Justo Arriola es un trabajador del metal que, como tantas personas en Euskal Herria, un día, tras una discusión en internet sobre la implicación del Estado en el tráfico de heroína en el país, y tras constatar la falta de información de las personas que participaban en el debate, se lió la manta a la cabeza y empezó a leer y escribir sobre el tema. Devoró todo lo que se había escrito aquí y fuera de aquí sobre contrainsurgencia y empleo de sustancias por parte de los poderes, consulto la prensa de la época… y, de manera autodidacta, fue redactando lo que ahora ve la luz como libro: ‘A los pies del caballo. Narcotráfico, heroína y contrainsurgencia en Euskal Herria’. Como siempre decimos, para ser un buen escritor o escritora lo primero y esencial es ser un buen lector o lectora, algo que podemos decir de Justo Arriola, lector empedernido y suscriptor desde hace muchos años del club de lectores y lectoras Gure Liburuak. No obstante, no todo en el libro es fruto del impulso de un debate virtual, vemos, además, un empuje más afectivo, un intento de sacar del olvido y del ostracismo a tantos y tantas que murieron en los ochenta a causa del caballo y, sobre todo, un deseo de que se vuelva a abrir el debate en torno a la implicación estatal en “la epidemia” para que se puedan cerrar, de una vez por todas, las heridas de toda una generación. Una pieza más en el puzzle del relato.

MIKEL SOTO: ¿Cuéntanos cómo surge la idea de escribir este libro? ¿De dónde coges el impulso?

Justo Arriola: Participando en un debate en internet sobre un artículo del historiador Juan Carlos Usó, que negaba la utilización de la heroína como arma de Estado, entablamos una conversación por correo electrónico, me invitó a investigar más y publicar algo. Y el impulso para tomarme el tiempo y esfuerzo necesarios sale de las ganas de contar la experiencia de aquellos años.

Comentas que estabas realmente sorprendido de que en un debate sobre la posibilidad de la utilización de la heroína con fines políticos en Euskal Herria nadie conociera el Informe Navajas.

Sí, porque aunque esté “desaparecido”, el informe del exfiscal jefe de la Audiencia Provincial de Gipuzkoa es el documento oficial más importante sobre cómo una serie de narcotraficantes operan en Euskal Herria con la cobertura de una parte significativa –la más poderosa, la “antiterrorista”, además de otras– de las Fuerzas de Seguridad estatales. De lo que se conoce: una red estaría dedicada al tráfico de cocaína, hachís y anfetaminas y al contrabando de tabaco; la segunda, especializada en el tráfico de hachís; la tercera, fundamentalmente al tabaco. Algún autor también cita una red que importaba heroína y cocaína. El informe nunca fue investigado por los jueces ni fue incorporado a ninguna causa y la Guardia Civil saboteó sistemáticamente la investigación.

Si hay gente que no conocía el Informe Navajas, creo que realmente muy poca gente, por no decir casi nadie, conoce la investigación que realizó la Policía Municipal de Arrasate por encargo del entonces alcalde Jose Antonio Ardanza sobre la heroína que estaba llegando a Arrasate…

Porru, exjefe de la Policía Municipal de Arrasate, recuerda que municipales vestidos de paisano hicieron seguimientos a una serie de coches, con matriculas falsas, cuyos ocupantes vendían droga en Arrasate, que les llevaron a los cuarteles de Intxaurrondo y La Salve. Lo denunciaron en el Juzgado de Bergara pero no hubo voluntad de investigar. Esa droga era caballo y también la distribuían en otros pueblos. Esto ocurría en 1981-82, época de mayor expansión de la epidemia. Hay más testimonios sobre picoletos distribuyendo heroína en Iruñea, Donostia, Deba… O el caso de un traficante turco “arrepentido” que se autoinculpó de participar en una mafia de la Guardia Civil de distribución de heroína a gran escala en Euskal Herria.

¿Cuáles son los argumentos fundamentales para afirmar que la heroína fue utilizada por el Estado español en su estrategia contrainsurgente en Euskal Herria?

La calculada laxitud de los cuerpos policiales ante el tráfico de heroína con cero aprehensiones en los 70 y ridículas durante la década de los 80, que permitió la consolidación del mercado y la propagación de la adicción. Y eso a pesar de que muchos camellos y lugares de venta eran conocidos y denunciados por los organismos populares. Y la amplia oferta por parte de las cloacas del Estado: camellos, chivatos, mercenarios y agentes policiales traficaron con heroína y extendieron la toxicomanía. A cambio de información, en pago a servicios prestados, colaborando en la represión de la disidencia. Y también está la financiación de la guerra sucia con el narcotráfico.

¿Crees que la responsabilidad llega al más alto nivel o para en algún nivel medio-alto, aun con conocimiento de las más altas instancias? Es decir, por ponerlo más claro: ¿qué hipótesis te parece más plausible: un señor X -pongamos el mismo sr. X- que dice “Sí, adelante, darles con todo lo que hay, si la heroína los está frenando, empapuzadlos”; o más bien un sr. X al que le dicen “Oiga, en Intxaurrondo están metidos hasta las cejas en el narcotráfico, ¿qué hacemos?” y él contesta “Uf, bastante tienen allá… mientras no se entere nadie dadles carta blanca”?

Esto viene de más atrás, de la Transición. Y los responsables, en mi opinión, son los que dirigían-diseñaban la estrategia represiva. Por otro lado, la política de lucha contra el tráfico de heroína, es decir, la calculada permisividad, debió de ser una directriz ministerial. En tiempos del señor X, alguien decidió matar a Santi Brouard y se pagó el “trabajo” con dinero y heroína. Con dinero negro de la droga se pagaron actividades ilegales. No se puede hacer sin el consentimiento de las altas esferas. La impunidad con la que operaron como mínimo desde finales de los 70 hasta 1989 les delata.

¿Conoceremos alguna vez realmente las implicaciones del Estado español en el narcotráfico en Euskal Herria?

Sería lo deseable para ir completando el relato. Hay un interés político en que no se conozca esa parte oscura de nuestra historia. Aunque es posible que se sepa algo más. Si de la benemérita introducción de heroína en Arrasate nos enteramos con 35 años de retraso…

Sé que el libro es un trabajo concreto sobre un tema concreto y no tiene un afán “holístico”, por decirlo de alguna manera, pero ¿no existe la posibilidad de magnificar el impacto de la heroína en el devenir político de Euskal Herria?

No digo que el fracaso revolucionario de toda una generación se deba a esto. Pero el impacto de la heroinomanía fue bestial. Más de diez mil jóvenes estuvieron enganchados al caballo en los 80. En su mayoría, inconformistas, rebeldes, que no aceptaban muchas de las normas impuestas… Muchos de ellos y ellas se desmovilizaron. No pocos fueron al talego. Miles murieron por enfermedades, sobredosis, adulteraciones, violencia. Mucha energía de este pueblo se perdió por ese camino.

Hay una mutua acusación, por parte de quienes no creen que hubo ningún interés político y/o policial en la introducción de la heroína en Euskal Herria y quienes sí lo creen. Unos piensan que unos son conspiranoicos y los otros que son unos panolis. ¿Existe la posibilidad de un punto de encuentro o, al menos, de un debate sosegado y bien informado?

Sosegado sí, bien informado es más difícil porque sabemos poco. Aunque algunos solo ven intereses económicos, creo que pocos negarán la instrumentalización de la heroína por parte de las fuerzas policiales. Por poner unas ideas sobre la mesa, que también analizo en el libro: el alcohol ya fue utilizado para sojuzgar a pueblos indígenas a la vez que hacer dinero; sin ánimo de equiparar, también el GAL nos enseñó que algunos saben aunar el interés contrainsurgente con el afán de lucro.

El cuadro que ofreces de Elgoibar en los 80-90 es realmente crudo. A todos los niveles. A mí es una de las partes que más me han impactado. ¿Qué recuerdos guardas? ¿Ha sido duro escribir tan honestamente sobre tu pueblo?

Confieso que he llorado. Gran parte de aquella peña ya no está para contarlo. Ha habido mucha tristeza y dolor, familias destrozadas. Pero también mucha alegría, diversión, rebeldía, rabia… La participación en varios movimientos asamblearios como Zazpiki Irratia, la okupación del gaztetxe, los conciertos, la lucha contra la mili. Los enfrentamientos con la policía, detenciones, mucha represión… No sé, de todo. Un momento especialmente tenso se vivió tras la muerte de dos empresarios acusados de traficantes por ETA. Ojalá que este libro contribuya a que todas y todos reflexionemos sobre lo que ocurrió en nuestro pueblo y ayude a cerrar heridas.

Fuente: Borroka Garaia

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº38