les hacían era que hablaban como Boris Izaguirre o Ivonne Reyes. Ahora no. Ahora los señalan como que vienen del país "degenerado, sumido en la hambruna y en una dictadura tropical". Algunos lidian con la lástima, otros con el rechazo.

Aunque muchas de las historias de venezolanos en el extranjero no son desalentadoras, las nuevas oleadas de emigrantes venezolanos lidian con demasiadas cosas a cuestas. Huir del país mina buscando visa para un sueño puede que tenga sus pesadillas.

Fuente: Misión Verdad