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Libia: qué está pasando realmente en la antigua yamahiriya de Gadafi

Seis años después del fallecimiento del líder libio Muamar Gadafi, Libia sigue sin encontrar su camino hacia la unidad. ¿Cuáles son los factores que impiden el arreglo de las discrepancias en la región? ¿Qué futuro le aguarda a esta nación?

Libia está conformada por tres zonas históricas. En el noroeste se encuentra Tripolitania; en el este, Cirenaica —región rica en hidrocarburos y donde se encuentran las ciudades de Tobruk y Bengasi— y en el suroeste, la región desértica de Fezán. Todas estas regiones fueron reunidas por primera vez bajo el mandato de Italia en 1934, que hizo de Libia su colonia. La historia de este país explica por qué existen en un mismo territorio diferentes dialectos del árabe, un origen distinta, intereses particulares de cada tribu y cada clan, así como diferentes grupos étnicos: árabes, bereberes, tuaregs y tubus.

Cuando Gadafi fue asesinado en 2011, el país, básicamente, fue dividido en muchos territorios controlados por diferentes grupos terroristas. En 2012, se celebraron elecciones a la Asamblea General de la Nación de Libia, estas fueron ganadas por los partidarios de estructuras islamistas. No obstante, su política fue rechazada por parte de la sociedad secularmente orientada.

En 2014, el general Jalifa Haftar, un exmilitar del Ejército de Gadafi que desde finales de los 80 pasó a la oposición y se trasladó a EEUU, declaró el inicio de la Operación Dignidad. Las fuerzas controladas por Haftar en mayo del mismo año ocuparon Trípoli.

Haftar organizó las elecciones para un nuevo órgano legislativo: la Cámara de Representantes, pero los islamistas declararon aquellas acciones ilegítimas, convocaron una coalición armada y empezaron la operación Amanecer Libio. En el mismo año, estos grupos expulsaron a Haftar y al Parlamento controlado por él al este del país, a la ciudad de Tobruk.

El Gobierno en Tobruk, que de hecho era controlado por el general Haftar, fue reconocido internacionalmente.

En diciembre de 2015, los representantes de estos dos centros formaron el Gobierno de Acuerdo Nacional tras unas negociaciones en Marruecos. La ONU reconoció este órgano en 2016 y a finales de marzo de ese año la institución, encabezada por Fayez Sarraj, se trasladó a Trípoli.

No obstante, en verano de 2016, el Gobierno de Haftar retiró su apoyo al Gobierno de Acuerdo Nacional. Ahora, las autoridades de Trípoli, que dependen de una coalición de diversas fuerzas proislamistas al oeste del país, se consideran internacionalmente reconocidas. Por su parte, el Gobierno de Haftar no es reconocido.

Los caciques del desierto

Los actores políticos y militares de la política libia al fin y al cabo controlan solo parcialmente la situación en el país. El Gobierno de Acuerdo Nacional, que reside en Trípoli, carece de instrumentos de poder. No solo es incapaz de controlar la capital libia, sino que se ve en la necesidad de buscar el apoyo de un conjunto de grupos distintos al este del país.

"Se trata de más o menos estructuras autonómicas con una ideología distinta, pero que corresponden al espectro islamista moderado, parecidos a los Hermanos Musulmanes u otros de la misma índole", recalcó el jefe del Instituto ruso de Desarrollo e Innovación, Kiril Semiónov, a la cadena RT.

Respecto al Ejército de Haftar, el experto admitió que "sus fuerzas armadas son un mito, en realidad, carecen de una estructura unificada". Los acontecimientos de los últimos dos años pusieron de manifiesto que Haftar es capaz de controlar solo el este de Libia. La ciudad de Bengasi, capital de Cirenaica, fue tomada por su Ejército solo a principios de julio de 2017 y, según diferentes informes, sigue combatiendo con distintos grupos de terroristas en la ciudad.

Además, no se puede subestimar el Gobierno de Sarraj, quien tiene el apoyo de una buena parte del oeste del país.

La reciente liberación del hijo de Gadafi, Seif Islam, efectuada el 9 de junio, añade aún más incertidumbre a la situación interna del país. Los expertos admiten que esta acción no recibió la aprobación de los Gobiernos de Libia porque para ellos Seif Islam es un rival más en la lucha por el poder.

El factor foráneo

Muchos de los problemas libios podrían ser resueltos si se restaurara la unidad del país. Además de las contradicciones internas, el enfrentamiento de las dos coaliciones en Libia refleja las posturas de los actores externos.

El Gobierno de Tobruk cuenta con el apoyo de Egipto, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Los grupos islamistas en Tripolitania reciben ayuda de Turquía y Catar. Mientras, EEUU, que antes simpatizaba con el Gobierno de Trípoli, ahora, según Semiónov, baraja la posibilidad de colaborar con Haftar.

"Hay indicios de que Trump sería más leal al Gobierno de Tobruk. Esto se puede relacionar con la crisis de Catar y su antipatía a los Hermanos Musulmanes, quienes apoyan al Gobierno de Sarraj", remarcó el experto.

Además, Semiónov sostuvo que EEUU podría jugar con ambos Gobiernos para aislar a los grupos afiliados a los Hermanos Musulmanes, ofreciendo al Gobierno de Acuerdo Nacional garantías de seguridad.

Problemas de migración

Aparte de la amenaza terrorista, el problema principal que afecta a Libia es que el país se convirtió en un punto de transbordo para los migrantes africanos que intentan llegar a Europa. Desde el comienzo de este año, el 85% de los 80.000 migrantes que llegaron a la UE son africanos que cruzaron el mar Mediterráneo desde Libia. Tras la reunión de los ministros de Exteriores de la UE, celebrado el 6 de julio, se decidió impedir la entrada a Libia de migrantes de países limítrofes de África.

La salida de la crisis

Hasta ahora ninguno de los Gobiernos —ni el Gobierno de Acuerdo Nacional, ni el Gobierno de Haftar— es capaz de manejar el país. El proceso de unificación se puede iniciar, de acuerdo con Semiónov, solo con el apoyo internacional y si ambos Gobiernos garantizan la seguridad mutua.

El experto afirmó que la premisa principal para unir el país es crear "una estructura militar integrada: un consejo general conjunto" que coordine los esfuerzos en la lucha contra Daesh —autodenominado Estado Islámico, proscrito en Rusia y otros países— y Al Qaeda.

La siguiente etapa, según el especialista, es celebrar elecciones generales y formar un nuevo Gobierno. Aunque Sarraj y Haftar llegaron a un acuerdo en Doha en mayo de 2017 que prevé la celebración de unas elecciones, todavía no se tiene certeza de que el sufragio en realidad vaya a tener lugar.

Por su parte, el catedrático de la Universidad Estatal Lingüística de Moscú, Mijaíl Roschin, ofrece otro escenario. Para este analista la unidad de Libia es solo posible sobre una base federativa que tenga en cuenta la experiencia del Reino de Libia, una federación dividida en provincias distintas, cada una con su propio parlamento.

Fuente: Sputnik News

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº28