El último martes 31 de octubre un terrorista “espontaneo” lanzó una camioneta de alquiler contra un grupo de ciclistas que disfrutaba la tarde soleada en Nueva York, mientras la ciudad festejaba Halloween, poco antes de estrellarse contra un ómnibus de escolares en la esquina la calle West y la calle Chambers, en el barrio de Tribeca.

 

Los cañones del Rey de Francia portaban la inscripción “Ultima Ratio Regum” (último argumento de los reyes), refiriéndose al uso de la fuerza cuando las otras razones no bastaban. Para la Monarquía y el Estado neo franquista español, el cañón siempre es lo primero, con alguna democrática amenaza previa, por supuesto.  Lo vemos hoy con el caso catalán, que avergüenza a Europa comenzando por Bélgica cuyos altos funcionarios se dividen y polemizan sobre la persecución judicial de los integrantes del gobierno catalán refugiados en Bruselas.

El motivo por el que alguien tan inmóvil y previsible como Rajoy sorprendió a todos convocando el 21D está lejos de aclararse: ¿idea propia o ajena? Lo que sí va aflorando son las diferentes variantes (al menos nueve) con las que el Estado piensa ganar el asalto. Pero hay una que no está en su mano.

El término distopía fue acuñado a finales del siglo XIX por John Stuart Mill en contraposición al término eutopía o utopía, empleado por Tomas Moro para designar a un lugar o sociedad ideal. Así, distopía sería “ una utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antagónicos a los de una sociedad ideal”. Las distopías se ubican en ambientes cerrados o claustrofóbicos enmarcados en sistemas antidemocráticos, donde la élite gobernante se cree investida del derecho a invadir todos los ámbitos de la realidad en sus planos físico y virtual e incluso, en nombre de la sacro-santa seguridad del Estado, a eliminar el principio de inviolabilidad (habeas corpus) de las personas, síntomas evidentes de una peligrosa deriva totalitaria del sistema democrático.

Las peores pesadillas del franquismo que durante 80 años se instalaron en Euskal Herria para combatir a sangre, tortura y cárcel las ansias independentistas de vascos y vascas, ahora sobrevuelan el escenario catalán. Se pudo ver como el pasado 1 de octubre sus “ ruzados” de la Guardia Civil y la Policía española fuertemente armados, operaban con violencia contra ciudadanos pacíficos que solo deseaban poner un voto en las urnas.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46