El vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, aseguró hoy aquí que el proceso de revolución moral es un elemento fundamental para blindar a la izquierda de los ataques de la derecha y orientar la meta hacia el futuro.

Al comenzar anoche el ciclo de conferencias 'Ser de izquierda en el Siglo XXI', organizado por la Fundación Líber Seregni y el Frente Amplio uruguayo, el político reflexionó sobre tres ejes esenciales que, en su opinión, sintetizan y constituyen la fuerza de un revolucionario.

Consideró que un revolucionario es un hombre de ideas, fundamentalmente, de propuestas, con capacidad organizativa de comenzar de abajo, en una universidad, centro laboral o en un barrio, de irradiar y convertir esa idea en fuerza material para organizar.

El también escritor boliviano significó que otra premisa de un revolucionario es su 'entereza moral', porque somos gente de a pie, trabajadores que vivimos del propio trabajo.

Valoró que cuando uno de esos pilares se quiebra, se pierde el revolucionario y 'el proceso progresista o revolucionario entra a la deriva y deja la organización e incorruptibilidad'.

El vicepresidente boliviano estimó que eso es algo que no puede negociarse, 'nos coloca delante de la historia', y da una superioridad moral, ética e ideológica frente a cualquier adversario de la derecha.

Comentó que hoy los procesos progresistas son atacados e intentan debilitar la capacidad de crear horizontes, de organizar la sociedad y, fundamentalmente, ponen 'en dudas nuestra entereza moral'.

Linera enfatizó que la principal riqueza de la izquierda es la moral y es, a su vez, la peor derrota, por lo cual 'podemos perder todo menos nuestra fuerza moral', porque de la misma 'no nos recuperamos'.

El proceso de revolución moral es un elemento fundamental para blindarnos de los ataques de la derecha y para orientar la meta hacia el futuro, remarcó.

En su conferencia, a la que asistió el vicepresidente uruguayo, Raúl Sendic; el presidente del FA, Javier Miranda; ministros, legisladores, los embajadores de Bolivia, Cuba y Ecuador, y militantes de base, el vicemandatario del Estado Plurinacional abordó también los efectos y consecuencias de la globalización neoliberal.

Al respecto apuntó que no es un buen momento para la globalización y aseveró que las fuerzas conservadoras en el mundo se quedaron sin proyecto político hegemónico.

La derecha mundial perdió el norte, vivimos un momento de caos organizativo, 'no es bueno para nosotros, pero tampoco para ellos', afirmó.

Sobre América Latina valoró que no es el mejor momento para el progresismo, aunque dijo negarse al término de fin de ciclo de esa corriente 'porque le quita el papel activo al ser humano'.

Manifestó que si fuera así no habría nada que hacer y atestiguó que la elección de Lenín Moreno como presidente de Ecuador, es un ejemplo de que no es así. Prefiero hablar de oleada más que de ciclos, porque la lógica de esta depende de la acción de lo que seamos capaces de hacer.

Otro tema abordado por el vicepresidente boliviano fue el de la incorporación del tema ecológico y del medioambiente a la estrategia de la izquierda hacia el futuro.

En ese sentido expresó que las políticas de la izquierda tienen que unir la defensa del medioambiente con los derechos sociales, tienen que ir de la mano, apostilló.

Fuente: Prensa Latina

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Correos del Sur Nº46