Durante la campaña electoral, el actual  presidente Donald Trump rechazó en duros términos el pacto multilateral de Estados Unidos, del que participaron también el Reino Unido, Rusia, China, Francia y Alemania, que establecía el levantamiento de las sanciones contra Irán a cambio de la limitación de su programa de desarrollo nuclear. “Es un tratado apestoso”, había dicho entonces, pero ahora su secretario de Estado, el magnate del petróleo Rex Tillerson, aseguró que el acuerdo será sometido a una revisión interna con una hipotética restauración de las penalizaciones.

"El JCPOA (como se conoce el acuerdo multilateral) fracasa a la hora de conseguir el objetivo de un Irán no nuclear. Solamente retrasa su fin de convertirse en un Estado nuclear", aseguró Tillerson, en una conferencia de prensa, a pesar de que a última hora del martes él mismo había enviado una informe al presidente de la Cámara de Representantes de EEUU, al republicano Paul Ryann, en la que certificaba que Irán “estaba cumpliendo con sus compromisos”, en la primera declaración formal de la administración Trump sobre el tema.

Dos días después, Tillerson dijo lo contrario en nombre de "los intereses de seguridad nacional de los Estados Unidos” y vinculó a Teherán con el terrorismo "a través de muchas plataformas y métodos”. "Este acuerdo (el JCPOA) representa la misma táctica fallida del pasado que nos llevó a la amenaza inminente actual que tenemos en el caso de Corea del Norte. El Gobierno de Trump no tiene ninguna intención de pasarle la pelota de Irán a una futura Administración", subrayó el jefe de la diplomacia estadounidense.

La nueva postura de Washington fue refrendada por las declaraciones del secretario de Defensa, Jame Mattis, quien también se refirió a la supuesta incidencia de Irán en Oriente Medio. "Dondequiera que mire, si hay problemas en la región, se encuentra Irán," dijo Mattis.

Fuente: Página12