El 20 de abril de 2001, en la III Cumbre de las Américas de los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Québec, Canadá, el presidente venezolano, Hugo Chávez, firmó la declaración final y expresó el rotundo rechazo de la patria bolivariana a la propuesta del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y dejó clara la posición de Venezuela sobre los párrafos 1 y 6 de la Declaración de Quebec que sustentan a la Carta Democrática de la OEA.

El ALCA, creada para favorecer a la economía estadounidense sobre los países latinoamericanos, era una extensión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), suscrito entre Canadá, México y Estados Unidos.

Aunque fue lanzado en diciembre de 1994, fue en la III Cumbre de las Américas cuando captó la atención de la opinión pública internacional al ser objeto de protestas masivas contra la mundialización económica de las empresas. En ese escenario, Chávez fue crítico y acertado al catalogar dicho acuerdo como herramienta del imperialismo, cuyo fin era explotar las economías de los países latinoamericanos.

De los 31 Estados que participaron en la Cumbre de 2001, Venezuela fue el único en oponerse y su reserva a los referidos párrafos fue semilla para el devenir de la democracia participativa en la región.

Venezuela dejó sentada en la página 6 de la declaración final lo siguiente: "La delegación de Venezuela desea reservar su posición acerca de los párrafos 1 y 6 de la Declaración de Quebec, por cuanto a juicio de nuestro Gobierno la democracia debe ser entendida en su sentido más amplio y no únicamente en su carácter representativo. Entendemos que el ejercicio democrático abarca además la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones y en la gestión de gobierno, con miras a la construcción diaria de un proceso dirigido al desarrollo integral de la sociedad. Por ello, el Gobierno de Venezuela hubiese preferido, y así se solicitó en esta Cumbre, que en el texto de la Declaración quedase reflejado expresamente el carácter participativo de la democracia".

La última cumbre sobre el ALCA fue en noviembre de 2005, en Argentina, y no llegó a ningún acuerdo. En dicha oportunidad Chávez sentenció la frase que sepultó las pretensiones de imponer el mecanismo en Latinoamérica: "Alca, Alca, al carajo".

Fuente: AVN

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Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46