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El desafío de Bolivia es profundizar el proceso de industrialización

El ministro de Economía, Luis Arce, afirmó que el desafío del Gobierno de Bolivia es "profundizar el proceso de industrialización" que inició desde 2006 y que permitió refutar "la vieja hipótesis de la maldición de los recursos naturales", con el que la clase dominante justificó la penetración de los intereses extranjeros en la región.

Arce, que culminó ayer una visita a Buenos Aires, Argentina, destacó que los índices de la economía boliviana que sorprenden en la región responden a "la implementación de un nuevo modelo económico desde 2006, que se convierte la antítesis del viejo modelo neoliberal que rigió en Bolivia hasta 2005".

Bolivia tiene una previsión del crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB) para 2014 en torno al 6,5% y 7%, similar al desempeño de su economía en 2013, que ubicó al país en el segundo escalón de crecimiento en la región, detrás de Paraguay que lo hizo al 12%.

En los últimos 8 años, Bolivia multiplicó por cuatro su PIB hasta los 30.400 millones de dólares, casi triplicó el PIB per cápita que llegó a 2.757 dólares; y atesora reservas internacionales superiores a los 14.600 millones de dólares.

En diálogo con la agencia Télam de Argentina, el economista de 51 años, que desarrolló su carrera en el Banco Central de Bolivia desde 1987 hasta enero de 2006, explicó que el fundamento del crecimiento económico, productivo y social del país "se resume en la nacionalización de los recursos naturales para beneficio de los propios bolivianos".

A partir de esa instancia, camino que Morales inició en mayo de 2006 con la nacionalización de los hidrocarburos, se pudo avanzar en "la redistribución de los excedentes que se generan por esas actividades, mejorando la capacidad de compra, la demanda interna y dando un dinamismo positivo en base a la demanda interna".

La economía boliviana sobresale no sólo por el crecimiento del 6,8% del PIB de 2013 -el mayor de los últimos 40 años-; sino también por la reducción de la tasa de desempleo del 8% en 2006 al actual 3,2%; y la reducción de la extrema pobreza del 62% al 40% para el mismo período.

Bolivia también cerró 2013 con una inversión pública en niveles históricos al superar los 3.700 millones de dólares, y se prevé que par diciembre superará los 4.500 millones de dólares.

Además, el desempeño fiscal mejoró un 21% interanual el año pasado lo que permite financiar la entrega de bonos sociales al 36% de la población, es decir, a más de 4 millones de bolivianos.

En este contexto, Arce explicó que el modelo se sostiene sobre la base del "aprovechamiento de sus recursos naturales no en beneficio de las transnacionales sino en beneficio de los bolivianos", algo que califica "radicalmente opuesto a la vieja hipótesis de la maldición de los recursos naturales".

Para Arce, la experiencia boliviana "permitió al Estado apropiarse del excedente económico por el aprovechamiento de los recursos para poder cumplir el cumplir el tercer elemento fundamental que tiene que ver con la redistribución del ingreso".

"El mercado no es el mejor asignador de los recursos, y es el Estado el que propicia desde 2005 la apropiación de los excedentes para redistribuirlos y para reducir la desigualdad social, la pobreza y generar mejores condiciones y oportunidades de vida", resaltó.

Fuente: ABI