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Cantar en tono cubano (+ Video)

Cuando Anamarys era muy pequeña su madre simulaba el sonido de una guitarra y ella jugaba a improvisar décimas. En el Central Héctor Molina, un lugar “muy tranquilo”, gustaba de jugar a las escondidas y a las muñecas, y veía mucha televisión. Hoy cantará frente a un teatro Karl Marx repleto, pero está confiada, casi no necesita ensayo. Después de que a los 10 años se le olvidara una seguidilla frente a cinco mil personas, entre ellas el presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, y lograra sobreponerse, ya cualquier escenario es lugar común.

–  ¿Qué te pasó en ese momento?

– “No me tocaba cantar a mí, sino a un amigo mío que se puso indispuesto y a última hora me tuve que aprender la seguidilla y en pleno espectáculo se me olvidó. Paré y cuando me acordé seguí. Creo que nadie se dio cuenta, pero la pasé fatal”.

Anamarys Gil Méndez nació al borde del milenio. Ha vivido sus 17 años en la misma casa de siempre y no tiene ningún interés por mudarse del municipio San Nicolás de Bari, en Mayabeque. Es una muchacha risueña y sencilla, apasionada por la música tradicional cubana. Canta con una de esas voces únicas, de las que huelen a raíz.

En pocos años ha vivido tanto que esfuerza la memoria para recordar anécdotas de hace poco, parece una mujer madura. Y tiene preocupaciones muy serias. Reflexiona sobre la importancia de divulgar nuestras tradiciones, de mantener viva la décima, le preocupa el futuro de Cuba y quiere que los jóvenes escuchen “música que aporte valores”.

– ¿Qué cambiarías de Cuba?

– “Repentista al fin, lo veo desde lo cultural. La juventud debería interesarse por cosas que le aporten más. Hablando claro, yo escucho reguetón, pero un reguetón sano. Pero no se puede dejar que te influyan cosas banas. Siempre es bueno buscar música que te aporte algo. Hay que darle más divulgación a la música que aporte valores. También hay que mejorar mucho la educación formal y los valores humanos”.

Cuando Anamarys cursaba el octavo grado le tocó vivir la experiencia más dura, su papá falleció. Todas las etapas de la vida tienen sus complicaciones, pero la adolescencia siempre más. Ella, además, se quedó sin los consejos del padre, sin su cariño. Pero esta muchacha responde a todo con una fuerza tan natural, tan contagiosa.

– ¿Cómo cambio tu vida la muerte de tu padre?

– “Las cosas de la vida son así. A partir de ese momento me ayudó a ser más fuerte. Fue algo repentino, me afectó mucho y nunca me he recuperado porque de eso uno nunca se recupera completamente. Pero después tuve que seguir adelante y luchar por lo que quiero. Si no dejé la décima en aquel momento no la voy a dejar nunca”.

Anamarys le canta a un miembro del público durante el l IX Coloquio Internacional de Musicología, celebrado en Casa de las Américas. Foto: José Raúl Concepción/ Cubadebate.

Anamarys le canta a un miembro del público durante el l IX Coloquio Internacional de Musicología, celebrado en Casa de las Américas. Foto: José Raúl Concepción/ Cubadebate.

Desde hace bastante tiempo, cuando su hermana mayor formó una familia, Anamarys vive sola con su madre. Pasa mucho tiempo con ella, a quien “le debe todo” porque es quien le “ha acompañado siempre”. También le gusta rodearse de sus amigos y no le importa donde vaya, siempre que la compañía sea buena. “Con los amigos se disfruta donde sea”, dice.

Ella, que conoce a varios jóvenes interesados por la música tradicional cubana, le preocupa que no se convoque de modos efectivos, que las nuevas generaciones le hagan rechazo a la décima por desconocimiento. Cree que se deben renovar las maneras.

– ¿Cómo lograr que los jóvenes se interesen más por la décima?

– “En este sentido, hemos mejorado en comparación con algunos años atrás, pero todavía queda mucho por hacer, para no decir demasiado. Creo que la solución estaría en divulgar más y que no sea siempre lo mismo: dos poetas en guayaberas cantando una controversia. Hay que hacer cosas nuevas, que estén dentro de nuestro mundo, pero que llamen la atención del público joven”.

– ¿Qué es lo que más te atrae de la décima?

– “Lo difícil que es. No cualquiera puede improvisar una décima encima de un escenario, con versos y rimas que te salgan de la mente en cuestiones de segundo. Creo que ni un científico pudiera explicar a la velocidad que trabaja el cerebro para estar en tantas cosas a la vez. Es un arte espontáneo y eso es lo que más atrae. Se le puede cantar a cualquier cosa que sucede en el mismo instante”.

El repentismo es un arte con cara de deporte de riesgo. Cada improvisación es un reto, más si eres un niño.

Para improvisar una décima se necesita pensar con agilidad y exactitud. Todos los versos deben ser octosílabos, se debe componer poesía en cuestiones de segundo y respetar la rima  “abbaaccddc”, o sea, primero con cuarto y quinto, segundo con tercero, sexto con séptimo y con décimo y octavo con noveno. Es complicado hasta de explicar.

Anamarys aprendió a improvisar décimas en un Taller de Repentismo del municipio Güines, con el profesor Lázaro Palenzuela, una de las personas que más ha marcado su vida y la de muchos otros niños que jugando se convirtieron en poetas.

– ¿Cómo ha influido en ti el Taller de Repentismo?

– “Empecé en el Taller a los ocho años y a partir de ahí mi vida dio un cambio radical. Me ayudó a superarme en la música y en la escuela. Los niños que asisten al Taller adquieren agilidad mental mediante juegos para ejercitar la memoria y recursos literarios que son muy útiles en la Lengua Española”.

La tarea para el improvisador es aún más difícil cuando se le impone el reto de los pies forzados. Crear una poesía armónica con uno de los 10 versos impuestos complica la situación, y todavía más si se le ponen cuatro pies forzados.

Durante el IX Coloquio Internacional de Musicología, Anamarys cantó en Casa de las Américas y el público le puso cuatro pies forzados. Con las frases: “en esta noche tan bella”, “dibujando un porvenir”, “¡qué vivan nuestro amigos!” y “la décima es una huella”, la joven tenía que componer una poesía que uniera de forma lógica esos cuatro temas. En poco más de un minuto compuso esta estrofa (ver el video al final):

En esta noche tan bella

donde quiero improvisar

voy a mi voz levantar

y a ver si sale una estrella

la décima es una huella

y ustedes son los testigos

pues sin tener enemigos

dibujando un porvenir

no hay más nada que decir

¡qué vivan nuestros amigos!

La habilidad obtenida para improvisar tan rápido a su corta edad se debe al esfuerzo constante de estudiar las técnicas que le enseña su maestro Lázaro y además se las ha arreglado para mantenerse con buenos resultados en todos los niveles escolares.

– ¿Cómo ha sido llevar al mismo tiempo la décima y la escuela?

– “Es bastante difícil porque debes llevar el estudio de la escuela y el de la décima, que ambos deben ser diarios y es imposible hacerlo así. A veces tenía actividades que me impedían asistir a la escuela y eso era un problema. Son dos mundos diferentes e iguales al mismo tiempo. La décima es mucha diversión, pero la escuela es lo principal”.

Como beneficio de su talento y su sacrificio, Anamarys ha sido seleccionada en cuatro ocasiones para representar a Cuba en eventos internacionales. A los 11 años acudió a la Sexta Jornada de Niños y Jóvenes Troveros, Poetas y Versadores, celebrada en diversos estados de México. Luego fue también a la Séptima en Colombia y el pasado año a la Octava, una vez más en el país azteca. Además, estuvo en un Festival por la Paz con sede en varias ciudades de Andalucía, España.

“Ha sido un privilegio. Lo más emocionante es que cuando te llaman para cantar, no te dicen tu nombre, te presentan como Cuba. Ahí éramos Cuba y eso fue un orgullo”, cuenta sobre la experiencia de representar a su país.

Además de la presentación de los libros, un grupo de niños y adolescentes interpretaron música campesina. De izq. a der. Gabriel Hernández (laud), Norlen Chávez (laud) y Yoandi Zuñiga (tres). Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.

Compañeros del Taller de Repentismo (de izq. a der.) Gabriel Hernández (laud), Norlen Chávez (laud) y Yoandi Zuñiga (tres). Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.

– Te emociona mucho hablar de Cuba ¿Qué crees de tu nación?

– “Es el país donde yo nací y donde me voy a morir también, me gusta vivir aquí. Los países a los que he ido son muy lindos, pero ninguno los cambios por Cuba. Me siento identificada como cubana. Aquí es donde tengo mi historia, mis amigos, donde tengo la libertad que yo quiero, donde están mis raíces. Los jóvenes que quieren emigrar es quizás porque no han visto cómo es la vida en otros países. En  otros países no hay la libertad que uno tiene aquí”.

 ¿En qué sentido?

– “En México, por ejemplo, no puedes salir a la calle porque hay mucha violencia. No es lo mismo que aquí, donde el estudio y la salud es gratuita y uno puede estudiar lo que quiera”.

– ¿Qué quieres estudiar?

– “Estoy terminando el preuniversitario, dentro de poco tengo las pruebas de ingreso. Quisiera estudiar Licenciatura en Turismo, Filología o Psicología”.

– ¿Quieres dedicarte a la décima toda la vida?

– “Mi carrera no puede ser. Cuando me vuelva profesional sí será un trabajo como otro cualquiera, pero es muy inestable. Entonces tienes que llevarlo junto con una carrera, tengo que estudiar. La décima es como un modo de diversión, es algo paralelo a lo que yo vaya haciendo. No quisiera detenerme en una sola cosa. Económicamente puedes vivir de ella, pero es algo muy inestable. No es como una carrera que la estudias, tienes tu trabajo, tienes un título”.

– ¿Qué te ha dado a ti la décima?

– “A mí la décima me lo ha dado todo. Me levanto y espero que me llamen para una canturía o que aparezca una competencia o un evento. Para mí la décima lo es todo. Me ha dado el conocimiento que tengo, además de la escuela, pero la décima me ha obligado a estudiar por mi propia cuenta y también el hábito de la lectura. A ella le debo la mayoría de las amistades que tengo y los lugares que conozco”.

Y sin ponerle pie forzado ni convocatoria alguna, Anamarys Gil, espontánea y alegre como acostumbra, nos regala una décima sobre la juventud, hoy canta en el acto por el 55 aniversario de la Unión de Jóvenes Comunistas:

Un joven resulta ser

el ser más firme y seguro

con más ansias de futuro

que nostalgia de un ayer

es sol al amanecer

visto desde una ventana

y es entre la especie humana

quien sigue con paso ardiente

la constancia del presente

tras el sueño de un mañana.

Ya en la noche, estos carismáticos niños güineros impresionaron al público con la calidad de su música. Foto. José Raúl Concepción/Cubadebate.

Anamarys (centro) canta junto a algunos de sus compañeros del Taller de Repentismo de Günies. Foto: José Raúl Concepción/Cubadebate.

Anamarys improvisa una décima con cuatro pies forzados:

Fuente: Cuba Debate

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº33